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Una huelga con aroma electoral

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 3 de mayo de 2015 a las 8:37

El próximo día 13, si no pasa nada raro, el personal del Ayuntamiento está convocado a secundar una huelga parcial –entre las 12.00 y las 18.00– para denunciar la política de privatizaciones que está llevando a cabo el gobierno municipal que dirige José Antonio Nieto. La junta de personal y el comité de empresa del Consistorio llaman a esta protesta porque afirman que se está procediendo a desmantelar el Ayuntamiento con nocturnidad y alevosía y se está haciendo además a escasos días de que finalice el mandato municipal. Sólo CSIF se desmarca de una convocatoria suscrita por CCOO, UGT y la CTA. El CSIF y el equipo de gobierno, claro, que ve unas nítidas intenciones electorales tras la llamada al paro y se declara sorprendido y molesto. No sé yo por qué estará sorprendido el alcalde con que la huelga sea once días antes de los comicios locales cuando la sorpresa real debería ser que haya una huelga en el propio Consistorio. Por mucho que me esfuerzo, no recuerdo yo medida de este tipo en los años que llevo emborronando páginas por aquí.

En honor a la verdad, no sé si el Ayuntamiento está privatizando la iluminación de la ciudad y la limpieza de los parques y jardines y baso mi duda en que no me fío de las explicaciones que recibo de uno y otro lado. En esto de los conflictos del servicio público, la experiencia me dice que ni el concejal dice toda la verdad ni lo hace el sindicalista. Uno, por miedo a las consecuencias de lo que pueda decir y el otro, por miedo a que alguien le pregunte si vista la productividad de las áreas afectadas –que no es que sea este el caso– se le pueda sugerir si no sería menester menear algo el árbol.

Isabel Araque, secretaria provincial de UGT, y Rafael Rodríguez, secretario general de CCOO, durante una rueda de prensa el pasado miércolesPero de lo que no tengo duda alguna es de que detrás de esta convocatoria hay un claro interés electoral de, al menos, dos sindicatos: CCOO y UGT. Ambas centrales son conocidas en el PSOE e IU como los sindicatos “hermanos” y ninguno de sus dirigentes oculta que en las urnas del próximo día 24 quieren que salgan vencedoras esas opciones. No hace falta que lo digan en voz alta, solo hay que ver a qué actos va cada cual y no ser del todo obtuso para saber de qué pie cojea cada cual. Pies de todo punto respetables, pero pies definidos al fin y al cabo.

La CTA se queda al margen porque durante estos cuatro años ha sido el único sindicato que de verdad se ha peleado por los trabajadores municipales. Sonados han sido sus desencuentros con los munícipes populares en asuntos relativos a Sadeco o al Imdeec, por ejemplo. Francisco Moro ha sido el único que ha dado la cara siempre que se han adoptado recortes y reducciones y lo ha hecho en voz alta y hablando muy claro. De UGT y CCOO no es que se pueda decir lo mismo. Perdidos como han estado estos años en una crisis profunda de identidad, su connivencia con los poderes de la mal llamada “casta” los han dejado fuera de juego y al borde del colapso. La indigestión de langostinos, cursos de formación y otras lindezas los ha tenido callados y con la cabeza gacha por temor a que los propios trabajadores se la bajaran en respuesta a su forma de actuar. Quien niegue eso sabe que miente.

El miércoles 13 hay huelga y no sé si está justificada o no. Pero tengo claro que el interés electoral está tras su convocatoria.

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