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Un acontecimiento planetario

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 6 de marzo de 2016 a las 7:44

En el año 2009, la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, definió como un “acontecimiento histórico” para “el planeta” que supondría “una esperanza para muchos seres humanos” el hecho de que José Luis Rodríguez Zapatero ejerciera de presidente de turno de la Unión Europea y Barack Obama fuese el inquilino de la Casa Blanca. La frase ha quedado enmarcada en la orla de chorradas de alta consideración esgrimidas por un político para rellenar el espacio de un titular y bien podría pensarse que de esos polvos vienen los lodos por los que atraviesa el socialismo patrio. No nos desenfoquemos. La afirmación viene al caso para definir lo que ha ocurrido esta semana en Córdoba. Porque en esta ciudad realmente ha tenido lugar un acontecimiento planetario con el acuerdo con el que todos los grupos municipales, asociaciones de vecinos y organizaciones medio pensionistas han acogido la puesta en marcha del Metrotrén.

METROTREN    7.JPG

Juan Andrés de Gracia entrega a Isabel Ambrosio las conclusiones de la comisión técnico-vecinal que ha avalado la puesta en marcha del Metrotrén. El acto tuvo lugar el pasado miércoles en el Ayuntamiento.

En un lugar como este, en el que para encontrar un consenso general hay que remontarse a la Capitalidad Cultural, que todo el mundo confluya en la puesta en marcha de una iniciativa como ésta es digno de elogio y aplauso. El informe realizado por la comisión técnico-vecinal sólo ha recibido el rechazo del comité de empresa de Aucorsa, inmerso como está en una situación crítica. Pero eso es materia para otro día.

Que Córdoba cuente con un Metrotrén no debería ser algo que llamase tanto la atención. La tercera ciudad de Andalucía, con unos 350.000 habitantes, necesita como el comer un servicio de transportes que convierta a sus barriadas periféricas en una parte más de la capital. Al tiempo, la puesta en marcha de esta infraestructura redundará en beneficio para el tráfico en la ciudad, en hacerla más sostenible desde el punto de vista medioambiental y en convertirla en más cómoda y transitable para todos los que en ella residimos. Que hayan tenido que pasar cuatro años para alcanzar este acuerdo lo único que nos demuestra es la pérdida de tiempo que se produce en no pocas ocasiones en Capitulares.

La idea que parieran Nieto y los suyos allá por el 2012 fue rechazada por la entonces oposición y actual gobierno por motivos exclusivamente partidistas. Sin embargo, esa situación se ha superado y la alcaldesa, Isabel Ambrosio, se apunta el primer tanto en su mandato tras nueve meses más que dubitativos y polémicos. En la misma semana en la que IU y Ganemos amenazan con reventar los puentes con el interminable asunto de la Mezquita, ha sido posible encontrar el aval para una iniciativa en la que Diputación, Junta y Gobierno central aparecen ya como socios decididos a su puesta en marcha.

Y todo ello gracias a una comisión técnico-vecinal -dupla muy cordobesa- en la que se ha hecho un trabajo serio y, sobre todo, se ha dado con el elemento clave para desbloquear el proyecto. Ha sido dejar de hablar del Metrotrén y comenzar a referirse al Cercanías para que todo haya ido como la seda. Así las cosas, igual al C4 le podíamos llamar V33; al nuevo Bellas Artes, centro pictórico; al Palacio de Congresos, sala de reuniones; al proyecto comercial de Rabanales 21, ágora de encuentro, y a la falta de empleo, ausencia de ocupación. Que si por ahí se resuelven los problemas, convoquemos un concurso de creatividad e igual a esta ciudad no la conoce en dos años ni la madre de Claudio Marcelo.

Habemus tripartito

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 7 de febrero de 2016 a las 7:34

Si nada cambia, el próximo martes asistiremos en el pleno a la consolidación del tripartito que de facto gobierna Córdoba desde el pasado mes de junio. Será el apoyo de Ganemos a los primeros presupuestos presentados por el cogobierno de PSOE e IU el aldabonazo definitivo para poder considerar que la formación verde es una más dentro de quienes rigen los designios de los cordobeses en estos momentos. Tras el respaldo a las ordenanzas fiscales, éste a las cuentas supone suscribir las principales medidas de los socios de gobierno. Antes incluso de que que en ellas se incluyan las ocho vagas propuestas que la asamblea ganemita aprobó hace tres semanas.

investidura

Rafael Blázquez (Ganemos Córdoba), Isabel Ambrosio (PSOE) y Pedro García (IU) unen sus manos tras firmar el acuerdo de investidura el 13 de junio de 2015.

