El espejo roto del PSOE

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de junio de 2011 a las 13:04

Hace un par de semanas afirmé en un artículo que el PSOE necesitaba mirarse seriamente en el espejo para analizar los catastróficos resultados que le habían ofrecido las urnas el pasado 22 de mayo. Los socialistas se han visto superados por una ola popular que los ha dejado noqueados, groguis, fuera de algunos de los ayuntamientos más importantes de la provincia, al mando de otros pero con mayorías minoritarias y, sobre todo, descabalgados de esa gran casa de poder que ha sido la Diputación durante los últimos 30 años. El impacto ha sido tremendo y aún más duro es comprobar que la inclinación del voto puede mantenerse en esa línea ante los próximos comicios autonómicos y generales. Vamos, lo que se dice un panorama.

Para solucionar y analizar lo ocurrido se reunieron ayer los socialistas en un comité provincial extraordinario en el que el secretario general, Juan Pablo Durán, debía explicar qué había pasado y qué se va a hacer para evitar que se repita la hecatombe. Como siempre, la semana previa a esta reunión ha sido prolija en rumores, conciliábulos, cenáculos y merenderos conspiratorios. Había quien decía que Durán lo iba a pasar muy mal, que tendría que hacer frente a durísimas críticas que incluso podían llegar a pedir su cabeza. Se hablaba de una reorganización tremenda, de pulsos de poder entre los afines al secretario provincial y los sectores críticos de su gestión. Todo ello trufado con los siempre adecuados rumores de cambio de sillones en las delegaciones de la Junta -que llegarán, no sé cuando, pero lo harán- hasta el punto de que la delegada del Gobierno, Isabel

Ambrosio, volvía a ver temblar su posición. En este punto la cosa se ponía ya seria, no debemos olvidar que el cariño entre Durán y Ambrosio dista mucho de ser eterno, y se llegaba a afirmar que si esta decisión llega habrá toros. Lo veremos.

Sólo una persona, de esas que llevan toda la vida en esto, me dijo la semana pasada que ayer no iba a pasar nada; que, como siempre, los que decían que iban a aullar callarían y los que no decían nada serían los que hablasen. Y vaya si acertó. Porque realmente lo que ocurrió ayer en el comité del PSOE no fue nada. De fondo, nada. De forma sí tenemos algún que otro cambio, un reforzamiento de posiciones de algunos de los socialistas más cercanos a Juan Pablo Durán y poco más. Todo ello con una mayoría de respaldo que sorprende y deja en evidencia las tan cacareadas disidencias internas. Que hubo discursos duros, es cierto. Empezando por el del propio Durán, una crítica a la acción del partido que merece leerse con detenimiento. Que después se insinuó que la cosa está muy mal, también es cierto, pero poco más.

Al final lo que vimos fue más de lo mismo. Mucho amago y muy poca pegada. Una nueva patada hacia adelante al balón a la espera de lo que ocurra en autonómicas y generales y con la vista puesta en el próximo congreso provincial. El PSOE sigue sin querer pararse a analizar a fondo las causas de su declive. Nadie quiere ahondar en los motivos que les han llevado a estar alejados de la sociedad, a ser percibidos como un problema más que como una solución, a haber sido censurados por una acción municipal, sobre todo en la capital, mala y un programa de gobierno aún peor. Nadie quiere mirarse de verdad en el espejo no vaya a ser que lo que se vea sea demasiado duro. Ante eso, mejor quedarse con el espejo roto y que cada cual vea la parte de la imagen que más le interese.

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