Archivos para el tag ‘CECO’

El futuro de Rabanales 21

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 21 de febrero de 2016 a las 7:38

En esta ciudad de los proyectos eternos, hay alguna que otra iniciativa que camina a paso lento pero firme en busca de su consolidación. Una de ellas es el parque tecnológico Rabanales 21, en cuyo interior una serie de jóvenes empresarios, a modo de irreductibles galos, intenta sentar las bases para ese nuevo modelo económico del que tanto se habla en la ciudad. El proyecto, que como casi todos en esta Córdoba nuestra, nació un tanto gafado y atraviesa difíciles momentos económicos. Tan difíciles que hasta su propia existencia puede estar en peligro. Las deudas con Hacienda asfixian. Como un salvavidas aparece en el horizonte la posibilidad de poner en marcha una zona comercial que dé vida al lugar y le dote de una serie de ingresos que lo hagan viable. El plan no es que edificar un centro de dimensiones descomunales, sino un parque que concite a determinadas franquicias de bricolaje, deportes, comida rápida o automoción, que necesitan un lugar como ése para poder desarrollar su trabajo. Es verdad es que no es que sea eso muy tecnológico, pero también es cierto que en Silicon Valley también toman café y no por ello son peores. Y, además, cuando la realidad ahoga hay que buscar alternativas para sobrevivir.

rabanalesComo siempre que aparece algo nuevo en esta ciudad, la primera reacción ha sido de rechazo. El Ayuntamiento, por boca del edil de Urbanismo, Pedro García, dijo algo así como que antes muerto que ver una gran superficie en zona tecnológica. No cuadra y punto, vino a decir. Sin embargo, el paso de los meses y las presiones desde Sevilla han comenzado a hacer que se reconsidere la cosa. Desde el Ayuntamiento no se quiere hablar alto, pero es cierto que son múltiples las gestiones que se están llevando a cabo para poner en marcha esta iniciativa. CECO, la Cámara, la oposición y parece que hasta el comercio ven con buenos ojos esta iniciativa. La alternativa, el concurso de acreedores del parque, no parece que sea una solución que convenza a nadie. Mucho ruido, muchos implicados y un fracaso sonado no son la mejor tarjeta de presentación para nadie.

Rabanales 21 puede y debe ser para la ciudad uno de esos estandartes que nos sirvan para cambiar la imagen de la Córdoba doliente y anclada en su pasado que proyectamos en demasiadas ocasiones. Empresarios jóvenes y no tan jóvenes, emprendedores todos, mentes que bullen 24 horas en busca de nuevos nichos de negocio, luchan por salir adelante en una ciudad en la que, lamentablemente, el espíritu empresarial no es el más emprendedor. Ponerle trabas a ese desarrollo, que además forma parte de la enésima modernización por la que nos lleva ya la Junta de Andalucía, es ponerle freno a nuestro futuro y al de nuestros hijos. Es seguir manteniendo a Córdoba en el vagón de cola del desarrollo. La alcaldesa, Isabel Ambrosio, dijo en campaña que Rabanales 21 debe ser un eje sobre el que pivote el futuro de la ciudad. Pues bien, va siendo hora de que desde su despacho se impulse ese eje. Va siendo hora de superar determinados complejos que tiene esta ciudad para conseguir la viabilidad de esta iniciativa. Córdoba no puede seguir perdiendo el tiempo viendo pasar las oportunidades. Rabanales 21 es una de ellas. Dejarlo caer sería traicionar el futuro de Córdoba.

Es el turismo

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 31 de enero de 2016 a las 6:49

En una ciudad tan poco acostumbrada a los cambios como Córdoba, la aparición de un movimiento empresarial con ganas de hacer cosas es siempre algo digno de aplaudir. Así se presentaba el jueves en el salón Liceo del Círculo de la Amistad Fides, el clúster constituido por Comercio Córdoba, Hostecor, Córdoba Apetece y la Asociación de Agencias de Viajes. En palabras de sus impulsores, esta asociación no nace con el objetivo de “hacer más de lo mismo”, sino que le mueve el interés por convertirse en “una fábrica de ideas para el desarrollo” de capital y provincia. El nuevo ente de representación persigue “algo novedoso” y convertirse en “punto de encuentro para poner en valor” lo que tenemos y ofrecer “paquetes conjuntos” con los que sacar más partido a la ciudad. Loables intenciones las expresadas por los fundadores en una gala que, además de romper la estructura normal de este tipo de actos, contó con una impresionante capacidad de convocatoria.

fides (3)

Foto de familia de los fundadores de Fides y las autoridades el jueves en el Círculo de la Amistad.