Esta decisión tiene varias derivadas interesantes de analizar. La primera es que Ganemos pasa de estar en esa posición de outsider más o menos presente, a ser juzgado como una parte integrante del tripartito. Los ediles del partido deberán responder ahora delante de la ciudadanía de todas aquellas medidas que se pongan en marcha desde Capitulares. Ésa es la fuerza que tienen los presupuestos. Si uno apoya la política de tasas a través de las ordenanzas fiscales y suscribe las principales medidas de gobierno expresadas en los presupuestos, está claro que está respaldando en lo fundamental al equipo de gobierno. Así pues, a partir de ahora, Rafael Blázquez, Alberto de los Ríos, Victoria López y María de los Ángeles Aguilera dejarán de ser esos cuatro ediles que levantan las manos en los plenos para refrendar mociones a ser una parte del gobierno que puede ser interpelada por cualquier colectivo de la ciudad en busca de responsabilidades. Un elemento a tener muy en cuenta por la formación verde a la hora de expresar su voto.

La segunda derivada de este respaldo es que el equipo de gobierno tiene al fin presupuestos, lo que le da una independencia de acción de la que hasta ahora había carecido. Al contar con el principal elemento para organizar el día a día de Capitulares, el bipartito, principalmente la alcaldesa, se quita de encima la losa que durante estos ocho meses ha constituido para ella buscar el apoyo de Ganemos y que le ha hecho comulgar con no pocas ruedas de molino. Es más, si la cosa se pone cruda, PSOE e IU cuentan ya con un texto que les permitiría llegar hasta el final del mandato mediante la prórroga anual de las cuentas que se aprobarán el martes. Todo ello porque por mucho que haya peleas entre las formaciones de izquierda no parece muy probable que éstas desembocaran en una moción de censura en la que Ganemos hiciera piña con PP, Ciudadanos y UCOR. Manos libres pues.

Es por ello que andan con muchas ganas en Capitulares de que pase el pleno del martes y se pueda liberar algo de la presión a la que se han visto sometidos en el PSOE durante estos meses. A buen seguro veremos después a una alcaldesa algo más liberada, centrada en poner orden dentro del revuelto patio en el que se ha convertido su propio equipo de concejales y, posiblemente, aunque esto siempre está por ver, hasta tengamos la suerte de conocer alguno de los proyectos que tiene para esa ciudad amable que plantea. Nos quedan 48 horas para certificar que habemus tripartito. El siguiente paso será ver si al final vamos a tener algún concejal verde en el equipo de gobierno. Se admiten apuestas.

Ordenanzas asamblearias

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de septiembre de 2015 a las 7:15

Apenas a siete días de que se cumpla el centenario del cogobierno en el poder, PSOE e IU pasan hoy por su primera prueba de fuego. Será a las 10.00 en la asamblea que Ganemos Córdoba va a celebrar en el centro de iniciativas culturales Osio en la plaza de Cañero para someter a la consideración de sus bases el proyecto de ordenanzas fiscales para el año próximo. Dicen desde Capitulares que lo que digan esta mañana unos cientos de personas –en el mejor de los casos– no influirá en la decisión final que se tome, pero lo cierto es que difícil tienen los socios de gobierno sacar adelante su proyecto sin los votos del partido verde en el pleno.

Quizás por ello, Ambrosio y García se han embarcado en plantear unas tasas de esas que ahora se dicen muy sociales, progresivas y casi que transversales. La encargada de poner un numero detrás de otro, Alba Doblas, ha declarado la “guerra” (textual) a los propietarios de viviendas vacías y les ha anunciado algo así como el final de su riqueza a través de un gravamen del 50% en el impuesto de bienes e inmuebles (IBI). Se anuncia así la primera medida de calado con la impronta clara de la coalición, decisión que bebe directamente de esa ley de función social de la vivienda que pariera la siempre recordada Elena Cortés en su efímero paso por los despachos de mando de Sevilla. Preguntados por cómo se sustancia esa persecución al (supuesto) rico, en Capitulares no tienen muy clara la respuesta y mientras unos dicen que primero hay que hacer un censo y estudiar casi cada caso, otros niegan la mayor y abogan por una tabla rasa que se aplique con todo hijo de vecino. Ya se sabe, que lo mismo es tener un cuñao con parsela para el perol del domingo que un vecino multipropietario de esos que viven holgadamente de las rentas que les dan sus alquileres.

