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Responsabilidad

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 19 de abril de 2015 a las 8:18

Manuel Chaves nunca supo nada de los ERE. Ni José Antonio Griñán, ni Gaspar Zarrías, ni José Antonio Viera, ni Francisco Vallejo. Mariano Rajoy desconocía las aventuras contables de Bárcenas. Como también, Javier Arenas, Ángel Acebes o José María Aznar. En Cataluña, nadie se preguntó por la fortuna de los Pujol. Ni Artur Mas, ni Duran Lleida. La Infanta Cristina firmaba los papeles de su marido Iñaki loca de amor y así lo creían todos en su real casa… Podría seguir poniendo ejemplos hasta Corpus con casos como el Gürtell, Bankia, Filesa, los cursos de formación… y un largo etcétera, pero esto es una columna y no una enciclopedia.

Vivimos en un país en el que, como medida de precaución, nadie sabe nunca nada de nada. Es la mejor fórmula para librarse de problemas y la respuesta más rápida y fácil ante una pregunta incómoda. -“Oye, ¿tú sabes algo de lo de fulanito?” -“¿Yo?, nada de nada”. Desde pequeños nos han enseñado que ante cualquier sospecha hay que echarle la culpa a otro. A tu hermano cuando te peleas de pequeño; al profe que te tiene manía cuando cateas en el cole; a los colegas que te obligaron a tomarte la última; al “que todo el mundo lo hace” cuando te pillan sin pagar el IVA; al del banco “que me ofreció una hipoteca que decía que era buena y me engaño” o al de la tienda “que me vendió el plasma diciendo que era muy barato”…. A todo el mundo menos a uno mismo, no vaya a ser que nos tomen por tontos. Es el reino del escaqueo, de la excusa permanente. Aquí nadie es responsable de nada.

Responsabilidad, qué gran palabra. Dice el diccionario que responsabilidad es, en su tercera acepción, el “cargo u obligación moral que resulta para alguien del posible yerro en cosa o asunto determinado”. Es decir, la capacidad del ser humano de asumir que se ha equivocado, admitirlo y reconocer su error enfrentando las consecuencias que este tenga. Y con esta definición, respóndanme, ¿conocen ustedes a alguien que asuma su responsabilidad? Yo, a pocos, muy pocos.

En política, que no es sino la traslación a las instituciones de la vida real, ni el maestro armero asume sus responsabilidades. Ser responsable de algo no significa necesariamente haber delinquido, es, simplemente, aceptar que bajo tu mando han ocurrido determinadas cosas. En los casos de los ERE, Bárcenas, Gürtell, Urdangarín, etc… hay numerosos responsables. Los primeros, los golfos que se lo han llevado calentito. Los segundos, a los que atañe la acepción tercera de responsabilidad, son todos aquellos que pusieron a esos mangantes en sus sitios. Si la corrupción es la plaga que enfanga el siglo XXI, la asunción de responsabilidades debería ser su antídoto más directo. Resulta inconcebible que todo lo que leemos a diario ocurriera sin que nadie con mando en plaza supiera nada, sin que nadie intermedio avisara al jefe, que sucediera en la absoluta impunidad. Aunque lo dude profundamente, si eso ha ocurrido así quienes eso han declarado ante el juez deberían irse a su casa a tricotar. Y no porque hayan robado nada, sino porque con sus palabras demuestran que nunca han valido para los cargos que ocuparon. Por ciegos y por irresponsables. Y porque demostrarían algo de vergüenza.

El lío de Nieto

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 5 de mayo de 2014 a las 11:19

No tengo muy claro el por qué de los continuos problemas que tiene el alcalde de Córdoba, José Antonio Nieto, con los grandes proyectos urbanísticos para la ciudad. Le está ocurriendo casi lo mismo que a sus antecesores, así que debo empezar a creerme que el síndrome de la bombonera –dícese de la zona que ocupa su despacho oficial en Capitulares– se ceba sobre los moradores del sillón regio municipal. Porque lo cierto es que no hay manera de que nada salga bien.

