Cómo catar un vino de Valdepeñas

Alvaro Martín | 14 de noviembre de 2012 a las 14:15

Cartel de bienvenida D.O. Valdepeñas

Esta entrada podría ser engañosa, ya que cualquiera que la busque, seguramente estaría buscando el hecho de cómo catar un vino producido en la D.O. Valdepeñas, sin embargo, no solo no es un engaño, sino que es mucho más que una explicación de como catar un vino de dicha zona. ¿Y porqué digo esto? Pues porque tenemos la suerte de que el personal de la D.O. Valdepeñas está haciendo una campaña de difusión que más que honrosa, es digna de elogio.

Tras pasar por Valencia y Madrid el 16, 17 y 18 de Noviembre, tienen el detalle de pasarse por Sevilla. Tres día para aprender como se cata, como se disfruta y todos los porqués de los vinos de Valdepeñas.

Además no solo se dedicarán a “vendernos” el vino, sino que además amenizarán los tres días con actividades lúdicas dejando claro que el vino, mucho más allá de ser un producto de culto, es un producto para disfrutar y compartir.

Este tour, concebido para dar a conocer distintos aspectos del mundo del vino y la enología, contará con cursos de iniciación a la cata, catas guiadas, degustaciones libres e incluso un monólogo de humor. Además se podrá disfrutar del espectáculo del mentalista Javier Botía, quien liderará la realización de varios concursos relacionados con la cultura del vino.

Valdepeñas, no es sólo una D.O. más de las tantas que tenemos la suerte de tener en España, sino que además es una de las más antiguas, la tercera Institución Vitivinícola Española, tanto por antigüedad como por reconocimiento en el mercado, y que poco a poco se está reinventando a si misma para ofrecer cada vez  productos de  mayor  calidad.

 

Sinceramente, os animo a acudir a este evento y catar grandes vinos, pasar un rato agradable con vuestros amigos y amenizar el fin de semana con actuaciones, catas y otras actividades.

No lo olvidéis, en la plaza de la Encarnación, “Las setas”. Os adjunto el horario para que no tengáis dudas.

Por la D.O. Valdepeñas, Salud!

 

El vino, un pretexto más para expresar

Alvaro Martín | 9 de octubre de 2012 a las 14:47

Dice la R.A.E que un “pretexto es un motivo o causa simulada o aparente que se alega para hacer algo o para excusarse de no haberlo ejecutado”. O Vamos, dicho por mi y en resumen, un pretexto es una excusa. Algo que nos hará justificar de algún modo (aunque en realidad ni nosotros mismos nos lo creamos) algo que no hemos llegado a hacer o que no hemos hecho cuando o como se esperaba que lo hubiésemos hecho…

O sea, que normalmente un pretexto tiene una connotación negativa, algo que denota nuestra pereza o nuestro error…uhm…normalmente…pero no siempre.  Muchas veces, los inventamos a voluntad…sí, inventamos pretextos para dar una sorpresa, para evitar un conflicto, para arreglar un pequeños problema, para soslayar un mal momento incluso para engatusar a alguien…y es ahí donde va Richard del Rincón y su vino Pretextos…la excusa perfecta para hacer un regalo, para despertar una sonrisa o conseguir un latido más acelerado en el corazón.

Un vino de La Rioja, que además de ser vino y de producirnos el placer del paladar, nos produce el placer del intelecto, la cultura, la escritura. Ya que, por un precio más que ajustado, tenemos la posibilidad de incluir en la contraetiqueta una poesía, una declaración de amor, una felicitación de cumpleaños o simplemente un texto donde decirle a alguien algo que sentimos…Una idea que para mi, aporta un puntito más de delicadeza a algo ya de por si delicado.

