La vendimia

Alvaro Martín | 23 de septiembre de 2010 a las 23:50

Ya sabéis que la vendimia se ha resuelto en gran parte de Andalucía, sobre todo en las zonas donde se elaboran vinos generosos, donde, las variedades utilizadas, los tipos de suelos, el clima, los tipos de conducción…hacen que la maduración de la uva sea pronta y adquiera un grado alcohólico probable bastante elevado.

Zonas como Jerez y Sanlucar, Montilla-Moriles, Lebrija o Condado de Huelva, ya prácticamente dan por terminada la vendimia y casi la fermentación de muchos de sus mostos. Sin embargo, en zonas como la Serranía de Ronda, Almería o algunas partes de la Sierra norte de Sevilla, es ahora cuando prácticamente se comienza a vendimiar.

Son muchísimos los factores que hacen que se decida una u otra fecha para hacerlo y elaborar el vino. Las lluvias de estos días dan verdadero pánico a los propietarios de viñedos y  bodegas. Miedo a que esta comience y no termine, miedo a que se vaya por la borda el trabajo de todo un año, miedo a no conseguir la cantidad de vino necesaria para poder vender y poder pagar las deudas acumuladas para montar ese ensueño de bodega que tan a menudo quita el sueño…sin embargo, como en tantas ocasiones, son los valientes los que hacen los grandes vinos. Los valientes con cabeza, eso sí.

Solo aquellos que hayan llevado un trabajo arduo y pensado durante todo el año, y hayan conseguido tener un viñedo en condiciones para conseguir un estado de uva óptimo tanto en cantidad como en sanidad, como por supuesto en su punto óptimo de maduración -en esto último influye muchísimo la templanza y la sangre fría de no precipitarse en la decisión de la vendimia- serán los que consigan tener, o al menos intentar producir un vino de alta calidad.

Si pensamos en zonas más altas como la Ribera del Duero, o la Rioja o muchas otras zonas, aún casi ni miran al cielo, saben que aún queda tiempo para que llegue el día óptimo para realizarla, lo que no quita que estas lluvias también les asusten enormemente.

El otro día todos escuchamos en los diarios como había caído un granizo enorme en Extremadura, os podréis figurar la diferencia de sentimientos que existiría entre quienes ya habían considerado que la uva estaba madura y quienes aún pensaban que podría mejorar…este año probablemente los menos arriesgados han salido ganando…pero esto no quita que seguirán siendo aquellos que piensen en hacer sólo lo mejor los que consigan el reconocimiento de los mejores catadores,por supuesto, los consumidores.

Es complicado entender estas cosas hasta que no te metes de lleno en una vendimia, sin embargo, espero que con estos sutiles datos que os comento, al menos ahora podréis meditar a la hora de consumir un vino. Así sentiréis algo más al mirar, oler, saborear y disfrutar del retrogusto de éste. Podréis dejar volar un poco más la imaginación y tratar de entenderlo un poco más.

Una vez me dijeron “Hasta que estés dentro del vino, no podrás entenderlo”…suena casi a broma, pero si tratáis de hacerlo, puede que lo entendáis un poco mejor. Os invito a que deis rienda suelta a vuestra sensibilidad y tratéis de hacerlo, seguro que disfrutáis aún más.

Recordando el verano…

Alvaro Martín | 17 de septiembre de 2010 a las 11:32

Como os comenté, este verano, pensaba darme una gira por varias provincias de España entre las que tenía previsto reencontrarme con Castilla León, Galicia, pasar algo por Portugal y bajar por Huelva…finalmente no ha sido exactamente así, aunque el placer desde luego ha sido mayor de lo esperado.

El punto común de partida ha sido Madrid, comunidad que ya conocía bastante, pero que gracias a Jaime, un colega de trabajo, he podido disfrutar de manera ejemplar. Chinchón,  con su plaza de toros, Aranjuez, con sus palacios y grandísimos jardines botánicos…Cuenca que aunque ya no es Madrid, está más que cerca y no sólo existe, sino que es fascinante, son algunos de los ejemplos de lugares donde he disfrutado de manera más que sorprendente.

