De palabra y oro

El tendido 15-M

Francisco Javier Domínguez | 19 de mayo de 2011 a las 21:29

Es una frase tópica pero está cargada de razón. Los toros son la fiesta más democrática que existe. No hay ningún espectáculo en el que el éxito o la vergüenza esté más en manos de los espectadores que el toreo. Desde que en los teatros no se tirán tomates ni hay escarnio público a los actores, como ocurría en los corrales de comedias, los toros son el último reducto de democracia real que queda, pues nadie como el torero está expuesto a que le mienten el dudoso honor de su madre si está mal o a que se la alaben si está bien. Democracia real, sí, como la que propuga el movimiento 15-M, que ha llenado las plazas de las principales ciudades de España buscando respuestas al hastío y a la crisis de todo en la que está inmersa la sociedad. Por eso esta revolución española, como la llaman ya en todo el mundo, convierte la escena política en una arena pública en la que los políticos y los banqueros están en el ruedo y el público, entre abucheos, les reclama soluciones y cambios estructurales porque las faenas están siendo de aliño y no hay respuestas. Los tendidos se están llenado de una sociedad que pide que termine la lidia al alimón del PP y del PSOE, que se realicen cambios en la ley electoral y que concluyan los pasteleos pactistas, que son una extensión del toreo con el pico de la muleta que practican los malos toreros. Y como el que manda es Zapatero, debería ir pensando en que como en esta plaza entre la clase media y se siente en la grada algún que otro lider social que arrastre masas, va a tener que ir pensando en pedir ya el sobrero y convocar elecciones anticipadas porque la gente está tela de cabreada, y le mira a él como cabeza visible del Gobierno. El 15-M pone el punto de mira, además, en la banca, porque si Zapatero es quien está anunciado en el cartel, los banqueros son los primeros espadas del sistema; eso no lo duda nadie. Y una persona implicada en este movimiento me ha comentado que algunos de sus líderes han llegado a plantear que la masa se lleve los depósitos y deje tiritando la taquilla. Cantoná dixit.

No sé cómo terminará la corrida, pero la clase política debería ir pensando en un plan B, porque como se llene la plaza de pañuelos pidiendo el cambio de tercio veremos cómo termina la corrida, pues al final el poder reside en el pueblo, y ya hay un sector que no cree en el voto como única fórmula para cambiar la realidad. Como en una plaza de toros, el movimiento 15-M entiende que el panorama se puede cambiar sacando además el pañuelo para expresar la voluntad del pueblo. Es la democracia más directa.

La gran incertidumbre

Francisco Javier Domínguez | 18 de mayo de 2011 a las 12:29

 Es la gran incertiumbre, por eso todo el mundo dice que tiene encuesta, que el vecino también tiene encuesta… para, a renglón seguido, apostillar: “A las encuestas hay que darle la credibilidad que merecen” o “la mejor encuesta es la del día 22″. Otros, directamente, afirman que no creen que en las encuestas aunque luego estén como locos por conocer su resultado. Encuestas se han publicado varias y, más a llá de lo que dicen, percibo entre los partidos y entre los que estamos en esta pomada asfixiante de mayo con todos sus perejiles un grado de incertidumbre inédito. Hace cuatro años, el panorama sólo presentaba una duda: si el PP conseguiría la mayoría absoluta o no, porque el pacto de izquierda estaba tan claro como ahora. Ya saben IU muleta del PSOE en Andalucía por si acaso y el PSOE muleta, capote y estoque de IU en Córdoba. Hoy las incógnitas son tantas como las que se establecían en los sistemas de ecuaciones aquellos que nos hacían temblar a los de letras en el Bachillerato. Existe la incertidumbre de la mayoría absoluta del PP como hace cuatro años, pero a esta hay que sumarle otras. Veamos. Está claro que IU se derrumbará, lo que no sabemos es si el derribo será parcial, total o de cierre. El PSOE se mantendrá más o menos, y de ello dependen muchas operaciones en la poscampaña. Si cae de los cuatro o pierde votos, Durán tendrá que ir mirando a la puerta porque más de uno le tiene ganas; si mejora el resultado, sobre todo si lo mejora a cinco o seis concejales -más es improbable-, le van a tener que poner una alfombra roja en la recién inaugurada sede y seguramente será presidente de la Diputación. Pero todo esto, a día de hoy es otra de las grande incertidumbres. Y queda Gómez, que es, de verdad, de verdad, la gran incógnita que lo marcará todo. Si saca tres o más adiós mayoría absoluta del PP, si saca menos, veremos, pero ¿y si se dispara? No quiero ni pensarlo. Es una paradoja, ya lo sé, pero a más de uno sólo le falta apelar al voto útil a Gómez para frenar la mayoría absoluta del PP. Y es que todas estas dudas hacen que lo único apasionante de estas elecciones llegue de la mano del resultado final.

