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Catarsis, decepción y ausencia

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 31 de diciembre de 2011 a las 9:59

El año que hoy termina deberá recordarse en el futuro alrededor, sobre todo, de tres fechas. La del 22 de mayo, la del 28 de junio y la del 8 de octubre. A su alrededor ha girado toda la actualidad informativa de este 2011 que hoy cerramos y a su alrededor se agrupan los anhelos, sueños y decepciones de los cordobeses. Ha habido, sin duda, otras citas relevantes en el calendario y ha existido por encima de todas ellas una realidad: la de la crisis y el desolador paro, que sólo con mencionarla se explica sola. La provincia ha alcanzado en este 2011 su mayor tasa de desempleo desde que se elabora la medición de datos y ya son más de 85.000 cordobeses los que esperan un puesto de trabajo según los datos del Inem. A la vez, la destrucción de empresas no se detiene y tuvo su ejemplo más descarnado con la desaparición definitiva de la actividad en la histórica factoría de Locsa en el barrio de la Electromecánica.

Esta pésima perspectiva económica se encuentra entre los factores que explican por qué, el 22 de mayo pasado, el Partido Popular de José Antonio Nieto se convirtió en la primera fuerza política de la provincia de Córdoba y dio un vuelco histórico a los resultados en una provincia tradicionalmente de izquierdas. Un giro copernicano que apenas seis meses después, el 20 de noviembre, se veía confirmado con un arrasador triunfo en las elecciones generales. Dos aspectos hay que destacan por encima de todo en estos resultados: la entrada por primera vez en el gobierno de la Diputación y la confirmación de Nieto como el hombre en el que Córdoba capital confía su futuro. En la sede de La Merced, María Luisa Ceballos se encontró de golpe y porrazo con un cargo que ni se había imaginado. La también regidora de Priego de Córdoba –otro gran éxito popular del 22-M– intenta ahora hacerse con las riendas de una institución marcada por tres décadas de poder omnímodo socialista, lastrada por una profunda falta de credibilidad y obligada a convertirse en la muleta que salve las maltrechas economías de unos pueblos en cuyas arcas no hay más que telarañas por los excesos de los años de expansión. Ímprobo esfuerzo el que les resta a los populares en la institución provincial.

Lo de la capital y el voto popular es otra cosa. El 22 de mayo José Antonio Nieto se convertía en el primer alcalde con mayoría absoluta en Córdoba desde finales de los 80, con Herminio Trigo en Capitulares, y lograba 16 ediles frente a los 5 de la Unión Cordobesa de Rafael Gómez y los cuatro de IU y PSOE. Una rotunda victoria que se vio certificada el 20 de noviembre cuando en las generales el PP duplicó en votos a los socialistas en la capital. Ni el efecto Rosa Aguilar, ni el anuncio de subidas en las ordenanzas fiscales, ni el más que previsible recorte laboral en el Ayuntamiento para 2012 frenan la marea azul que ha provocado una catarsis política en la provincia. Nieto es alcalde con mayoría absoluta y tiene enfrente a una oposición frágil, desestructurada y escasamente representativa. Encara un mandato municipal extremadamente complejo en el que el aval de las urnas le permitirá llevar a cabo las reformas que considere oportunas. Eso sí, ha de permanecer vigilante ante los excesos y la tentación del cesarismo que devienen de tan amplias mayorías.

Ese cesarismo es lo que define el fenómeno de UCOR. Su éxito es una llamada de atención a la clase política local, que ha visto cómo en su estreno en la arena electoral Rafael Gómez ha sido de captar 25.000 votos en zonas obreras y deprimidas con un mensaje muy simple: el empleo. El populismo, trufado de actuaciones histriónicas y promesas imposibles, acabó en un resultado espectacular. Mientras, la izquierda cordobesa atraviesa por su peor momento. La debacle de Izquierda Unida, que pasó de 11 a cuatro concejales, y la incapacidad del PSOE de rentabilizar ese desastre –salvó por los pelos el cuarto edil–, han situado a ambas formaciones ante una grave crisis. Las dimisiones y ceses han sido la tónica de una marejada interna que dará la cara en el 2012 que mañana arranca. El modelo de gobierno que heredó Andrés Ocaña de Rosa Aguilar en coalición con el PSOE fue aplastado por la realidad de unos cordobeses hartos de ver mala gestión, nulos avances y peor comportamiento por parte de quienes les gobernaban. Y lo peor es que ninguno de los dos partidos, al menos en sus direcciones, parece que haya asumido el mensaje.

