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Escándalos en campaña

Francisco Javier Domínguez | 13 de marzo de 2012 a las 12:08

LA misma semana que el CIS anuncia que el PP podría no tener la mayoría absoluta -o que está a borde de conseguirla, según se mire- se han incrementado los mensajes de podredumbre que se dirigen contra las administraciones socialistas. No sé cómo afectaría esto a una encuesta con datos de hoy pero conforme vayan calando en la sociedad mensajes como el del encarcelamiento de Guerrero y salgan a relucir agujeros negros como el que conocimos el viernes en la gestión del Consorcio de Bomberos los andaluces van a ir dando la espalda a los socialistas. Es lo que hay. ¿Cómo se pueden deber más de siete millones a la Seguridad Social, irse del poder y no avisar? ¿Cómo se puede andar pagando nóminas con pólizas de crédito y quedarse tan tranquilos? ¿Cómo se puede exigir a un trabajador que firme una ayuda falsa y luego declarar que la frase estaba fuera de contexto? O los controles no funcionan o se ha montado ya tal grado de administración paralela que no hay fiscalización interna que detecte estos movimientos. Y todo esto surge en campaña con un Griñán que lleva un cuarto de hora en la Presidencia si se compara este plazo con el de su antecesor. Pintan bastos para el PSOE, que se aferra al estrecho margen que le deja saber que un escaño más o menos le puede dejar fuera del poder y que además se ve obligado a desarrollar una campaña respondiendo constantemente a los titulares de los escándalos. Alguien llamó corrupto a Griñán el viernes durante su visita a Córdoba y eso es indicativo de que el mensaje ha calado en la calle. Para el PSOE será muy difícil darle la vuelta a la percepción que tienen los ciudadanos sobre su gestión, sobre todo porque en esta situación el PP no tiene ni que vender su programa, sólo es cuestión de zurrar la badana de la corrupción para seguir adelante. Eso tiene dos ventajas para los populares: la primera, que no se queman con promesas que luego no podrán cumplir, como le ha ocurrido a Mariano Rajoy, y la segunda, que no se equivocan con mensajes de esos que piensan porque saben cómo está la situación pero que no dicen y que se refieren a asuntos sensibles de la política como las ayudas, las políticas sociales o las relaciones laborales.

Creo que cada vez más la política y los resultados electorales se construyen en torno a un conjunto de sensaciones y todos los escándalos que estamos viendo estos días ofrecen una visión muy negativa de quienes han gobernado Andalucía durante los últimos 30 años. No sé si es el momento del cambio que preconiza Arenas, pero la hemorragia de pérdida de votos socialista es ya considerable y me temo que sólo hay un torniquete posible: se llama IU, a cuya playa puede llegar el PSOE en estado de shock. El resto, se lo imaginan.

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