Sea como fuere, el guiño verde esta hecho y cabe esperar que esta decisión, unida a otras como quitarle las bonificaciones a algunas familias numerosas (que ya se sabe que solo tienen mas de tres hijos los ricos) o subirle la basura al personal –que poco más se sabe de otros aspectos importantes para los ciudadanos–, serán del agrado de quienes hoy se reúnen en alegre compaña para votar nuestro futuro. En principio, sólo para debatir y votar criterios políticos y no “detalles”. Pero a uno, que es muy desconfiado y algo perro viejo ya a estas alturas, le da la impresión de que en eso de los criterios políticos cabe casi todo lo que se le pueda ocurrir a quien pase por allí.

Dado que el acuerdo con la oposición parece imposible, que ya se sabe que eso de dialogar con todos es una ordinariez impropia de políticos de altura, el cogobierno fía su primera decisión importante a la “gente”. A una parte de la gente, mejor dicho, porque existe una amplísima cantidad de cordobeses que nada saben de asambleas ni conciliábulos y cuya cartera se va a ver “tocada” por la decisión que hoy se tome. Que no es que yo esté en contra del asamblearismo y el debate, pero, en honor de la verdad, a uno le parece cuando menos llamativo que cosas tan importantes como los impuestos o los presupuestos dependan del humor con el que se levanten unos pocos. Que pensaba yo que esto de gobernar era algo un poquito más serio.

Cuestión de herencias

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 6 de septiembre de 2015 a las 11:47

Hay personas que sueñan con heredar. Yo no me encuentro entre ellas. La verdad es que pensarlo me da cosa por lo que tiene de familiar y, por qué no decirlo, porque heredar en Andalucía sale bastante caro. Sin embargo, como he dicho, hay personas a las que les gusta heredar y se pasan los años esperando el “feliz” acontecimiento con los mismos nervios que tiene un novio a la puerta de una Iglesia.

En política, la herencia es un elemento altamente valorado, pues sirve por igual para atribuirse éxitos de gobierno o para justificar decisiones complicadas desde el mismo. La alusión a la herencia recibida ha dado mucho de sí en todos los gobiernos, sea cual sea su color o su lugar de acción. González, Aznar y Rajoy siempre han hablado del pésimo legado que recibieron al llegar al poder y de la magnífica herencia que dejaban a sus sucesores. (Zapatero no cuenta, que es mejor no citarlo después de la púa que nos legó con su cara sonriente). En Andalucía se habla menos de herencias, toda vez que, desde que se inventaron las elecciones, en esta tierra los cambios han sido más por sucesión que por fallecimiento político del predecesor. Aun así, Susana Díaz también tuvo que fajarse para poner distancia de la herencia en forma de procesos judiciales que le dejaron sus antecesores en el cargo. Pero eso es otra cosa.

Aquí en Córdoba estas semanas ha vuelto a salir a la palestra el tema del legado, si es que alguna vez ha desaparecido de encima de la mesa. El cambio de aires en Capitulares ha provocado que se someta a revisión todo cuanto hizo el PP en sus cuatro años de mandato y, oh sorpresa, resulta que los nuevos en la casa han descubierto debajo de la alfombra algún que otro regalito trampa en el legado. Al menos eso dice el omnipesente primer teniente de alcalde, Pedro García, quien cada vez que sale a hablar de su negociado turístico no pierde ocasión para acordarse de su antecesor Rafael Navas. Al portavoz del PP, José Antonio Nieto, no le gusta que se actúe de esta manera y esta semana se ha dejado caer en su facebook en defensa de la pureza de su gestión y ha señalado a la obsesión compulsiva de IU y PSOE con su trabajo como la causa de tanta mentira.

Al margen de que el exalcalde esté en su derecho y de las dudas que a su alrededor suscita esta estrategia digital de defensa, no debería olvidar Nieto que entre 2011 y 2015 no han sido pocas las ocasiones en las que él mismo aludía al ruinazo que le habían dejado los anteriores gobiernos de PSOE e IU para justificar no pocas decisiones. Del mismo modo, no debería extrañarle pues que en los próximos meses y años sean los que ahora ocupan su despacho los que utilicen el mismo argumento.