No es la primera vez -más bien se repite uno ya como la cebolla- que afirmamos aquí que el futuro de Córdoba pasa a corto y medio plazo indefectiblemente por el turismo. En una ciudad sin industria ni modelo productivo alternativo y en una provincia en la que el peso del agro sigue siendo fundamental, hay que aprovechar los recursos a la mano para crecer y desarrollarse. A pesar de haber superado el récord histórico de visitas, andamos aún muy lejos, casi a años luz, de sacarle al patrimonio, gastronomía, cultura y clima que disfrutamos el partido que se le podría obtener. En la reciente edición de Fitur hemos vuelto a comprobar que la oferta de nuestros atractivos debe hacerse de otra manera, con una visión amplia, moderna y sin complejos. Buscando el impacto a gran escala en lugar del pequeño acto de autoconsumo. La ambición debe marcar la forma de actuar, la altura de miras ha de ser el guión de las puestas en escena y la profesionalidad debe abrirse camino en unas instituciones sordas la mayor de las veces a las recomendaciones del sector. Si Fides nace con esos objetivos hemos de darle la bienvenida, desearle suerte y ofrecer la mano tendida para colaborar en cuanto ejecute.

No obstante, en esta Córdoba tan dada a movimientos cuyo recorrido es el mismo que el del corcho de una botella de champán también hay ciertos riesgos que el clúster debe evitar. Sumar iniciativas no significa pelear por la presencia en las fotos y ante los focos ni luchar por posiciones ocupadas por otros. Una ciudad que aspira a la modernidad -y ya suena raro decir esto en pleno siglo XXI- debe dejar de lado los cesarismos y abogar por la colaboración sincera. Ha de perseguir el diálogo y el consenso y no la sustitución. Debe buscar la suma y no la resta. Parece que estamos en tiempos de cambio en el empresariado, que rejuvenece y afronta el futuro con otras manera de pensar. En la era global no tiene sentido poner el objetivo en las individualidades sino que es necesario aglutinar movimientos de cambio potentes en los que se concentren los esfuerzos de cuantos más actores mejor.

El nacimiento de Fides es motivo de alegría para la ciudad por lo que de dinamización de la misma supone. La puesta en escena ha sido ambiciosa, esperemos que los resultados de la misma también lo sean.

CECO busca su sitio

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 17 de enero de 2016 a las 7:29

La Confederación de Empresarios de Córdoba (CECO) culminó el jueves su proceso de renovación con la llegada a la presidencia de Antonio Díaz para sustituir, tras 18 años en el poder, a Luis Carreto. A juzgar por la asistencia de público a la toma de posesión puede decirse sin lugar a dudas que había mucho morbo alrededor de este cambio. Llega al frente de la patronal cordobesa un hombre discreto, que lleva 30 años en la misma trabajando siempre en segunda línea. Todo lo contrario que Carreto, hombre amante del foco, el titular y la frase. El cambio ha sido tranquilo y no ha habido movimiento alguno de esos grupos de presión tan propios de Córdoba que se haya planteado hacerle frente al candidato no solo de la mayoría de los empresarios cordobeses sino también de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA). Está claro que Díaz es un hombre de consenso que suscita apoyos por todas partes precisamente porque de su discreción y capacidad para la fontanería han mantenido viva a una patronal que lleva unos años muy complicados.

Sin embargo, esa discreción no impidió al nuevo mandamás del empresariado cordobés dar un paso al frente clarísimo en su toma de posesión. Habló de nuevos tiempos. Habló de diálogo, de innovación, de unidad.

ceco

Antonio Díaz y Luis Carreto en la asamblea de CECO del jueves.

