Tarde de cata con “Bibi”

Alvaro Martín | 10 de mayo de 2010 a las 23:03

Esta tarde he disfrutado de una cata dirigida de una de las bodegas más interesantes a mi parecer de vinos tintos Andaluces, la “Bodega Los Aguilares”.

En ella su enóloga Bibiana García, “Bibi” para los amigos, nos ha deleitado con una de sus otras virtudes, la de hablar, porque…¡qué bien habla la mujer! Hemos catado cuatro de sus vinos: el rosado de 2009, el tinto joven de 2009, el “Pago el Espino” de 2006 y por último el “Tadeo” de 2007 y la verdad, una auténtica delicia todos y cada uno de ellos.

Es un placer constatar con este tipo de catas, como en Andalucía no simplemente se pueden hacer grandes vinos, sino que de hecho se hacen. En cada vino, acorde con su edad y sus variedades hemos sido todos testigos de como se pueden encontrar los aromas y los sabores que realmente se esperan encontrar. Desde la fruta más roja, ácida, alegre, intensa y viva en el rosado, hasta los aromas minerales más profundos, las especias más agradables o los tostados más elegantes ensamblándolo todo, en los tintos con crianza.

Francamente ha sido muy bonito disfrutar de una agradable cata, bien dirigida, bien argumentada, y de hecho apreciar la evolución del vino en la copa. Es algo que nunca deja de sorprender, comprobar como el oxígeno va haciendo que paulatinamente el vino se abra y comparta con el catador los aromas que durante mayor o menor tiempo se han ido cerrando en la botella. Todo detrás de un trabajo bien hecho y una paciencia infinita para sacar al vino en su momento óptimo, a la espera de que se redondee, madure, y exprese lo mejor de si mismo.

Todos los vinos estaban en su momento óptimo de cata y aún con largo recorrido el “Pago el Espino”, si acaso el “Tadeo”, esperando un añito más, estará todavía mejor.

Feria de los vinos de Priorat

Alvaro Martín | 10 de mayo de 2010 a las 16:10

El fin de semana de los últimos días de Abril y primeros de Mayo, fué la feria de los vinos del “Priorat” DOQ. Tuve la suerte de estar allí y de poder disfrutar de la pasión por el vino con gente fabulosa. Porque si algo realmente bueno tiene el vino, es el poder compartirlo. Desde que me dedico a este mundo, es la frase que más sonrisas provoca en mi cara, ya que realmente un producto tan fantástico como el vino, no puede ir acompañado por personas que no acompañen esa misma calidad. Y efectivamente, así es. Ese fin de semana acompañado de muchos elaboradores, tuve la suerte de degustar vinos de grandísima calidad, por citar algunos, Cims de Porrera, Nit de Nins, Corullón, Pinot Noir de Los Aguilares, Lorenzo de Conrad…y muchos más de similares características… pero lo mejor no fue el vino únicamente, sino el compartir momentos muy buenos, con gente muy buena. No lo olviden, el vino, siempre mejor compartido.

El vino y la música

Alvaro Martín | 10 de mayo de 2010 a las 12:51

Concierto del Gran Wayoming en la feria de vinos del Priorato

Concierto del Gran Wyoming en la feria de vinos del Priorato

Si alguien nos preguntara sobre cual es nuestra canción favorita, la mayoría de nosotros inmediatamente responderíamos con un “depende” o le asaltaríamos con preguntas aclaratorias como, de qué tipo de música, de qué época, o, vocalista o grupal, para finalmente terminar con un….bueno, me gustan muchas, pero si tengo que decantarme por una te diría que..”….”, eso refiriéndonos al vulgo, pero si habláramos con un músico, las preguntas irían muchos más allá, hablando de tempos, ritmos, claves o  cualquier otro tipo de nota dilucidadora  más compleja.

Sin embargo, si nos preguntaran qué vino es el mejor….a la gran mayoría de nosotros se nos vendrían seguramente dos o tres nombres a la cabeza a lo sumo, (que no citaré, porque no ese ese mi objetivo en este artículo) y estoy casi seguro de que la gran mayoría, pensaría en un vino caro, muy caro, y que en la mayoría de los casos, ni siquiera habríamos probado, pero, no dudaríamos en mencionar esas dos o tres marcas para referirnos a ese “gran vino” buscando con nuestra mirada una aprobación sonriente, dando a entender, “¡tú sí que sabes!”