Claro que puestos a utilizar argumentos, tampoco estaría de más que tanto unos como otros se olvidasen de esperar el reparto de enseres en la puerta de la notaría y se aplicasen de verdad a incrementar el patrimonio que esta ciudad puede legar a sus hijos. Que hay muchas cosas que hacer y mejorar como para andar recordando si papá o mamá querían más a hermano mayor o al pequeño cuando hay que decidir quién se queda el relicario de la abuela.

Movimiento

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 30 de agosto de 2015 a las 6:41

Los primeros meses después de un proceso electoral suelen ser bastante espesos. Al cansancio lógico que acompaña la resaca de toda punta de actividad se unen los cambios y ajustes lógicos de los bailes de siglas. Si a eso le unimos que lo ocurrido en Córdoba el 24-M fue una auténtica sorpresa y ha devenido en un cogobierno formado por dos en el que decide mucho un tercero que está fuera, tenemos todos los ingredientes para un potaje de los buenos. Y, como cualquier aficionado a la cocina sabe, para que un potaje salga bueno es necesario poner el fuego lento y darle mucho amor. Que a nadie le gustan los garbanzos duros.

Si el cocido de los que mandan en Capitulares es importante no lo es menos el que tienen puesto en la candela los que mandaban antes. Anonadados por un golpe que no se esperaban, los chicos de Nieto, con su líder a la cabeza, aún se tientan las vestiduras intentando explicarse qué ha ocurrido y buscando culpables en el exterior para justificar una derrota que deben analizar, y muy profundamente, desde el interior. Han pasado ya tres meses desde la noche de autos y en el PP parece que ha caído una bomba nuclear que ha borrado todo signo de la vida, inteligencia y acción que acompañó su mandato municipal. Toca despertarse y dejar de gimotear.

Y mientras lo que mandan se conjuntan –que les cuesta– y los que mandaron se despiertan –que les cuesta aún más–, la ciudad espera ansiosa algo de movimiento para volver a andar. Superado el patazo de San Rafael y silenciada la amenaza del IBI, a PSOE e IU les toca mover ficha. Al margen del órdago a la grande de la ciudad deportiva y de la destacable promesa de peatonalizar hasta los ascensores del centro, se hace necesaria ya una puesta en escena real de los objetivos a corto y medio plazo. Cierto es que no hemos llegado aún a esa barrera psicológica de los cien días, pero no menos real es que a estas alturas de la película el único que aparece con cierto sentido de estado en esta ciudad es el plenipotenciario primer teniente de alcalde, Pedro García. De él han partido hasta ahora las decisiones más firmes y los posicionamientos más claros, mientras que la alcaldesa parece andar aún metida entre papeles intentando desentrañar los misterios insondables del mundo capitular. Se acercan las ordenanzas fiscales y ahí veremos si estamos ante un matrimonio de dos con una suegra entrometida o si asistimos a la convivencia de dos extraños que comparten piso con un vecino pejiguera.

Por si acaso, en la ciudad se proponen temas, se habla de apoyar a una hostelería a la que el calor sahariano ha castigado mucho, de potenciar proyectos que se anunciaron y caminan al olvido por motivos ideológicos más que funcionales, de sumar esfuerzos en pos de un objetivo común… De trabajar, en definitiva. Pero con decisión y firmeza. Huyendo de la ancestral tendencia local de llegar a la parálisis desde el análisis. Húyase, por compasión, de sentar a los de siempre a hablar de lo mismo, que ya se sabe que esos, además de vivir ajenos al mundo, sólo miran por lo suyo. Comencemos septiembre a ritmo de gimnasio, con movimiento. Que con tanto rollo electoral ya llevamos mucho tiempo parados.

Gestos y decisiones

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 28 de junio de 2015 a las 10:12

Una vez que ya conocen el camino de sus despachos y pueden ir solos al baño, los miembros del cogobierno que va a regir Córdoba los próximos cuatro años han comenzado a mostrarnos cómo va a ser su forma de actuar a partir de una serie de gestos y decisiones tomadas en esta semana que hoy termina. Aún estamos en los prolegómenos de este noviazgo que veremos si en 2019 acaba en boda, pero en estos días los ediles con mando en plaza han comenzado a mostrar cuáles serán sus armas de seducción para terminar de cortejar a una Córdoba que aún anda un poco sorprendida por la elección tomada el 24-M. Es por ello quizás que la cosa va despacito, sin prisas y sin forzar la máquina, no vaya a ser que esa noche loca de Feria que ha dado lugar a la pareja pueda frustrarse por un paso mal dado.