Subiendo hacia Galicia, no he podido resistirme a la multitud de bodegas donde hacer una parada para comer, catar vino, e incluso (aunque yo no lo he hecho :-() disfrutar de un spa en hoteles de muchísima calidad en la Ribera del Duero. Pueblos con nombres que probablemente no habréis escuchado en vuestra vida, pero que albergan restaurantes con un servicio inmejorable, unas cartas de vinos a precios de risa y unos lechazos para llorar.

Burgos….Dios, ¡Burgos! Nunca habría imaginado que Burgos era así de bonito, que bares, que posibilidades para pasear, tapear, “vinear”, reir y disfrutar de maravillosas temperaturas en verano.

Segovia, y su acueducto y su Cándido…por fin conocí Cándido, donde disfruté de un cochinillo maravilloso y un vino de la zona a un precio que parecía de saldo, pero que aún así, no me proporcionó la sensación esperada. Desde luego tengo que romper una lanza a favor del servicio de calidad que existe en la restauración del norte de España, donde la atención es inmejorable, pero en este caso concreto, creo que Cándido, se ha dejado llevar por la fama y está descuidando ese punto para mi tan importante, la calidad, educación y simpatía del servicio.

Y  por último en contar, pero que no en puntuación, Galicia, ¡¡¡Qué maravilla!!! He estado en casa de mi amigo Alfonso, gran amante de los vinos y restauración de calidad en una casa muy cercana a Valdoviño y Cedeira, rodeado de playas maravillosas y de pequeños sitios donde disfrutar de grandes tapas y grandísimos vinos. Qué tortillas de patatas mas buenas hay en Galicia, y qué vinos más bien conservados y a buenos precios…Por comentaros algunos no puedo dejar de decir “Casa Pena” en Moeche, La coruña, un restaurante con la bodega más impresionante que he visto nunca dentro de un restaurante, una carta infinita y unas recomendaciones elaboradas con todo el cariño de unos entendidos y amantes del buen vino y los precios razonables.

Realmente ha sido un verano digno de recordar,  disfrutar y recomendar. Doy las gracias a Sevillano en Londres, a quien tuve en el recuerdo en algunas de mis peticiones, y desde luego a la compañía tan grata con la que he realizado gran parte de esta ruta :-*

Me vengo con una mezcla de ilusión por el gran trabajo que hay que hacer en Andalucía por mejorar la calidad del servicio de los vinos y algo de desazón por la dificultad que entrañan aquí los vinos en verano. Pero creo que con trabajo e ilusión se consigue casi todo, así que…¡¡¡Manos a la obra!!!

Una imagen vale más que mil palabras

Alvaro Martín | 15 de septiembre de 2010 a las 20:08

La vuelta del verano ya es irremisible, y aunque muchos puedan pensar que el mío ha sido más largo de lo habitual, os tengo que contar que a parte de la pereza que todos tenemos para incorporarnos a la “dignidad” del trabajo, en realidad he estado bastante liado.

 No os podéis hacer una idea de la de detalles que hay que recordar y tener en cuenta en esta época del año…la vendimia es un espectáculo digno de vivir y digno de sufrir también. En estos días os iré contando experiencias que vayamos teniendo y que ya hayamos tenido en ella. Comentaros que en gran parte de Andalucía, ya se ha realizado, pero que ancha es Castilla, y que aun en media España, los enólogos ni se plantan mirar la uva, ya que aún le queda mucho para llegar a su punto óptimo de maduración.

Pero bueno, como digo, os iré contando en estos días, hoy solo quería aprovechar la posibilidad que me brinda el Diario de Sevilla para anunciar un poquito las catas que organizo con mi empresa y que podáis verme in situ en un pequeño video, donde podréis comprobar algunas de los puntos que ya os he comentado. Así que aquí os dejo el link al  video:

Cata de vinos con Álvaro Martín y “A2 vino y cultura”

Espero que os guste, os animo a que cojáis una copita de vino mientras lo veis para simplemente poder decir ¡”Salud”!

