Trinidad biográfica

Diego J. Geniz Velázquez | 10 de marzo de 2010 a las 12:14

10marzo_iglesiamagdalenaTres líneas distintas en tres distintos planos. Dos gubias para un mismo hombre, para un mismo Dios. La pluma (la de escribir, se entiende) raya en el misticismo cuando traspasa el umbral de una capilla donde el XVII aún no se ha ido.

Hoy la escritura se entrega al lirismo más absoluto (el Señor me libre del tópico), con cierta pretensión teológica (miedo me da). Sobre una peana descansa esta efigie de amanerada pose y curva apolínea que viene pregonando la gloria de la triunfante Roma, esa ciudad más soñada que real que está a la vuelta de la esquina.

La mano de Leal rescató lo que el tiempo había condenado a la penumbra. En un segundo plano, el pasado más reciente que habla de sudarios y cuerpos que penden del momento mecido por Santos Varones. Jerónimo y Pedro. Hernández y Roldán. La muerte y la vida. En el punto intermedio, la figura de un niño que nos lleva a la verdadera resurrección, la de la infancia. Tres instantes, un mismo Dios. Trinidad biográfica.

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