Como en toda relación incipiente, lo primero que se hace es estar muy pendiente de los gestos, de esas señales que hacen que la pareja se sonría con cara de pavo nada más cruzarse la mirada. Son los pequeños actos los que consolidan los amores y en esos se han dejado caer los chicos de Ambrosio cediendo el Rey Heredia a la Acampada Dignidad; repartiendo sueldos y liberaciones con un poquito -tampoco demasiado- de recorte económico; reuniéndose con los agentes sociales -que faltó el portero del Puga-; renunciando a las entradas oficiales en la Noche Blanca, o acudiendo anoche a Las Palmeras a la clausura del curso deportivo. Son esas carantoñas que a todos les gustan, ese guiño de ojos que te hace derretirte, esa apuesta segura que garantiza un besito en el cachete y un paseo de la mano. Cuestan poco, no arriesgan nada y dejan a todos satisfechos. Es cumplir con la expectativa creada, como cuando uno paga el primer café o la primera caña con su novia recién estrenada (aunque no sé si esto será políticamente correcto).

Después de los gestos vienen las decisiones, esos momentos en los que cada enamorado debe poner los límites que marquen hasta dónde está dispuesto a llegar. No es decidir si te casas o cuántos hijos tienes, pero sí dejar claro cuántos días se sale con cada pandilla o cómo de cerca quieres a la familia política. Hay decisiones valientes, como la anunciada por Pedro García en el Día para dejar claro que el 40% de las naves de la Colecor va a ir al suelo. Minipunto para el de IU, que le gana la mano a la alcaldesa y la hace ir a su saga en el primer anuncio importante. Hay decisiones polémicas, como la de retirar los cargos a los que ocuparon el Rey Heredia; peligroso precedente para todo aquel que considere que dar una patada en la puerta ajena puede salir gratis. Y hay decisiones erróneas, como la de la alcaldesa de no acudir anoche a la Magna Mariana y obviar a las decenas de miles de personas que profesan una fe de manera devota. No se apure doña Isabel, que esos pecadillos se curan a medida que se acerquen las ahora lejanas urnas.

Córdoba asiste expectante al cortejo al que la someten sus nuevos gobernantes. Mira entre ilusionada y prevenida cada acto y cada paso de quien quiere llevarla al altar. Va la cosa despacio, sin prisas, con tiento y delicadeza. La pareja se está conociendo, se gusta, se mira con arrobo e incluso se hurta algún beso en algún rincón poco iluminado. Son momentos de tanteo. Ya llegará la hora de decidir si el piso se compra o se alquila, si la cama es de matrimonio y si el coche es de cinco o de siete plazas. Toca ahora hacerse ojitos, pero que tampoco sean demasiados que hubo quien de tanto arrumaco y piropo acabó de vuelta a casa por pegajoso.

Democracia de 140 caracteres

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 21 de junio de 2015 a las 12:12

Vivimos momentos convulsos en el panorama político nacional. La crisis, la corrupción y el hastío tras tantos años de gobiernos monocolores han derivado en un nuevo escenario en el que emergen partidos que buscan capitalizar las irrefrenables ganas de cambio. Lo normal en un sistema político que lleva desde su constitución gobernado por las mismas fuerzas políticas, convertidas en la sombra de lo que fueron por mor del desgaste que produce el tiempo en los principios morales de cualquier institución. PSOE y PP caminan a la baja por sus propios errores, por su ensimismamiento y porque se han convertido más en oficinas de colocación que en elementos de transformación de la sociedad. Del político profesional al profesional de la política han pasado 35 años en los que ambas formaciones a punto han estado de tirar por el sumidero el legado de la transición que nos dejaron nuestros mayores. Demasiadas prebendas, demasiados colocados, demasiadas gambas y langostinos. Demasiada falta de vergüenza.