Nos vamos de vacaciones…

Alvaro Martín | 30 de julio de 2010 a las 14:35

Bueno, por suerte todo llega en la vida, y aunque a veces parezca mentira, también las vacaciones…Ha llegado el momento de pararse, respirar prorfundo y empezar a disfrutar…y lo voy a hacer con ganas!

Como ya os adelanté me voy a pegar un “tour” por varias provincias en las que espero tomarme grandes vinos, para poder así seguir aprendiendo y opinando con algo de criterio sobre algunos vinos españoles en esta ocasión. Pimero, pasaré por Ribera del Duero, y quizás también si da tiempo y hay ganas, por Toro. Seguidamente voy a pasear durante algo más de una semana por Galicia, donde tengo muchísimas ganas de disfrutar de los maravillosos blancos que por allí se elaborán y si tengo algo de suerte y se moverme bien, quizas encontrar algún tinto especial.

Y bueno, ya que nos ponemos, a la vuelta cambiaré de ruta y me pasaré por Portugal, donde seguro disfrutaré de grandes tintos muy especiales y ya que estamos de algún que otro Oporto que nunca dejan de sorprender por más que repitas. Ya he estado varias veces, y os lo digo por si alguna vez pasaís, no dejeis de parar por alguna de su tiendas-bar arriba de la orilla del Duero, (Douro por alli) donde por poco dinero puedes probar Oportos de varios tipos y añadas disfrutando de una agradable charla con el propietario del local.

Y bueno, ya que estamos al llegar a Andalucía, probablemente me pase por el Condado de Huelva, donde disfrutaré seguro de unas gambitas y un buen vino blanco joven de esos que llaman afrutados :-)

Os animo a que hagais algo parecido, y no dejeis de contarnoslo, entre todos cada vez sabremos un poquito más.

Ya nos vemos a la vuelta en Septiembre…con la vendimia en los talones…

Salud y disfrutad!!!!

¿Qué hacer en verano? Enoturismo, una nueva forma de viajar

Alvaro Martín | 27 de julio de 2010 a las 11:42

Seguro que alguna vez habéis escuchado la palabra enoturismo cuando alguien hablaba de sus vacaciones de verano o de navidad o de semana santa o de cualquier época del año ,y ¿porqué en cualquiera? Porque es una nueva forma de viajar, que no entiende de fechas.

El enoturismo consiste en la visita a bodegas, a sus campos de explotación, a las entrañas del mismo producto. Una buena visita a una bodega, puede resultar una experiencia realmente fascinante. Como siempre, nos podremos encontrar con productos poco elaborados en los que únicamente nos lleven a una bodega, nos den a probar un vino, nos cuenten una historieta y nos devuelvan al coche. Pero si se busca una empresa apropiada que nos organice una buena visita, podremos encontrarnos con toda una aventura.

Existen visitas a bodegas a todos los niveles, desde la típica noticia del telediario en que nos hablan del “ Guggenhein de Marques de Riscal”, donde  nos encontramos con una Bodega-Hotel con un diseño arquitectónico de la más alta vanguardia en la que ese puede ser el atractivo más importante, hasta una visita a una pequeñísima bodega donde compartir una comida con el bodeguero, propietario y/o enólogo de la bodega en la misma cocina de su casa degustando sus vinos más especiales, donde se puede casi tocar la esencia del vino…

Visitar una sacristía de una bodega, probar directamente de las barricas, comentar los coupages más curiosos, tener una charla sobre las añadas más interesantes, visitar un viñedo y ver como maduran las uvas o incluso situarse en la mismísima vendimia y ver como se elabora el vino…pueden ocurrir cosas muy divertidas y curiosas que quizás nunca os habríais imaginado. Por supuesto, una buena visita a una zona de producción, al menos para mí, no debería culminar en ella sola, ya que normalmente  las bodegas suelen estar ubicadas en pueblos con una bonita historia, con una gastronomía peculiar, y muchas veces con monumentos arquitectónicos dignos de visitar.  Por todo esto, una visita a una bodega, suele terminar o bien con una buena comida en un restaurante de la zona o con un merecido descanso tras un día “duro” probando vino, en un buen hotel.

