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El síntoma Ropero

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 21 de abril de 2013 a las 9:34

Imagínese que un día llega usted a su trabajo –si es que aún lo tiene– y le dicen en recepción que le quiere ver el jefe en su despacho. Cuando entra usted en la habitación, el dueño le dice que han detectado que durante diez años ha estado usted cobrando dietas de más, unos 50.000 euros aproximadamente, y que quiere que le dé una explicación convincente de por qué ha ocurrido esto. En ese momento, usted pone cara de sorpresa y afirma que ha habido un “error humano”, que no era su intención y que no se explica lo ocurrido. Es más, pide que el contable de la empresa investigue lo ocurrido para tomar una decisión.

Unos días después, le vuelve a llamar a usted su jefe y le dice que está todo analizado y revisado y que incluso se han encontrado justificantes de dietas en blanco pero firmadas por él y que el dichoso contable ha visto que usted pasaba hasta dos y tras dietas el mismo día. Vuelve usted a poner cara de pez y, como muestra de buena voluntad, promete pagar todo lo cobrado de más –aunque ya no sea obligatorio– para demostrar su buena fe. Su jefe, comprensivo y amoroso le dice que vale, que él con eso se conforma y que no pasa nada porque usted haya estado cobrando a espuertas a una media de 5.000 euros anuales. Es más, le dice que siga usted en su puesto como si nada hubiera pasado y le da un cachetillo amistoso para que no sea más pillín. Fin de la historia. ¿Se la cree? Yo tampoco podría.

En Benamejí, su alcalde, José Ropero, ha hecho algo así durante los últimos diez años con los fondos públicos. El regidor, que viaja más que Willy Fog, ha movido una considerable cantidad de recursos para abonar viajes, comidas y visitas a todas partes y todos los días del año. Ropero, que sólo lleva 22 años en el cargo, pone cara de incomprensión cuando se le saca el tema y defiende su inocencia sin el menor atisbo de abandonar su sillón. Es más, dice que en su buena fe va a devolver hasta aquello que no debería devolver porque la irregularidad cometida ya ha prescrito. Qué generosidad.

El jefe de Ropero, Juan Pablo Durán, cree que con esto basta, que su alcalde ha actuado con buena fe y que no son necesarias ningún tipo de medidas de carácter disciplinario porque el hombre no ha errado por él sino por culpa de los demás. Con esa perspectiva, Durán y todo el PSOE deberían dejar de criticar al PP por Bárcenas o Gürtel porque las acciones supuestamente irregulares no fueron obra del partido sino actuaciones personales y, en algunos casos, incluso sin conocimiento de cónyuge. En resumen, que José Ropero no ha hecho nada, cobró de más sin saberlo, efectivamente viajó todo lo que ha dicho que viajó de manera más que justificada y además es un santo varón que va a devolver hasta lo que no está obligado por ley –de ética y moral mejor no hablamos.

Y visto esto yo me pregunto. ¿Qué habría pasado si IU no destapa la cuestión? ¿Habría devuelto Ropero todo lo cobrado de más? ¿Si esto ocurre en Córdoba Durán no pediría la dimisión de Nieto? ¿Dónde quedó la vergüenza? Respóndase usted mismo. Así esta el patio.

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