Sí estuvo a la altura de las circunstancias la ciudadanía cordobesa el 28 de junio cuando Manfred Gaulhoffer pronunció el fatídico veredicto que convertía a San Sebastián en la Ciudad Europea de la Cultura de 2016. Córdoba demostró, y aún lo hace en sus ventanas y balcones, que el sueño colectivo caló hasta lo más profundo de su ser y dio una lección de implicación ciudadana e ilusión colectiva. Pasados seis meses del fallo del jurado cabe comenzar a asumir los errores de una propuesta que, a buen seguro, no supo aprehender los requisitos que exigía Europa y que quizás pecó de un exceso de triunfalismo que hizo aún más dura la derrota. Del mismo modo, habría sido deseable una mayor implicación de la Junta en respaldo de Córdoba más allá de una absurda neutralidad activa que, a la postre, de nada ha servido. (Igualmente faltó respaldo para que los Patios fueran Patrimonio de la Humanidad de la Unesco). Sin embargo, ello no debe hacernos olvidar que el veredicto se vio condicionado por unas alusiones impresentables y vergonzosas a un proceso de paz que nunca fue requisito para optar al premio. Tampoco es serio que el Gobierno español haya pasado por alto la implicación y colaboración directa de una de las integrantes del jurado, Cristina Ortega, con la candidatura donostiarra. El camino judicial emprendido por el Ayuntamiento no parece que vaya a conducir a ninguna parte, pero al menos satisface el derecho al pataleo de quien se ve robado en su propia casa. Ahora toca reponerse de la decepción.

Y en su casa y sin poder hacer nada está desde el 8 de octubre Ruth Ortiz, la madre de los pequeños Ruth y José, de 6 y 2 años, que permanecen desaparecidos desde aquel día. Dos niños que, según el testimonio de su padre, José Bretón, se perdieron en el Parque Cruz Conde, pero a los que nadie vio llegar allí. Las dudas que rodean el caso apuntan al progenitor como causante de dicha desaparición y el juez instructor de la causa así lo entiende al mantener a Bretón a la cárcel desde hace más de dos meses acusado de detención ilegal y simulación de delito. La Policía Nacional ha peinado todos los escenarios posibles en busca de los pequeños en el entorno de la finca familiar de Las Quemadillas, el juez ha reconstruido los hechos en varias ocasiones y centenares de cordobeses se han manifestado para pedir el retorno de los pequeños. José Bretón permanece impasible, mantiene su tesis inicial y reclama verse con su esposa para poder aclararle en persona sus afirmaciones. Mientras, el circo mediático generado entorno al caso y fomentado en buena medida por el abogado del padre ha provocado escenas lamentables, acusaciones infundadas y un juego por la audiencia de la que se han desmarcado ambas partes. Lo importante, tal y como repite hasta la saciedad la familia materna, es que 2012 nos traiga, sobre todo, la recuperación de dos niños, Ruth y José, cuya ausencia se nos hace a todos insoportable.

Con este panorama termina un difícil 2011 para Córdoba y afrontamos un aún más complicado 2012. La crisis apunta a unos primeros meses negros en cuanto a empleo y actividad económica, dos motivos más para que los diferentes equipos de gobierno surgidos de las urnas redoblen esfuerzos en busca de soluciones y para que los partidos de la oposición tengan altura de miras para respaldar aquellas iniciativas que saquen a Córdoba de su parálisis. Los cordobeses tienen claro lo que viene; han optado por el esfuerzo, la austeridad y las reformas como salida del túnel y son los primeros dispuestos a sacrificarse. Todo sea porque dentro de un año podamos terminar estas líneas con algo más que la palabra esperanza.

Tampoco los Patios

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 4 de diciembre de 2011 a las 14:02

Una vez más nos hemos quedado a la puertas de obtener un importante galardón. Si hace apenas seis meses era el sueño dela Capitalidadel que volaba de Córdoba camino de San Sebastián, ahora ha sido el de los Patios el que se ha quedado a medio camino. Al menos hubo alguien que a última hora se dio cuenta de que caminábamos con firmeza hacia otro descalabro y decidió retirar el proyecto de Patrimonio Inmaterial dela Humanidaddel tribunal dela Unesco. Todoapuntaba hacia el abismo: la falta de ambiente en la ciudad, el negativo informe del comité asesor del organismo internacional y la falta de sintonía entre las instituciones que debían defender el proyecto. Con esos mimbres, lo más inteligente fue ahorrarnos a los cordobeses otro chasco y echar la pelota hacia adelante para ver si en un añito hay más suerte y salimos mejor parados.