Recta final

Francisco Javier Domínguez | 17 de mayo de 2011 a las 19:49

 He tenido el blog abandonado. Lo confieso. La ilusión que supuso el inicio de la campaña y el hecho de poder comunicar mis opiniones taurino-políticas a través de este medio se fue desvaneciendo porque la campaña se ha desarrollado metida en tablas, y los trasteos de los primeros espadas han sido macheteos por la cara que no han dado lugar a más lucimientos que los que han llegado de la mano de los incondicionales de cada diestro. Así que de momento, el balance de la corrida es de palmas a la voluntad, que se agradece, y quienes teníamos tantas esperanzas puestas en estos días hemos visto como el festejo ha ido de más a menos. Pero ya está aquí la recta final. Ocaña, Nieto y Durán, por orden de antigüedad en la plaza, tienen que amarrarse los machos y exponer, arriesgar. Ocaña ha estado hasta ahora demasiado discreto, como si la corrida no fuera con él. Acostumbrado a ser banderillero de lujo, le están pesando los oros de cabeza de cartel y eso, en su ánimo, se nota. Juega a su favor su estilo añejo de político curtido, aunque no sean tiempos para las filigranas del pasado, sobre todo cuando hay una gestión detrás cuyos resultados dan para pocos pasodobles.

Nieto no es, como se pudiera pensar, la revelación de la temporada. Ya triunfó en la feria electoral anterior. El problema es que con semejantes contendientes, además de torear bien, hay que rematar la faena con estacada impecable, lo que supone la mayoría absoluta, y eso no se dio. Es ahora cuando Nieto, tras cuatro años entrando todos los días al carretón de la oposición, está fuerte. Y lo más importante, se ve fuerte. Tiene a su gente abarrotando la plaza y es seguro que estos pagarán la entrada y no se quedarán en casa. Tienen gana sus seguidores de que gane porque ya es diestro cuajado y quizá sea el momento de que pasee la vuelta triunfal.

El tercero en discordia es Durán. Curtido en las capeas de pueblo del partido, que han sido muchas y han dejado a más de uno en el hule, se ha crecido en la campaña. Su discurso ha mejorado y aunque no es político de arte, sí parece un buen lidiador y sus propuestas, a priori, son realizables, conscientes como es el PSOE de que el ganado da para lo que da por la crisis y por la mala gestión de quienes llevan compartiendo cartel con los suyos desde hace cuatro años. Habrá que ver como le influye la presencia de la máxima figura de la política cordobesa, Rosa Aguilar, diestra en el arte de la floritura, el molinete y los monterazos, pero que no suele entrar en profundidades en el toreo fundamental, el que aprecian los aficionados de verdad.

Todo es demasiado previsible en esta campaña, mas sólo la entrada de un espontáneo de malena leonina puede estropear los pronósticos de quienes se ven ganadores o empeorar el resultado de quienes esperan que Nieto consiga matar el toro de las elecciones, que en esta ocasión están teniendo una faena previa insulsa y con pocos muletazos de gusto. Y es que la crisis ha afectado mucho al toreo. Y tanto.

El Juli y los políticos

Francisco Javier Domínguez | 26 de abril de 2011 a las 10:33

Los políticos deberían aprender de los toreros. Mejor dicho, de algunos toreros. El Juli podría ser un ejemplo. Para estar en el estado de forma física y mental en el que se encuentra este hombre se debe vivir por y para la profesión. No valen medias tintas. Julián López, que ha vuelto a triunfar en La Maestranza y al que el otro día vi en Belmez más centrado que nunca, que ya es decir, tiene una dedicación absoluta a su tarea de ser figura de época del toreo. Pese a que aún no ha cumplido los 30, El Juli es ya un veterano porque su disciplina en la vida y en el ruedo es digna de elogio. Por eso, de toreros como El Juli debieran aprender los políticos, la mayoría de los que nos dirigen. Si El Juli y los toreros como él, los de primera fila, se juegan la vida en las plazas, los políticos se juegan el bienestar de los demás, nuestro futuro, y eso les debería infurndir una disciplina y una entrega por su trabajo casi espartana. Sé que es mucho pedir, pero no es una cuestión baladí ser político y hay mucho advenizo suelto por esas campañas electorales de Dios. Los primeros que debrían exigir ese respeto por la cosa pública deberían ser los partidos, que deberían estar dirigidos por políticos sin mácula, sin petardos en ninguna plaza, sin tres avisos. Estos dirigentes deberían velar por que aquel que no cumpliera con las reglas de servidumbre al pueblo debería ser devuelto a los corrales o al menos pitado desde las bancas públicas. Dicen que la Fiesta es el ejercicio más democrático que existe y quizá por eso el torero es sometido a las quejas del respetable cuando está mal. Pero ¿qué hacemos con los políticos que miran por el partido más que por el pueblo?, ¿qué hacemos con aquellos que los llevan de un bajonazo a las arcas públicas?, ¿qué hacemos con los que entran para buscar el calor de un empleo relativamente bien remunerado? El día 22 hay elecciones y veremos qué pañuelo saca un presidente que se llama pueblo.