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Mamelucos y votantes

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 1 de mayo de 2016 a las 8:18

El dos de mayo de 1808, el pueblo de Madrid se levantó en armas contra el invasor francés para evitar que salieran del Palacio Real los dos únicos infantes de España que allí quedaban. Fue un comportamiento heroico, de las pocas gestas de este tipo de las que puede presumir este país en su historia contemporánea. Con palos, cuchillos y mucha fe, hombres, mujeres y niños se enfrentaron al por entonces mejor ejército del mundo. Perdieron, como era de prever, pero encendieron la mecha de la Guerra de la Independencia y del principio del fin de la hegemonía napoleónica. Antes de eso, Murat reprimió a sangre y fuego este levantamiento de la mano de sus coraceros y mamelucos, cuya carga fue pintada con maestría por Francisco de Goya unos años después y hoy puede disfrutarse en el Museo del Prado. El pueblo pierde, el ocupante gana.

mamelucos

La carga de los mamelucos o El dos de mayo, fue pintado por Francisco de Goya en 1814 en recuerdo del levantamiento del pueblo de Madrid contra los franceses el 2 de mayo de 1808.

Mañana también es dos de mayo. Nuestro particulares mamelucos darán por finiquitada la legislatura, disolverán las cortes y en breve convocarán elecciones generales para el 26 de junio. Con su decisión, nuestros mamelucos derrotarán el mandato del pueblo que el 20 de diciembre les votó para que se pusieran de acuerdo, mirasen por el bien del país y lo protegieran. Nuestros mamelucos han decidido que eso no tiene ninguna relevancia, que el bien del pueblo no existe más allá de las siglas del partido, de los intereses personales y de las aspiraciones individuales. Mañana es 2 de mayo y los mamelucos de Murat cargarán contra la voluntad popular libremente expresada.

A partir de ahora, otro par de meses de campaña electoral interminables. En ella intentarán vendernos la moto de que van a ahorrar, de que no quieren insultarse y de que el interés del pueblo está por encima de todo. Como decía el hombre de campo en la posguerra: “Los pobres y los ingenuos hace mucho que se murieron”.

DEBATE INVESTIDURA

De izquierda a derecha: Mariano Rajoy (PP), Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Iglesias (Podemos) y Albert Rivera (Ciudadanos).

El próximo 26 de junio España está llamada otra vez a la segunda vuelta de unos comicios que han demostrado que en este país, como en la época de Fernando VII, no existen dirigentes a la altura de las circunstancias. Ni en la vieja ni en la nueva política. Ni en los partidos centenarios ni en los que llevan 15 minutos funcionando. El colmo de la desvergüenza será contemplar unas listas electorales compuestas por los mismos rostros. Algunos caerán porque la corrupción en un virus que mata todo lo que encuentra a su paso. Otros no estarán porque las ratas son las primeras que abandonan el barco. Los menos, incautos, se sumarán a los proyectos pensando que pueden cambiar las cosas. El pueblo, como hiciera libremente el 2 de mayo 1808, decidirá lo que hace. Optará entre taparse la nariz y seguir con los mismos, cambiar de bando en busca de soluciones o irse a la playa a disfrutar de un domingo de junio. Puestos a elegir entre políticos caducos, aburridos y egoístas y una jornada de playa, chiringuito y cervecita me da a mi que la cosa puede estar más que clara. Quizás esta opción sea la forma actual en la que el pueblo, como sucediera hace 200 años, se levante en armas y, esta vez sí, se lleve por delante a los mamelucos de Murat. Que falta hace bajarlos a todos del caballo.

Hedor político

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 17 de abril de 2016 a las 9:35

A medida que pasan las semanas y se confirma que caminamos de nuevo hacia las urnas comprobamos lo lamentable de la clase política que nos rodea. El patio de la democracia huele mal fruto de las aspiraciones individuales de unos y otros y de una corrupción nauseabunda que no cesa de ofrecernos, día sí, día también, ejemplos de podredumbre. En siete días se ha detenido al alcalde de Granada, ha dimitido el ministro de Industria, han metido en la cárcel a Mario Conde, han multado a Aznar por no pagar impuestos, han arrestado a las cúpulas de Manos Limpias y Ausbanc por extorsionar a diestro y siniestro…. Hasta Bertín Osborne, ese hombre que hace entrevistas, ha admitido que prefiere Panamá que España para sus cositas a pesar de ir después dándose golpes de pecho como buen españolazo. Vomitivo.