Como suele ocurrirnos, una vez más, España aún siendo uno de los países con más viñedos y bodegas del mundo, no es un país pionero en enoturismo. Aunque poco a poco, va expandiéndose, lo cierto es que la mayoría de los enoturistas, suelen ser extranjeros, que como también suele ocurrir ya tienen una larga historia en esta materia.  Por ejemplo, si pensamos en California, os diré que existe un tren que va por todas las bodegas haciendo paradas donde poder comprar vino y visitar las bodegas, y de hecho, si tuvisteis la suerte de ver la película “Entrecopas” en el año 2004, seguro que os quedasteis sorprendidos del negocio que existe en torno a este producto tan maravilloso. En esta película, la variedad que más se mencionaba era la Pinot Noir, una uva prácticamente desconocida en el mundo en aquellos momentos y que curiosamente, ese año, fue una de las más demandadas, lo que incremento notablemente los ingresos de las bodegas norteamericanas e hizo que este vino se conociera mucho más en todo el mundo (algo parecido a lo que pasó ya por los años 80 con la serie Falcon Crest). Por suerte, o mejor dicho, “por trabajo” poco a poco los españoles nos vamos poniendo la pilas y vamos  reconociéndo a nosotros mismos lo bien que hacemos algunas cosas. El aumento del enoturismo es patente, de hecho, en la Ribera del Duero por ejemplo, existe un “enobus” que en algunas épocas del año realiza visitas por diferentes bodegas.

Yo, para este año, me pienso pegar un viajecito, donde quiero ir a conocer algunas bodegas de Madrid, Burgos, Galicia y Portugal. Espero poder catar  nuevos y buenos vinos para poder seguir aprendiendo y compartiendo. Os animo a que os toméis un tiempecito para curiosear sobre este tipo de turismo y busquéis algún huequito para este año hacer alguna visita a una bodega.

Nos vemos por alguna de ellas! :-)

Me pone un vinito afrutado pero que sea seco…

Alvaro Martín | 26 de julio de 2010 a las 15:03

- Mire, me va a poner un vinito seco, pero a ver si lo tiene afrutaito…- No se preocupe señora que tengo uno que me han traido de la Rioja que es una maravilla, afrutaito pero seco, seco….

¿Cuantas veces hemos escuchado este tipo de conversaciones en un bar o en un restaurante? Bueno estas o algunas muchísimos más exageradas pero que no entraremos a comentar ahora…Está claro que nadie nace sabiendo de nada, y que únicamentete la experiencia y el interés que mostremos por aprender,  harán que poco a poco vayamos sabiendo un poquito de todas o muchas cosas de la vida.

Pero parece que el mundo de los vinos  sea un tabú perenne, parece que sea una ofensa preguntar algo relacionado con él, parece que sea algo que traigamos ya memorizado desde el vientre de nuestra madre, y que sea una ordinariez dudar sobre todo lo que existe en él…Y es por esto por lo que el mundo se divide en dos clases de personas, los que saben de vino y los que no saben. Pero si pensamos un poco más, podríamos dividirlo entre los que saben y adoctrinan, los que no saben y no les importa y los que no saben pero prefieren callar por no hacer notar que pertenecen a ese grupo.

Sin embargo cuando se conoce un poquito sobre vino, se sabe que el grupo de los que saben, también se divide en dos, los que saben un poquito y disfrutan de ello y los que dicen que saben porque esto les supone ser más interesantes o importantes. Esta es la introducción….

Ahora si desarrollamos, insistiré en que el mundo del vino es tan normal como cualquier otro y que para poder saber de él, no nos queda otra que leer, escuchar, comentar…e indudablemente preguntar. Es únicamente así como podremos comparar las opiniones y artículos que leamos o analizar los comentarios que escuchemos.

