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Aterriza como puedas

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 21 de diciembre de 2014 a las 8:11

Si no fuera porque es algo serio, el informe del Tribunal de Cuentas de la Unión Europea la gestión política de la ampliación del aeropuerto de Córdoba sería para troncharse. Ni en el mejor guión de Woody Allen o de los Hermanos Marx podría encontrarse mejor ejemplo de despilfarro, ataque a los fondos públicos y desprecio a la realidad que en este faraónico proyecto puesto en marcha hace ya no se sabe ni cuanto tiempo y que a día de hoy lo único que ofrece es una pista un poco más grande, con menos personal para cuidarla, un horario más restringido y una inexistente torre de control. Vienen a la memoria ahora aquellas ruedas d prensa en las que se decía que poco menos que Córdoba iba a ser la nueva Meca del turismo gracias a sus nuevas instalaciones. Eran tiempos en los que la bonanza y ese complejo de nuevo rico en el que nos instalamos nos hacían hablar de los euros por decenas de millones, porque todo lo que fuera de menor cuantía era algo cutre e impropio de nuestra categoría. Fueron los tiempos megalomaníacos de Rosa Aguilar y sus socios del PSOE –fueron tantos y tan variados que poner todos los nombres sería excesivo–. Fue la época en la que íbamos a tener un aeropuerto mejor en poniente, un Palacio del Sur en Miraflores y un Recinto Ferial en Levante. (Y dos huevos duros, que dirían los geniales Marx).

Luego la realidad, tozuda e insolidaria como siempre, se impuso al onirismo y poco a poco fuimos perdiendo el oído ante los cantos de sirena. La lluvia nos echó por tierra –o más bien todo lo contrario– el proyecto aeroportuario, que quedó en entredicho cuando se inundó la pista y hubo que gastarse unos milloncejos en poner un dique. Las expropiaciones de chalés ilegales a precio de mercado hicieron las delicias de sus propietarios –que hasta se atrevieron a quejarse antes de ver los cheques– y sumieron en la pobreza el bolsillo público. El fin del boom inmobiliario hizo el resto y , hoy por hoy, esa espléndida nueva terminal que nos vendieron sigue siendo una maqueta –sigo con mi idea de hacer un museo de maquetas en esta ciudad–, la nueva torre de control se sitúa en Sevilla y ni siquiera el cable de alta tensión que amenaza los vuelos ha sido aún soterrado. Qué despropósito.

Ha tenido que ser Bruselas, esa tía vieja y fea que siempre viene a reñirnos, la que ponga los puntos sobre la íes y nos explique que lo del aeropuerto no hay por donde cogerlo. Que cómo se va a ampliar un aeródromo teniendo los de Sevilla y Málaga al lado, teniendo Madrid a tiro de piedra con el AVE y, sobre todo, sin haber hecho ni un sólo estudio de impacto y necesidad de la infraestructura. En lenguaje políticamente correcto y muy profesional, lo que nos han dicho desde Bruselas es que aquí se ha hecho una chapuza de padre y muy señor mío. Ahora vienen unos y otros a ponerse parches. El PP a decir que nunca creyó en el proyecto –aunque su idea privada no dejaba de ser otro sin sentido– y tanto IU como PSOE a ponerse de lado y culpar a los de ahora de no traer vuelos. Quizás Nieto tenía que haber llamado de nuevo a Flysur para reflotar esto. Que aquella aventura sí que fue rentable. Tiene telita la cosa.

El interés de Córdoba

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 7 de abril de 2014 a las 9:52

En estos días en los que vemos fracasar el proyecto de Capitalidad Cultural Europea de San Sebastián para 2016, uno recuerda aquel día de junio de 2011 en el que se soterraron los sueños de Córdoba. Vienen a la memoria el chasco y la decepción, los cordobeses que acudieron a Las Tendillas, la impotencia por una injusticia y la unidad de una ciudad alrededor de un sueño. De eso han pasado ya casi tres años, tiempo más que suficiente para que  a muchos se les haya olvidado que hubo un tiempo en el que los partidos caminaban de la mano por el bien de Córdoba. Lamentablemente, de eso no queda nada ya. Es una pena observar cómo, semana tras semana, el interés común es el menor para una clase política empeñada en mirar sólo hacia sí misma bajo la premisa del cuanto peor, mejor.