Sin embargo, la decisión de retirarse no debe obviar las críticas hacia quienes debían haber velado por los Patios. En primer lugar el Ayuntamiento, que presentó un informe absolutamente plano y lleno de carencias que no daba opción a nada. Bien es cierto que el PP lo heredó del anterior equipo de gobierno, habilidoso como pocos en vender mucho humo y trabajar demasiado poco. No obstante, eso no ha de hacernos olvidar que en las huestes de Nieto nadie le había hecho ni caso al tema hasta diez minutos antes de la reunión de Bali. Toque de atención para los nuevos capitulares, a los que ahora sí se les exige presteza, seriedad, rigor y trabajo bien hecho.

No sale mejor paradala Junta, que tiene con Córdoba una especie de aversión histórica que le lleva a no dar de sí nada. Si en el camino haciala Capitalidadsu neutralidad activa hizo más daño que otra cosa, en el tema de los Patios no se ha visto el mínimo interés por parte de los chicos de Paulino Plata. Claro que este consejero cada vez que escucha hablar de Córdoba sufre de instantáneos retortijones. Tiene unos meses para arreglar su aversión, que por aquí comenzamos a estar cansados.

Finalmente, está la sociedad cordobesa. No es que haya habido manifestaciones populares de respaldo a la iniciativa, aunque el mazazo del 2016 justifica claramente que los ciudadanos tengan ahora pocas ganas de plantarse ante tribunales de ningún tipo o condición. Tampoco los medios hemos estado a la altura, aunque en esto, como en todo, quien primero ha alzado la voz es quien antes debería callarse.

Tenemos una segunda oportunidad, esperemos no desaprovecharla. Porque a este paso lo único que va camino de ser patrimonio de la humanidad en esta ciudad son los restos caninos tan de moda en estos días. Patrimonio material, por supuesto.

Un acierto de pelotas… (de tenis)

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 18 de septiembre de 2011 a las 9:42

La celebración de la semifinal dela Copa Davis  puede calificarse ya hoy, aunque no hayan terminado, como un éxito. Ha habido fallos en la primera jornada en el acceso a la plaza de toros, se han quedado huecos desiertos en las gradas porque los compromisos de las federaciones han fallado, ha hecho un calor casi insoportable y el tráfico en Ciudad Jardín ha sido una locura. Sí todo eso es cierto, pero no debemos quedarnos ahí para restarle méritos al acontecimiento deportivo. Es más, posiblemente estos argumentos sean algunos de los que utilicen los críticos con el Ayuntamiento para intentar restarle lustre a estos tres días y estropear la dulce sensación que nos queda en la boca.

Sin  embargo,la Davisha sido un éxito para Córdoba de gran relevancia y a buen seguro que los implicados en ella así lo certificarán. Pasear por los alrededores de la plaza de toros estos días ha sido ver los bares llenos de gente, las tiendas con una alegría impropia de estas fechas, los taxis en una locura de carreras de un lado para otro para trasladar a miles de clientes y los hoteles llenos casi a reventar. Además a esto hay que añadir que la sonrisa no desaparecía de la cara de quienes se daban un garbeo por la zona, con esa emoción en el rostro que da saber que tu ciudad está siendo protagonista de una gesta deportiva de relevancia mundial. Por último, Córdoba ha estado en las televisiones de medio mundo durante tres días y eso no hay campaña publicitaria que lo logre ni bolsillo que lo aguante.

Esto no quita que hay que arreglar algunas cosas que no han sido todo lo positivas que se esperaba. Ha sido un clamor general que los precios de los hoteles no han estado a la altura del evento y muchos de ellos han exigido importes de locura por una habitación doble. Tampoco ha estado a la atura la oposición municipal nila Juntade Andalucía, ambos preocupados por restarle valor al acontecimiento y boicotear las recepciones oficiales para después aparecer en el palco –algunos con familia– y no perderse ningún partido. Si la cosa es tan mala hay que ser consecuente y mantener la postura de fuerza hasta el final.

Quizás peco de excesivo triunfalismo, no lo niego, pero creo que después de ver estos días todo lo que se ha movido en Córdoba, hemos de estar contentos y satisfechos de lo que hemos logrado. A partir de aquí ya sabemos que cualquier reto que nos pongamos por delante lo podemos lograr por mucho que un jurado lamentable nos robase nuestro sueño más preciado hace tres meses.