El mundo del vino está lleno de “doctores” en la materia, que cada vez que hablan sientan cátedra, pero que normalemente si fueran escuchados por alguien que sepa un poquito, realmente lo que pasaría es que harían que “subiera el pan”.

Como conlusión y cerrando el título, comentaré que todos los vinos, independientemente de la cantidad de azucar que tengan, pueden y casi deben ser afrutados…ya que los aromas frutales son aquellos que proceden de la variedad de la uva, y según qué variedad lleve, olerá y sabrá de una u otra manera. Pudiendo al mismo tiempo ser secos (vinos sin ningun resto de azucar), abocados (contienen una pequeña cantidad de azucar), semiculces o dulces.

Así que una vez más os animo a que pregunteis con la boca llena, escucheis con las orejas bien abiertas y degusteis el vino con todos los sentidos puestos, para que despues comenteis con todo la ilusion lo que os haya hecho disfrutar.

Salud y cultura!

Yo y mi circunstancia

Alvaro Martín | 26 de julio de 2010 a las 13:21

Decía Ortega y Gasset que “Yo soy yo y mi circunstancia” explicando como una persona no es él mismo en un momento dado, sino todo lo que conlleva su existencia, desde su historia que le precede, su espíritu, su escenario…y un sinfín de factores que determinarán el hecho de que una persona no es siempre la misma individualemente, sino que esa individualidad interactúa hasta niveles que la distorsionarán hasta el fin que no será ella misma únicamente….uffffff que complicado!!! Y a la vez que sencillo de entender si nos analizamos a nosotros mismos pensando en nuestra propia persona e historia. Y al final, como suele decirse en Andalucía “eso es como tó”…al vino le pasa exactamente lo mismo…Dios, que comparaciones más extrañas se pueden llegar a hacer ¿eh?

Un vino, como ya hemos repetido en varias ocasiones, comienza a formarse en el campo, influyendo en él todos los factores que pueden variar, clima, técnicas que utilizamos para criar el viñedo, riego, poda….después llega su elaboración en la que el enólogo actúa como considera oportuno, utilizando todas las técnicas que conoce y usando los medios de que dispone para poder realizarlo. Decide si el vino será apto para crianza o si únicamente lo elaborará como vino joven, y según esto lo embotella y vende o lo cría durante el tiempo que estima oportuno, hasta que finalmente decide embotellarlo, terminar su maduración y venderlo.

Una vez el vino está en el mercado, el distribuidor, lo almacena como puede y/o quiere, lo introduce en supermercados, pequeños establecimientos, restaurantes, bares….donde cada propietario, una vez más decide según su criterio y posibilidades “apilarlo” en ausencia de calor, luz, olores…o justo lo contrario….hasta que el buen consumidor, da con él, lo compra o demanda, atempera o no, decanta o no hasta que finalmente sirve en su copa…Ya es el día D y la hora H, el vino espera nervioso llegar al paladar y ser juzgado…pero no está todo dicho aún, porque…ese catador o degustador de ese vino, ¿en qué circunstancias se encuentra? ¿Ha tenido un buen día y tiene el ánimo positivo para disfrutar de ese primer sorbo? ¿Ha elegido los acompañamientos apropiados para que la comida no haga sino realzar ese sabor ácido del vino? ¿Los taninos serán complementados con esa comida que no hará sino amortiguar su potencia? ¿La copa es la oportuna? ¿El local está ausente de ruidos y olores molestos? ¿La compañía de esa persona que se decide a catar el vino es la propicia?, ¿la charla ha caldeado un buen ambiente para que todo se sienta de la mejor manera….O una vez más justo lo contrario? No olvidemos tampoco, la añada, ¿Era el correcto el tiempo que el vino ha esperado en la botella hasta ser servido? ¿Cumple las expectativas que nos habíamos creado acorde a lo que nuestro “amigo entendido” nos había recomendado?