Primero fue el centro de congresos y convenciones –ahora rebautizado palacio de ferias– el que se presentó a bombo y platillo en un acto en el que se dijo que sólo faltaban unos flecos para empezar a trabajar. Eran los tiempos del arenismo militante y la euforia que embebía a los populares ante el que se creía inminente acceso al palacio de San Telmo hacía verlo todo de color de rosa. Luego vino el palo electoral y lo que tendría que haber sido un lugar con las obras hoy día muy avanzadas, permanece siendo un pabellón sin uso a la espera de los albañiles.

Después vino lo del mercado en el cine Andalucía. Anuncio sorpresa del regidor, Nieto se plantaba ante la ciudad con 6 millones de eurazos para hacer una moderna plaza de abastos que sirviese de revulsivo a una zona que languidece. La única condición del regidor era que lo apoyasen los placeros de la Corredera. Y, como era de prever, estos no lo hicieron. Debe ser que nadie le explicó al regidor cómo funciona en esta ciudad cualquier tipo de asociacionismo.

Y ahora toca la Biblioteca del Estado de los Jardines de los Patos. Cuando nadie se acordaba de ella y el proyecto vivía el sueño eterno, el Ministerio de Cultura –imbatible el amigo Wert– saca a licitación la obra, le pone precio y plazos y deja a todos pasmados. Tan pasmados que hasta el alcalde anda ahora porfiando del proyecto y pidiendo que se lo lleven al solar de Miraflores, que anda triste y cariacontecido después de que el Palacio del Sur –el gran homenaje a la maqueta– feneciera víctima de la inanición. Tan triste está el lugar que al alcalde se le ha ocurrido llevarse allí la biblioteca, como si los solares fueran iguales y los proyectos asimilables.

Así que llegamos hasta aquí con un proyecto soñado que no es (por ahora), otro prometido que no fue (por los comerciantes) y otro posible que no se quiere que sea, aunque –en otro homenaje de esta ciudad a la herencia del gran Marx (Groucho)– si tiene que ser será. Un lío. Y uno se pregunta si realmente es todo tan difícil. Si es tan complicado pararse a pensar que quizás no es el momento para dejar tantos millones en el Parque Joyero, o si quizás no es hora de gobernar y hacer en el cine Andalucía algo sin miedo al qué dirán (o harán) los demás, o si ponerle pegas a un proyecto de 13 millones que generará empleo no es más bien una pataleta un tanto irresponsable que una postura sensata y razonada.

Lo dicho, un lío. Estoy que no me aclaro. Será que la alergia me tiene más alelado que de costumbre.

 

Pena de país

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 20 de enero de 2013 a las 10:11

EL tesorero del PP pagó durante años a cargos del partido sobresueldos de entre 5 y 15.000 euros en sobres entregados en mano; el yerno del Rey usó su posición privilegiada para llevárselo calentito de varias comunidades autónomas; la Junta tuvo durante una década un fondo de reptiles que sirvió para nutrir a no pocos estómagos agradecidos; los hijos de Jordi Pujol tienen cierta preferencia por los bancos extranjeros a la hora de gestionar unas cuentas que parece que no han pasado la ITV; los antiguos dirigentes de Unió Democrática de Cataluña se salvan de ir a la cárcel porque le aflojan a la Justicia unos 400.000 euros por haberse financiado ilegalmente….

María Dolores de Cospedal dice que no le consta nada de lo que hizo Luis Bárcenas; la Infanta nunca supo qué hacía exactamente su marido; José Antonio Griñán jamás conoció nada de los quehaceres del exdirector general de Empleo; Artur Mas atribuye a persecuciones nacionalistas españolas los escándalos financieros de su partido; Josep Antoni Duran Lleida sigue en el Palace porque su formación ya expulsó a quienes se lo llevaron calentito y no tiene responsabilidad alguna aunque el escándalo se haya confirmado.

