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La importancia del ascenso

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 3 de junio de 2012 a las 10:42

Si todo sale bien y como está previsto, esta noche podremos celebrar el mayor hito deportivo del Córdoba en 40 años. Sólo hace falta un punto para que el conjunto blanquiverde entre en el ‘play off’ de ascenso a Primera División, un sueño realmente impensable a principios de temporada que tocamos ya con los dedos de una mano. Si nada se tuerce en Vigo, y al Celta le hace falta el mismo resultado que a nosotros para ascender directamente a la mejor liga del mundo, los sufrimientos de muchos años de desierto se verán colmados y la ciudad podrá sentirse en el camino de los elegidos. La afición, cuya presencia cada domingo en El Arcángel ha sido clave, verá al fin premiada una fidelidad construida a base de partidos horribles, años de apreturas y fríos invernales. Y sólo con estar en las eliminatorias de ascenso, que si subimos ya la locura será total.

Pero más allá del deseado ascenso, que el Córdoba pelee por codearse con las estrellas de los todopoderosos Madrid y Barça debería llevarnos a pensar en los beneficios que tiene para una provincia como esta contar con un club de máxima categoría. Beneficios de imagen, de reclamo turístico gratuito a través de los medios de comunicación, de ubicación de la capital en el mapa de los mejores y de atracción de riqueza para los cordobeses. Porque eso es lo que supone tener un equipo en Primera. Dinero, mucho dinero. Hay quien cifra en unos 30 millones de euros el impacto directo que sobre la maltrecha ciudad tendría estar un año entre los mejores. Una cantidad nada desdeñable si tenemos en cuenta que ya estamos en los primeros puestos de la liga del paro y la crisis que azota a este país. Quizás por ello es el momento de reclamar más unión a todos alrededor del club.

Con independencia que se esté más o menos de acuerdo con el modelo de gestión del actual presidente, lo cierto es que el equipo ha dejado de ser noticia por las bufonadas de alguno de sus mandatarios para serlo por su esfuerzo y calidad en el terreno de juego. Con el impulso de una entrenador joven y de Córdoba, cuna una plantilla de chavales con hambre, el Córdoba debería servirnos de modelo de cómo el trabajo en equipo, silencioso y sin estridencias puede hacernos mejorar nuestra situación. La afición ya ha respondido este año, ahora es el turno de que instituciones, empresarios y todo el tejido socioeconómico de la ciudad apuesten claramente por el equipo. Porque estar en Primera o ser de los que pelean siempre por ello significa publicidad, salir en los medios, autoestima ciudadana y una mejor imagen. Porque detrás del fútbol hay más que goles y faltas, hay una vía para mejorar ahora más que nunca hay que decir ¡Vamos Córdoba!

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