El último capítulo de esta historia interminable lo hemos tenido el viernes con el anuncio de la Consejería de Fomento de que exigirá al Ayuntamiento la devolución del coste del Centro de Recepción de Visitantes si no modifica sustancialmente el pliego de adjudicación. Dice el departamento de la cordobesa Elena Cortés –la misma que dice que el metrotrén es un “juguetito electoral”– que lo que pretende licitar el Consistorio es una chapuza, entre otras cosas, porque aspira a  que el adjudicatario pague los muebles, porque registra un bar y porque incluye a la empresa privada. Zape, empresa privada caca. Para eso estamos todos los cordobeses, para pagar los muebles de un edificio público. Si leen ustedes hoy este periódico, verán que Fomento lo que quiere es seguir con el pliego de 2011 del cogobierno entre IU y PSOE, en el que se establecía que los cordobeses debíamos aflojar 300.000 euros por amueblar el sitio porque tenemos mejor gusto que nadie. Además, se imponía un bar que podía abrir más horas que el centro de recepción, pero no porque fuese una terraza de copas, que va, sino supongo que para disfrutar de las vistas del río. Todo esto entre lindezas como 10.000 euros para una mesa o 40.000 por la asesoría del que diseñó los muebles.

Se ve que en Fomento no han asumido aún muy bien que estando el patio como está parece mejor que sea el adjudicatario el que corra con los gastos a que lo haga una ciudadanía exhausta a la que esos dineros seguro que le vienen mejor para empleo que para modernas sillas. Pero claro, lo que a usted o mi nos pueda interesar jamás es lo que le interesa a nuestros gobernantes, más pendientes de chincharse unos a otros que de darle futuro y horizonte a la ciudad. En el centro de visitantes como en el metrotrén, el centro de convenciones, el aeropuerto, la Corredera, las naves eternas de la Colecor o los planes de empleo. El interés de Córdoba, que usted lo sepa, no es el de los cordobeses, masa de borregos incapaces de saber lo que quieren. El interés de Córdoba es el de sus ¿elites?  dirigentes. Que le quede claro. Que es usted un ignorante y debería saber que estamos mucho mejor con todo cerrado. ¿Para qué vamos a mejorar con lo bien que se vive aquí?

Córdoba no vuela

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 26 de enero de 2014 a las 9:14

Uno de los debates más cansinos, estériles e infructuosos que ha tenido Córdoba a lo largo de los últimos tres lustros es el que gira alrededor de su aeropuerto, su uso y las inversiones necesarias para ponerlo en marcha. Me reconozco hastiado del tema, realmente aburrido de escuchar, según quien gobierne, argumentos a favor y en contra de ponerlo en funcionamiento, historias para no dormir que hablan de apuestas públicas o privadas para una pista de 2.500 metros que se ha tragado más de 100 millones de euros –poca cosa esos 16.000 millones de pelas–. Me da una pereza increíble volver a escuchar a unos y otros nuevamente darle vueltas al asunto sin que se les haya caído la cara de vergüenza a los que pagaron a precio de suelo legal las expropiaciones a unos vecinos asentados ilegalmente sobre un terreno que, a fecha de hoy, sigue baldío. Creo firmemente que nadie que sea de fuera de Córdoba podrá entender jamás la existencia de este debate si antes no se le explica que para que algo salga adelante en esta ciudad necesita de diez o doce años de debate previo, derroche económico y vuelta a la realidad para asumir que hay que cambiar de idea.

aeropuertoDicho esto, creo que ha quedado suficientemente clara mi postura sobre la polémica surgida estos días alrededor de la mesa del aeropuerto en la que la Junta sentó a los partidos de la oposición y a los agentes sociales de la ciudad, con la clamorosa –y torpe– ausencia de las gobernada por el PP, para tratar de darle una salida al aeródromo. Y no es que la reunión me parezca mal, es que considero que teniendo alrededor de tres ciudades con aeropuerto –Sevilla, Málaga y Granada–, pudiendo disponer de las segundas mejores conexiones por AVE de España –sólo nos gana Madrid– y viendo cómo el mercado aéreo está de capa caída, creo que plantear un aeropuerto de pasajeros en la ciudad es una osadía, además de una trampa. Y es una trampa porque nadie cuenta que las aerolíneas low cost vuelan a destinos pequeños si hay subvenciones de por medio y me da a mi que no está el erario público para afrontar semejantes dispendios.