El vino en si mismo está bueno, eso está claro, acompañado, mucho mejor, pero creo que si además de estar acompañado sorprendemos a alguien con una dedicatoria expresa…creo que la combinación puede conquistar más de una corazón…Os animo a que os metáis en su web para comprobar cuan interesante es, y como no, os animo a que probéis el vino, y comprobéis como además de literatura, contiene un muy preciado líquido de la pasión…

Pretextos vino y regalo especial

¡Salud! ¡Por Pretextos y por Richard del Rincón!

Vino “El hombre bala” ¡Madriz!

Alvaro Martín | 10 de julio de 2012 a las 20:28

El Hombre Bala 2010

Llevaba tiempo escuchando hablar de él, y la verdad sentía bastante curiosidad. Ayer me invitaron a cenar a un sitio, donde realmente disfruté. Aparte de por lo que siempre digo, la compañía fabulosa, lo fue también por el servicio, lo diferente de la carta,  la variedad de vinos y en general la calidad en su conjunto: Copas adecuadas, educación óptima, vino atemperado e información adecuada sobre su amplia carta. El sitio elegido “Viavélez” , en Madrid en la avenida General Perón.

Sin embargo, no es del local de lo que pensaba comentaos o al menos no es únicamente sobre lo que quería hablar, sino que también quería hacerlo sobre el vino que me tomé como primera opción, “El hombre bala” . Un vino del que en el último año, he escuchado muchos comentarios, algunos positivos, algunos negativos.

Normalmente, cuando me hablan de un vino, no quiero que me faciliten mucha información, para de estar forma, no estar demasiado sugestionado a la hora de probarlo. Y esta vez, no ha sido diferente, no sabía más que el vino procedía de la D.O. Vinos de Madrid y que estaba elaborado con Garnacha…mentira, sabía algo más, sabía que Quim Vila, tenía algo que ver con el asunto y también que el comando G, estaba detrás de todo…parece que hable en código, pero no. Quim Vila es uno de los mayores distribuidores de vino de España, la Vilaviniteca. Y el Comando G, lo forman tres enólogos de reconocido prestigio, que se dedican a hacer vinos muy particulares cuanto menos.

Pedí el vino, en este sitio que os comento, donde lo tenían a la entrada del local, muy vistoso y la verdad con esa etiqueta, era difícil no mirarlo, un marketing muy elaborado. Al pedirlo, imaginé, estando en lo cierto, que pondrían el vino fresco, ya que hacía un calorcito considerable a pesar de ser más de las diez de la noche. El vino presentaba una capa muy baja, lo que en principio, al tratarse de una garnacha, no era de extrañar. Color fresa con ribete del mismo color, pero con una apariencia de rosado prácticamente, cosa que inicialmente no me gustó demasiado, cada uno tiene sus preferencias… Sin embargo, al llevármelo a la nariz, me sorprendió mucho, ya que al mismo tiempo, me aparecieron los característicos aromas esperados en una garnacha de ese color, mucha fruta roja, casi piruleta, y al unísono aromas de madera muy agradables. Inicialmente muy sencillos, vainilla, cedro…sin embargo, se tornaban complejos y algo confusos, apareciendo a tiempos aromas similares a los de oxidación. Al airear un poco la copa fue ganando acentuándose mucho los aromas de frutillos rojos así como los lácticos que estaban también presentes recordándome al típico yogurt de frutas del bosque, con esa omnipresente madera tostada, torrefactada.

En boca, ácido, pero agradable, al menos para mi gusto, ya que le di a probar a mi acompañante, quien lo tildó de astringente, cosa que cada vez me resulta más difícil apreciar y más aún en una garnacha…a mi particularmente, de hecho, me daba especialmente sensaciones dulzonas producidas por el alcohol y por las notas de la madera…

En definitiva me gusto más de lo esperado, ya que a pesar de que se habla mucho de él, me habían caído críticas de una buen amigo a quien no le gusto. Mi puntuación como vino es bastante agradable, complejo y sorprendente. Una buena garnacha de Madrid, a la que el precio sin embargo, no termina de acompañar, al menos por ahora que los vinos de Madrid, se están abriendo hueco, más adelante seguro que sí.

