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Tarea (urgente) para el verano

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 31 de julio de 2011 a las 10:00

Llegan las vacaciones, menos mal. El año ha sido largo y muy duro. Tan apasionante en lo informativo como deprimente en lo económico. Córdoba ha casi culminado su catarsis con la llegada del PP al Ayuntamiento en sustitución de un cogobierno de IU y PSOE exhausto y absolutamente amortizado. Nuevos tiempos para una ciudad que ha visto cómo el sueño de una década se ha ido por el sumidero dejando a su espalda una sensación de estupefacción de la que aún no nos hemos recuperado. Llegan las vacaciones, menos mal. A ver si con un poco de suerte en este mesecito de playa y piscina nos toca el gordo y nos encontramos este patio algo cambiado a primeros de septiembre. Pero no nos confiemos.

Porque no está la cosa para andarse más por las ramas con aspecto de recién llegados y cara de ser el de la coca-cola. Cuando volvamos de vacaciones casi habremos culminado esos cien días de cortesía que se da a los nuevos gobernantes para que se ajusten al cargo y comiencen a funcionar. No está la cosa para más experimentos, que nos vamos a la costa –los que podamos, sin presumir– dejándonos detrás una estadística que dice que uno de cada tres cordobeses está en paro. Nada más y nada menos que 128.000 personas en edad de trabajar en toda la provincia miran actualmente al techo de sus casas mientras esperan que llegue del cielo el maná laboral que les saque del atolladero. Precisamente por eso hemos de esperar que nuestros prebostes aprovechen para cargar las pilas estos días y regresar a sus oficinas cargados de proyectos que poner en marcha.

Córdoba no está ya para ideas. El tiempo de pensar en cosas bonitas se ha terminado y es hora de presentar en sociedad políticas claras y proyectos definidos que nos traigan el empleo que huye despavorido de esta tierra en empresas como Locsa, ABB o Urende. Se acaba el tiempo de esconderse detrás de la ruina que nos ha dejado el nefasto último cuatrienio de cogobierno y llega el momento de ofrecer a los ciudadanos esas alternativas que tanto se cacarearon en la campaña electoral.

Córdoba no está para más llantos y lamentos sino para que comiencen a hacerse cosas nuevas que den trabajo, no sólo ilusión. Ahora llega un mes en el que nadie está para nada. Esperemos que quienes ocupan los despachos sí estén y aprovechen la tranquilidad de estos días de calor y moscas para hacer las tareas del cuadernillo de verano. La cosa de verdad empieza en septiembre, el personal no está para bromas y ya no hay excusas admisibles para pedir tiempo a los árbitros.

P.D: Prometo volver a este blog con más espíritu y seriedad una vez que pasen la vacaciones. Perdón por la informalidad.

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