‘Sic transit gloria mundi’, palacio

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 14 de octubre de 2012 a las 10:00

He de confesarles que antes de la crisis iba al supermercado, casi siempre al mismo, y compraba la leche y los batidos de mis hijos sin pararme a mirar los precios. (No es que me sobrara, pero sí que andaba uno más sobraíllo). Ahora, sin embargo, puedo hacerles un máster de lugares y precios en los que encontrar los mismos productos a precios bastante menores. (No es que falte, pero tampoco sobra). Y es que la crisis ésta que nos machaca nos ha hecho a todos un poquito más conscientes del mundo en que vivimos y un muchito menos caprichosos. Toca mirar la cartera a cada paso que se da y sustituir la botella de vino por una caña más cuando se sale de tapeo.

Con los palacios de congresos nos ha pasado en esta ciudad lo mismo que con los lácteos. Hace unos años nos compramos el mejor y más moderno edificio posible y ahora nos conformamos con unas pailas de ladrillos y unos cuantos sacos de cemento para mejorar el mejorable Palacio de Congresos que tenemos. Vamos, que hemos pasado del jamón 5 jotas al york de oferta en el súper barato sin solución de continuidad. Son las cosas de esta ciudad, que tiene la fea costumbre de habitar en los extremos.

De los 170 millones en los que llegó a estar presupuestado el Palacio del Sur del amigo Koolhaas, el PSOEnos traslada ahora a los tres que costará darle una capa de chapa y pintura al centro de la calle Torrijos. Vaya por delante que a mi me parece el mejor palacio de congresos que conozco, no por sus instalaciones sino porque todos los congresistas –rara especie en extinción en estos días– que por aquí caen tienen la bonita costumbre de pasearse por las tabernas, restaurantes y tiendas de souvenirs que rodean a la Mezquita. Acierta la Junta, que al fin da un paso adelante en esta ciudad y propone algo, y todos nos veremos satisfechos si es cierto que a finales del próximo año la cosa está funcionando. De paso, Susana Díaz le mete un gol a Nieto en su campo y se lleva a su lado a los empresarios de CECO –cosas del nunca bien ponderado Luis Carreto–.

El susodicho Nieto debe estar aún digiriendo la jugada con los suyos, supongo que con un cabreo descomunal. Ha hecho bien, creo, en aceptar la propuesta de la Junta, aunque apostillando que su Centro de Convenciones y Exposiciones es el futuro. Supongo que por ahí vendrá el contraataque: con una partidita del Gobierno que eche una manilla al proyecto estrella del mandato y ponga al Ejecutivo andaluz entre la espada y la pared. Veremos.

Y mientras, Miraflores se queda como novia despechada en el altar. Ni Koolhaas, ni su hermano pequeño. Abandonada por “una solución transitoria”. O, como diría el otro, sic transit gloria mundi.

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