Dubé es fiel a Dubé

Juan Parejo | 11 de febrero de 2012 a las 19:51

Ya ha visto la luz el cartel anunciador de la Semana Santa de Sevilla realizado por Antonio Dubé.

Dubé ha cumplido con el encargo del Consejo de Cofradías con una pintura cuyo mensaje: la pasión, muerte y resurrección de Cristo, está conformada mediante tres escenas diferenciadas. Tres imágenes que forman parte de un todo: la Semana Santa de Sevilla. Dubé ha sido fiel a Dubé y, para bien o para mal (que cada uno opine aquí como le parezca, que para eso doctores tiene la Iglesia y muchos catedráticos de Historia del Arte aficionados tienen las cofradías), ha realizado lo que se esperaba. Ni más ni menos.

Para su “pregón pictórico”, el veterano cofrade, imaginero, pintor, diseñador, proyectista, hermano mayor… se ha valido de una de las imágenes más importantes del arte sacro, como es el Señor de Pasión; del primer paso de su (en el más amplio sentido) cofradía de los Servitas; y de la Esperanza Macarena, cuyos nazarenos de cera verde abandonan la Catedral mientras el palio se observa como un ascua de luz en el interior del templo. En la cara de la Esperanza ve Dubé, según reconoció, la resurrección de Cristo.

La Semana Santa de Sevilla ya tiene su cartel oficial. El cartel que se esperaban muchos, para bien o para mal. Dubé en estado puro.

Y el Ayuntamiento, mientras tanto, recogiendo las naranjas para dejar paso al azahar. Ya queda menos para el Domingo de Ramos y para ver la resurrección en el rostro de la Esperanza.

La progresía y la Hermandad del Tiro

Juan Parejo | 30 de enero de 2012 a las 13:49

Andan los “progres” muy revueltos porque al alcalde Zoido, al que tachan de sectario y de pertenecer a la derecha más reaccionaria, ha iniciado los trámites para cambiar el nombre de la calle Pilar Bardem (antigua General Merry) por el de Nuestra Señora de las Mercedes. La noticia ha llegado incluso a ser portada de los informativos nacionales y de ciertos medios que han querido buscar una “polémica” en una iniciativa avalada por 2.327 firmas, 20 entidades y asociaciones de la zona y 3 hermandades. Hasta la señora Bardem, tras conocer el cambio, se ha apresurado a decir que no le importa caerle mal a quienes le caen mal a ella…

La decisión tomada por el gobierno de Juan Ignacio Zoido no viene más que a cumplir el deseo de todo un barrio y de buena parte de la ciudad que no entendían cómo se había distinguido con una calle a una señora que en ningún momento mostró interés alguno en formar parte del callejero de una ciudad en la que nació por accidente. Lo que esta “progresía” no sabe (o no quiere contar) es que el Tiro de Línea es una barrio obrero de Sevilla, de gente sencilla y trabajadora, de izquierda y de derecha, pero con un asidero común que son el Señor Cautivo y la Virgen de las Mercedes.

Se podrían pasar estos “progres”, esos que afirman que “se le va a quitar una calle en Sevilla a Pilar Bardem para darsela a una Virgen”, el Lunes Santo por el barrio, y ver que esa “Virgen” es acompañada por cientos de vecinos que tras ella y tras su hijo piden salud y trabajo para los suyos. El próximo Lunes Santo, la Hermandad del Tiro de Línea volverá a salir acompañada de todo su barrio. Como cada Semana Santa, sus vecinos conquistarán el centro de Sevilla, y se despedirán de las imágenes de su devoción a la entrada de La Campana para volver a encontrarse con ellas a la salida de la Catedral para escoltarlas hasta su casa.

Donde hoy pone “Avenida Pilar Bardem” hubo hasta 1992 un cartel de hierro forjado que recordaba que aquello era la barriada de Nuestra Señora de las Mercerdes. El Ayuntamiento, aplicando de la mejor de las maneras la Memoria Histórica, volverá a rotular la zona con un nombre que nunca debió perder.

