El esfuerzo de ir a votar

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 24 de mayo de 2015 a las 11:38

O mayoría o caos. Así terminaba el viernes  el candidato del PP y alcalde, José Antonio Nieto, la campaña electoral en su último llamamiento al voto de hoy. Se acababan 15 días de actos electorales y promesas varias en las que el miedo a meter la pata ha sido la nota dominante. Dos semanas más bien aburridas, tediosas diría yo, en las que la mayoría de los partidos han hablado muy poco sobre el futuro de la ciudad y mucho sobre el amor, la fraternidad y el corazón. Iniciativas reales hemos visto pocas, casi todas desde el mismo lado, y eso es una pena si tenemos en cuenta que lo que hoy elegimos es quién dirigirá los designios de nuestro entorno cercano los próximos cuatro años. No votamos a Susana Díaz, ni a Rajoy, ni a Albert Rivera, ni a Pablo Iglesias… Lo que hoy decidimos es cómo queremos que se hagan las obras en nuestra calle, cómo queremos que circule el tráfico a nuestro alrededor, cómo nos gustaría que se enfocase la ciudad para salir del agujero de la crisis. Y sobre todo ello es sobre lo que ayer debimos reflexionar.

La política nacional y las dudas alrededor del sistema tradicional de partidos han invadido la campaña de estas municipales. Las profundas crisis que viven socialistas y populares han mancillado la convocatoria y los partidos emergentes aparecen como la vía de escape más fácil para el cabreo del personal. Sin embargo, si algo se ha echado de menos en estos días ha sido que esos emergentes hayan planteado de manera clara el modelo de ciudad que defienden. No se debe concurrir a las urnas rodeado de generalidades bienintencionadas o con candidatos cuyo rostro ni aparece en la propaganda electoral que reparte su partido. Ganemos y Ciudadanos quieren ser alternativa y en su camino han pecado de cicateros a la hora de explicar cuál es.

En los partidos grandes o tradicionales ha habido quien sí ha planteado esa alternativa y quien lo que ha hecho es navegar en las aguas de la dialéctica. Nieto ha sacado todas esas maquetas de las que ha rajado siempre para pedir  cuatro años más con los que cerrar su proyecto. El alcalde sabe que juega solo y contra la pésima imagen de su marca, así que lo que pase esta noche será un mérito o fracaso muy personal. El PSOE, que sueña con ser segunda fuerza política, no ha planteado nada concreto de cómo quiere la Córdoba del futuro. No es cuestión de vender ilusiones como Pepe Mellado, pero sí debería haber ido un poco más allá del corazón y los sentimientos de Isabel Ambrosio. Para ser alternativa hay que plantearla. IU lo ha hecho, no con nada nuevo sino con el recuerdo de las glorias pasadas. Pedro García se juega su futuro, y lo sabe, y ha optado por rescatar lo que fueron los gobiernos de su coalición con el riesgo que eso conlleva. Veremos si los ciudadanos le recuerdan cómo acabó su último gobierno o prefieren rememorar los laureles de Anguita.

La decisión hoy está en los cordobeses, es el momento soberano de ir a las urnas para reclamar el modelo de ciudad que cada uno quiera. Sea este el que sea. Hará calor y puede que haya resaca de la Feria, pero la decisión sobre qué va a pasar estos cuatro años en el vecindario bien que vale hacer el esfuerzo de ir a votar. Y que Dios reparta suerte.

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