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Movimiento

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 30 de agosto de 2015 a las 6:41

Los primeros meses después de un proceso electoral suelen ser bastante espesos. Al cansancio lógico que acompaña la resaca de toda punta de actividad se unen los cambios y ajustes lógicos de los bailes de siglas. Si a eso le unimos que lo ocurrido en Córdoba el 24-M fue una auténtica sorpresa y ha devenido en un cogobierno formado por dos en el que decide mucho un tercero que está fuera, tenemos todos los ingredientes para un potaje de los buenos. Y, como cualquier aficionado a la cocina sabe, para que un potaje salga bueno es necesario poner el fuego lento y darle mucho amor. Que a nadie le gustan los garbanzos duros.

Si el cocido de los que mandan en Capitulares es importante no lo es menos el que tienen puesto en la candela los que mandaban antes. Anonadados por un golpe que no se esperaban, los chicos de Nieto, con su líder a la cabeza, aún se tientan las vestiduras intentando explicarse qué ha ocurrido y buscando culpables en el exterior para justificar una derrota que deben analizar, y muy profundamente, desde el interior. Han pasado ya tres meses desde la noche de autos y en el PP parece que ha caído una bomba nuclear que ha borrado todo signo de la vida, inteligencia y acción que acompañó su mandato municipal. Toca despertarse y dejar de gimotear.

Y mientras lo que mandan se conjuntan –que les cuesta– y los que mandaron se despiertan –que les cuesta aún más–, la ciudad espera ansiosa algo de movimiento para volver a andar. Superado el patazo de San Rafael y silenciada la amenaza del IBI, a PSOE e IU les toca mover ficha. Al margen del órdago a la grande de la ciudad deportiva y de la destacable promesa de peatonalizar hasta los ascensores del centro, se hace necesaria ya una puesta en escena real de los objetivos a corto y medio plazo. Cierto es que no hemos llegado aún a esa barrera psicológica de los cien días, pero no menos real es que a estas alturas de la película el único que aparece con cierto sentido de estado en esta ciudad es el plenipotenciario primer teniente de alcalde, Pedro García. De él han partido hasta ahora las decisiones más firmes y los posicionamientos más claros, mientras que la alcaldesa parece andar aún metida entre papeles intentando desentrañar los misterios insondables del mundo capitular. Se acercan las ordenanzas fiscales y ahí veremos si estamos ante un matrimonio de dos con una suegra entrometida o si asistimos a la convivencia de dos extraños que comparten piso con un vecino pejiguera.

Por si acaso, en la ciudad se proponen temas, se habla de apoyar a una hostelería a la que el calor sahariano ha castigado mucho, de potenciar proyectos que se anunciaron y caminan al olvido por motivos ideológicos más que funcionales, de sumar esfuerzos en pos de un objetivo común… De trabajar, en definitiva. Pero con decisión y firmeza. Huyendo de la ancestral tendencia local de llegar a la parálisis desde el análisis. Húyase, por compasión, de sentar a los de siempre a hablar de lo mismo, que ya se sabe que esos, además de vivir ajenos al mundo, sólo miran por lo suyo. Comencemos septiembre a ritmo de gimnasio, con movimiento. Que con tanto rollo electoral ya llevamos mucho tiempo parados.

El campo y la cuestión de Estado

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 15 de febrero de 2015 a las 8:06

Dice la sabiduría popular que el fútbol “es un deporte en el que juegan once contra once y al final siempre gana Alemania” –hasta que llegó la España triunfal, claro–. Adaptado al imaginario cordobés podemos decir que el fútbol es un deporte en el que el equipo blanquiverde lucha por mantenerse en Primera mientras su futuro se decide en las páginas de política de los periódicos locales. Acabáramos. A falta de debates absurdos en esta ciudad, ahora les ha dado por el fútbol.

saboA decir verdad, la relación del CCF con su ciudad ha sido siempre muy extraña en el ámbito administrativo. Mientras miles de locos seguían yendo a pasar frío a El Arcángel en los gélidos años de la Segunda B, en los despachos poderosos de esta ciudad se hacía y deshacía su futuro y su propiedad como si se tratase de un elemento más de la contienda política. Famosas son las mediaciones de Rosa Aguilar por encontrar a alguien que pusiera manteca para mantener al club y que este no se fuera más abajo de donde ya estaba. En su condición de saco de todos los golpes, el Córdoba acabó por convertirse en una suerte de elemento extraño al que seguían unos muchos fieles y del que pasaban otros muchos infieles. Hasta que llegamos a Primera y la fiebre blanquiverde ha tomado al asalto cada rincón y cada casa de la ciudad. Y todo ello a pesar de un presidente empeñado en pelearse con todo aquel que ose mencionar el nombre de “su” club en vano. Lo cierto es que es curioso que este hombre, que cumplió su palabra de llevar al equipo a la Liga de las Estrellas en tres años, no haya logrado calar más entre afición y medio ambiente cordobés…