¡Mis felicitaciones!

¡Salud-os!

 

 

 

Por si aún no nos hemos enterado: El vino en verano, fresquito, está más bueno

Alvaro Martín | 10 de julio de 2012 a las 15:29

Parece mentira que los tiempo que corren, y aún siga habiendo gente que diga que el vino hay que tomarlo a temperatura ambiente, que nooooooo!!! Que el vino es un producto como otro cualquiera, que lo importante es que lo disfrutemos, que tengamos un momento de placer y que si es posible, lo compartamos, tanto con los amigos como con una buena comida.

Que técnicamente, un vino, se aprecie peor cuando está frío en el caso de los tintos especialmente, es cierto. Ahora, de ahí a que cuando me tenga que tomar un vino en un restaurante o en un bar me lo tenga que tomar a temperatura ambiente, habiendo de 35-40ºC, hay un salto importante!!!

La expresión de que los vinos tiene que beberse a temperatura ambiente, procede de Francia, donde en los castillos (Châteaux) donde se encontraban y encuentran aún muchas bodegas, con amplios muros y teniendo en cuanta que Francia tiene una temperatura media notablemente inferior a la española, los vinos normalmente no superaban los 20ºC de temperatura. Obviamente, esto no tiene absolutamente nada de que ver con los 40 0 45ºC que llegan a alcanzarse en muchas zonas de España en verano. Además, qué importa lo que diga quien me sirve el vino si a mi me gusta más frío.

Esto lo comento porque muchas veces nos impone lo que quien nos sirve el vino nos dice….y él no va a ser quien se lo tome… Así que yo particularmente os animo a que los toméis más fríos, ahora, es una opción vuestra.

Además, os quiero recordar que una vez el vino entra en nuestra boca, que se encuentra a una temperatura aproximada de 36ºC,  se caliente, por lo que las moléculas odoríferas se volatilizan y se transportan  hasta el epitelio olfatorio, donde apreciaremos los aromas, a la vez que en nuestra lengua haremos lo propio con los sabores. Así que a pesar de que el vino inicialmente nos los sirvan frío, con nuestra boca y el movimiento que producimos al introducirnos el vino en ella, conseguiremos atemperarlo y disfrutarlo si no igual, de una manera muy parecida. Y si no queremos catar sino únicamente refrescarnos, pues a disfrutar! ¡Así que no os dejéis impresionar y disfrutad de los buenos vinos también en verano!

Por cierto, esta especificación, va destinada a los vinos tintos en general, cuya temperatura aconsejada ronda entre los 15 y los 18ºC, pero de los blancos ni hablar, ¿Eh? Ya que estos bien fríos se disfrutan muchísimo más.

Salud-os fresquitos!

¡Vino Terras Gauda, triunfazo!

Alvaro Martín | 9 de julio de 2012 a las 13:29

Este fin de semana, no he podido esperar más, me habían regalado unas botellitas de vino Gallego, Terras Gauda, que nunca había tenido la suerte de catar a pesar de que lo conocía de hacía tiempo.

Toda la semana esperando el momento, y este no llegaba. El viernes ya no pude más, y aunque la comida no parecía que fuese el maridaje perfecto, me animé a abrirla sin compañía, cosa poco habitual en mi a la hora de tomar un vino, pero la descorché, caté el vino y me dispuse a maridarlo.

Spaghetti all’aglio è olio o dicho para entendernos espaguetis con ajo y aceite, comida fácil y rica rica,  con que maridé este vino, Terras Gauda, un albariño espectacular  ensamblado con loureiro y caiño blanco, de relación calidad precio más que buena, vino para entendidos en probar grandes vinos, y vino riquísimo para los que simplemente tengan ganas de pasar una buena comida.