Advirtió contra las fracturas causadas por “los círculos de amigos” y le dejó claro a las administraciones que va siendo hora de ponerse las pilas para que Córdoba cuente con infraestructuras determinantes para su futuro que “suenan a historia interminable”. Escuchamos a un hombre hablar de innovación, de Rabanales 21 y de industria, tres elementos que en Córdoba sirven para llenar muchos discursos pero por los que realmente no ha habido apuestas firmes. Los mensajes de Díaz se reparten entre la Diputación, el Gobierno central, la Junta y el Ayuntamiento pero en orden inverso de relevancia. A la alcaldesa y a su primer teniente de alcalde les debe quedar claro el mensaje de que hay que trabajar, dejarse de generar polémicas vanas y hay que empujar para lograr que esta ciudad recupere fuelle y relevancia. El mensaje de Díaz debe ser, además, un elemento de esperanza para un empresariado cordobés que se había distanciado de CECO en los últimos años cansado de que su presidente tomase decisiones al margen del sentir empresarial. (Si bien eso no obsta para que se le reconozcan a Carreto sus méritos).

Córdoba necesita que su patronal funcione, que sea un interlocutor válido capaz de defender los intereses no sólo de las grandes empresas, sino, sobre todo, de las pequeñas y medianas y de los autónomos, auténtico motor económico de la provincia. El talante expuesto por Díaz en su discurso apunta en esa línea. Los empresarios deben defender el puesto que tienen en la ciudad. Deben defenderse ante ataques como el que sufre Cosmos, ante problemas de intrusismo, ante el exceso normativo y tributario que padecen los autónomos o ante la burocracia que todo lo paraliza. CECO el catalizador de esas reivindicaciones porque de su capacidad de presión y, sobre todo, de su capacidad de alcanzar consensos con sindicatos y administraciones depende el futuro de Córdoba. Porque no olvidemos que son los empresarios, no otros, quienes crean empleo y generan riqueza. Y eso es precisamente lo que hace falta en Córdoba. Es hora de que los empresarios se pongan en su sitio, dejen de perder el tiempo en luchas internas que muchas veces sólo buscan la foto y dejen claro que son parte muy importante de la provincia. Bienvenido sea el discurso de Antonio Díaz y que la fuerza le acompañe.

Política de la destrucción

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 22 de septiembre de 2014 a las 10:03

Si hay algo que siempre ha caracterizado a la vida política cordobesa eso ha sido la apuesta por la estrategia del “cuanto peor mejor”. En una ciudad de más de 350.000 habitantes con una ubicación espléndida y unas aún mejores comunicaciones, los dirigentes públicos practican un perfecto diálogo de sordos en el que lo más importante es gritar más alto que el de al lado para rechazar todo lo que este proponga. Así llevamos décadas, por no decir que casi siglos. La otra característica pasa por enumerar proyectos faraónicos que no llevan a ninguna parte para después renunciar a ellos en un ataque de súbito realismo y responsabilidad. Así hemos visto desfilar maquetas e ideas por las páginas de los periódicos sin ningún tipo de pudor.

Esta semana, José Antonio Nieto ha presentado su centro de convenciones, ferias y exposiciones con un discurso en el que recordaba esta tendencia a la marquetería y en el que reclamaba confianza y apoyo para su idea. Lo hacía con un tono duro con el contrincante y con la herencia recibida y también contra algún que otro miembro de a clase empresarial que se ha opuesto con uñas y dientes al recinto del parque joyero.

Personalmente, el proyecto de Suárez y Terrados no me parece ni más bonito ni más feo que otros de los que he escrito con profusión. Tiene, empero, una ventaja sobre los demás, que sale mucho más barato y que, si los hados no se configuran en su contra, tiene un plazo de ejecución mucho menor. Dos aspectos que no deberían caer en saco roto.

Un día después del acto del Góngora, mientras los empresarios del sector turístico aplaudían la posibilidad de que se pase de la madera y la cola al hormigón y el cemento, el coportavoz del PSOE en el Ayuntamiento, Emilio Aumente, comparecía ante los medios para decir que si su partido gobierna (ejem, ejem) tras las próximas municipales se paralizaría el proyecto aunque estuvieran iniciadas las obras. Aumente le dio flojo y fuerte a la estrategia del regidor, denunció lo que creen que son delirios de grandeza y dudó de la viabilidad de que la cosa salga adelante. Y lo dijo un miembro del mismo partido que mantiene cerrado y cogiendo pulgas un museo de alto valor junto al río, que prometió que tendría abierto el centro de recepción de visitantes para tal día como hoy o que defendió un Palacio del Sur que costó 11 millones y del que sólo quedan jaramagos.

