Archivos para el tag ‘Elecciones autonómicas’

Miedos

Carlos Mármol | 18 de marzo de 2012 a las 6:15

Hay quien piensa que esta campaña electoral está siendo la más descafeinada y aburrida de los últimos lustros. No es exagerado, aunque tampoco resulta nada novedoso: el personal no está para tanto teatro cortesano teniendo encima una tragedia –la crisis económica– tan real y rotunda. Dicho de otra forma: ¿dónde está el problema? Si la campaña está resultando soporífera, nada tiene de raro. El ritual no da mucho más de sí. Todo es como en las clásicas crónicas futbolísticas: una previa eterna, generalmente insustancial, llena de lugares comunes, hasta que llega el día de autos, cuando los resultados acontecen y quitan y ponen rey. Punto y final. La hojarasca la ponemos nosotros, los periodistas. Nada tiene que ver en realidad con el fondo del asunto.

Toda la guerra se está limitando además a un argumento de corte secular: meter miedo. Tan antiguo como la humanidad. La táctica es asustar con males mayores en mitad del apocalipsis cotidiano. El PP alerta de que si no se opta por el cambio (Arenas) el futuro será negro como un pozo sin agua. Sería, según la argumentación de los reformistas, como avalar la corrupción, el pecado mortal, al diablo. Los socialistas, en cambio, agitan la bandera del temor de los pobres: si usted ha perdido el trabajo (cosa que puede ocurrirle de un día para otro gracias a la reforma laboral) ahora pueden empezar a pedirle dinero por la educación, la justicia, la sanidad y las recetas. No llegará a la jubilación si la derecha se alza con el poder autonómico. IU, el único minoritario con opciones de romper el bipartidismo, tiene su particular infierno perpetuo: el capitalismo, el sistema; como si el comunismo fuera el paraíso en la tierra. De estas tres opciones no hemos salido cuando se ha rebasado ya el ecuador de la campaña.

Hay quien está incluso escandalizado porque no se habla de Andalucía. Hubiera sido un milagro. Andalucía, en realidad, puede que no exista más allá de la geografía y la doctrina autonómica de las tres últimas décadas. Somos, como fuimos siempre, la prolongación histórica de Castilla antes de que nos volviéramos locos e inventásemos la inquisición (el miedo) y purgáramos a todo aquel que pensaba diferente. ¿Se ha hablado alguna vez de Andalucía en las anteriores convocatorias electorales? Nunca. ¿De qué nos extrañamos? Igual el miedo, silente pero latente, sea admitir que somos un espejismo autonómico.

San Telmo

Carlos Mármol | 14 de marzo de 2012 a las 6:05

Al final, todo se reduce a una batalla escénica. El debate (frustrado) de Canal Sur es un ejemplo. Un plató frío con apenas dos aspirantes. Un perfecto ceremonial para el tedio. Otra es la idea de Arenas de no aposentar sus reales –si es que puede gobernar– en el Palacio de San Telmo, al que el candidato reformista cree un ejemplo de “despilfarro”, cuestión que, al parecer, debe ser ya un dogma, porque basta comparar el precio del metro cuadrado de la rehabilitación integral de la vieja universidad de mareantes con otras obras contratadas incluso por difuntos presidentes autonómicos del PP para darse cuenta de que ha sido más económico que muchas otras sedes magnas.

Si Arenas no quiere gobernar desde San Telmo, nadie se lo va a impedir. Ahora bien, la factura del traslado a la Casa Rosa debería pagarla de su bolsillo. Si, a su juicio, es discutible que los andaluces financien un palacio al presidente de la Junta –el edificio es de todos, que se sepa– mucho más es que ahora abonen el coste de dos. La mudanza a la Palmera es un excepcional capricho, fruto de la demagogia con la que algunos afrontan esta campaña.

San Telmo es un edificio institucional. Y puede abrirse perfectamente a los ciudadanos –si se quiere– sin perder esta condición, para la que ha sido recuperado. El proyecto de Vázquez Consuegra se concibió con este espíritu cívico. Por eso reservó espacios para exposiciones y actos culturales dentro de la cáscara magnífica del palacio y sin que tenga que salir el presidente de la Junta, sea quien sea. Basta aprobar un buen programa de usos. Cualquier otra idea –una nueva transformación– implica un coste (por ahora indeterminado) al que habría que añadir la adaptación de la Casa Rosa.

Si la máxima del PP es que los edificios simbólicos no sean para los funcionarios, Arenas debería hablar con su candidato por Sevilla –Zoido–, que quiere meter a los funcionarios del Ayuntamiento en la Artillería de Sevilla. En todo caso, si la operación de SanTelmo le parece tan mal al candidato popular, convendría que censurara también a la Iglesia, antigua dueña del inmueble –por el que no pagó una peseta y que destrozó en su momento convirtiéndolo en una tenebrosa colmena de seminaristas– y principal beneficiaria del intercambio gracias al cual se construyó un seminario y se rehabilitaron un sinfín de parroquias en Sevilla. El despilfarro ha tenido muchos beneficiarios. No se olvide.

Impaciencia

Carlos Mármol | 12 de marzo de 2012 a las 6:05

Puse el otro día Canal Sur. Sorprendente: una pieza electoral dedicada a justificar los propios errores en los informativos, pidiendo disculpas (es lo lógico) pero recordando las pifias de otras cadenas rivales. Llamativo: uno no debería tratar de justificar sus propios yerros mencionando los ajenos. No resulta elegante. Tua culpa, nueva figura retórica. Previamente se emitieron las crónicas (tasadas) de la campaña, empezando por el PSOE y siguiendo por el PP. De colofón, minoritarios.

Todo muy medido (es un canal público) y con tanta vida como un adoquín, aunque a los compañeros no podemos pedirles milagros: cuentan lo que los partidos les dejan. Y ése justamente es el problema. No es interesante. Sólo es el rosario del mediodía de cada gabinete electoral. Hacer así periodismo es imposible. No es periodismo, es el parte de las dos treinta.

Griñán celebraba una suerte de acto electoral (los mítines pasaron a la historia) en Córdoba. Dijo:“La voluntad de los andaluces dice que el PSOE es el partido al que más quieren. Los andaluces confían en el PSOE y en sus dirigentes”. Por si no había quedado claro, una voz en off reiteró: “El candidato confía en que los electores ya lo hayan entendido”. Puede que no. Igual es algo pronto. O quizás es que no están precisamente por la labor de entenderlo. Quién sabe.

Lo que es evidente es que el tono de la intervención del presidente (en funciones) daba por hecho lo que aún está abierto –la opinión de los votantes– y denotaba una extraña prisa. Para algunos una campaña electoral es, sobre todo, una molestia. No pasa a nada: nos ocurre a muchos. Mal necesario, en todo caso. Peor sería no decidir, aunque sea simplemente elegir quién pierde. Todo lo demás se nos hurta gracias a la formalidad de la democracia.

Arenas, que lleva año y medio largo marcando los tiempos al Gobierno andaluz –al parecer en San Telmo había un Gobierno, pero se notaba poco–, también tiene prisa. Puede que por eso mire –de reojo, siempre de reojo– a la victoria que se le resiste. En Ronda el conservador (perdón, reformista) decía: “Veo el cambio cerca”. Igual no lo está tanto. De nuevo, las prisas. El bloque electoral de Canal Sur lo cerró Valderas (IU): “El primer día de la huelga general es el 25-M”. La convocatoria es posterior: un día antes de que –los que afortunadamente todavía pueden– cobren la nómina. En esto también hay prisa. Impaciencia, casi.