El maridaje resulto algo insulso, ya que aunque el vino seguía estando riquísimo, y la pasta también, no encontré diálogo, cada uno por su lado, todos contentos, pero poca conversación.

Llegó el sábado y me  animé con una ensalada, bien pero no termine tampoco de disfrutar de este a pesar de que otra vez, ambas cosas estaban buenísimas por su lado…pero llegó el domingo, y triunfé. Puede que muchos me puedan ahora juzgar de simple y de tradicional, pero la verdad es que hay veces en las que ser un clásico es la mejor apuesta y oye, la ocasión lo merecía, mi novia, yo, y finalmente una visita inesperada de una querida prima. Gambones a la plancha, gulas al ajillo y paté a las finas hierbas…picando y mezclando cada cosa con un sorbito de Terras Gauda. El albariño ensalzó cada bocado y cada bocado fue haciendo más grande al vino. Como siempre, la charla fluía y la compañía se tornaba a cada momento más agradable…no hubo más remedio que abrir otra botella…la cena fantástica y el vino para aplaudir. Os seguiré contando sobre esta bodega, porque creo que me he encontrado con un senda a seguir, por lo menos durante este verano y creo que algo más…;)

Salud!

 

 

 

 

Nuevo Nariz de Oro 2012

Alvaro Martín | 3 de junio de 2012 a las 21:59

Y ahí que estaba yo, sin a penas creer en eso, pero bueno, invitado para echar una manilla con los vinos que ahora estoy llevando en Madrid, como siempre, dándolos a probar, catando algunos, comentando otros, picando alguna cosilla…lo de siempre vamos. Y entre charleta y charleta y sobre todo durante la comida, comentábamos las diferentes pruebas que habían de pasar los concursantes hasta llegar a conseguir el premio de “Nariz de oro”.

Siempre se habla de los Masters of wines, y bueno, siempre te encuentras con gente que cata mejor y peor, gente que es capaz de describir más cosas sobre el vino, gente que únicamente habla de poesía y gente que te embelesa describiendo las características del vino por sus cualidades en el viñedo o en el clima de la zona…pero no, hoy no iba de eso, iba de realmente discernir únicamente con la nariz, sí sí, sin siquiera probar con la lengua ni el tacto, lo que había en la copa.

Y no solo de vinos, sino también de destilados. Tras varias pruebas, los finalistas, 6, como los toros, disponían igualmente de 6 copas de vino negras (para no ver el color de la muestra) para averiguar en solo 6 minutos, lo que había en su interior. Y para más inri, con todo el mundo delante mirando como lo hacían guardando un silencio bastante más que relativo…

Transcurridos los seis minutos, los aspirantes a “Nariz 2012″ bajaban con la cara de nervios mirando hacia todos lados y buscando el apoyo de sus amigos cercanos. Los sevillanos que estábamos allí nos acercamos a Jose Joaquín Cortes, que, aunque Alicantino de nacimiento, Sevillano adoptado, para preguntarle como había ido. Pues yo he encontrado una garnacha, un verdejo, un tequila un ron…realmente así era, y para prueba un botón, con solo su nariz y con un minuto por muestra, el tío había sido capaz de saber qué se encontraba en el interior de cada una de las copas…el tiempo se dilató, hasta que aproximadamente una hora después, su nombre fue enunciado como el ganador.

Jose Joaquin cortes, Alicantino de nacimiento, pero sevillano de adopción, cumplió su objetivo, es el nuevo Nariz de Oro. ¡Felicidades Joaquin!

Añada mítica del 82: Rioja (Alta)

Alvaro Martín | 23 de marzo de 2012 a las 14:37

Siempre pasa lo mismo: “Este es un vino que guardo para una ocasión especial”, “No, ese no, ese está reservado” “Menuda pena tomarnos el vino hoy, ¿no? Esperemos a que estemos todos”

Frases míticas y célebres que en todos los hogares y en todos los grupos de amigos se repiten cuando alguien quiere coger “ese vino”.