Ignorantes, necios o mezquinos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 4 de septiembre de 2011 a las 10:28

Esto de haber estado fuera de Córdoba un mes le sirve a uno para oxigenar las neuronas y analizar lo que aquí ocurre con distancia y desapasionamiento. El mar, la playa y el chiringuito relajan pensamientos que llegaron al final de curso un tanto esquilmados. Quizás por eso me sorprende aún más la que están intentando liar algunos en esta ciudad a raíz de la celebración de las semifinales dela Copa Davislos próximos 16, 17 y 18 de septiembre.

Cuando la Federaciónhizo pública la decisión de que Córdoba acogiera la prueba estaba yo de chiringuito con familiares y amigos , que rápidamente me asaltaron a preguntas sobre dónde alojarse, cómo comprar las entradas o qué visitar en Córdoba durante esos días. La acogida al evento fue tremenda y lógica, pues no tiene uno posibilidad de ver en directo unos partidos de tal relevancia todos los días. Al igual que mi parentela, la encuesta de la web de este periódico demuestra quela Davises percibida como algo muy bueno para la ciudad por la gran mayoría de sus habitantes –el 81% concretamente–. Más claro agua.

Sin embargo, hete aquí mi sorpresa cuando empiezo a mirar a quienes nos representan –o eso dicen– y me encuentro con una campaña de acoso y derribo tan burda como lamentable.La Juntaha hecho uno de los papelones más vergonzosos que recuerdo y se niega a poner un duro para apoyar la cosa. Y eso aunque el propio Griñán dijera lo contrario en su facebook. Durante quince días,la Consejeríade Turismo y Deporte ha rozado el ridículo con excusas peregrinas y poco convincentes para justificar su negativa. Mala decisión la del Ejecutivo andaluz. Mala porque es un claro agravio a la ciudad y peor porque el rédito electoral que le va a dar se medirá en sufragios populares el próximo 20-N.

Pero si ridicula ha sido la actuación dela Juntano menos lo ha sido la de la oposición municipal. Con el socialista Durán a la cabeza, secundado por el coordinador de IU, Martínez, la izquierda ronda el esperpento en sus argumentaciones y además dinamita la unidad existente alrededor del tema dela Capitalidadal acusar a Nieto de buscar en el tenis el refugio a su mala defensa del 2016 en Madrid. Argumento ruin y rastrero éste, que justifica en el ataque al contrario las carencias argumentales propias. Si a eso le unimos la comparación que hace Durán entrela Davisy los premios Max, comienzo a pensar que este hombre no tiene arreglo o está aconsejado por el enemigo. Con la que está cayendo en una provincia con más de 82.000 parados, boicotear un evento deportivo que se sigue en más de cien países es propio de ignorantes, necios o mezquinos. Y dudo que la oposición sea lo segundo.

Cartas marcadas

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 17 de julio de 2011 a las 10:50

Recuerdo la ilusión de la ciudad el día 28 de junio por la mañana y me parece que han pasado veinte años. Rememoro la decepción de esa tarde y no tengo sensación de que hayan transcurrido más de dos días. Paseo por la ciudad, sembrada aún de banderas azules en balcones y ventanas, y me parece que lo que he vivido ha sido una pesadilla de la que acabo de despertar y que el fallo del jurado está aún por llegar. Me siento a trabajar en el despacho y me doy cuenta de que no, de que el sueño quedó atrás y hay que seguir adelante. A escasos metros de mi redacción alguien recibe un sobre sellado en Francia, lo abre y los ojos se le quedan como platos. Corre al despacho contiguo y, casi sin llamar,  le presenta el contenido a su jefe: varios folios y un CD que traen de nuevo a la memoria lo sucedido hace apenas tres semanas. Son las pruebas de un posible amaño, la constatación digital de que alguien del jurado pudo haber trabajado en silencio en favor de quienes nos arrebataron el trabajo de una década. Las alarmas se disparan y en apenas 72 horas, tras recabar los datos necesarios para asentar bien la demanda, el alcalde comparece para denunciar los hechos y exigir una investigación que se anuncia menos de cinco horas después. Toca esperar.

Mientras, una llamada de teléfono advierte de que el informe final del jurado ya está disponible en internet. Son apenas once folios escritos sin florituras ni adornos que vuelven a golpearnos fuerte en la herida aún no restañada. En ellos no hay ni una sola referencia a la convivencia, a la paz, al final de la violencia. Sólo una simple palabra, “excelente”, justifica una decisión que ha afectado a miles de personas. De lo dicho el infausto día 28 en Madrid, ni una mención. San Sebastián, dice el informe, gana por su “excelente” programación cultural frente a la simplemente “buena” que ofrecen los demás. Fin de la historia. Arrecia la polémica.