Finalmente bebemos y juzgamos sin pararnos a analizar toda esta maraña de condicionantes que si darnos cuenta volverán nuestra opinión “tan objetiva” como seguros estamos de ser entendidos…sin plantearnos que “el vino es él y su circunstancia”…Pero en lugar de eso puede que lo que ocurra sea justo lo contrario y tengamos la suerte de que como decía Calderón “La vida sea sueño” y soñemos que tomamos un gran vino :-)

Bodega Los lunares: Vino “Altocielo”

Alvaro Martín | 16 de julio de 2010 a las 9:16

Cuando se habla de  enología o de  algo relacionado con el mundo del vino, una de las premisas que todo el mundo mantiene como axiomáticas es que con la edad los vinos mejoran, y que con el envejecimiento de las cepas, se hacen mejores vinos que con viñas nuevas.

El primero de los comentarios es desde luego más que dudoso, ya que ni todos los vinos mejoran con la edad, ni a todos los vinos les hace falta esa crianza para ser mejores, ya que siendo lo que son, son buenos, e incluso muchos con la edad solo llegan a estropearse. Pero este tema trae muchísima cola, y no será hoy de lo que hablemos.

 El segundo punto sin embargo, sí que es un tema más complejo y discutible. La viña es un ser vivo, y como todos los seres vinos, su vida necesita de un desarrollo inicial, un crecimiento que culmina en madurez y un posterior decaimiento, que termina con la muerte. Eso es indudable.

 Pero también es indiscutible, que a día de hoy, conocemos mucho más sobre las técnicas de mejora del viñedo, en todos sus aspectos: podas, conducciones, tratamientos para las plagas, sistemas y necesidades de riego, abonados…y he aquí, donde ese segundo comentario, se puede poner en tela de juicio. 

Ultimamente, las cosas me salen bien, y considero que tengo mucha suerte! Y ahora mismo estoy feliz, ¿por qué? Tengo la suerte de poder tener en exclusiva en Sevilla y parte de Andalucía un vino nuevo que sale al mercado, un vino que estoy seguro se convertirá con el tiempo en uno de los más reconocidos vinos de Andalucía, y si hacemos el trabajo en condiciones (por parte de todos), también lo será  más allá de nuestras pequeñas fronteras: Su nombre es ALTOCIELO, y la bodega de la que procede, Bodega Los Lunares.

Es un vino procedente de viñedos nuevos, que no tienen más de seis años, situados en la Serranía de Ronda, a una altura de unos 890 metros de media, con predominio de las variedades Syrah, Tintilla de Rota y Cabernet Sauvignon y una producción muy limitada. Ahora entendereis porque mi suerte es doble, ya que voy a llevar un vino en exclusiva que siendo aún joven, y proviniendo de viñedos jóvenes, ya, me encanta!!!! Por lo que cuando pase algo más de tiempo, todo irá aún a mejor!!! Es un vino con una crianza en barricas de roble frances de nueve meses y una crianza en botella que aun no llega al año. Me encantaría que lo probarais y me dierais vuestra opinión. Si quereis no dudeis en preguntarme.

Salud, brindo por Altocielo!

Apreciar un vino…

Alvaro Martín | 13 de julio de 2010 a las 23:08

Significa crear lazos”…” Para mí no  eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para tí más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mi único en el mundo. Seré para tí único en el mundo…

“Empiezo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor…Creo que me ha domesticado…”

“Mi vida es monótona. Cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero si me domesticas, mi vida se llenará de sol. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los otros….y además, ¡mira! ¿Ves, allá, los campos de trigo? Yo no como pan. Para mi el trigo es inutil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Es bien triste! Pero tú tienes cabellos de oro. Cuando me hayas domesticado, ¡será maravilloso! El trigo dorado será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento del trigo…El zorro calló y miró largo tiempo al principito:

-¡por favor…domésticame!-dijo

….Creo que es el pasaje, mas bonito que he leido jamás sobre la amistad, sobre los lazos…y preguntaréis qué tiene que ver todo esto con el vino?