Esa forma de hacer política, esta destrucción de todo, esta negación del aire al contrincante es del todo nociva para la ciudad. Uno puede estar de acuerdo o no con un proyecto, pero lo que no puede es amenazar con echarlo abajo si llega al poder. Los tiempos en los que un gobierno se construía sobre las cenizas de otro han pasado y los cordobeses no se merecen esta forma de actuar. El PSOE debería plantearse seriamente esta estrategia de derribo, que no le ha llevado más que a convertirse en una fuerza cuasi marginal en la capital. Igual si en lugar de jugar al derribo propusieran algo alguna vez podrían recuperar el crédito electoral que una vez tuvieron. Que falta les hace.

No me toquen el turismo

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 14 de septiembre de 2014 a las 6:53

Si hay algo que ha dejado clara esta crisis económica es que la salida de Córdoba pasa en gran medida por fomentar su turismo, profesionalizar sus servicios y ampliar su oferta hasta donde le sea posible –que es mucho–. Todos los actores económicos y sociales insisten en que a falta de desarrollar un tejido industrial ligado a lo agroalimentario, ahora mismo no hay más teta a la que agarrarse que a la de los señores y señoras que cogen su coche o su AVE y se acercan a disfrutar de las maravillas patrimoniales y gastronómicas que ofrece no sólo la capital. De hecho, lo poco que se ha impulsado con resultados palpables desde el Ayuntamiento en estos tres años de mandato ha estado vinculado al turismo. Los resultados son un incremento de las pernoctaciones y cierta alegría en los rostros de los hosteleros y hoteleros cuando se les pregunta cómo va la cosa.

Sin embargo, hete aquí que en esta ciudad de cainismos, vendettas personales y memorias elefantiásicas parece que no todo el mundo tiene la misma visión del auge turístico o, al menos, no cree que haya sido tan bueno. Esta semana, la asociación de hostelería oficial, Hostecor, señalaba que las pernoctaciones han crecido más o menos un 5% en verano –unas 50.000 más– pero señalaba que lo habían hecho a costa de bajar precios y del cierre temporal de algún alojamiento. Es decir, felices pero menos. Al día siguiente, la asociación extraoficial Córdoba Apetece matizaba a sus mayores y señalaba que los datos son buenos e ilusionantes y que hay que seguir en el camino de innovar. (Por ahí ha ido este fin de semana la Gastronight, que me da a mi que ha dado más ruido que nueces).

Llama poderosamente la atención la lectura que hace Hostecor del verano hotelero en Córdoba, una época históricamente mala para el sector porque el calor hace que hasta las moscas emigren a Fuengirola. Y doy fe de ello porque me he pasado aquí el agosto y de camino a la redacción sólo he visto turistas mapa en mano y cordobeses con la misma cara de alegría que yo yendo hacia el trabajo. De los demás, sin noticias. O mejor dicho, con muchas noticias en el facebook y el twitter de lo bien que se está en la playa con una cervecita y un cacharrito.

Es por ello que no termino de entender esta decisión de Hostecor de ponerle peros al verano, sobre todo si tenemos en cuenta que su afirmación de la rebaja de precios choca con los datos del IPC, que señalan que los precios hoteleros han subido bastante en lo que va de año. Añadamos además que estas afirmaciones se hacen en la sede de CECO, que mantiene una guerra fría con el Ayuntamiento y los disidentes del turismo desde hace tiempo.

No me gustaría pensar que alrededor de la gallina de los huevos de oro de esta ciudad, el turismo, comienza a crecer el enfrentamiento y la lucha de intereses –más de lo muchísimo que ya hay, quiero decir–. No está Córdoba para andar perdiéndose en más pugnas estériles entre personas que trabajan mucho para sacarla adelante y en un sector del que está naciendo lo mejor y más fresco en esta crisis. Que para pelearse ya están los políticos y los aspirantes a ello. No me toquen el turismo hombre.

 

¿Sobreviviremos al curso?

