¿Continente o contenido?

Alvaro Martín | 11 de junio de 2010 a las 11:59

Está claro que a la hora de tomarnos un buen vino, lo importante es el vino en si. Si me dan a elegir entre un buen vino en un mal vaso o un vino mediocre en una copa en condiciones, mi elección será…pues no lo tengo yo tan claro. Es verdad que a priori, diría sin dudarlo, que el más bueno, pero despues lo empezaría a degustar  y probablemente me preguntaría qué le pasa a este vino que no sabe como de costumbre…y la respuesta estaría clara ¡Es la copa!

Sí, el recipiente en que nos tomamos un vino puede llegar a hacer que lo percibamos de una u otra manera, las copas tienen un cometido y éste es muy importante. Como ya hemos dicho alguna vez, el oxígeno juega un papel fundamental en la cata. Él es quien hace que el vino se abra y se nos muestre, él es quien transporta las moléculas  olorosas por nuestra piutuitaria haciendo que percibamos toda la gama de aromas que harán que juzguemos a un vino en gran medida.

Copas hay de todos los tamaños, colores y formas, teniendo cada una de ellas un cometido, si hablamos de copas especificas para vino. Tampoco soy yo de las personas especialmente exigentes  a la hora de elegir una copa en la que catar, siempre y cuando  cumplan unos mínimos. Cuando movemos la copa, al ser el vino una disolución hidroalcohólica, las moléculas de alcohol se evaporan más rapidamente que el resto, transportando las moléculas aromáticas y siendo por tanto aptas para mezclarse con el oxígeno y  así poder percibirlas. Por tanto, la mayoría de las copas en su parte más alta se cierran suavemente creando una oquedad en la que introducimos nuestra nariz y percibimos dichos aromas. Es por esto también importante a la hora de servir un vino, no llenar la copa más de lo necesario.

El mundo de las copas como casi todo en el vino, ha evolucionado muchísimo, tanto es así que a día de hoy existen copas que tiene microoquedades en su interior, hechas a propósito para que en ellas se deposite el oxígeno, y se diluyan así las moléculas aromáticas más rápidamente y  las perciabamos mejor desde el primer momento.

Qué de cosas hay en esto del vino, ¿Eh? Bueno, lo cierto es que dicho esto, imagino que al menos alguno, ahora se pensará un par de veces qué copa coger, y si aún no dudáis, haced la prueba, coged un vaso corriente y una buena copa, grande, y servid el vino en ambas dos, catadlos y ya me diréis si percibís o no diferencias.

Una vez hecha la prueba y comprobado, si estáis de acuerdo conmigo os animo a que cuando vayáis a un restaurante, solicitéis lo que os merecéis. Un recipiente acorde a lo que bebeís.

  • Italeit

    Hola Alvaro, ¿qué hay de esos recipientes de barro tan típicos de algunos sitios? ¿Tienen alguna característica especial que permita apreciar cualidades diferentes de algunos vinos o sólo se usan por conservar la tradición del lugar? Un saludo.

  • Alvaro Martin

    Estimado Italo:

    Si te soy sincero, solo puedo decirte que creo que como bien has dicho, es la tradición lo que únicamente hace que aún sigan econtrándose esos recipientes de barro. Ya que por más que lo pienso, no encuentro un motivo de expresión gustativa u olfativa que haga que los vinos se vayan a expresar de una manera mejor, por no hablar de la fase visual que definitivamente desaparecería en dicho continente.

    Así que decididamente, mi respuesta es no, no tiene ninguna característica especial que hagan que se aprecien cualidades diferentes o al menos mejores.