¿Acaso la Memoria Histórica no es ésto?

El ‘mitin’ del concierto

Juan Parejo | 4 de abril de 2011 a las 19:21

Ocurrió el viernes en la basílica de la Macarena. Se anunciaba un concierto del Carmen de Salteras. La basílica a reventar. Era día de septenario, de ensayo de costaleros y de desfile de armaos por el barrio, por aquello de coger el paso.

Tras un buen rato de afinación de los músicos (que no se yo si ésto se puede hacer antes) el presentador del acto toma la palabra. Habla de la hermandad, de la Virgen, del recorrido, de la banda, lee su historia, disecciona a sus directores… da pelos y señales de todo… sólo le faltó dar el número de la seguridad social de alguno de los músicos.

Los minutos pasaban y la gente se impacientaba. “¿Pero no hemos venido a escuchar un concierto? ¡Qué suenen las marchas!” Comentaba la gente que se apelotonaba en el atrio. Pero aquello no terminaba nunca. Era el minuto de gloria del “tío del atril”. Todo lo que dijo fue muy didáctico, pero en este de actos se impone aquello de “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Nadie duda de la buena voluntad de este señor, pero a un concierto se va a eso: a escuchar música. Bastaría con leer el programa, máxime cuando se reparte entre los asistentes.

¡Música, maestro!

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El imposible olvido

Diego J. Geniz Velázquez | 17 de marzo de 2011 a las 15:01

pasión

Se abre el cortinaje. Se descorren rojos damascos (de poca seda y mucha fibra). Dramatismo barroco. En la escena un solo rostro. Es difícil adivinar la mirada de este Personaje que concentra todas las visiones. La Semana Santa se nos anuncia con una de esas fotos que tantas abuelas y madres guardan en sus carteras a modo de reliquia. Amuletos con los que sobrellevar suertes y desgracias. Asideros a los que se aferra la última esperanza. Este Hombre de equilibradas dimensiones mira hacia abajo. Credos, padrenuestros y varias súplicas sin oración intermediaria han jalonado siglos ante su presencia. Montañés le regaló a la ciudad el Dios más humano. Divinidad que sólo tiene ojos para el suelo que pisa. Cartel para enmarcar. De imposible olvido.

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Una decisión arriesgada

Diego J. Geniz Velázquez | 15 de marzo de 2011 a las 14:42

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La vida es una suma de decisiones, de decir sí o no en un momento determinado y en unas circunstancias concretas. Puede salir mal o bien, como ayer les ocurrió a los hermanos de San Gonzalo, que lograron trasladar a su titualr en 90 minutos desde la parroquia del barrio a la Catedral hispalense para presidir el Vía Crucis del Consejo. ¿Cuestión de suerte? Puede que sea algo más que eso. La decisión de salir se hizo tras abandonar la Policía Local la zona después de habérsele comunicado que no se saldría, y el traslado fue ‘exprés’, a prisa, corriendo, en corto y por derecho. Algunos pensarán que tras esta postura existe una fuerte dosis de triunfalismo, competición y morbo, para otros, un simple deber con la misión que ayer tenían encomendada: llegar a la Catedral para presidir el Vía Crucis General del Consejo en un año de gran importancia para la juventud, que tanto jalona la nómina de la hermandad. ¿Falta de seriedad o deber cumplido? Ustedes mismos.

Del salón en el ángulo oscuro…

Diego J. Geniz Velázquez | 26 de marzo de 2010 a las 11:16

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Versos románticos (no confundir con San Valentín y otras fiestas comerciales) sirven de título.

Ni el mejor Bécquer describió con mayor acierto la imagen. Sobre un retablo lateral, contemplada por ojos que sólo buscan la perfección artística, con un madero para mitigar la soledad, esta Virgen llora sus siete dolores.

Brillos antiguos, lujos pretéritos que el tiempo fue borrando de la historia.

No hizo falta que se cumpliera la profecía. El polvo ya cubre lo que ha de llegar a ser el cuerpo.