Felipe González pide un pacto de todos contra la corrupción que acabe de una vez para siempre con esta lacra; Soraya Sáenz de Santamaría afirma que caerá todo el peso de la ley sobre quien se aproveche de su situación; el Rey dice que hay que dar ejemplo ante los ciudadanos; Rubalcaba exige dimisiones en el Gobierno porque Bárcenas se aprovechó de la amnistía fiscal; Arenas dice que no le consta nada de lo de los sobres en su época de mandamás en Génova; Griñán sigue sin enterarse de nada en la trama de los ERE.

Los ciudadanos están hartos de todo, salen a la calle en manifestaciones espontáneas a exigir mano dura contra los trincones. Están cansados de ser las víctimas de un sistema de políticos –sí, de políticos– que carece de valores, que no se responsabiliza de nada, que arruina al país y encima saca pecho, que cruje a impuestos y no es capaz de reducir su inabarcable legión de organismos afectos, que vacaciona del Parlamento durante meses mientras seis millones de personas lo hacen de su empleo desde hace demasiado, que no admite preguntas de los periodistas porque escuchar la verdad escuece…

Un una semana seguro que usted ha oído hablar de alguno de estos temas –si no de todos– y en una semana seguro que usted ha maldecido a más de un político o allegado a la política por sinvergüenza, golfo, trincón, aprovechado, caradura o lo que sea –ponga usted el orden de las palabras–. España vive una situación de emergencia. La corrupción ha acampado en su esencia. Pena de país.

Las verdades de Chamizo

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 20 de junio de 2012 a las 12:27

La gente está hasta el gorro de todos ustedes”.

La gente está muy cabreada”.

Hay que dedicarse a resolver los problemas del personal”.

La vida se nos va a veces en la pelea”.

Estamos obligados a ofrecer algo más que palabras de consuelo cuando los ciudadanos acuden exponiendo su sufrimiento, con propuestas y alternativas concretas para paliar las consecuencias de la crisis”.

 

Las cinco frases que abren este artículo pertenecen al Defensor del Pueblo Andaluz en funciones, José Chamizo, quien las pronunció ayer en el Parlamento andaluz al tiempo que presentaba el informe de sus actuaciones durante el año 2011. Son cinco argumentos de peso que cualquiera suscribiría; cinco razones que corren de boca en boca en autobuses, bares, tertulias y redes sociales. Chamizo, de quien no se puede decir que no diga las cosas claras, le ha puesto voz pública al lamento privado de millones de andaluces y españoles que ven a diario cómo quienes están llamados a gobernar y hacer oposición se dedican, simplemente, a despellejarse y a acusarse de ser los causantes del hundimiento del Titánic. El defensor del pueblo no ha dicho nada que pueda sorprendernos, más allá de que lo ha hecho ante la comisión de Gobierno Interior y Peticiones del Parlamento andaluz, es decir, delante de esos políticos que se pasan el día tirándose los trastos a la cabeza.

 

España vive una situación crítica y no hay que ser un genio, y mucho menos un tertuliano reincidente, para darse cuenta de que esto es verdad. La famosa prima de riesgo está disparada, la rentabilidad del bono también, la credibilidad de nuestros bancos anda por el subsótano cuarto, la capacidad de transmitir confianza de nuestro Gobierno es similar a la que tienen los macacos del zoo cordobés y la disposición a colaborar del principal partido de la oposición -ése que parece que lleva 40 años sin gobernar el país- es la misma que tiene Messi de fichar por el Madrid. El panorama es desolador y los titulares que cada día servimos en los periódicos no ayudan a mejorarlo. Ante esto, los ciudadanos están hartos. Hartos de que quienes llenaban los consejos de administración de las cajas y asentían a todas las decisiones que las tienen hoy hundidas tengan ahora la desfachatez de pedir responsabilidades sólo a los técnicos. Hartos de que se sigan produciendo en un gobierno sí y otro también nombramientos a dedo de familiares, amigos y afectos cuyos méritos se limitan a la consanguinidad. Hartos de que la corrupción siga sin abordarse de verdad. Hartos de ser desalojados de sus casas por no pagar la hipoteca mientras ven que quienes han pagado muchas con dineros poco claros salen de prisión para instalarse en el lujo. Hartos, en definitiva, de la doble moral del que muge desde el atril electoral y dormita en la bancada parlamentaria.

