Adiós a las extras

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 17 de julio de 2012 a las 19:01

Parece que a la vista del follón que se ha liado con la decisión del Gobierno de retirarle la paga extra de diciembre a los funcionarios, en el PP han saltado todas las señales de alarma y ahora toca recular y dar ejemplo. Llevados por las “afortunadas” declaraciones de esa estrella mediática que es Andrea Fabra y por tener el gran mérito de lograr que todos los funcionarios del país se hayan levantado en armas, los populares buscan ahora denodadamente la forma de salvar la cara. Ahí se enmarca la comunicación en cadena de que todos los concejales, diputados provinciales, parlamentarios andaluces, senadores y diputados en Cortes renuncian al estipendio navideño y ahí se incluye, también, el anuncio de Montoro hace un rato en el Congreso de que los empleados públicos que ganen menos de 962 euros quedan exentos de la retirada de dicha paga. Medidas nuevamente desesperadas y a la carrera para intentar tapar un agujero cada vez más grande entre la sociedad y los populares.

Ignoro si este anuncio de los cargos del PP servirá para algo, pues en todos los corrillos, foros, web o redes sociales en las que uno navegue lo que se encuentra es rechazo, no sólo al PP sino a toda la clase política en general. Al rebufo de los populares, en IU ya han anunciado que renuncia a los dineros decembrinos y han reclamado que se destinen en Córdoba a un fondo de inversión que cree empleo. Una salida imaginativa para una decisión ineludible. En el PSOE han tardado en aclararse. Mientras la Junta despliega toda su fanfarria – en una nueva y preocupante mezcla de áreas de partido e institucionales- para decir que repone la extra de julio a su personal, los ediles de la capital optaron por aceptar la retirada de la paga tras unas dudas iniciales.

Todos, unos y otros, obvian una realidad que va mucho más allá de gestos concretos y momentáneos. Mientras la crisis se está llevando por delante miles de puestos de trabajo, mientras el horizonte pinta más que negro para otros tantos miles, los partidos siguen de espaldas a una realidad social en la que se les exigen medidas contundentes. Contundentes con ellos mismos, con su situación, con sus subvenciones, con sus dietas, con todo lo que les rodea. Los partidos siguen sin ver la crisis de representatividad en la que están sumidos, siguen sin escuchar lemas en los que se pide que el próximo parado sea un diputado, siguen sin aligerar las macroestructuras públicas cargadas de empresas, agencias y sociedades de escasa o nula utilidad. Nuestros políticos ponen cara circunspecta, hablan de lo mal que está la cosa, pero ignoran que al ciudadano de a pie, ése que tiene vida más allá de ser votante, le importa un rábano lo que le prometan. Ese ciudadano convive con la angustia de saber si su empresa seguirá a flote, de si logrará un empleo, aunque sea precario, de si no se quedará en la calle porque la hipoteca ahoga más que aprieta, de si…. Ésta es la situación real en la que vivimos y como más de uno no se entere y reaccione, más temprano que tarde será común ver una escena que ahora llama la atención: la del personal persiguiendo al político para partirle la cara. La cosa está así de mal.

Los comentarios están cerrados.