La vida en sus manos

Diego J. Geniz Velázquez | 5 de marzo de 2010 a las 12:16

05marzo_imagineroUna gubia, un bloque de madera y el ingenio por delante. Ingredientes más que suficientes para buscar nuevas devociones.

En un rincón (donde el orden es asignatura pendiente) los bustos de emperadores, sayones y madres que lloran sus desdichas se repiten a la espera de cuerpos sobre los que asentarse de por siglos.

Al fondo, un cartel muestra el interior del ser humano: músculos, tendones y piel que cobijan al alma que persigue ese paraíso celestial prometido en largas homilías de funciones revestidas de ancestrales rituales. La figura principal se retuerce exhalando el último aliento.

Se escapa por la boca el espíritu de este Dios a medio hacer. Aún no ha nacido y ya tiene la muerte por bandera. La vida en manos del imaginero (y la gomina en su pelo).

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