Lo dicen en todas las encuestas, lo demuestran con su absentismo a la hora de votar y lo gritan a los cuatro vientos a través de las redes sociales, que se han convertido en el ágora en el que cada uno puede decir lo que quiera sin miedo a recibir castigo físico por ello. Por eso, lo que ha dicho y hecho Chamizo merece ser destacado en letras de oro. Porque ya va siendo hora de que las verdades del barquero puedan decirse a la cara y de que los ciudadanos se vean algo más protegidos. Sólo por eso merece la pena pararse a escuchar a Chamizo. Lástima que sus palabras se las vaya a llevar el viento.

 

Razones para pedir perdón

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 22 de abril de 2012 a las 10:52

Mucho se ha hablado ya en estos días de las once palabras del Rey pidiendo perdón por su lamentable escapada a Botsuana y por la pésima imagen que ha dado el monarca en unos momentos tan delicados. Muchos han sido quienes se han mostrado a favor y en contra dela Monarquía, tantos como han salido de debajo de las piedras para declararse republicanos de nueva hornada y arremeter contra el modo en el que Juan Carlos I se rige en su vida privada, sus relaciones con su esposa y su labor como Jefe del Estado español. Verdaderamente llaman la atención todos los descubrimientos que hemos hecho estos días y a buen seguro que alguno de los que tanto han piado estarán arrepintiéndose tras ver al monarca disculparse ante la sociedad por su metedura de pata.

Pero no era de eso de lo que íbamos a hablar. Al menos no en ese punto. El principal valor de las once palabras de Juan Carlos I –recordemos: “lo siento, me he equivocado y no volverá a ocurrir”– radica en el mensaje subyacente que conllevan. A saber. En un país en el que pedir perdón por los errores cometidos no es costumbre en absoluto arraigada, que el Jefe del Estado se dirija a la nación con cara de perrito apaleado y asuma en público su nada edificante comportamiento debería hacernos reflexionar. Y no porque lo diga alguien que tiene a sus espaldas gran parte de la culpa de que este país viva el mayor periodo de democracia de su historia, sino porque quien ha hincado la rodilla en tierra representa a la institución más valorada por los españoles. La actitud del monarca es algo muy poco practicado, por ejemplo, entre políticos, empresarios y demás representantes públicos que se han puesto en evidencia. No vimos a Roldán disculparse por llevarse caliente la pasta de los huérfanos dela Guardia Civilni a Vera o Barrionuevo, por los GAL; ni al PSOE, porla Filesa. Nivimos tampoco plantarse de hinojos a Aznar por su guerra en Iraq; ni a Camps por ser considerado no culpable (no confundir con inocente) por sus trajes; ni a Matas, por llevárselo caliente en Baleares. No vimos a Mario Conde disculparse por el caso Banesto; ni a Ruiz Mateos, por sus rumasas; ni a nadie de Forum, ni de Afinsa.

Pedir perdón en este país no se lleva. Preferimos seguir con la cabeza gacha antes que levantarla y ponernos rojos sólo una vez. El gesto del Rey tiene un valor que bien podrían aplicarse socialistas y populares por su gestión de la crisis. Zapatero por negarla y Rajoy por desmentirse. Por eso el monarca es quien es y los demás, lo mismo. Y por eso, aunque magullada, la monarquía ha podido ponerse en pie esta semana y a los demás no hay quien los levante.

El PP de Nieto se hace un lío

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 15 de abril de 2012 a las 10:46

Tengo la sensación en las últimas semanas de que el estilo de gobierno de Mariano Rajoy se está imponiendo también entre sus compañeros de partido en Córdoba. Esa sensación de improvisación permanente se impone en Capitulares. De un tiempo a esta parte y, sobre todo, desde que las urnas dieran la amarguísima victoria al PP el 25 de marzo, las señales que emanan desde el equipo de José Antonio Nieto no son las mejores y se extiende en cierto modo la impresión de que los concejales del gobierno están bastante superados por los acontecimientos. Quizás, el excesivo presidencialismo del alcalde esté pasando factura a un equipo que, salvo contadas excepciones, cada vez que está saliendo a la palestra a hablar la lía.

