Archivos para el tag ‘Bataclan’

La guerra de Juan Alberto

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 15 de noviembre de 2015 a las 6:52

Juan Alberto se fue el viernes por la noche con su mujer y unos amigos a ver un concierto. Como hicieron miles de personas por todo el mundo. Quería ver a una de sus bandas preferidas y había comprado la entrada para disfrutar de una buena velada de rock duro y amistad. Uno de esos planes de fin de semana que pueden organizarse con tiempo. Una de esas citas que apetecen después de una semana de lío y que son la mejor forma de desconectar del ruido y del estrés de las obligaciones. La cosa pintaba bien y seguro que la entrada en el lugar del concierto se produjo entre sonrisas, con ese íntimo cosquilleo que tiene uno cuando va a ver algo largamente esperado. No sé si hubo carreras para coger un sitio delante o si se prefirió ir más tranquilo y quedarse en la parte de atrás para paladear la música sin empujones ni pisotones. Da igual, el resultado es el mismo.

juan alberto

Juan Alberto González Garrido, en una imagen de archivo.

Cuando Juan Alberto entró en la sala Bataclan ignoraba que no volvería a salir de ella con vida. No sabía que a esa hora un grupo de descerebrados, animales, salvajes que dicen responder a una cruzada ya habían decidido que él no tenía derecho a vivir. Así, a sangre fría. De manera cobarde. Sin más razón ni motivo. Has ido a un concierto, debes morir por ello. Esos seres inhumanos cogieron sus fusiles, se forraron de explosivos y entraron en el teatro. Después de eso, disparos, explosiones, miedo, pánico, terror. Muerte. No es posible imaginar lo que debieron vivir las decenas de muertos del teatro esperando el disparo final. La angustia, la impotencia, la incomprensión que debió pasar por sus cabezas mientras contemplaban la crueldad en toda su crudeza.

La historia de Juan Alberto es solo una más de las decenas de tragedias de un viernes noche. Parejas que fueron a cenar, amigos que paseaban, camareros que servían mesas… Decenas de historias con el peor final posible. El Estado Islámico ya había declarado la guerra a Occidente, pero el viernes demostró que su amenaza no conoce límite. Como dijo Barack Obama en su primera comparecencia “no es una ataque contra Francia, es un ataque a la humanidad”. Los terroristas quieren que eso quede claro, es su objetivo primordial, quieren que no paseemos tranquilos por nuestras calles, que no vayamos a conciertos, que no viajemos por el mundo. Quieren convertirnos en lo que ellos son, enfermos de odio, obtusos mentales, seres medievales. No lo conseguirán.

bataclan

Un cuerpo yace cubierto con una sábana en el exterior de la sala Bataclan en la madrugada de ayer.

Hollande lo dejó claro ayer, “esto es una declaración de guerra”. El mundo civilizado se apresta a responder al desafío contra el que los complejos del buenismo europeo le han impedido combatir. Habrá quien diga que palabras como venganza no son las más adecuadas para este momento. Que pregunten a las familias de los muertos. Habrá quien piense que la culpa de esto la tiene el mismo Occidente que vendió armas e invadió países. No le faltará razón. Pero el desafío ha llegado ya demasiado lejos. Es hora de responder con contundencia. La misma que debió aplicarse después de la matanza del Charlie Hebdo. O de cualquier otra masacre de las que lamentablemente nos habíamos acostumbrado a leer. El mundo se encuentra ante la mayor amenaza que ha afrontado desde la muerte de Hitler. Y ya sabemos lo que pasó entonces.