Desde la Ribera » Archivo » Un modelo de paro

Un modelo de paro

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 4 de marzo de 2012 a las 10:19

Un mes más, y ya van siendo demasiados, las cifras de paro de febrero han vuelto a poner sobre la mesa camilla la pésima situación por la que atraviesa la economía cordobesa. Febrero sumó en la provincia más de 5.000 nuevos desempleados, que, sumados a los anteriores, superan las 91.000 personas en disposición de trabajar con distintas casuísticas y situaciones. Demasiados nuevos nombres en unas listas que ya han notado algo la influencia de la reforma laboral y que nadie espera que adelgacen, más bien todo lo contrario, durante el primer semestre, si es que hay suerte, del año. Caen todos los sectores, todas las edades, todos los sexos. Nadie escapa a esta epidemia de despidos.

Y mientras que esto ocurre, la ciudad inaugura nuevo centro comercial a la espera de otras dos grandes tiendas que sumen 1.000 personas a la lista de altas. Cada apertura es y será una fiesta y todos hemos de felicitarnos de que al menos hay osados empresarios que pongan sus ojos en la ciudad. ¿Pero es eso suficiente? ¿Saldremos de este agujero sólo a base de comprar tornillos, ropa o comida en el supermercado? ¿Alguien tiene previsto algo parecido a un plan estratégico para Córdoba que pueda ponerse en práctica antes de que pase otra década? ¿Será posible ver realidades en esta ciudad condenada a las maquetas?

Porque realmente ésta es la necesidad que tenemos. No es cuestión de manifestarse o contramanifestarse por la que está cayendo o va a caer, sino que es cosa de que quienes tienen la obligación, repito, obligación, de dirigir esta ciudad –en gobierno y oposición– se pongan de una vez de acuerdo para ofrecernos algo tangible. Parece que el asunto del Palacio de Congresos avanza y en la jornada que se montaron ayer CECO y el Ayuntamiento por fin presentaron un proyecto lógico y ajustado a la realidad que vivimos. Pero más allá de eso necesitamos saber si somos un centro logístico, una provincia turística, una emergente potencia agroindustrial, un nicho para la ubicación de futuras industrias o, simplemente, un conjunto de ciudadanos que debe buscarse la vida a la primera que salte.

(Personalmente, me creo bastante más lo de la logística que el resto de cuestiones. No porque se vaya a poner en marcha, sino porque como es una cuestión de ubicación geográfica eso ya lo tenemos hecho y no nos lo pueden quitar).

Es urgente ponerle de una vez el cascabel al gato. Dejar de marear al personal y disipar de una vez el humo que durante una década nos hizo perder casi todos los trenes. Eso o en lugar de tener un modelo de futuro podremos patentar un modelo de paro. Y muy bueno, por cierto.

Los comentarios están cerrados.