La Capitalidadha sido un sueño precioso de unidad, de progreso y de futuro. Su espíritu era limpio, alejado de los desencuentros de la triste vida política diaria. Su influencia, maravillosa en una ciudad poco acostumbrada a unirse y caminar de la mano. Hoy,la Capitalidadestá manchada, como la flor de las jóvenes medievales, y los padres de la muchacha exigimos que se nos reponga la honra. No porque no sepamos perder, como dicen en las montañas, ni porque seamos incapaces de asumir la derrota. Simplemente, porque tenemos derecho a saber si hemos perdido en una batalla justa o si nos han hecho trampas con la baraja. Sólo reclamamos justicia, real no poética. Si hemos de asumir la derrota lo haremos, pero tenemos derecho a saber si hemos perdido porque las cartas estaban marcadas.

Córdoba es azul

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 2 de junio de 2011 a las 12:27

Mañana es el gran día, mañana viene el jurado, mañana pasamos la primera vuelta de este examen final de junio. Mañana llegan a Córdoba cuatro señores, corrijo, tres señores y una señora, para analizar sobre el terreno qué ofrece Córdoba para convertirse en la Ciudad Europea d ella Cultura en el año 2016. Vamos a ser la quinta plaza a la que acuda esté comité de selección, que ha estado esta semana en Zaragoza, San Sebastián, Brugos y Segovia y se va después a Las Palmas. Esto de ser los penúltimos tiene una cosa buena, que así tendrán más fresco lo que vean cuando tomen su decisión. También tiene una mala, y es que si ven algo que les disgusta también lo van a tener más fresco. Pero no mentemos ruina, que seguro que no hay nada que les pueda disgustar a estos señores del jurado.

Como he dicho al principio mañana nos jugamos la mitad de la vida -la otra mitad se pondrá en juego el día 27 en Madrid- y los anhelos y sueños de una ciudad que ha logrado reunirse alrededor d ella idea de la Capitalidad como nunca antes lo había hecho. Con lo difícil que es hacer que Córdoba comparta un objetivo, los cordobeses están dando una lección estos días de saber lo que está en juego, una lección de autoestima recuperada para mostrar al visitante las bellezas que esconde esta ciudad, su patrimonio, su historia, su gastronomía y sus ganas de asir con fuerza un futuro que no pueda más que ser mejor a partir de ahora. Por eso Córdoba hoy debe ser azul, ventanas, rejas y balcones han de sustituir las flores de la primavera por las banderolas de la Capitalidad. Los coches deben lucir orgullosos las tiras azules que se van a repartir. Los ciudadanos han de mostrar en sus solapas y ojales esos miles de claveles de papel que los sufridos voluntarios han fabricado con sus propias manos. Los políticos deben dejar de lado sus rencillas y disputas partidistas para aparecer los ojos del comité como la gran familia que somos los cordobeses a los que nos representan. Los artistas, empresarios, autoridades y demás personas que van a tratar con el jurado deben ponerse guapos, hablar maravillas e impresionar a los jurados.

Mañana nos jugamos diez años de trabajo, anhelos y sueños. Mañana es el primero de los grandes días que nos tocan por vivir y, precisamente por eso, mañana todo tiene que salir bien. Córdoba será Ciudad Europea de la Cultura en 2016, seguro. Mañana vamos a demostrar por qué.

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Campaña y Capitalidad

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 3 de mayo de 2011 a las 11:13

Apenas quedan 72 horas para que comience oficialmente la campaña de las elecciones municipales y los partidos afinan sus argumentarios. PP, PSOE e IU confían en este empujón final para afianzar o modificar lo que presumen las encuestas en Córdoba. A saber: una amplia mayoría absoluta popular y un hundimiento sin precedentes de la coalición de izquierdas.  De fondo, la esperanza de que la candidatura de Rafael Gómez termine de desinflarse y las dos actas de concejal que le auguraba el sondeo de Commentia para El Día se repartan de otra manera. Cierto es que ya casi no queda tiempo para nada y que, a diferencia de otros años y otros candidatos, el tirón del Mayo Festivo no parece que vaya a servir a Ocaña  para remontar el vuelo.