El viernes tuvimos a Pedro Sánchez y a Alberto Garzón en Córdoba. El primero trata de disimular y aún sigue emperrado en convencer a Pablo Iglesias para que haga gobierno con él. Vano intento que ralla ya el ridículo. El segundo lo tiene más claro y ya habla abiertamente de una coalición IU-Podemos para encarar las urnas del 26-J con garantías de dar el verdadero sorpasso. La izquierda más a la izquierda no oculta sus aspiraciones: quiere acabar con la izquierda más moderada. Tras años a la sombra, la opción de que los socialistas caten la hiel de ser la minoría es dulce ambrosía para ellos. Y, mientras, Rajoy sigue durmiendo. Como si nada. En una especie de periodo vacacional que se prolonga desde las Navidades. Imperturbable, impenetrable, sordo al clamor de la calle, ciego ante el bochorno corrupto que ha convertido su partido en una ciénaga maloliente. Su reino no es de este mundo. Él no tiene nada que ver con nadie. Está limpio y el derrumbe a su alrededor ni le conmueve. Como el rey desnudo, sigue viviendo el embuste de su traje inmaculado mientras a su alrededor el mundo huele cada vez peor.

Guillermo Fernández Vara ha dicho esta semana que si los 350 diputados que hay en el Congreso no son capaces de llegar a un acuerdo para formar gobierno deberían irse todos a su casa. Que en las próximas elecciones habría que colocar a otros 350 diferentes. Bonitas palabras si no fuera porque sabe que ni él mismo va a cumplir ese precepto cuando le toque conformar de nuevo las listas. Esto está tan podrido y huele tan mal que ya nadie cree a nadie. Esto está tan corrupto que ya ni nos sorprende el rosario continuado de detenciones al que asistimos semana tras semana. Vivimos rodeados de basura, en un estercolero público en el que nadie se hace responsable de nada. Con la sensación de que no hay final claro a la vista más allá de un triste retorno a las urnas. Y entonces no pasará nada. Y volveremos a empezar. Sin taparnos ya la nariz porque nos hemos acostumbrado a respirar en este estercolero y el hedor político ya no nos afecta.

La hora definitiva

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 20 de diciembre de 2015 a las 6:25

Unos cuantos millones de españoles, entre los que hay más de 650.000 cordobeses, están hoy llamados a las urnas. Después de casi un año de permanente campaña electoral, ha llegado la hora en la que hemos de decidir con nuestro voto quiénes serán nuestros representantes para los próximos cuatro años. No es un voto cualquiera, pues estos comicios son quizás los más importantes que hemos vivido en España desde aquellos que convirtieron la infame dictadura de Franco en la democracia de la que hoy disfrutamos. En juego está la articulación del propio Estado, el reparto de los ingresos, la vigencia del Senado, la modernización de la Corona y el fin del bipartidismo que nos ha regido hasta el momento. Son asuntos de importancia capital y el elevadísimo índice de indecisión que han arrojado todas las encuestas demuestra que los españoles andan dándole muchas vueltas a la cabeza para quedar satisfechos de su elección.

La campaña que terminó el viernes ha sido más pacífica de lo esperado. La tranquilidad ha sido la nota dominante excepción hecha de los improperios de Pedro Sánchez hacia Mariano Rajoy en el cara a cara del pasado lunes y de la agresión impresentable de un mozo de 17 años en Pontevedra al presidente del Gobierno. Es cierto que no ha habido crispación, pero no lo es menos que los dos picos de la misma que hemos tenido deben hacernos reflexionar pues son preocupantes. Nunca se había llegado al extremo de insultar y agredir a un presidente. Esos límites no los había cruzado nadie y no deberían volver a cruzarse jamás. No quiere esto decir que se aliente un voto en detrimento de otro. Ni muchísimo menos, pues todas las opciones son igual de respetables y deben ser tenidas en cuenta de la misma forma.