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 24 de agosto de 2014 a las 7:21

Ya estamos de vuelta. No se engañe, aunque ande aún con el bañador y las chanclas en su descanso playero, mañana comienza a fraguarse el nuevo curso político, económico y social en Córdoba y las perspectivas son de entretenerse mucho. Y no sólo porque sea año preelectoral y tengamos a nuestros políticos y aprendices de brujo con los nervios a flor de piel, si no también porque se van a ver movimientos en muchos ámbitos y organizaciones que pueden dar sorpresas.

En la cosa política el tema está claro. Con Nieto a la búsqueda de su reelección –a ver si lo dice pronto y nos ahorramos papel–, la izquierda oficial entre la deriva del PSOE e IU, la incógnita de Gómez, la irrupción de Podemos y la posible fusión de Ciudadanos y UPyD, el mejunje con el que nos podemos encontrar en Capitulares en mayo del 15 puede ser digno del mayor de los caos. El patio anda nervioso, las encuestas vuelan de un lado para otro con datos más que llamativos y los brujos y aprendices andan comenzando a utilizar esos codos que tan bien han afilado en los últimos meses. Va a estar simpático lo del PSOE con la lucha entre Ambrosio y Torralbo –parece que a Baena no la miran bien para esto desde Sevilla–, una pugna que va a destilar sonrisas públicas y empujones privados. En IU a Pedro García parece que le crecen los enanos, así que a ver con qué se presenta. En Podemos y Ganemos ya veremos qué pasa y en el PP lo sabemos por mucho que a Nieto le crezcan estos meses las voces críticas alrededor y haya hasta quien lo critique.

Pero no sólo de política vive la prensa. En CECO y en la Cámara habrá que ver qué pasa con dos perros viejos –sin ánimo de faltar– como Luis Carreto y Fernández de Mesa, a los que parece que va siendo hora ya de jubilar. Al primero le salen alternativas por doquier, aunque bien harían sus rivales en cuidarse que Carreto sabe nadar bien y no se le conoce nunca haberse hundido. El caso de la Cámara es otra cosa, pospuesto como está su futuro a la decisión del Gobierno sobre estas instituciones y demostrado que a su presidente no le afectan cuestiones de índole ética que sí remueven al resto de los mortales. Habrá lío seguro, porque aunque ambas instituciones estén tiesas a nadie le amarga un dulce por mucho que éste esté ya pegajoso y un tanto pasado.

Del fútbol no hablo, que mañana comenzamos a reencontrarnos con el sueño y eso dará por sí mismo cientos y cientos de titulares. Del Gobierno andaluz, tampoco. Que ahí se va a hacer lo que quiera Susana Díaz, cuando quiera Susana Díaz y como quiera Susana Díaz. Así que es tontería bregar. (Aunque me apuesto algo a que hay elecciones anticipadas).

Y por moverse la cosa se puede mover hasta en el sillón de Osio, que anda la cosa clerical como loca por ver quién va a Madrid a sustituir a Rouco y si ese cambio tendrá consecuencias por esta Diócesis. (Que dicen quienes saben de ella que las aguas andan algo revueltas en el mundo de las sotanas).

Así se plantea la cosa por ahora. No me digan que no se antoja entretenida. ¿Sobreviviremos?

Hagan algo por el turismo

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 11 de noviembre de 2012 a las 11:05

 Hay una característica de esta ciudad con la que no puedo: su enfermiza capacidad para estar metida en líos institucionales innecesarios. Esta semana, al tiempo que desde estas paginas les contábamos quela Unescova a declarar Patrimonio Inmaterial dela Humanidada nuestros patios, estallaba una nueva bronca entre el Ayuntamiento y CECO por el tema turístico. Más allá de que el Consistorio pueda tener razón y sea lógico que si paga mande, el choque vuelve a poner sobre la mesa la incapacidad de quienes tienen que avanzar en comunión de hacerlo. Porque no es lógico que los empresarios manden en una organización a la que prácticamente no aportan nada, como tampoco lo es que Rafael Navas, edil de Turismo y varias cosas más, intente cambiar las cosas con argumento tan de peso como “o se hace lo que yo digo o me llevo la pelota”. No es por ese camino por el que se avanza.