Lo cierto, es que es normal, esperar para celebrar cosas, y que siempre es mejor que estemos todos, pero también lo es, que el vino, y no me cansaré de repetirlo, es para beberlo, y no para guardarlo. Ya que como producto vivo que es, tiene una vida limitada, una fecha de caducidad, un punto de no retorno… Y aunque se diga y se repita hasta la saciedad que los buenos vinos mejoran con los años, esta frase no deja de ser solo una verdad relativa. Y explico por qué:

Los vinos, a la hora de ser elaborados, se puede pensar que sean buenos para envejecer en botella o sencillamente para tomarlos sobre la marcha. La mayoría de los vinos, o por lo menos muchos de ellos, corresponden más a este segundo grupo. Pero es que los que corresponden al primero, tampoco tienen una vida ilimitada. Pueden durar tres, cuatro, cinco años o incluso diez, y sí, es verdad que algunos muchos más, pero estos son los menos, de hecho, estos corresponden a un grupo al que la mayoría de los mortales, tenemos poco acceso. Primero, porque estos vinos suelen ser bastante caros, y segundo porque para que un vino mejore durante tantos años, se necesitan unas condiciones de conservación, de las que la inmensa mayoría de las personas carecen.

Se recomiendan lugares aislados de ruido, de luz, de cambios bruscos de temperatura, de humedad constante…y si alargas esa crianza durante muchos muchos años, también es recomendable cambiar el corcho alguna que otra vez.

Bueno, pues el otro día por suerte, y a la vez con pena, probé un vino de la añada del 82, no sin antes tener una conversación intensa de si merecía o no la pena abrirla o continuar guardándola para una ocasión especial. Era un Rioja Alta del año 82. Como casi todos sabemos añada excepcional, y vinos de mucho reconocimiento.

La verdad es que la propietaria de la botella, estaba decidida a probarla desde el principio, y de hecho se temía lo peor. Tras comentar entre todos qué pasaría, nos decidimos a abrirla, pero justo antes, leímos la contraetiqueta, donde encontramos que por aquellos años, la bodega tenía el detalle de poner la curva de consumo recomendado y evolución del vino en los siguientes años, y donde lamentablemente nos condicionamos a pensar que el vino estaba ya más que pasado. No obstante, ya sí que quedaba patente que no merecía la pena seguir guardándola y con la tranquilidad que eso conlleva de cara a que yo era quien más ganas tenía de abrirla, comprobamos como el vino ya estaba más que caído. Su color, era de un marrón ladrillo que evocaba ya los aromas que encontraríamos a oxidación y que lamentablemente encontramos. Yo no me daba por contento, y con mucho miedo y cuidado y tras meditarlo, me decidía a decantar suavemente la botella, con el miedo de terminar de romperlo. Pero la verdad es que ni ganó ni perdió, el vino no mejoró en nariz. Y en boca, pues la verdad no diría que estaba malo, pero desde luego, había perdido completamente la expresión.


Una vez en casa, viché un poco por internet a ve qué decía la gente de ese vino. Y me encontré con que en concreto el que tomamos no había noticia, habiéndola eso sí de otros Rioja Alta del mismo año, y teniendo muy buenas críticas. Me encantaría probarlo, ya que me quedé con la pena de no poder disfrutar lo que inicialmente me parecía tan apetecible.

En fin, este fin de semana espero probar algo que me agrade y sorprenda mucho más.

Buena fin de semana y salud!

Los mejores vinos del mundo

Alvaro Martín | 29 de febrero de 2012 a las 11:51

Siempre que doy una cata, al principio, hago una serie de preguntas a mis alumnos, para saber el grado de conocimiento que tienen. Una de ellas es que me cuenten qué vinos de calidad conocen, y salvo excepciones, en la mayoría de los casos, responden las marcas de vinos más caros: Pingus, Vega Sicilia, o alguna que otra vez un Chateau Petrus Latour o Lafite en contadísimas ocasiones.