Sonado fue el caso de la edil de Educación e Infancia, María Jesús Botella, cuyas declaraciones sobre la escuela municipal y su modelo de “ikastola” no han servido más que para calentar los ánimos entre los padres y para movilizar a un alertagado personal cercano a IU. Igualmente torpe ha sido esta semana la edil de Infraestructuras, Laura Ruiz, quien inicialmente le dijo a las peñas que el Consistorio no iba a poner un duro en el montaje dela Batallade las Flores, la romería de Santo Domingo ni el perol de convivencia que se celebra cada año en El Arenal. Rápidamente, la concejalal se desdijo y eximió a la romería del pago de los módulos, un precedente que a buen seguro le va a costar más de un dolor de cabeza a su compañero de Hacienda, José María Bellido, en su cruzada por recortar los gastos municipales. Finalmente, la decisión de Aucorsa de pactar una revisión de convenio colectivo mejor para sus trabajadores que el que ya se había pactado en Sadeco ha llevado a CCOO a suspender la aplicación de este último a la espera de acontecimientos. Dicen que el cabreo de Antonio Prieto, gerente de la empresa de basura, era descomunal el jueves ya que el trabajo que le costó poner en pie los recortes en una sociedad municipal tan difícil como Sadeco puede irse al traste en breve.

Por último, el propio alcalde se está metiendo en un charco de proporciones descomunales con sus eternas indefiniciones sobre el futuro centro de congresos de Córdoba. En plena campaña dio por enterrado el proyecto de Miraflores y se decantó por un centro de convenciones en el Parque Joyero. Sin embargo, esta misma semana ha dicho más de una vez que sila Juntapone el dinero necesario y el despacho de arquitectos de Koolhaas da soluciones está dispuesto a retomar el Palacio del Sur sin mayor problema. Un lío, vamos.

Señales extrañas éstas que está dando el PP en Córdoba, tanto que se impone un parón que reordene el patio. Que queda aún mucho mandato e incluso podría despertar la oposición.

La gloria del majadero

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 12 de abril de 2012 a las 14:47

El Consejo Audiovisual Andaluz (CAA) ha reclamado hoy al Gobierno que tome medidas contra Intereconomía y 13TV por los comentarios contra Andalucía vertidos en varios de sus programas después de las elecciones autonómicas del 25 de marzo. Al mismo tiempo, el PSOE cordobés ha presentado en el registro del Pleno una moción para declarar personas non gratas en la ciudad a los columnistas  Gabriel Albiac, Carmen Tomás, Fernando Sánchez Dragó, Eduardo García Serrano, Salvador Sostres, Javier Horcajo y José Javier Esparza, que también escribieron en sus respectivas columnas una serie de calificativos despreciativos de los andaluces. Entre las perlas que denuncian el CAA y el PSOE hay afirmaciones que dicen que “Andalucía es una región que parece que la han sacado del tercer mundo”; “los andaluces tienen miedo a perder el estado de subvención permanente” o “Andalucía es una sociedad con gravísimos problemas morales, una sociedad enferma”. Así, leídas en seco son, todas ellas, vergonzosas.

 

Sin embargo, no estoy de acuerdo ni con la posible actuación del Gobierno sobre las cadenas de televisión ni con la declaración de personas non gratas en Córdoba de los columnistas arriba referidos. Y no lo estoy porque creo firmemente que la libertad de expresión es un derecho básico para que una sociedad sea democrática y libre. Si alguien se siente aludido, ofendido o insultado con estas afirmaciones está en su perfecto derecho de ejercer cuantas acciones judiciales considere oportunas contra quienes las vierten, pero a título individual y no como representantes de la voluntad popular.