En fin, a lo que íbamos. En la ciudad de los debates estériles, esta semana ha sido protagonista el sabotaje de un campo de fútbol y la construcción de una pradera deportiva. De cachondeo si no fuera porque detrás de eso está la ilusión de miles de personas. Consciente de ello, el alcalde se ha comido un sapo y ha cerrado filas con González –sí, el mismo que le llamó culé– para defender que urge una ciudad deportiva en condiciones para que el equipo se entrene y se salve. Entre uno y otro han tratado de llevar la presión ciudadana sobre la oposición con la ilusa esperanza de que esta cediera ante el interés futbolístico local y levantara un poco la mano en su presión hacia el equipo de gobierno. Vano intento, toda vez que la oposición que tiene enfrente Nieto cuenta con fecha de caducidad y a los ediles actuales –a la mayoría– les da ya igual lo que les puedan decir. Así que, alcalde, cordobeses, de ciudad deportiva exprés, nada de nada.

ciudadConvertido un césped en asunto de Estado (que así estará el Estado), el regidor ha dicho al final que va a hacer lo que le dé la gana y que si la cosa se pone fea el campo será “pa los cordobeses” y punto. Que digo yo que para llegar a esa conclusión nos podíamos haber ahorrado el viaje (y los camiones sin dueño).

Y mientras perdemos el tiempo en estas bagatelas, Córdoba sigue llena de parados y falta de soluciones. Desde el gobierno y desde la oposición. Pero claro, eso debe ser menos importante que un balón de fútbol y una pradera de césped.

El mayor emblema de la parálisis

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 26 de junio de 2014 a las 17:24

La historia del Nuevo Arcángel desde su inauguración el 17 de noviembre de 1993 es la historia de la parálisis y la improvisación que ha caracterizado a la administración local de esta ciudad en lo que se refiere a los proyectos urbanísticos durante los últimos lustros. Veinte años después de su apertura, los fallos en su construcción, los eternos retrasos en su remodelación y los millones de euros dilapidados en él lo han convertido en una especie de gran Satán al que desde hace años nadie quiere acercarse y del que nadie se hace responsable. Hubo un tiempo, lejano ya, en el que centró el debate político e incluso protagonizó campañas electorales; ahora vuelve por mor de otras municipales y por “culpa” de un ascenso en el que nadie nunca creyó en los salones de mando de la ciudad y que ahora convierte la necesidad en obligación. Porque si hay algo claro que explica la situación del estadio es que nadie nunca creyó firmemente en el acceso a la Liga BBVA y por eso el problema pasó de prioridad a olvido. Así se escribe la historia de no pocos proyectos en Córdoba y éste es quizás la mejor representación de ello.

Porque la historia de El Arcángel ha sido la de un despropósito desde que se fraguó su construcción. Tan desastroso resultó el proceso que un estadio nacido para ser referente y ejemplo sólo duró nueve años en su configuración original. Fue el tiempo que tardó el Ayuntamiento en darse cuenta del desaguisado en el que se había metido, hasta que un 16 de junio de 2002 se tiraron abajo la Preferencia y los fondos para iniciar una remodelación que aún hoy colea y tiene para largo. Afortunadamente, ya desaparecieron las pistas de atletismo que rodeaban el césped y contribuían a helar a los intrépidos aficionados que en aquellos duros años 90 acompañaban a los suyos por la Segunda B en las gélidas jornadas del invierno cordobés. Con no pocos retrasos, en 2005, 2008 y 2011 se inauguraron, respectivamente, las nuevas Preferencia, Fondo Norte y Fondo Sur. Este último, claro, sin terminar y con su parte alta aún desnuda de asientos e infraestructuras.