Yo siempre callo, y continuo con mis preguntas. A veces alguien me sorprende y me habla de Marques de Cáceres o de Marques de Riscal…ante lo que también callo y sigo con mis preguntas.

El curso continua y les hablo de la importancia en la cata, de los sentidos, del estado anímico y demás factores que pueden influirnos y por supuesto les hablo de la sugestión. Entonces pregunto sobre qué opinión tendrían si al comenzar la cata trajera alguna de esas botellas que anteriormente han comentado. Todos sonríen o ríen y dicen que claro, que sería maravilloso y que los vinos estarían riquísimos. Ahora ya, no callo, y pregunto, decidme, ¿Cuantas botellas de Pingus o de Vega Sicilia habéis tomado? Ahora según quien, calla o ríe, y es ahí cuando empieza mi curso…

Cuando me preguntan qué vino es el mejor de España según mi criterio, la mayoría de las veces soy incapaz de responder, o si lo hago, nunca puedo decir una única marca o variedad o tipo de elaboración, sino que salen varias de mi boca. Y por supuesto, eso si no pienso en añadas, porque, pensemos…¿Si no hubieran añadas, no sería el vino como la Coca cola o la Fanta o cualquier bebida estandarizada? Creo que sí.

Dicho esto, entre otras cosas, es por lo que creo que aunque es indudable, que existen muchas marcas que con el paso del tiempo y del buen hacer, han sabido situar sus vinos en un segmento de una calidad muy alta, también lo es que las marcas baratas, y no quiero referirme a ninguna en concreto, han sabido prestar un gran servicio durante muchos años a un segmento muy amplio de personas que disfrutan con ese tipo de vino.

Y lo que también es innegable es que en la mayoría de los casos, si pregunto cuantas veces hemos tomado ese vino barato, la mayoría de nosotros reconoceríamos que en más de una ocasión lo hemos hecho…Es por esto, por lo que animo a que digamos abiertamente, qué vinos nos parecen grandes vinos, sabiendo de lo que hablamos, reconociendo lo que hemos catado y lo que no, y eso si, con la ilusión de probar alguna vez los que aún no hemos tenido la suerte de probar.

Para que pensemos, o nos formemos o simplemente disfrutemos de una agradable lectura, aquí os dejo un link de vinoselección, hablando de los que para ellos, son los doce grandes vinos de España, y que yo habiendo probado varios, no quiero discutir. De hecho, me parecen muy buenos.

http://www.vinoseleccion.com/microsites/12-grandes-vinos/GRANDES_VINOS_DE_ESPANA.pdf

Espero que os gusten, salud!

Vino Frances…

Alvaro Martín | 23 de diciembre de 2011 a las 14:06

Ayer volví a sorprenderme.

Como todo el mundo por estas fechas, me reencontré con un viejo amigo. Era de mi época de Erasmus, y estuvimos recordando lo bien que lo pasábamos y como están las cosas hoy día.  Él aún vive en Italia, donde la cosa parece que no está mucho mejor que aquí, y dedicado al mundo de la energía, me contaba como parece que evolucionarán las cosas en ese sector. Yo, para no ser menos, le hablaba de la crisis del sector del vino y de cómo lo están pasando las bodegas, los bodegueros los enólogos… y en definitiva simplemente charlábamos y reíamos.

Todo esto, mejor hacerlo en un bar que en plena calle, y por supuesto, mejor acompañados de unas buenas tapas y unos buenos vinos, para celebrar que seguimos teniendo buena salud y amor ;)

Pues entre tapa y tapa y vino y vino, y haciendo lo habitual, pedí un vino, más que poco conocido, completamente nuevo para mí. Habíamos ya bebido, él, un vino de la comunidad de Madrid y un Ribera, y yo, para variar, un Rioja y un Ribera también. Terminamos con una botella del Bierzo a medias, pero antes, pedí una copa de “Les pensees de Pallus, elaborado con Cabernet Franc, de la zona Chinon, Francia del año 2004.”

