Se busca oposición

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 10 de marzo de 2013 a las 10:25

La democracia se inventó para que los ciudadanos pudieran elegir a sus representantes, estos les gobernasen, les diesen seguridad y la sociedad avanzara. Este sistema llevaba aparejada la consecuencia de que quien no ganara las elecciones se convertía en oposición política con la clara función de controlar a aquellos que ejercían el mando para evitar que cometieran excesos y para darle voz a aquellas minorías que no se vieran representadas o discreparan de las medidas tomadas por sus gobernantes. En pocas palabras, así es como los españoles decidimos en 1978 que íbamos a regir nuestras vidas. En todos los ámbitos. Del municipal al nacional, pasando por el autonómico. Y durante años funcionó. Tuvimos gobiernos más o menos fuertes, con oposiciones más o menos fuertes, que nos hicieron avanzar en un Estado de bienestar que nunca habíamos conocido. Fuimos felices, perdonamos dislates, creímos que nunca jamás volveríamos a ver maletas de cartón cargándose en vagones de tren en estaciones que conducían hacia el Dorado… Incluso fuimos guapos. Hasta que llegó la crisis.

Han pasado ya cinco años desde que pinchó la burbuja inmobiliaria, un lustro en el que se ha desinflado todo lo que se podía desinflar, y nos encontramos con que la desesperanza es el sentimiento común a todos los ciudadanos. La desesperanza y el descreimiento. Estamos cansados de tragar basura y aún más hartos de ver que no se atisba inteligencia alguna que nos encamine a dejar de hacerlo. Lo dicen todas las encuestas: las oficiales, las privadas y las que dicta el café de la mañana para el que aún lo tome en la pausa del trabajo. Vivimos la amarga experiencia de sentirnos huérfanos, desvalidos y solos en la aldea global. Y no parece que haya inteligencia que ofrezca alternativas para salir de aquí.

La democracia se inventó para que gobernasen los más votados bajo el control de los menos votados. Era un sistema perfecto basado en el diálogo, la generosidad y el bien común. Hoy en día, aún nos gobiernan los más votados… pero no los controlan los menos votados. Ni en Córdoba, ni en Andalucía, ni en España aquellos que están llamados a ejercer la función de contrapoder realizan su trabajo. Abolido el diálogo por las mayorías absolutas o los pactos de gobierno, exterminada la generosidad salvo para los más cercanos y olvidado el bien común en aras del bien partidario, la oposición ha entregado sus armas víctima de los mismos errores de los gobernantes. Da igual que hablemos de PSOE, IU o PP. La labor de oposición ha desaparecido fagocitada por luchas cainitas para conservar el sillón y la mínima cuota de poder o mamandurria. Asistimos espantados a vergonzosos ejercicios de desmemoria tras años en el poder, somos espectadores escandalizados de mociones de censura que sacan a la luz las vergüenzas de los partidos, contemplamos estupefactos los bandazos de quienes andan más preocupados en buscar un líder que una salida a este agujero. Estamos huérfanos de alternativas. Escuchamos un griterío que no nos representa y caminamos sonámbulos hacia la sima del populismo. Qué decepción.

 

 

 

  • silk

    Certero.Radiográfico. Tristemente veraz. Espero que útilmente valiente. Felicidades.