Era la Antigua una devoción ancestral que fue cambiando su adjetivo. El paso del tiempo trajo otras modas, otros rostros a los que rezar. Y aquí sólo queda el silencio de la ignorancia. Con las manos entrelazadas llora su pena, el octavo puñal que le clavó la vida: el olvido.

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La vida entre hilvanes

Diego J. Geniz Velázquez | 24 de marzo de 2010 a las 11:19

24marzo_capiroteCartón y aguja. Pasa el tiempo en el intento de alcanzar la medida justa, el número exacto que circunda la base del pensamiento, de la memoria.

Es el diámetro de la penitencia que nos marca el camino más corto para llegar al templo. (Superficie craneal que en algunos, todo haya que decirlo, es notoriamente mayor que en otros).

Sobre una silla baja se cose el antifaz que ha de cubrir las emociones más recónditas, las que sólo conocen el terciopelo y el cordón de la medalla. El eco a media voz de un transistor sirve de fondo musical a las horas en las que el hilo va engarzando la espera.

No se ve, pero se intuye en esta imagen que marzo pinta cada año. Sólo hay que poner bien el oído para escuchar cómo se van enhebrando las horas. La vida es puro hilván.

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El dios efímero

Diego J. Geniz Velázquez | 23 de marzo de 2010 a las 11:25

23marzo_botellon

No esperan la salida de una cofradía. Ni están en retiro espiritual. Alzan sus brazos sin abrazar ideología política alguna. Sostienen con sus dedos el soporte plástico con el que elevan sus almas a ese cielo instantáneo, efímero edén de una adolescencia que acaba de florecer.

Celebran la llegada de la primavera, esa estación de hormonas desbordadas que revoluciona cuerpos (con síntomas alérgicos incluidos) y anquilosa mentes. Es difícil escapar a la tentación de esta fiesta de la vida con pronta fecha de caducidad.

Triunfo de un hedonismo sin más penitencia que la resaca acomodada sobre el lecho de una cama cubierta por sábanas del día después.

Nula preocupación. Son la bulla de este Dios al que la cruz de los años siempre vence. Idolatrada juventud de días contados.

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Tras los pasos perdidos

Diego J. Geniz Velázquez | 21 de marzo de 2010 a las 11:28

21marzo_niñosHabló Cernuda del tiempo sin tiempo del niño (recurso bastante empleado en últimos pregones, exaltaciones y actos cofradieros similares con pretensiones literarias).

Hubo quien se preguntó por cuántos siglos caben en la mente de un crío. También alguien definió la infancia como la etapa dorada de la vida.

En un domingo cualquiera tres niños siguen los pasos de sus padres por unas calles de Sevilla.

Reposan sus manos sobre la zambrana que mecen las cinturas paternales. Así se aprende el compás. Aquí hay sitio hasta para la igualdad de género.

El sentimentalismo no está reñido con lo políticamente correcto. Y el mundo de las trabajaderas no iba a ser menos. Siguen los pasos que perdieron el primer paraíso de la vida.

Tras la caoba y la plata, llega el oro de la infancia. Bendito preste.

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Oros distintos

Diego J. Geniz Velázquez | 20 de marzo de 2010 a las 11:42

20marzo_orosSin reino ni corona este monarca muestra sus atributos más preciados (no piensen mal que seguimos en periodo de abstinencia).

El aceite y el líquido elemento han bruñido el metal que conforma su tesoro. Al fondo, una pared de azulejos repetitivos vislumbran la escena donde la rutina se ha apeado.

Antes de llegar a casa una parada en seco en el bar más cercano. Es cuaresma y la lista de tapas ha variado para adaptarse a este periodo en el que las almas deben estar en constante alerta.

Hay que cuidar el espíritu. Y el cuerpo, también. Por eso la culinaria hispalense sabe de guisos que evitan la tentación de la carne.

Aquí llegó el primer antídoto para no caer en el lujurioso pecado: pavías de bacalao regadas con un buen buche de cerveza. Distintos oros. El mismo brillo en el estómago.

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