Si nos dejamos de demagogias, megalomanías y sueños irrealizables, convendremos que el futuro de Córdoba capital es, indudablemente, el turismo. La agroindustrial está bien, pero reside más en la provincia que aquí. Pues bien, si el turismo es el futuro, ¿cuándo coño (con perdón) se van a dar cuenta los que lo gestionan que hay que hacer de él una solución mas que un problema? Sila Unescova a declararnos Patrimonio Inmaterial por los patios, si tenemos un Casco Histórico que ya es patrimonio mundial, si tenemos una Mezquita (perdón, obispo) que es la envidia de Occidente, si tenemos una Medina Azahara que levanta pasiones, si tenemos unas iglesias fernandinas extraordinarias, si tenemos un Palacio de Viana espectacular, si tenemos un paseo junto al río maravilloso, si tenemos una de las más destacadas gastronomías de España, si estamos mejor comunicados que nadie, si… ¿Cuando va hacer algo alguien?

Hable uno con quien hable –político, empresario, medico, periodista, albañil, reponedor de supermercado, camarero….– todo el mundo reconoce el potencial extraordinario de Córdoba para ser un destino turístico de referencia mundial. No es exageración, hay ciudades con mucho menos que la nuestra que lo son. Así que, aunque esto sea clamar en el desierto y se me tilde de iluso, ¿por qué no son ustedes capaces, señores implicados, de ponerse de acuerdo y hacer algo útil? Con la cantidad de parados que hay en esta ciudad, pelearse por quien sale antes en los títulos de crédito o en las fotos debería darle vergüenza a más de uno. Déjense ya de tonterías y, por el amor de Dios, hagan algo que se entienda como servicio a los cordobeses. Y si quieren yo les hago después dos millones de fotos. Pero primero hagan algo con el turismo que la ciudad no está para bromas.

Un modelo de paro

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 4 de marzo de 2012 a las 10:19

Un mes más, y ya van siendo demasiados, las cifras de paro de febrero han vuelto a poner sobre la mesa camilla la pésima situación por la que atraviesa la economía cordobesa. Febrero sumó en la provincia más de 5.000 nuevos desempleados, que, sumados a los anteriores, superan las 91.000 personas en disposición de trabajar con distintas casuísticas y situaciones. Demasiados nuevos nombres en unas listas que ya han notado algo la influencia de la reforma laboral y que nadie espera que adelgacen, más bien todo lo contrario, durante el primer semestre, si es que hay suerte, del año. Caen todos los sectores, todas las edades, todos los sexos. Nadie escapa a esta epidemia de despidos.

Y mientras que esto ocurre, la ciudad inaugura nuevo centro comercial a la espera de otras dos grandes tiendas que sumen 1.000 personas a la lista de altas. Cada apertura es y será una fiesta y todos hemos de felicitarnos de que al menos hay osados empresarios que pongan sus ojos en la ciudad. ¿Pero es eso suficiente? ¿Saldremos de este agujero sólo a base de comprar tornillos, ropa o comida en el supermercado? ¿Alguien tiene previsto algo parecido a un plan estratégico para Córdoba que pueda ponerse en práctica antes de que pase otra década? ¿Será posible ver realidades en esta ciudad condenada a las maquetas?

Porque realmente ésta es la necesidad que tenemos. No es cuestión de manifestarse o contramanifestarse por la que está cayendo o va a caer, sino que es cosa de que quienes tienen la obligación, repito, obligación, de dirigir esta ciudad –en gobierno y oposición– se pongan de una vez de acuerdo para ofrecernos algo tangible. Parece que el asunto del Palacio de Congresos avanza y en la jornada que se montaron ayer CECO y el Ayuntamiento por fin presentaron un proyecto lógico y ajustado a la realidad que vivimos. Pero más allá de eso necesitamos saber si somos un centro logístico, una provincia turística, una emergente potencia agroindustrial, un nicho para la ubicación de futuras industrias o, simplemente, un conjunto de ciudadanos que debe buscarse la vida a la primera que salte.

(Personalmente, me creo bastante más lo de la logística que el resto de cuestiones. No porque se vaya a poner en marcha, sino porque como es una cuestión de ubicación geográfica eso ya lo tenemos hecho y no nos lo pueden quitar).

Es urgente ponerle de una vez el cascabel al gato. Dejar de marear al personal y disipar de una vez el humo que durante una década nos hizo perder casi todos los trenes. Eso o en lugar de tener un modelo de futuro podremos patentar un modelo de paro. Y muy bueno, por cierto.