A partir de las ocho de la tarde de hoy es más que probable, casi sería imposible lo contrario, el fin de una era en la que PSOE y PP se repartían el poder cual Cánovas y Sagasta. Podemos y Ciudadanos van a irrumpir con una fuerza hasta el momento desconocida que los sitúa incluso como elemento determinantes para la estabilidad del país. Ambos plantean una renovación, pero lo hacen desde prismas muy diferentes. Uno más revolucionario, aunque dulcificado en su tono durante la campaña electoral. Otro más técnico y centrado. Frente a ellos, el PSOE acude a los comicios más importantes de su historia reciente. Se juega casi su propio futuro en un panorama internacional en el que la socialdemocracia prácticamente ha desaparecido. Mientras, los populares de Rajoy también se hallan ante un momento clave. La crisis económica y su nefasta gestión de los recortes se enfrentan al veredicto de la calle. Pocos dudan de que se hizo lo que se pudo, pero sí son muchos los que critican las formas en las que se ha hecho.

Millones de españoles darán hoy nuevamente una lección democrática. Se prevé una participación histórica que demostrará cuán importante es la ornada electoral. Por ello, una vez más, hay que hacer una llamamiento a la participación. A la participación democrática, pausada, tranquila y festiva. Tras tiempos tan duros como los que hemos pasado en estos años es ahora, hoy, el momento de expresar libremente lo que queremos. Si hay cambio o continuidad. A partir de mañana se abre un nuevo escenario. Los políticos deberán estar a la altura y, de una vez por todas, entender el mensaje de cambio y acercamiento a los ciudadanos que hay en la calle. Salga lo que salga, lo que es seguro es que saldrá desde la democracia. Y eso no es cualquier cosa. Que lo vote usted bien.

IU vuelve a la Iglesia

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 30 de noviembre de 2014 a las 12:19

Me declaro fan incondicional de los estrategas políticos de Izquierda Unida. Su visión y don de la oportunidad en algunos asuntos es digna de figurar en la lista de maestros de la organización electoral. En un tiempo en el que los parados se cuentan por millones, la corrupción sitia a la política y el sistema cruje por los cuatro costados, en la coalición han descubierto un nuevo arma electoral, algo que hasta ahora nunca se había utilizado y que seguro que va a revolucionar la triste perspectiva que les atenaza. Así, después de sesudas y largas reuniones cargadas de debate de fondo, los estrategas han encontrado el mejor camino para recuperar el afecto de los que parecen decididos a optar por el señor de la coleta. No se preocupen, el peligro va a desaparecer, hemos encontrado la alternativa, parecen decir. Zurrémosle estopa a la Iglesia que eso no lo hemos hecho nunca y nos puede ir muy bien.

Así, el jueves, el portavoz municipal de la coalición daba una rueda de prensa con Córdoba Laica para reclamar que el Ayuntamiento abandone cualquier participación en actos religiosos y se abone a la laicidad. Normal que lo diga la plataforma, que lleva en ello unos cuantos lustros, pero que Francisco Tejada nos salga ahora con estas tiene su punto. Debe ser que se le ha olvidado que durante una década larga formó parte de un gobierno municipal que estiró sotanas, presidió procesiones y participó en misas como si no hubiera un mañana. No contentos con ello, el viernes, toda la plana mayor de IU –con sus Cayo Lara, Antonio Maíllo y demás– se vino para Córdoba para reclamar la propiedad de la Mezquita para “el pueblo” –el suyo, claro– desde el Patio de los Naranjos. La cosa iba básicamente de buscar la foto en la que la seguridad de los curas los echara del lugar para demostrar que las sotanas son lo peor de lo peor. Pero, claro, no contaban con que la cosa les iba a salir cucona y que los curas se habían olido la tostada. Así que allá que se fueron, dieron una rueda de prensa en la que, por cierto, a Maíllo le dio pereza hablar de las dimisiones de los suyos en Sevilla, y se fueron entre abrazos felices y contentos como el niño que roba un donut en un comercio y no le pilla el dueño. Nivelito.

