Desde la Ribera » Archivo » El mayor emblema de la parálisis

El mayor emblema de la parálisis

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 26 de junio de 2014 a las 17:24

La historia del Nuevo Arcángel desde su inauguración el 17 de noviembre de 1993 es la historia de la parálisis y la improvisación que ha caracterizado a la administración local de esta ciudad en lo que se refiere a los proyectos urbanísticos durante los últimos lustros. Veinte años después de su apertura, los fallos en su construcción, los eternos retrasos en su remodelación y los millones de euros dilapidados en él lo han convertido en una especie de gran Satán al que desde hace años nadie quiere acercarse y del que nadie se hace responsable. Hubo un tiempo, lejano ya, en el que centró el debate político e incluso protagonizó campañas electorales; ahora vuelve por mor de otras municipales y por “culpa” de un ascenso en el que nadie nunca creyó en los salones de mando de la ciudad y que ahora convierte la necesidad en obligación. Porque si hay algo claro que explica la situación del estadio es que nadie nunca creyó firmemente en el acceso a la Liga BBVA y por eso el problema pasó de prioridad a olvido. Así se escribe la historia de no pocos proyectos en Córdoba y éste es quizás la mejor representación de ello.

Porque la historia de El Arcángel ha sido la de un despropósito desde que se fraguó su construcción. Tan desastroso resultó el proceso que un estadio nacido para ser referente y ejemplo sólo duró nueve años en su configuración original. Fue el tiempo que tardó el Ayuntamiento en darse cuenta del desaguisado en el que se había metido, hasta que un 16 de junio de 2002 se tiraron abajo la Preferencia y los fondos para iniciar una remodelación que aún hoy colea y tiene para largo. Afortunadamente, ya desaparecieron las pistas de atletismo que rodeaban el césped y contribuían a helar a los intrépidos aficionados que en aquellos duros años 90 acompañaban a los suyos por la Segunda B en las gélidas jornadas del invierno cordobés. Con no pocos retrasos, en 2005, 2008 y 2011 se inauguraron, respectivamente, las nuevas Preferencia, Fondo Norte y Fondo Sur. Este último, claro, sin terminar y con su parte alta aún desnuda de asientos e infraestructuras.

De la tribuna, mejor no hablar. Es lo único que se mantiene en pie del proyecto inicial y necesita con urgencia, sino la demolición -que sería lo suyo- un importante lavado de cara que evite que se muevan las baldosas de acceso a la zona baja, que haya unos palcos dignos, o que los medios de comunicación trabajen en condiciones. El presidente del CCF, Carlos González, consciente del impacto que estas cuestiones pueden tener en la imagen del club, ya anunció el martes que habrá que darle un flete considerable a la zona, aunque no sea cosa suya correr con los gastos.

Y mientras esta realidad sigue así de presente, la política comienza a enturbiar el logro conseguido. El alcalde, pragmático ante la situación de las arcas municipales, ya ha dicho que de grada nueva ni hablar porque habría que echarle otros 37 millones, al tiempo que ha advertido que el inicio del fin del fondo sur podría irse a abril de 2015 por aquello de la burocracia municipal. Nieto, aun así, promete hacer todo lo posible para que ese lavado de cara imprescindible esté listo para el arranque liguero en apenas dos meses.

La oposición, por su parte, ha olido la presa y se ha lanzado a criticar al equipo del PP porque el coliseo ribereño esté como está. Cierto es que nadie en estos tres años se ha preocupado en Capitulares por el edificio, pero no lo es menos que no recuerdan en IU y PSOE que entre 1999 y 2011 fueron ellos los que miraron hacia otro lado en ese sentido. En ese tiempo, al margen de retrasos e incrementos de costes que han llevado a que El Arcángel haya costado ya decenas de millones y no esté terminado, lo único que se ha hecho ha sido trasladar allí algunas dependencias municipales -sobre todo en este mandato- y poner en marcha una zona dedicada al motociclismo a cargo del plan E de la que nunca más se supo. El colmo del despropósito lo puso ayer Pedro García, flamante candidato de IU a la Alcaldía, al pedir que el modelo de estadio responda a un debate de ciudad y rechazar radicalmente los palcos VIP.

Ante esta situación, lo único cierto es que el CCF ha subido a Primera División y necesita urgentemente de unas instalaciones dignas; que esas instalaciones son municipales y al Ayuntamiento corresponde su rápida remodelación y adecentamiento, y que la afición blanquiverde se merece un mejor trato por la fidelidad demostrada. Si todo eso se cumple igual el estadio deja de ser el emblema de la parálisis y la ciudad de las maquetas y se convierte en el primer exponente de un nuevo tiempo en el que a las obras se les conozca el final.

Los comentarios están cerrados.