El terroir, ¿Importa?

Alvaro Martín | 6 de junio de 2010 a las 18:20

Bueno, bueno, bueno…qué de palabras dejé caer ayer como quien no quiere la cosa.  Imagino que para algunos, con ese aluvión de palabras y de conceptos, se le habrán encendido un montón de bombillitas, y también imagino que para otros, no se habrá quedado más que en vanas palabras, sin embargo, os quiero transmitir que esos conceptos son de los más importantes que existen en el mundo del vino. Tanto es así, que ya los franceses hace muchos años, acuñaron el término “Terroir” (pronunciado en español “terruá”), y que implica una de las discusiones más actuales en el mundo de la viticultura y la enología.

Los españoles adoptamos esta palabra y la españolizamos con el término terruño, y he aquí que empieza el debate… Veamos, el termino terroir, viene a decir, que es el terreno específico en el que se planta la viña, el que con el paso del tiempo, nos proporcionará la distinción de ese vino, haciendo que unos vinos predominen sobre otros, en acidez, en estructura, en la expresión de unos aromas sobre el resto… y que por tanto allí, en el terroir, encontraremos el “alma” del vino, y que tendremos que ser capaces de apreciar esa maravilla de la naturaleza, o si somos creyentes, aún más, esa maravilla de Dios.

Muy bien, y he aquí la pregunta, si ya la naturaleza o Dios, lo hicieron todo, ¿Qué pinta entonces la mano del hombre? No cabe duda, que existe cuanto menos un diálogo para poder entender todo esto… si como decíamos ayer, mezclamos en una coctelera todos los “ingredientes” que comentábamos y los agitamos, y después lo servimos en una copa, aderezándolo todo con unas gotitas de las diferentes técnicas de vinifiación que existen, es obvio que la cantidad de cocteles que podríamos servir, sería prácticamente infinita. Entonces, ¿por qué hay debate? Pues bien, hay debate, porque el terroir, existe, la expresión de la”zona” es indiscutible, existen multitud de vinos diferentes en una misma zona de producción e incluso dentro de una misma finca, pero sin embargo, también existe un alma común a un terreno.

Ahora bien, desde mi modestísimo modo de entender la enología y la viticultura, y gracias a haber tenido la suerte conocer a algunas personas realmente interesantes y conocedoras en este pequeño mundo del vino, soy un total convencido de que la mano del hombre, la mano del enólogo, la mano del winemaker tiene que influir algo más que poco en la expresión de ese vino que degustemos.

Igual que quedará la impronta del terroir, quedará la mano de quien ha manipulado la planta en el campo, de quien la ha vendimiado con mayor o menor cuidado, de quien la ha elaborado en la bodega y ha pasado días sin dormir, preocupado porque ese vino, de ese año, de esa finca concreta, salga adelante de la mejor manera.

Y bueno, importe más o menos mi opinión, lo cierto es que esos términos se manejan en enología y viticultura todos los días, y que son susceptibles de opinión en cada uno de los artículos que leáis sobre vinos, así que si os he conseguido transmitir algo, y con ello haber contribuido a vuestra subjetiva opinión o al menos haceos pensar, me daré por conforme.

Poco a poco iremos viendo mas conceptos de este maravilloso mundo.

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