Hay que decir que hasta el momento la precampaña ha sido bastante limpia, con pocos insultos y ataques muy medidos. Sólo me apena que IU y PP se hayan lanzado a jugar con un elemento que nunca debería haber sido objeto de polémica: la Capitalidad. Parece que al alcalde alguien le ha dicho que si arrea a Nieto por ahí puede rascar más apoyos y Ocaña insiste cada dos días en que los populares no apoyaron claramente el proyecto hasta que cayó Málaga en el primer corte y en que el recurso contra los actos de la Semana de Europa demuestra su poca implicación con el proyecto. Cierto es que el PP, Nieto en particular, se ha equivocado llevando a la Junta Electoral este asunto -algo que ha quedado claro con el rechazo al pleito en apenas 24 horas-, pero no lo es menos que Ocaña yerra al utilizar este asunto como arma arrojadiza en la arena preelectoral.

Ambos, IU y PP, PP e IU, deberían tomar nota del comportamiento de Juan Pablo Durán. El candidato socialista no ha enmierdado (con perdón) el sueño de 2016 de ningún modo, consciente de que toda la basura que salga ahora puede influir negativamente en la decisión final del jurado. Un acierto.

Quedan apenas 72 horas para empezar la campaña y un mes justo para que el jurado de la Capitalidad venga a Córdoba. Esperemos que alguien advierta a los candidatos de que tenemos entre manos una cuestión de Estado con la que no se puede jugar. Que no se olviden de que las urnas dictan sentencia cada cuatro años, pero que el jurado que analizará a Córdoba no volverá a pasar por aquí en décadas. Y este tren no puede perderse.

P.D.: Perdón por las dos semanas de ausencia, me fustigo por ello y prometo enmendarme.

Un acierto de Ocaña

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 17 de abril de 2011 a las 2:00

Por una vez, y sin que sirva de precedente, debo decir que estoy totalmente de acuerdo con Andrés Ocaña. Por una vez, y sin que sirva de precedente, debo decir que el alcalde ha actuado como se espera de él, como defensor de su ciudad, como guardián de su nombre. Porque Ocaña ha dado una lección de saber estar con esto de la contratación del director de San Sebastián 2016 por parte del Ministerio de Cultura para formar parte de un comité asesor de expertos en materia de arte. Porque es cierto lo que dijo el alcalde de que es “un error” que arroja sombras de duda sobre el Gobierno y su tan cacareada neutralidad activa en esta materia de la Capitalidad Cultural de 2016. Vamos, que es impresentable que el juez contrate para trabajar con él a una parte en el conflicto –entiéndase pacífico– de esto del 2016.

Y no debió parecerle tampoco muy limpio esto al propio Gobierno cuando tardó apenas 24 horas desde que El Día se hizo eco de su incorporación en acordar la salida de Santiago Eraso, que así se llama el hombre. Pocas veces se ha visto tanta rapidez en los despachos de Cultura para tomar una decisión tan drástica. Luego se vestirá como se quiera, con una pátina de algodón de azúcar envolviéndolo todo, pero esto es lo que es.

Y esto no es más que decir que ya está bien de ver cómo San Sebastián se sitúa en la primera posición de la parrilla de salida con movimientos extraños y palabras desafortunadas. Tan desafortunadas como ésas que dijo Odón Elorza sobre que el final de ETA estaría más cerca si la Capitalidad Cultural de 2016 fuera a parar a manos donostiarras. Hay que ser majadero para decir semejante chorrada. Como si los asesinos de las pistolas fueran a dejar de matar porque la capital guipozcoana acogiese tan magno evento. Si por eso fuera, la belleza y la calidad artística y creativa de esa ciudad ya habrían dado con la tecla. Pero lamentablemente no es así. Los que matan lo hacen precisamente porque no tienen cultura o, si la tienen, no es otra que la de la muerte y la destrucción. Por tanto, lo del bueno de Odón, insisto, no es más que una majadería propia de un hombre que ya ha dado más de una prueba en este sentido durante su trayectoria.

Por todo esto estoy con Ocaña. Por esto y porque me indigna el silencio malentendido del PP y de la Fundación: temerosos de molestar a no se sabe quién. Y me saca de mis casillas el espectáculo bochornoso de ver a un PSOEque cierra filas con el Gobierno sólo porque comparte con él sus colores políticos. No, eso no es así. Antes de todo está Córdoba y ahí es donde el alcalde ha tenido razón. Este sueño es nuestro y nadie va a venir a quitárnoslo por la puerta de atrás. No sin lucharlo.