 

No quiere decir esto que yo comparta, ni mucho menos las frases soeces expresadas por un nutrido grupo de paniaguados y anticuados palmeros del extremismo que se definen a sí mismos en el desconocimiento e ignorancia que transmiten al expresarse así. Quienes ahora desprecian

Andalucía son los mismos que después del 20 de noviembre alababan su madurez democrática al darle 400.000 votos más al PP para gobernar con mayoría absoluta en España. En ese tiempo, los andaluces éramos un ejemplo de inteligencia, sabiduría y madurez democrática sin parangón casi en Europa. Para estos tristes representantes del odio visceral y de la caverna más oscura, los andaluces fuimos extremadamente conscientes de que nuestro futuro debía ser otro hasta las ocho de la tarde del domingo 25 de marzo. Hasta ese momento, amparados en las encuestas que atribuían a Javier Arenas una arrolladora victoria en las urnas, estos rocines de la opinión estaban a punto de mudarse a estas soleadas tierras para descubrir que aquí no sólo hay pan y circo sino también innovación, ciencia, cultura, emprendimiento y visión.

 

Por todo esto, creo que tanto el CAA como el PSOE más que hacernos un favor a los andaluces y a los cordobeses con sus mociones, lo único que consiguen es que estos tristes aspirantes a egregias figuras literarias tengan un minuto de gloria con el que adorarse ante el espejo del victimismo en aras de una libertad de expresión que ellos mismos confunden con derecho al rebuzno. No tengo nada personal contra ellos, de verdad. Ni contra sus medios, cuyas líneas editoriales, sin compartirlas en absoluto, me parecen tan respetables como cualquier otra (algo que, por cierto, no comparten muchos de ellos). Creo, definitivamente, que a quien grazna, rebuzna o vomita opiniones sin más fundamento que el desprecio, el desconocimiento o el insulto no hay que darles más medicina que la de la explicación de las verdades frente a las mentiras y la utilización de la inteligencia y el cerebro frente al uso de las gónadas y partes blandas. Y si somos tan malos, tontos, feos, gordos, estúpidos e ignorantes que nos dejen en paz, no vaya a ser que vengan por aquí y se encuentren con que el espejo les devuelve a ellos la imagen que tanto denostan.

‘Memento mori’, Griñán

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 1 de abril de 2012 a las 10:06

Una vez que ha transcurrido una semana desde las elecciones autonómicas y superado el primer impacto que su sorprendente desenlace ha causado en toda Andalucía, cabe preguntarse qué va a pasar a partir de ahora en el Palacio de San Telmo una vez que Griñán retome el bastón de mando dela Junta. Porque, salvo que los negociadores se vuelvan locos, está claro que aquí tenemos Gobierno de coalición para los cuatro próximos años. Sin embargo, el mantenimiento del cargo no debe hacer que Griñán se olvide de que el domingo pasado recibió un durísimo castigo electoral. Es cierto que la suma de las fuerzas de izquierda ha recibido un apoyo mayoritario para gobernar, pero eso no significa que los socialistas olviden que se han dejado 660.000 votos y nueve escaños respecto a 2008 en su peor resultado de la serie histórica. No quita esto legitimidad a su Gobierno, pero sí recuerda que muchos de los que creían en el PSOE se han ido a la abstención o a IU hartos de los excesos de tres décadas de poder.

Mal hace Susana Díaz al afirmar que hubo un empate técnico con el PP. No es así. Los árboles del momento no deben hacer que se pierda de vista el frondoso bosque en el que se encuentra el presidente Griñán. Aunque hayamos vivido una semana de dulce resaca yla Semana Santasea un periodo de asueto y recarga de energía, no debe olvidar el PSOE que el caso de los ERE no es que vaya a retornar, sino que sigue adelante en su estrepitosa tramitación judicial. Del mismo modo, los excesos denunciados de estos 30 años de poder omnímodo siguen teniendo que solucionarse, puesto que han sido las propias bases del partido las que han puesto de manifiesto que así no se va a ninguna parte. Todo ello, sin olvidar que el partido sigue estando más que dividido, por mucho que la lucha por mantenerla Juntahaya convertido en compañeros de viaje a algunos que diez minutos antes no podían ni mirarse a la cara. La tensión y la mala sangre siguen ahí.

