Un acierto de Ocaña

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 17 de abril de 2011 a las 2:00

Por una vez, y sin que sirva de precedente, debo decir que estoy totalmente de acuerdo con Andrés Ocaña. Por una vez, y sin que sirva de precedente, debo decir que el alcalde ha actuado como se espera de él, como defensor de su ciudad, como guardián de su nombre. Porque Ocaña ha dado una lección de saber estar con esto de la contratación del director de San Sebastián 2016 por parte del Ministerio de Cultura para formar parte de un comité asesor de expertos en materia de arte. Porque es cierto lo que dijo el alcalde de que es “un error” que arroja sombras de duda sobre el Gobierno y su tan cacareada neutralidad activa en esta materia de la Capitalidad Cultural de 2016. Vamos, que es impresentable que el juez contrate para trabajar con él a una parte en el conflicto –entiéndase pacífico– de esto del 2016.

Y no debió parecerle tampoco muy limpio esto al propio Gobierno cuando tardó apenas 24 horas desde que El Día se hizo eco de su incorporación en acordar la salida de Santiago Eraso, que así se llama el hombre. Pocas veces se ha visto tanta rapidez en los despachos de Cultura para tomar una decisión tan drástica. Luego se vestirá como se quiera, con una pátina de algodón de azúcar envolviéndolo todo, pero esto es lo que es.

Y esto no es más que decir que ya está bien de ver cómo San Sebastián se sitúa en la primera posición de la parrilla de salida con movimientos extraños y palabras desafortunadas. Tan desafortunadas como ésas que dijo Odón Elorza sobre que el final de ETA estaría más cerca si la Capitalidad Cultural de 2016 fuera a parar a manos donostiarras. Hay que ser majadero para decir semejante chorrada. Como si los asesinos de las pistolas fueran a dejar de matar porque la capital guipozcoana acogiese tan magno evento. Si por eso fuera, la belleza y la calidad artística y creativa de esa ciudad ya habrían dado con la tecla. Pero lamentablemente no es así. Los que matan lo hacen precisamente porque no tienen cultura o, si la tienen, no es otra que la de la muerte y la destrucción. Por tanto, lo del bueno de Odón, insisto, no es más que una majadería propia de un hombre que ya ha dado más de una prueba en este sentido durante su trayectoria.

Por todo esto estoy con Ocaña. Por esto y porque me indigna el silencio malentendido del PP y de la Fundación: temerosos de molestar a no se sabe quién. Y me saca de mis casillas el espectáculo bochornoso de ver a un PSOEque cierra filas con el Gobierno sólo porque comparte con él sus colores políticos. No, eso no es así. Antes de todo está Córdoba y ahí es donde el alcalde ha tenido razón. Este sueño es nuestro y nadie va a venir a quitárnoslo por la puerta de atrás. No sin lucharlo.

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