En este panorama aparecen nuevas fuerzas. Subidas en la ola del populismo capitanean la indignación de una generación que ha visto cómo las comodidades de su infancia desaparecen de un plumazo y los mundos azules en los que vivían se han tornado negros. Algún día alguien deberá estudiar qué paso en aquella época de bonanza –de la que ahora todo el mundo reniega– para que toda una generación se criara pensando que en la vida todo es de colores. La irresponsabilidad del sistema que montamos se ceba ahora con unos jóvenes que aparecen como víctimas inocentes del pasado. Carne de desesperación.

Y en esto surgen los nuevos, los que prometen cambiarlo todo y traer de vuelta el paraíso. Y lo hacen con un concepto peculiar de la democracia en el que la libertad individual no tiene como límite el prójimo sino el calor del momento. Los tuits y actos de muchos de estos salvadores dan más miedo que otra cosa. Estos que han llegado al poder a lomos de la libertad que tanto reivindican porque está sojuzgada comienzan a mostrar su verdadero fondo. Lo cierto es que no empiezan ahora, lo hicieron ya hace tiempo, pero el foco mediático es en este momento cuando se posa sobre ellos. Los chistes de Zapata, los avisos de muerte de Soto, las invasiones eclesiales de Maestre o el recuerdo al Grapo de Pontones no muestran más que desprecio por este (imperfecto) sistema de convivencia que nos hemos dado. Perdonar estas acciones aludiendo a unos injustificables pecadillos de juventud, como ha hecho Carmena, es un insulto a la inteligencia general. Además, supone un desprecio hacia quienes se dejaron la vida luchando porque cada uno pueda decir lo que quiera, profesar la fe que quiera o votar al partido que quiera. Aterra pensar que el concepto de democracia de estos recién llegados consista en imponer sus criterios y despreciar los míos o los de usted por el mero hecho de tenerlos. No es que digan o hagan el majadero (que también), es que encima buscan justificaciones para sí en aquellos mismos comportamientos que han criticado con ferocidad en los demás. Ya han descubierto la zafiedad del “y tú más”.

Y todo ello montados en argumentarios de 140 caracteres. Toda una metáfora de la profundidad intelectual que se esconde tras los postulados de muchos de ellos.

Paz, amor y fraternidad

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 14 de junio de 2015 a las 6:34

Ya tenemos nueva alcaldesa. Isabel Ambrosio entró ayer en la historia de Córdoba al convertirse en la primera alcaldesa socialista, un hito por el que pocos daban dinero hace apenas un mes pero que se ha hecho realidad merced a los pactos poselectorales. Mucha suerte a la nueva regidora. La va a necesitar. El pleno que va a gestionar Córdoba durante los próximos cuatro años puede definirse por ser, cuanto menos, peculiar. Seis formaciones políticas; un cogobierno en minoría que vivirá siempre bajo la guillotina del asamblearios de Ganemos Córdoba, y una oposición capitaneada por el PP que aún no se ha recuperado del impacto que le produjeron las urnas allá por el 24-M. Vayamos por partes.

A Isabel Ambrosio se la ve con muchas ganas de ser alcaldesa. Está radiante. Es consciente de lo logrado y tiene ganas de hacer cosas. Se la ve con cierta cara de miedo, pero eso es normal si analizamos el papelón que tiene por delante. Capitaneará un equipo novel –pero muy novel–, en el que tendrá que compartir mesa y mantel con sus más que viejos conocidos socios de Izquierda Unida y con el que tendrá que gestionar una ciudad desde la mayoría minoritaria. Difícil equilibrio este en el que casi no hay ediles para cubrir las áreas de gobierno y en el que hay que ponerse a currar desde el minuto cero. Por si fuera poco, la socialista tendrá sentados enfrente, cual pepito grillo, a los chicos de Ganemos, que ya ayer dejaron claro que apoyan pero que no van a poner las cosas fáciles. Mucha mano izquierda le va a hacer falta a Ambrosio, quien, por otra parte, hay que reconocer que se mueve bien en ese mundo cruel en el que la mano derecha da lo que luego quita la izquierda. Por lo visto en Capitulares en la toma de posesión va a estar bien acompañada en la fontanería y eso hay que valorarlo.

IU vuelve al que fue su reino loca de ganas. Pedro García sí que ni se imaginaba la situación en la que ha amanecido hoy. El patito feo se ha convertido en cisne y retorna triunfador a la que fue su casa. La papeleta que tiene será complicada tanto por el verdor de su equipo cuanto porque con cuatro ediles debe gestionar seis áreas de gobierno y cinco empresas municipales. (Si yo fuese familia de los elegidos les diría adiós hasta 2019). Veremos cómo se desenvuelve la coalición en su regreso, pero no hay que olvidar que cuenta en su favor con que hay mucho personal municipal afecto que le pondrá las cosas todo lo fáciles que pueda.