Estos, que no son pocos, son los retos a los que se enfrenta ahora José Antonio Griñán. Bien es cierto que desde la mejor posición que pudiera haber soñado, con los mandos dela Juntaen sus manos y las disidencias silenciadas para no romper el hechizo. Pero Andalucía ha mandado un mensaje claro. Es un mensaje de renovación. Desde la izquierda, sí, pero renovación. Con el reto de abrir ventanas, limpiar alcantarillas y retirar rastrojos que puedan degenerar en incendios. El PSOE, con toda la legitimidad que otorga la democracia, va a seguir gobernando. Pero no debe olvidar que IU siempre es un complicado compañero de viaje y que el día 25 las urnas dieron el triunfo en votos y escaños al PP. “Memento mori, Griñán”, cabría decir. Que la fuerza de esta crisis se come a los gobiernos como si fueran turrón.

Confianza, fidelidad, rebelión y ausencia

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 26 de marzo de 2012 a las 18:20

Apenas 24 horas después de que las urnas nos hayan dado una lección de humildad importante a periodistas, analistas, encuestadores y otras hierbas, emitir un análisis claro de los motivos de este fracaso predictivo en las elecciones del domingo se antoja misión casi imposible. Sin embargo, aun a riesgo de seguir cometiendo errores y partiendo de la base de que todo análisis a posteriori es mucho más sencillo, no está de más valorar determinados aspectos que pueden haber contribuido a que el ampliamente anunciado cambio de Gobierno en Andalucía se haya quedado en pírrica victoria popular.

En primer lugar hay que hablar de la confianza. La que el PP de Javier Arenas ha tenido en exceso y le ha llevado a esta amarga victoria. El talón de Aquiles popular en estos comicios ha sido la falta de movilización de su gente, con unos 160.000 votos menos que en 2008, debido, sobre todo, a que muchos veían tan clara la victoria que se quedaron en casa o de cañas en lugar de pasarse por el colegio electoral. Una confianza que le ha jugado malas pasadas a Arenas, inmerso en una campaña de escaso fuste en la que errores como su ausencia en el debate de Canal Sur han contribuido todavía más a que los suyos no se vieran con el cuerpo guerrero. La misma confianza que Rajoy tenía en que sus reformas y recortes no le iban a hacer mella entre sus votantes, algunos de los cuales, por contra, han optado por la abstención insatisfechos, sobre todo, con la subida de impuestos decretada desde Madrid. A todo ello se suma que, por enésima vez, se demuestra que el electorado popular no se identifica con las autonómicas al mismo nivel que con municipales y generales.

En segundo lugar hay que hablar de fidelidad. La del millón y medio de votantes del PSOE que se han mantenido fieles a sus colores. A pesar de sufrir la mayor derrota de la historia del partido en unas andaluzas y dejarse más de 600.000 sufragios y nueve escaños en las urnas, José Antonio Griñán aparece como el protagonista de la gesta del día. Y lo es por la fidelidad de unos votantes que se han mantenido ajenos al marasmo en el que vive el partido desde que hace dos años el presidente de la Junta se hiciera con su control. Igual de fieles que han sido las bases a la hora de movilizar -voto por voto, me consta- a los suyos para superar los malos augurios que daban las encuestas de la mañana del domingo. Unos militantes que han dejado al margen sus enormes diferencias internas en favor del bien mayor: mantener una Junta de Andalucía cuya pérdida era percibida como una catástrofe a ambos lados del frente socialista.

En tercer lugar se encuentra la rebeldía. La que ha catalizado Izquierda Unida para recuperar sensaciones que perdió hace casi dos décadas. Sus doce escaños significan la rebelión del voto de izquierdas ante las políticas reformistas del PP y los escándalos de corrupción del PSOE. Una rebelión articulada alrededor de un discurso tutelado por la ortodoxia del PCA a la que ahora le toca definir qué modelo de cogobierno o apoyo quiere. Veremos si esta rebelión que abandera esta IU de Diego Valderas es capaz, por una parte, de plantear unos modelos de gobierno coherentes y, por otra, de no caer víctima de las eternas luchas internas que desgajan a la coalición cada vez que alcanza responsabilidades de gobierno.