Ahora, existe otra posibilidad de la que se ha hablado mucho pero que nadie parece querer escuchar para el aeropuerto cordobés. Una opción ligada a eso que supuestamente debe ser un eje de desarrollo local, la inmensa posibilidad que ofrece la situación logística de la ciudad. Quizás, y reconozco que no soy un experto en el tema, se podría parar el personal a pensar si establecer un aeródromo de carga en Córdoba, conectado por tren con toda España, con acceso en condiciones a los contenedores de Algeciras –segundo puerto de Europa en esta materia– y salida hacia el exterior, podría ser una solución para darle uso a esos 100 millones de euros que amenazan con irse por el sumidero. Quizás si ese aeródromo de mercancías funcionase, tendríamos alguna que otra industria o gran distribuidora interesada en radicarse aquí y generar el consiguiente empleo. Y quizás si eso funcionase podríamos hablar a futuro de la llegada de algún charter cargado de turistas. Quizás podría ser. Lo que seguro que no es, es lo de ahora, porque con los planteamientos actuales me juego el cuello a que Córdoba no vuela.

 

Debates estériles

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 25 de agosto de 2013 a las 7:16

Regresa uno de las vacaciones y se encuentra con una sensación de vacío presidiendo la ciudad. Vacío porque anda aún casi toda Córdoba alternando ese magnífico trinomio que es la playa/piscina-siesta-playa/piscina y caminar por las calles hacia la redacción por la tarde es hacerlo en un erial en el que lo más destacable es que hace un calor como para freír huevos en el pavimento. Vacío también porque a medida que se avanza por Cruz Conde y aledaños tiene uno la impresión de que han cerrado más tiendas de las que ya lo habían hecho antes del parón agosteño y que el panorama de escaparates vacíos, carteles de se vende o se alquila y la visión de interiores destartalados y llenos de polvo se ha incrementado. Y vacío porque, una vez más, Córdoba vuelve a someterse a los debates estériles de infraestructuras vacuas que o bien sólo existen en los planos o están abiertas para observar cómo las moscas transitan a su alrededor.

En este mesecito en el que servidor se ha dedicado a cultivar el pelo largo, la barba sin afeitar y una prominente curva de la felicidad, aquellos que se supone que mandan o quieren mandar en el Califato han vuelto a darle vueltas a los temas de siempre. En argot taurino se diría que se han encelado y no hay manera de sacarles del caballo. Así, una vez más, hemos oído hablar del centro de congresos y convenciones que Nieto y sus muchachos quieren poner en el Parque Joyero; nos hemos sorprendido con sesudos debates sobre quién debe pagar el asfaltado y urbanización de ese mausoleo que la Junta ha puesto para presidir Miraflores y que responde al llamativo nombre de C4, o, más novedoso todavía, hemos escuchado reproches múltiples sobre quién ha hecho menos por conseguir que aterricen en el aeropuerto de Córdoba algo más que las moscas que la habitan en estos meses de canícula. Como se ve, debates todos estos llenos de novedad, impulso de futuro e interés ciudadano.