En la oposición hay dos facetas distintas. Salvando Ciudadanos y UCOR, condenados a ser meras comparsas por mor de la decisión de los cordobeses, el turrón se lo disputan PP y Ganemos Córdoba. El partido verde apunta a ser la gran atracción del mandato. Liberado de cargos orgánicos por decisión de su asamblea –vaya palo para Blázquez y De los Ríos– veremos si es capaz de conjugar utopía y realidad en su acción diaria. Tener la llave de la gobernabilidad es una responsabilidad enorme que no solo afecta a las decisiones que gustan a los tuyos, sino que implica que esa gran mayoría de ciudadanos que no te han votado no se vean marginados ni perseguidos. Será entretenido.

Y luego está el PP, liderado por un José Antonio Nieto cuya cara ayer era un auténtico poema. El exalcalde ha visto cómo se le escapaba el caramelo después de haberle quitado el papel pegajoso y eso duele. Los populares no hablan alto, pero la gresca sotto voce que hay dentro del partido es considerable. Con la duda de si Nieto mantendrá su acta más allá de noviembre, les urge articular un equipo solvente y de garantías para afrontar cuatro años de travesía por el desierto. Un equipo que entienda además cuáles son las claves de la nueva política, de lo que demandan los ciudadanos. Los mismos que los han mandado a la oposición. Habrá que ver si optan por actuar desde la dureza o con calma y capacidad de análisis. En ello les van su futuro, su credibilidad y… su pan.

Y mientras todo esto ocurre quedémonos, aunque sólo sea por unos días, con los mensajes del pleno de ayer. Paz, amor y fraternidad presidieron el pleno de constitución. Tanta que solo faltó John Lennon cantando Imagine. Porque imaginen lo bonito que sería que todo lo dicho ayer fuera verdad y los partidos trabajasen unidos en el único interés de Córdoba. ¿Verdad?

Hoy empieza lo serio

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 7 de junio de 2015 a las 6:24

Después de una semana en la que el PSOE, IU y Ganemos se han visto para charlar en plan amiguitos, pero por separado, hoy empieza lo serio. La reunión que van a celebrar las tres formaciones de izquierda con el objetivo de avanzar en la constitución de un tripartito que aleje al PP del gobierno municipal es el primer contacto serio en el que ya se pondrán sobre la mesa los objetivos e intereses de cada cual. El tiempo corre y a solo cinco días de la constitución de la nueva corporación hay que dejarse ya de juegos preliminares y entrar en materia.

En las negociaciones quien es la clave de verdad es Ganemos Córdoba. La formación verde tiene en su mano la llave que puede cambiarlo todo y de su decisión depende que haya tripartito o no. Rafael Blázquez y Vicky López comparecieron el viernes para decir que hay un “clamor” para echar a Nieto y los suyos, pero todos son conscientes de que el asamblearismo que caracteriza a esta formación puede dar al traste con ese supuesto clamor. A Ganemos le han pedido no solo que apoye la investidura de Isabel Ambrosio, sino que entre a formar parte del gobierno municipal con áreas de gestión. Y ahí reside parte del problema. En el conglomerado que rodea a esta agrupación de electores hay un importante bloque, articulado alrededor de Podemos, que no anda muy por la labor de gobernar con la “casta” socialista. Existe otra parte que cree que la unión con IU podría dar lugar a un candidato como Blázquez para la Alcaldía dentro de esa llamada de Julio Anguita y su Frente Cívico para articular una gran confluencia de izquierdas que expulse al binomio PP-PSOE de la política nacional. Todo esto convive con quienes, como el propio candidato ha expresado más de una vez, están encantados con la música que les lleva a Capitulares. El poder y la posibilidad de imponer sus medidas programáticas pesan, y mucho.

En IU no hay duda de que hay que entrar en Capitulares, aunque existe la desconfianza de que un gobierno solo con el PSOE y el apoyo externo de Ganemos acabe fagocitando a la coalición. Es el temor a que les pase ahora lo mismo que a los socialistas cuando se enredaban con Rosa Aguilar. Se da, además, la desconfianza hacia el puño y la rosa tras el sopapo de Susana Díaz en la Junta. Sin embargo, pesa más que no anda la federación de izquierdas sobrada como para ponerse digna y hacerse de rogar. Negociarán duro, pero pocos dudan de que acabarán cediendo.