Y, por último, hay que hablar de ausencias. La de los más de 2,3 millones de andaluces, el 37,7% del total, que no acudieron a las urnas. Una cifra alarmante que demuestra que cada vez es mayor la sima que separa el discurso de los partidos de la realidad de los ciudadanos. En estos tiempos en los que no paramos de escuchar a los líderes políticos hablar regeneración y reforma la abstención es un clarísimo mensaje de que es necesario cambiar el discurso. Los votantes están cansados de las estrategias del “y tú más” y lo que reclaman realmente son medidas concretas que nos saquen de la crisis y políticos honestos con clara vocación de servicio público.

Confianza, fidelidad, rebelión y ausencia. Cuatro palabras para definir lo que ha ocurrido en Andalucía en una de esas jornadas que pasarán a la historia electoral y serán objeto de no pocos estudios y tesis científicas. Todo ello en la demostración más apasionante de que los ciudadanos hacen con su voto lo que quieren.

Hora de reflexionar

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 25 de marzo de 2012 a las 10:00

No fue ayer, ni será hoy, sino que empieza mañana. Por fin, después de más de un año de campaña, con elecciones municipales, generales y autonómicas en apenas diez meses, mañana nos despertaremos sin tener que escuchar ningún mitin de partido y con la conciencia de que las decisiones que se tomen en los próximos meses no estarán mediatizadas por citas con las urnas. Mañana comienza un nuevo tiempo en Andalucía –no entro en quién esté al frente del mismo– y será hora de calmar ánimos, serenar espíritus y pararse treinta segundos a reflexionar. Porque eso, la reflexión, es algo que se ha perdido por el camino de este último año. La carrera por el voto ha adquirido tal virulencia que en los últimos días hemos asistido ya al paroxismo de las acusaciones políticas. Como a los tiburones blancos, a los políticos se les agitan los sentidos cuando huelen la sangre de las urnas y pierden cualquier noción de la realidad a la hora de afrontar lo que tienen que hacer. Como burros con antojeras, todo vale con tal de salpicar al contrario. Sin contar con el votante, con el ciudadano. La consigna es enmierdar hasta el límite. Sin contemplaciones.

 

Y en estas hemos asistido en Córdoba –y me quedo aquí porque no hay más espacio– a una carrera de acusaciones de tráfico de influencias, compras injustificables, colocaciones a dedo, nepotismos variados, corrupciones indisimuladas y vituperios inconfesables que han convertido la ciudad en una pocilga nauseabunda. No hablo de partidos, hoy toca reflexionar y no señalar con el dedo, sino de situaciones vividas y leídas en los medios en las últimas 72 horas. Una carrera desquiciada en la que todo ha valido. Sin tapujos, sin pudor, sin el más mínimo miramiento hacia la opinión pública, hacia usted, que vota, sufre y se supone que decide quien le gobierna.

 

El ciudadano ha quedado al margen. Ya no importa el mensaje político y de gestión, sólo vale la descalificación. Los partidos se han sumergido en tal vorágine de basura que todos se han puesto al final en evidencia. Unos por contratar con quienes no debían o comprar lo que no debían o por destinar dinero a mamarrachadas de marca mayor. Otros por incorporar a quienes éticamente no debían, por divulgar ruinas en el papel antes que en los despachos, por lo que sea. Se han puesto en evidencia.

 

Hoy es más que posible que haya una importante abstención y voto en blanco. Nadie se parará a analizarlos. No interesa, nadie quiere asumir que usted o yo o su vecino estemos hartos de ver tanta basura alrededor. Nadie quiere asumir el desapego creciente que genera la política. Por eso, porque hoy acaba la campaña deberíamos exigir a nuestros políticos que mañana comiencen su temporada de reflexión. Porque no todo vale. Porque ya está bien.