La mayoría de las personas, cuando nos enfrentamos a un vino por primera vez, no sabemos a qué nos enfrentamos realmente, no sabemos qué tenemos que buscar en ellos y qué podemos encontrar, qué es un defecto y qué es una virtud en él…Sin embargo, llega un momento, en el que tras probar varias veces un mismo vino, empezamos a entenderlo, lo vamos conociendo, y de alguna manera formamos “lazos” con él, lo “hacemo nuestro” . Llegando a observar las diferencias que existen en diferentes añadas, en diferentes tipos de conservación, y con el tiempo, y el gusto por el vino, comprendemos las diferencias de una misma bodega dentro de sus diferentes marcas o tipos… eso es conocerlo, eso es aprender realmente sobre él.

Puede que este post, suene algo extraño, ya que pareciera que comparase la amistad entre personas con el vino, y muy lejos queda mi intención, ya que pocas cosas existen tan bonitas como esta. Sin embargo, sí que opino que hasta que no conozcamos al menos un vino de veras, no podremos llegar a entender muchas de las cosas que leamos y escuchamos sobre este mundo…Así que, bueno, os animo a que cuando compréis una botella de un vino sobre el que tengáis buenas expectativas, no compréis únicamente una, sino al menos tres, o incluso una caja, y observéis anotando en cada degustación las características que apreciéis…así es como realmente aprenderéis de él. Cuando él os “domestique” y vosotros lo entendáis… Podríamos concluir diciendo que el catador no nace, sino que se hace.

PD (Por si alguien no se ha dado cuenta, el comienzo de este post está copiado literalmente del libro “El Principito” de Antoine de Saint- Exupéry, paginas 82, 83)

Grandes vinos: Numanthia, Termanthia y Termes

Alvaro Martín | 7 de julio de 2010 a las 14:10

Hablando de la resistencia que el pueblo Numanthino presentó a la invasión del imperio Romano,y que terminó por un suicidio colectivo tras un asedio de más de un año antes que entregarse a la esclavitud a una cultura ajena a su historia. Así comenzó la interesantísima cata a la que ayer tuve la suerte de ser invitado.

Hotel Alfonso XIII, jardines, carpa, ágape de jamón ibérico y queso curado, cata dirigida por su actual  enólogo Manuel Louzada, quien no titubeó en contarnos con todo detalle los entresijos de una bodega puntera en España y conocida en todo el mundo por su gran estrella, Termanthia, y de sus elaboraciones sencillas pero estudiadas, con viñedos prefiloxéricos de más de cien años.

Catamos sus dos vinos de siempre, Numanthia y Thermanthia, y en primicia Thermes que ni siquiera traía la etiqueta con que saldrá al mercado, ya que la habían cogido expresamente de la sala de crianza en botella donde reposaba a la espera de su redondeo y momento óptimo para salir a la venta.

Los dos vinos de siempre, son dos vinos muy significativos de la D.O Toro, siendo de hecho Thermantia uno de los vinos que han conseguido dar a conocer a esta denominación en todo el mundo gracias a su puntuación de 100 según el método Parker en el año 2004.

Numanthia es un vino con un coste inferior al de Termanhia, (que supera los 120€) rondando los 30€ y siendo un vino con una estructura y postgusto dignos de todo tipo de elogio, y para los amantes del buen vino, ya muy conocido.

Y como no hay dos sin tres, Thermes, es el “tercero” y aunque aún no sé el precio exacto con el que saldrá al mercado, sí que sé que será un vino con un precio más acorde a todo tipo de público, y que sinceramente y dado que yo ya conocía los dos anteriores, me sorprendió muy gratamente. Un vino que mantiene todos los aromas de fruta de la Tempranillo, con unos toques de madera muy muy agradables, largo, cálido y al mismo tiempo fresco y joven. Un vino muy recomendable para catar, y acompañar grandes comidas.