Costuras y remiendos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 9 de febrero de 2014 a las 12:04

Si hay algo que está marcando ese mandato municipal, al margen, claro está, de la ruina de crisis esta que no quiere irse, es la capacidad del equipo de gobierno de meterse solo en problemas. En un tiempo de práctica inexistencia de la oposición municipal –salvo honrosas y muy escasas excepciones-, se supone que el PP debería estar transitando por pacíficas aguas apoyado en su mayoría absoluta. Si miramos atrás, los recortes, o más bien ajustes, que se han hecho han tenido escasa contestación social, tanto porque los despidos han sido escasos como porque los sindicatos tampoco están para salir  mucho a la calle a reclamar nada. No ha habido huelgas de basura o transporte ni cierre de organismos oficiales. Si a esto le unimos que cuando la oposición quiere moverle el patio a Nieto con temas como el vallad del parque de los teletubbies son los propios vecinos los que la dejan en e evidencia podemos inferir que no hay nada, en fin, que enturbie el normal funcionamiento de un equipo que bastante tiene con lograr que las arcas tengan a final de mes para pagar las nóminas (y ahí se está cumpliendo). Sin embargo, no es así.

 

El ambiente en el seno de los chicos de Nieto dista de ser el mejor y cada vez que el alcalde se despista le estala un fuego. Hay quien dice que el lío del PP andaluz ha tenido un efecto profundo sobre el día a día en Capitulares, ya que los eternos rumores sobre la marcha o permanencia del regidor han generado cierta sensación de inestabilidad que ha devenido en algo de caos. Es más, no son uno ni dos los ediles que están como locos porque José Luis Sanz, o la madre Teresa, presente su candidatura y se cierre al fin esta polémica para poder volver así a centrarse en lo que toca. Dicho en otras palabras, que el alcalde fije los ojos definitivamente en la ciudad y ponga algo de orden en su patio.

 

Queda poco más de un año para las municipales y, como es normal, la oposición despierta de su eterno letargo para poner en aprietos a los que gobiernan. Sin embargo, más allá de eso lo que preocupa es que a este paso no hace falta que los de la bancada contraria hagan nada. A semana que pasa, son los propios ediles populares los que se meten en charcos. En las tres últimas semanas hemos visto la “bochornosa” –Luis Martín dixit- situación que hay en la Gerencia con la salida de su súpergerente y  la parálisis que sufre s plan de saneamiento. Hemos asistido al vodevil del coche de Carmen Sousa, auténtico ejemplo de cómo no gestionar un asunto de imagen pública que, mucho me temo, acabará el martes con un edificante discurso de defensa basad en el “y tú más”. Y, el viernes, asistimos atónitos cómo la presentación de los actos del Carnaval se convertía en un cuero a cuerpo entre el presidente de los carnavaleros y la edil del ramo sobre las deudas de unos y las imposiciones de otros que acabará hoy en una nunca conocida marcha de protesta por las calles del centro. Si a esto le unimos que en los Patios ya hubo follón el año pasado, que para la Feria las posturas distan mucho de estar cercanas y que seguimos sin centro de congresos, Caballerizas o centro de visitantes de la Ribera concluimos que a Nieto le crecen los enanos en casa sin necesidad de contratarlos fuera. Si esto sigue así, el líder y su guardia pretoriana no van a tener horas para tapar los agujeros de una tropa a la que comienzan a vérsele demasiado las costuras. Y no hay tiempo para muchos remiendos.

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