A uno, que durante las vacaciones tiene la fea costumbre de pensar un poco en lo hecho y en lo que va a hacer –lo sé, no se me enfaden, en vacaciones lo que hay que hacer es engordar como un gato capón– le ha dado por barruntar que quizás la culpa de todo esto es nuestra. Me explico, de los medios. Porque quizás somos nosotros los que hacemos que nuestros ediles, delegados, diputados, parlamentarios y medio pensionistas se acomoden en discursos fáciles, aprendidos de memoria y que no requieren la más mínima preparación. Quizás somos nosotros los culpables al no pararnos delante de ellos a decirles que todo eso se la trae al pairo (con perdón) a la gran mayoría de los ciudadanos. Quizás somos nosotros los culpables de no examinar con mayor profundidad los hechos del Ayuntamiento y las propuestas –si es que existen– de la oposición. Porque lo cierto es que volver de vacaciones y encontrarse este erial da hasta penita.

Menos mal que se nos ha quemado el puente del Arenal –con perdón, otra vez–, que con ello hemos descubierto un nuevo elemento de debate y algo sobre lo que hablar durante bastantes meses. Y si no se lo creen esperen ustedes unas semanas. La de teóricos de las infraestructuras que se van a encontrar. Qué dolor.

Nada de buenas palabras

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 8 de enero de 2012 a las 12:03

Ahora que ya hemos comenzado este, en principio, apocalíptico 2012 y que ya sabemos que nos van a crujir a impuestos, toca escribirle la carta a nuestro alcalde para que nos traiga alguna que otra cosita. Esta carta no es un catálogo de deseos sino que reclama su cumplimiento por el bien de los que aquí habitamos. Nieto ya lleva seis meses sentado en Capitulares y su equipo debe comenzar a dar muestras de la firmeza de decisión y fortaleza de carácter que hasta ahora tanto se han echado de menos. Hay que coger el toro por los cuernos en una serie de aspectos menores y en uno de talla superlativa.

Entre las cosillas menores que cabría aclarar de una vez están temas como la eternamente pospuesta solución a Cruz Conde y su peatonalización. Quien haya paseado por el centro en el ultimo mes habrá observado que meter autobuses por esta calle es una auténtica barbaridad para unir dos puntos separados por apenas 400 metros. Cerrar al tránsito esta vía no se puede hacer más que reorganizando de una vez una empresa, Aucorsa, cuyo diseño de líneas estaba muy bien para cuando Séneca y Lucano cogían el 1. No cabe tampoco dilación en solucionar el eterno conflicto del taxi, pero con los ojos puestos en los usuarios y no en un colectivo que no es precisamente un ejemplo de solidaridad. Por ultimo, está la racionalización de plantilla, horarios y convenio municipal. No caben estrategias con la vista puesta en marzo cuando de lo que se habla es de la tranquilidad de cientos de familias. Lo que se vaya a hacer habrá de hacerse ya, sin retrasos calculados ni parches.

Y luego está el tema de verdad. El del empleo. Córdoba cerró 2011 con 41.312 parados, una barbaridad. La estadística, que es muy sufrida, dice que el dato es el menos malo de Andalucía pero olvida que cuando uno se mueve por el fango es muy difícil seguir cayendo. Si la tabla de salvación de Córdoba van a seguir siendo unas campañas agrícolas que duran cada vez menos y un sector servicios que solo crea empleo temporal vamos aviados. Si la ciudad carece de tejido industrial, solo crece un 3% el empleo ligado a este sector y tampoco la profesiones medias la van a sacar del atolladero, se hace más necesario que nunca un plan claro para remover la economía local. Y no hablo de ese Palacio de Congresos que cuando se abra habrá pasado de moda, ni de ese aeropuerto de pasajeros que poco o nada puede aportar. No. Me refiero a iniciativas como la estrategia logística de la ciudad, en la que si juega papel el aeródromo, pero de mercancías. Me refiero a la implantación y puesta en marcha de centros como El Álamo o Rabanales 21. Y, junto a ello, potenciar el sector servicios de una ciudad que se enfoque de verdad al turismo, no con visitas nocturnas sino con alternativas completas. El Consistorio ha de mojarse en estrategias para los ciudadanos, de esas de pocas fotos y muchos votos si salen bien. Hay que poner ideas y estrategias sobre la mesa. Este 2012, con perdón, parece que va a ser más cabrón que ninguno. Ante él solo cabe plantarse con determinación, imaginación y disposición. Y nada de buenas palabras.