De la tribuna, mejor no hablar. Es lo único que se mantiene en pie del proyecto inicial y necesita con urgencia, sino la demolición -que sería lo suyo- un importante lavado de cara que evite que se muevan las baldosas de acceso a la zona baja, que haya unos palcos dignos, o que los medios de comunicación trabajen en condiciones. El presidente del CCF, Carlos González, consciente del impacto que estas cuestiones pueden tener en la imagen del club, ya anunció el martes que habrá que darle un flete considerable a la zona, aunque no sea cosa suya correr con los gastos.

Y mientras esta realidad sigue así de presente, la política comienza a enturbiar el logro conseguido. El alcalde, pragmático ante la situación de las arcas municipales, ya ha dicho que de grada nueva ni hablar porque habría que echarle otros 37 millones, al tiempo que ha advertido que el inicio del fin del fondo sur podría irse a abril de 2015 por aquello de la burocracia municipal. Nieto, aun así, promete hacer todo lo posible para que ese lavado de cara imprescindible esté listo para el arranque liguero en apenas dos meses.

La oposición, por su parte, ha olido la presa y se ha lanzado a criticar al equipo del PP porque el coliseo ribereño esté como está. Cierto es que nadie en estos tres años se ha preocupado en Capitulares por el edificio, pero no lo es menos que no recuerdan en IU y PSOE que entre 1999 y 2011 fueron ellos los que miraron hacia otro lado en ese sentido. En ese tiempo, al margen de retrasos e incrementos de costes que han llevado a que El Arcángel haya costado ya decenas de millones y no esté terminado, lo único que se ha hecho ha sido trasladar allí algunas dependencias municipales -sobre todo en este mandato- y poner en marcha una zona dedicada al motociclismo a cargo del plan E de la que nunca más se supo. El colmo del despropósito lo puso ayer Pedro García, flamante candidato de IU a la Alcaldía, al pedir que el modelo de estadio responda a un debate de ciudad y rechazar radicalmente los palcos VIP.

Ante esta situación, lo único cierto es que el CCF ha subido a Primera División y necesita urgentemente de unas instalaciones dignas; que esas instalaciones son municipales y al Ayuntamiento corresponde su rápida remodelación y adecentamiento, y que la afición blanquiverde se merece un mejor trato por la fidelidad demostrada. Si todo eso se cumple igual el estadio deja de ser el emblema de la parálisis y la ciudad de las maquetas y se convierte en el primer exponente de un nuevo tiempo en el que a las obras se les conozca el final.

Gracias a la afición

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 22 de junio de 2014 a las 13:05

A las siete y media de la mañana de ayer un grupo de irreductibles -aficionados para unos, majaretas para otros- se concentraba a las puertas del estadio de El Arcángel para despedir a la plantilla del Córdoba Club de Fútbol en su viaje hacia la ilusión de Las Palmas. No eran muchos, pero cantaban y coreaban a sus ídolos como los 20.000 que el pasado jueves dieron una lección de cordobesismo en las gradas del coliseo ribereño. Ilusionados como un niño en la mañana de Reyes y esperanzados, allí que acudieron para trasladar a los suyos que no estarán solos esta tarde cuando salten al terreno de juego del Insular. Junto a ellos, junto a los 11 valientes que hoy nos harán soñar, estará el empuje y el impulso de toda una ciudad que sueña, como dice el cántico fervoroso, con volver a Primera División 42 años después. Más de cuatro décadas, toda una vida, para volver a encontrarnos a las puertas de la gloria futbolística. Qué pasada, que ocasión para que la ciudad recupere el lugar que no debió perder hace tanto tiempo. Qué gran metáfora de lo que debe ser nuestro afán.

Porque lo que hoy se juegan los blanquiverdes en Canarias es más que un ascenso. Es la capacidad para devolver la ilusión a una ciudad que durante mucho tiempo ha vivido de espaldas a su club, como ha vivido de espaldas a tantas cosas que la podrían haber catapultado hacia adelante y que al final quedaron en el olvido o fueron sepultadas por rémoras, lastres, complejos, compadreos o, directamente, incapacidades. El CCF de hoy es la perfecta escenificación de que si se cree firmemente en algo, si se comparte un objetivo, todo se puede conseguir. Nadie lo habría dicho hace tres meses cuando un catalán de fama internacional en esto de la pelota, Albert Ferrer, aterrizó en la ciudad para recoger las cenizas de un equipo hundido, sin autoestima, víctima de sus propios miedos y de la gestión desastrosa en los despachos. Pero eso ya es pasado y lo que toca ahora es mirar hacia adelante, soñar con la gloria y pensar en un futuro mejor, más bonito y de la calidad que esta ciudad atesora.