Aunque las comparaciones son odiosas, en este caso, creo que es bastante acertado hacer una comparación entre vino y música, o bueno, dicho de otra forma, entre vino y melodía. La verdad es que creo que el vino, casi suena….ya que, son nuestros sentidos los que nos harán percibir cada una de las estrofas que resuenen en nuestra cabeza, cada una de las notas que va desgranándose en nuestra boca, en cada papila de nuestra lengua y que poco a poco van siendo comprendidas en nuestro cerebro. El vino  entra en nuestra boca (fase gustativa), seguidamente de haberlo observado (fase visual) y haberlo olido (fase olfativa)…poco a poco nuestro cerebro, va comprendiendo cómo, lo que antes hemos pensado al mirarlo y al olerlo en la mayoría de los casos, se constata en nuestra boca, nuestro cerebro, llega a entender ese vino, y la melodía se transforma en placer, suena como la música y si tenemos un poco de memoria, lo graba en nuestra cabeza para añadirlo a nuestra base de datos de vino catados, para posteriormente volver a servir ese vino en la siguiente cita que queramos impresionar, o al contrario, no recomendarlo siquiera   a nuestro peor enemigo.

Podemos pues decir, que un gran vino, podría corresponderse con una gran melodía, y un vino nefasto con una canción realmente pobre o desiquilibrada…en definitiva, la melodía, como el vino, y todos los grandes placeres de la vida, buscan ese equilibrio que nos produce la tranquilidad tan deseada muchas veces. Pero, al igual que la música, necesitamos de algunas herramientas para poder juzgar con criterio  un vino.

Imagino que muchos podréis pensar, bueno, pues la verdad es que yo nunca he    ido al conservatorio ni a clases de música, y sin embargo soy bien capaz de juzgar una buena melodía, y diferenciarla de una burda canción….y sí, por supuesto que sí, que casi todos somos capaces de hacerlo, pero nadie podrá negarme, que para llegar a hacer un juicio de una melodía, antes hemos escuchado miles de canciones a lo largo de nuestra vida, hemos roto nuestros tímpanos en discotecas o asistido con suerte a algún que otro gran concierto de diferentes tipos de música… Con lo cual después de un aprendizaje, hemos llegado a considerarnos capaces de juzgar con cierta soltura y seguridad, y diferenciar, aunque casi en la gran mayoría de los casos subjetivamente, una buena canción de una mala.

Pues bien, eso mismo, es lo que deberemos de ser capaces de hacer con el vino y por supuesto con nuestro cerebro. Con el tiempo, las personas que sobrepasen con creces la mayoría de edad y que hayan tenido la suerte de degustar muchos vinos a lo largo de su vida, probablemente ya tengan un criterio bastante formado, y seguro que para ellos muy bien formado. De hecho habrá quien se considere un gran catador y afirmará hasta la saciedad que sabe diferenciar perfectamente un “Rioja de un Ribera”, ¡Felicidades a los que seáis capaces de hacerlo!  A los que no, igualmente los felicito, porque aquí,  cataremos muchos vinos, y si ponemos interés, seremos capaces entre todos, de hacernos un criterio, que intentaremos sea lo mas objetivo posible para apreciar un buen vino o criticar objetivamente un mal vino. Ahora, puede que hay quien piense, “¿Cómo objetivamente, un vino no se interpreta de manera subjetiva?” ¡Buena pregunta! Y trataré de dar una respuesta a la altura…El vino puede gustar más o gustar menos, pero un vino, como una melodía, estará bien elaborado, conservado, servido…o lo mismo pero mal, independientemente de si nos gusta más o nos gusta menos, es decir, un vino puede ser muy bueno, pero a mi personalmente no gustarme y a otra persona encantarle, de ahí la objetividad y la subjetividad para interpretarlo, y a qué se debe esto….? Poco a poco, no queramos saberlo todo el primer día…de momento os propongo una cosa, a ver a quien se le ocurren melodías que mariden con vinos…eso sí, con argumentos, ¿vale? Los más interesantes prometo comentarlos.

¡Salud!