La duración de los mandatos

Carlos Navarro Antolín | 25 de febrero de 2008 a las 21:40

Los hermanos mayores que apuestan por afrontar un segundo mandato suelen acabar quejándose en privado de que en los dos últimos años todo gira más en torno al sucesor que al gobierno de la cofradía. Lo que comúnmente se conoce como el baile de los delfines.

El debate sucesorio con los correspondientes movimientos de delfines puede generar hasta un ambiente irrespirable.

  • ¿Es usted partidario de que un hermano mayor repita mandato y acabe estando ocho años seguidos al frente de una hermandad?
  • ¿Es más partidario de los mandatos de tres años para reducir la fátiga en las tareas de gobierno?
  • El Capirotero

    Si se redujese a un mandato de cuatro años, los dos últimos estarían dedicados a la sucesión. si fueran dos de tres años, pues casi todo el segundo mandato dedicado a lo mismo. si fuera uno de cuatro o tres, pues todo el mandato dedicado a la siguiente elección.

    A esto lo americanos le llaman “el pato cojo”.

  • David

    No veo la necesidad de cambiar continuamente de mandatarios. A fin de cuentas se trata de elecciones democráticas por lo que si el resto de los hermanos están satisfechos con la labor pues… que siga.