Hoy el Córdoba, y con él Córdoba, se juega la vida a cara o cruz en territorio enemigo, a unos miles de kilómetros de los suyos, en una isla apartada y rodeados de un ambiente hostil. Si logra el ascenso, si consigue tocar el cielo en Las Tendillas, serán decenas de miles los cordobeses que saldrán a la calle, que vitorearán a los suyos, que harán colas después para abonarse, que disfrutarán domingo a domingo del regreso a un lugar reservado para los más grandes. Y Córdoba saldrá ganando, saldrán ganando sus hoteles, saldrán ganando sus tabernas y restaurantes, saldremos ganando los periódicos, las radios y las televisiones y, sobre todo, saldrán ganando esos fieles que nunca han abandonado a su equipo. Esos seis u ocho mil que nunca han abandonado las gradas por mal que lo hiciera el equipo o los tratasen desde los despachos. Hoy es el día de esos locos del blanco y el verde, hoy les toca tocar el cielo y por eso hoy hay que agradecerles que siempre estuvieran allí. Sin perder la fe, sin ceder ante nada ni ante nadie. Gracias a todos ellos. Gracias a la afición. ¡Volveremos!

A ver si hay suerte

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 6 de enero de 2013 a las 10:27

Como los Reyes Magos ya han pasado por casa no voy a escribirles una carta pues ésta ya no tendría efecto este año y demoraría mis peticiones al próximo y no está la cosa para esperar mucho. Así que aquí les dejo algunos de los deseos que se me ocurren para este 2013 que nos tiene más en vilo que otra cosa.

Espero que este año podamos tener por fin un centro de Congresos en condiciones, digno y capaz de acoger reuniones. Ya sea el de Koolhaas, el de Nieto o el de los clicks de playmobil esta ciudad necesita unas instalaciones en condiciones para sacarle partido a su potencial. De paso, cuando ya tengamos algo de esto podríamos plantearnos un plan turístico serio, de esos que promocionan claramente lo que tenemos y lanzan mensajes de fuerza clara. Por ahí andan los Patios esperando terapia de choque tras su designación como Patrimonio Inmaterial dela Humanidado una Semana Santa que ganaría muchísimos puntos si se dejara de marear la perdiz y se aprovecharala Mezquitacomo reclamo de paso obligado.

Otra cosa que me gustaría ver es al CCF en Primera.  El club y su afición se lo merecen, por mucho que su presidente se empeñe  en enseñarnos cómo es Córdoba y cómo somos los cordobeses. En esto del fútbol ya se sabe que están los que trabajan para lograr objetivos y los que están para ponerse delante de ellos. Me quedo con los primeros, que a los segundos se les acaba el recorrido antes que el carrete.

Tampoco estaría mal que Córdoba tuviera el Metrotren en marcha en 2013, y, si se puede, el Cercanías. Con lo que aprieta la crisis y el precio de la gasolina muchos miles de cordobeses se alegrarían de poder moverse sin tener que tirar del coche para ir al centro. Es ésta es de las típicas cosas en las que todo el mundo parece tan de acuerdo que nunca salen. Y de eso en Córdoba sabemos mucho. Demasiado, diría yo.

Hasta aquí van los deseos fáciles; ahora van los más complicados. Me gustaría que en este 2013 algunos aprendieran a conjugar el verbo dimitir. Los que cobraron dietas de más durante años por toda la cara, los que demuestren con su incapacidad manifiesta para hacer algo útil por los demás, los que estén en esto porque no saben estar en ninguna otra parte, los que hablan tanto cmo deberían callar. En fin, todos esos que usted está pensando.

Y digo yo que tampoco estaría nada mal que a los políticos –de todos los partidos y de todos los ámbitos– les cortasen el acceso a las redes sociales, que da vergüenza ajena ver cómo se enzarzan a base de mensajitos en peleas que nada tienen que ver con el común de los mortales y que están más encaminadas a hacerse los cercanos que a hacer algo que sirva.

Por último, espero que este 2013 sea algo, aunque sea un  poco, mejor que el 12 que hemos dejado atrás. Que la cosa no está para otros doce meses de vía crucis. Que ni usted ni yo nos lo merecemos. A ver si hay suerte.