Anda Izquierda Unida desnortada en estos tiempos, perdida entre el impulso de Podemos y palos como el de Ganemos Córdoba. La coalición predica un nuevo tiempo con nuevos rostros para reformar la política mientras mantiene un pacto de Gobierno en Sevilla que sus propios electores no entienden. Es cierto que Rajoy y el PP aprietan, pero no lo es menos que desde Sevilla el Gobierno andaluz no le anda a la zaga. La estrategia de atacar al clero como culpable de todos los males, además de obviar que hay votantes de IU –y muchos– que van a misa, no sirve ya ni de cortina de humo ante los problemas de verdad que nos sacuden. Si la coalición quiere seguir existiendo es hora de que se renueve a sí misma, cambie el discurso, proponga cosas concretas y escuche a la calle. Si no, me da a mí que tras las municipales va a estar la cosa jodidilla. Y no habrá donde esconderse.

Y a los curas que los dejen tranquilos, que ya hacen ellos solos todo lo posible por meterse en un montón de charcos.

IU busca compañía

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 31 de agosto de 2014 a las 8:39

Debe ser bastante frustrante haber sido durante años la voz que ejercía de Pepito Grillo en el panorama político nacional y ver cómo se te va la oportunidad en el último momento. No debe ser plato de gusto tener que tragarse unos resultados como los de las Europeas –buenos pero no tanto como se esperaba– después de haber transitado durante años por el desierto de la indiferencia y el ostracismo mediático. Pero la vida es así, sobre todo la política, y a Izquierda Unida la ha tocado aceptar que la cima del Everest estaba más allá de la última curva y que toca buscar a nuevos compañeros de escalada si se quiere tocar cumbre. Que le vamos a hacer, así son las cosas y así hay que aceptarlas.

El miércoles por la tarde, el comité federal de la coalición asumió lo que de todos era sabido y dio orden a los suyos de lanzarse en pos de cualquier alianza posible con toda fuerza política, movimiento social o asociación de interés que se mueva en la izquierda nacional y esté dispuesta a converger en lista única hacia las municipales. Alberto Garzón gana el pulso a Cayo Lara y toca decirle a Podemos lo guapos que son y lo bien que les sienta la coleta. No hay nada cómo el pánico a perder la oportunidad y la amenaza de sorpasso desde la izquierda para aceptar la triste y tozuda realidad. Porque, no nos engañemos, en IU se dan al pactismo ahora porque de lo contrario corren el riesgo de quedarse en la marginalidad. No porque realmente crean que ha llegado el momento de coaligarse con nadie. Las encuestas, tozudas ellas, y los resultados de las europeas, más tozudos todavía, obligan a un replanteamiento. No hay más.

En Córdoba, la cosa va por el estilo, aunque hasta que el martes su coordinador provincial, Pedro García, se dirija a las masas no parece que vayamos a saber por dónde van los tiros. Aquí, IU soñaba con grandes resultados, pero parece que la vía de agua que le ha surgido con Podemos y Ganemos amenaza con hundir el Titánic antes incluso de que salga de los astilleros. Así que el susodicho García se ve en la obligación ahora de replantear la flamante cabecera de cartel que obtuvo en esa elección de las bases tan propia del PCA –esas cosas nada teledirigidas por la dirección– y mucho nos tememos que no tendrá más remedio que ceder a unas primarias conjuntas si mantiene su intención de ser quien le pelee el puesto a Nieto. No lo va a tener fácil García (cuyo facebook recomiendo visitar para saber sus nada diplomáticas opiniones sobre Caucescu, Lenin, el CCF, Sadeco o los medios de comunicación burgueses). A IU, por tanto, le ha salido un grano importante con Podemos, en cuyo interior existe poco o ningún cariño hacia el aparato local. Además, el movimiento articulado alrededor de Acampada Dignidad vuela impulsado por el apoyo claro de Julio Anguita y su Frente Cívico, y cualquiera le discute a estas alturas al exalcalde su condición de piedra angular de la izquierda más izquierda en la ciudad. Difícil panorama que antoja unos meses entretenidos en esta parte del arco político.

Veremos si son capaces de llegar a un acuerdo. ¿Apuestas?