Nunca me dio vergüenza reconocer que no domino todos los vinos del mundo, y me gusta presumir de beber cosas que desconozco, para sorprenderme siempre que puedo. Muchas veces, esto es un completo desastre, dada la poca innovación que se encuentra en la gran mayoría de los bares que apuestan por lo seguro. De ahí que nunca falte un buen Rioja y un buen Ribera en el noventa y cinco por ciento de los bares…Pero ayer, la cosa fue de maravilla.

Sin mucha credibilidad en principio, me acerqué el vino, y al estar tan frío, pocos aromas percibí, por lo que sin comentar nada, me lo llevé a la boca, donde tampoco sentí nada diferente. La conversación continuaba, el vino se iba atemperando, y en un momento dado, uno de los dos hizo un aspaviento, de modo que los aromas llegaron a mi nariz, lo que me hizo mirarlo y volver a coger la copa. Al acercármela, los aromas a fruta negra, fluyeron de una manera muy agradable, y ese casis del que tanto se habla en los vinos franceses pero que yo, casi nunca diferencio especialmente en los vinos españoles, sobresalía de una manera fascinante. Agité mi copa, y de repente aparecieron aromas terrosos, predominando increíblemente la trufa blanca, cosa que me encanta. Seguramente alguno pensará, “sí, y las dos copitas que habíais bebido ya, ¿No tuvieron nada que ver?” ;) Pues puede que sí y puede que no…pero ciertamente la boca, también mejoró con mayor temperatura, y en resumen os cuento que el vino me gusto mucho.

La verdad es que nunca había bebido este vino. Acabo de vichar un poco por internet, y he visto que su precio oscila entre 10 y 20€, y yo siempre digo que es muy difícil encontrar un vino francés en condiciones por menos de 20€. Una vez más reconozco que aún me queda tantísimo por aprender…

Sea como sea, espero que si lo probáis, os guste tanto como a mí.

Os deseo una Feliz Navidad a todos, y os deseo que brindéis con buen vino por ello!!!

Salud!!!!!!


Primer: Vinos de maceración carbónica

Alvaro Martín | 20 de diciembre de 2011 a las 14:05

Si alguno aún no sabe de lo que hablo, este fin de semana pasado en Madrid, habría sido un buen momento para que lo entendiera y bien entendido.

Se celebró en el Palacio de Congresos de Madrid la feria “Primer” de vinos, de la mano de Opus Wine, y fue una de las ferias de vino más llena de gente que he visto en mi vida. Primer, está claro lo que significa, y Maceración carbónica al lenguaje del vino, viene a significar lo mismo, ya que son los primeros vinos que salen al mercado en el mundo. Son vinos cuya elaboración es bastante especial. En ella, los racimos de uva de las diferentes variedades, se introducen enteros en los depósitos, produciéndose una “fermentación intracelular” que provoca unos aromas muy agradables y característicos de este tipo de vinos, y que recuerdan muchísimo las chucherías que tomábamos de pequeños, de hecho a mi a la que más me recuerda es a los Lollipop.

El caso, es que este fin de semana en Madrid, en la feria había muchísima gente de todas las edades, de todas las clases sociales, y todas unidas por una única cosa, el placer de tomar buen vino y el placer de descubrir cosas nuevas.

Yo he estado con el vino de la bodega “Colonias de Galeón”, el único vino sevillano que allí podía encontrarse, junto con otro andaluz, bodegas Iniza. Y la verdad es que, ya casi sin sorprenderme, encantó. Es una alegría ver como un vino tinto andaluz, sevillano, y de maceración carbónica, triunfa junto a vinos de todas las D.O. de España, y por qué no decirlo, junto a las mejores D.O. de España. Cada vez se me llena más la boca, diga quien diga lo contrario, Andalucía es grande!!!