Y luego está al PSOE, que anda diciéndoles a sus posibles socios lo guapos y listos que son. La oportunidad histórica pesa más que nada y ahoga las voces que señalan a que el tripartito sería algo más que difícil de gobernar. Sin embargo, 35 años de espera son muchos como para pararse a pensar en esas zarandajas. Lo único que podría separar a los socialistas de la bombonera de Capitulares sería la orden directa de Susana Díaz de dejar gobernar al PP si eso le garantiza la Presidencia de la Junta. La cosa en Sevilla no es fácil, pero nadie la descarta en el barco socialista.

Hoy comienza lo importante de la negociaciones, que no es el programa –quede claro– sino el reparto del pastel. Eso pasa aquí y en Singapur. Habrá que ver quién tiene mejor los nervios y habrá que esperar que las asambleas y referéndum de Ganemos e IU no lo echen todo por tierra. Ahí, serán los militantes y simpatizantes los que tengan la palabra. Unos y otros confían en que esa palabra sea la de los negociadores, pero ya se sabe que quien juega con fuego…

Tripartito

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 31 de mayo de 2015 a las 7:48

Las urnas hablaron el domingo pasado y determinaron que en los próximos cuatro años el Ayuntamiento de Córdoba va a ser un follón. Lectura rápida de unas urnas de las que sale un pleno con seis fuerzas políticas, en el que la más votada no puede llegar a acuerdos para mantenerse en el gobierno y las tres de izquierdas suman la cifra mágica para desalojar a la derecha del poder. Tripartito, apréndase esta palabra porque a partir de ahora vamos a escucharla mucho. Eso es lo que desde mañana va a intentar poner en marcha el PSOE de la sorprendente Isabel Ambrosio yendo de la mano de Ganemos Córdoba e Izquierda Unida. Gobierno de tres, cosa compleja de gestionar porque todos se necesitan y ninguno tiene una fuerza determinante sobre los demás.

Los socialistas parten con ventaja merced a sus siete ediles, pero se les han visto tanto en la cara las ganas de ocupar la bombonera donde se sienta el alcalde que los demás no se lo van a poner fácil. Ganemos se asamblea mañana –apréndanse también esto de las asambleas– para decidir qué hace. Unos quieren pisar moqueta; otros apoyar pero quedarse de pepito grillo en la oposición; otros desean alcaldías rotatorias, y habrá quien tenga otra propuesta mucha más creativa en mente. Seguro. Es lo que tiene el asamblearismo, que da lugar a muchas ideas. La clave estará en Podemos y en su capacidad de presión. De entrada, todo el apoyo pero nada de mando en plaza.

Izquierda Unida también comienza mañana sus reuniones para analizar la cosa. Está claro que le darán el sí a Ambrosio, casi tanto como que pedirán su dote y negociarán duro. En IU hay mucha experiencia de gobierno en Córdoba y las ideas están bastante claras. Además, el noviazgo fallido con Susana Díaz los tiene despechados y no van a dejarse camelar por unas migajas. Normal.

El PSOE quiere el poder tanto como teme gestionar el trío. Pase lo que pase saben que serán cuatro años muy complicados y sotto voce reconocen que el equipo con el que cuentan no es el más preparado (por ser discretos). Isabel Ambrosio está ante una ocasión histórica y debe aprovecharla, pero también hay voces que por lo bajini mantienen que cuatro años de oposición bien aprovechados como primera fuerza de la izquierda tampoco estarían mal. Salvo orden contraria de Susana Díaz –nunca descartable, que quien manda, manda–, eso no pasará y tocará medirse en Champions con una plantilla pensada para mantener la categoría e ir mejorando con los años. Claro que siempre queda la opción de tirar de fichajes externos para apuntalar al equipo en el verano, que para eso están la ley de grandes ciudades y las coordinaciones y direcciones generales.

¿Y el PP? Pues viéndolas venir, soñando con que sus impugnaciones obren el milagro y arreglen sus problemas. Porque si se confirma su salida de Capitulares se va a liar parda. Pero eso es para otro domingo, no le hurtemos al tripartito el dulce sabor de su victoria.