Se acabó lo que se daba

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 20 de mayo de 2011 a las 13:08

No va más. Fin de trayecto. Próxima parada, las urnas. Después de quince días bastante más aburridos de lo esperado, esta medianoche se echa el cierre de la campaña electoral al mismo tiempo que se encienden las luces de la portada de la Feria. La de verdad, me refiero, que las campañas electorales tienen mucho de feria también, aunque más de vanidades que de otra cosa. En las horas que quedan los candidatos harán un llamamiento masivo a la participación para que no gane el contrario. Está gracioso esto de la participación porque en la izquierda mantienen que si se participa mucho los mayores beneficiados son ellos, mientras que el PP afirma que para lograr la absoluta necesita diez puntos más de participación para no volver a quedarse en el intento. Eso sin contar que con la boca chica todos dicen que si la participación se desata puede favorecer a Rafael Gómez, muchos de cuyos electores potenciales son abstencionistas profesionales. Y ahí entramos en el anatema de la campaña, en la amenaza fantasma, en el miedo que recorre el espinazo de los equipos de campaña. ¿Logrará el empresario de Cañero dos concejales, como dicen la mayoría de los sondeos, o se disparará hasta los cinco que le auguraba uno esta semana? Si le hacemos caso a él “nos va a votar la marabunta, hermano”. Ya veremos. Ése es el miedo general. Luego está el que atenaza a PSOE e IU por el impacto que sobre ellos pueda tener la candidatura de Ecolo, un grupo por el que pocos daban nada al principio de la campaña pero que en estos días ha demostrado una gran capacidad de movilización y sorpresa. Tanto, que el Ayuntamiento, en una jugada poco estética y más bien sucia, les ha desmontado esta madrugada el escenario desde el que querían cerrar su campaña esta noche en La Corredera. Ya saben, una putadita para ver si les aguan el final de fiesta. Porque los chicos de Ecolo rascan ahí donde duele, en la izquierda ecologista, en la de los ámbitos universitarios, en la de los profesionales liberales que están hartos -¿les suena?- de dos formaciones que llevan demasiados años gobernando de la mano. Y queda la última incógnita, la de los movilizados del #15M. La de esa masa informe que está hastiada de todos los políticos y sus mediocridades y que está en la calle protestando por lo que consideran una situación insostenible. ¿A quién beneficia su presencia? Si se atiende a la caverna todo es culpa del Gobierno. Si se mira al PSOE, se observa tal cara de pánico ante la duda que da hasta penita. Y se se mira hacia IU, se ve otra vez cómo un movimiento que se enmarca dentro de su ideario se les ha vuelto a escapar vivo. Así las cosas hay dos posibilidades: un incremento de la abstención y el voto e blanco, o un castigo trasladado hacia Ecolo u otras opciones regeneracionistas como UPyD. A Gómez no, pues representa ampliamente muchos de los vicios que se denuncian en la acampadas. Hasta aquí llega la campaña, ahora queda esperar al domingo disfrutando de la Feria. No se pongan nerviosos, en apenas 72 horas saldremos de dudas.

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