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El Arcángel no se toca

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 5 de julio de 2015 a las 6:39

La identidad de un pueblo se construye sobre tres elementos básicos: la cultura, el idioma y los símbolos. Son estos tres pilares la base sobre la que se sustenta el argumentario propio y diferenciado de cada nación. Cultura, idioma y símbolos son sagrados en la mayor parte del mundo. No hay país en el que cargar contra una de estas tres cuestiones salga gratis ni conlleve duras críticas y, en ocasiones, peligro para la integridad del osado. Ningún país salvo España, claro, donde en un partido de fútbol el personal se mofa del himno y la bandera y encima hay que justificarlo. Como si uno pudiese acudir a las casas de esos que silban a decirle algo de la senyera o la ikurriña. Si eso hubiese ocurrido en Francia, Alemania o EEUU los chifladores habrían sido, a su vez, chiflados. Cosas de los complejos de esta España nuestra.

investidura

Isabel Ambrosio saluda a Rafaela Crespín, delegada del Gobierno de la Junta el día de su toma de posesión ante el cuadro de San Rafael obra de Antonio del Castillo.

En nuestra Córdoba cercana también hay quien ha estado jugando con los símbolos en los últimos días y a punto ha estado de que la jugada le saliera cucona. La alcaldesa, en esa tendencia suya de no zanjar debates nunca, eludió el jueves aclarar si iba a sacar el cuadro de San Rafael de Capitulares y a poco que la cuelgan del palo mayor. En apenas 24 horas, un grupo surgido en Facebook atesoraba más de 22.000 seguidores bajo el aclaratorio epígrafe de No me toques a San Rafael. Ese día fue justo el que necesitó la regidora para darse cuenta de su metedura de pata y emitir una nota en la que abjura de cualquier intención de engrosar los museos municipales con la obra de Antonio del Castillo. Palabrita, le faltó decir.

La polémica originada por la propia Ambrosio no es sino una muestra más de que en ocasiones los políticos que nos dirigen no saben con qué juegan cuando se ponen a tontear. Convenimos en que estamos en un estado aconfesional, en que si a la regidora le molestan los elementos católicos está en su derecho de retirarlos y en que ninguna religión puede ser promocionada por encima de las demás desde las arcas públicas. Sin embargo, la interpretación ortodoxa de esta realidad no puede hacernos vivir al margen de la sociedad. De una ciudad en la que hay más personas que no eligieron a la alcaldesa que votantes del PSOE. En un lugar en el que tocar a San Rafael es atacar los más básicos principios de convivencia, los sentimientos más íntimos, las más profundas creencias. Esas que no entienden de derechas ni de izquierdas, que votan socialista y salen en procesión.

Una vez más, los ciudadanos han demostrado que van muy por delante de sus representantes en cuanto a la concepción democrática de la convivencia. Los textos volcados en el perfil de Facebook destacan, en su gran mayoría, por ser civilizadas defensas de algo que trasciende a la colectividad para introducirse en los más profundo del individuo. A la alcaldesa le han aconsejado bien en la marcha atrás y lo harían mejor si le dijeran que hay cuestiones que no son juguetes al albur de momentos o pactos políticos. Igual que Ambrosio está más que justificada para retirar símbolos de su despacho, lo están los miles de cordobeses que le reclaman respeto con su Custodio. Miles de ciudadanos que no suelen protestar, que no forman parte de minorías ruidosas y polemistas y que han levantado ahora su voz al sentirse atacados. Tiene suerte la alcaldesa de haber errado en los primeros días del mandato, pero debe tomar nota. Van dos en apenas siete días y en algo debe haber fallado para provocar la reacción que ha ocasionado. Cuidado.

  • rosariote

    Nuestra regidora ha sido bastante cobarde 22.000 cordobeses no representan nuestra ciudad. Lo que habría que preguntarse quien está detrás de esta campaña orquestada en las redes.
    Que vergüenza de cordobeses que le preocupa un cuadro religioso que tendría que estar fuera de una institución pública como es el Ayuntamiento y a su vez no se preocupan de tantos cordobeses que con la que está cayendo en cuanto a temperaturas, por personas que no tienen aire acondicionado o si lo tienen no pueden costear la luz. El cuadro puede resistir las altas temperaturas y no comer a buen recaudo en un museo que seria su sitio adecuado. Fuera de las instituciones públicas todo símbolo religioso.