Archivos para el tag ‘ciudad deportiva’

Y llegaron las ordenanzas

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 4 de octubre de 2015 a las 6:45

Poco más de cien días ha tardado el cogobierno de PSOE e IU en mostrar las primeras cartas de cómo va a ser su modelo de gobierno para la ciudad. Más allá de los juegos florales, tanteos y cortinas de humo surgidas alrededor de la ciudad deportiva del CCF, de la gestión del Alcázar de los Reyes Cristianos o, en la última semana, del convenio entre Defensa y el PP para las Caballerizas Reales, el proyecto de ordenanzas fiscales ha sido realmente la primera gran prueba de fuego por la que han pasado los dos partidos que conforman la coalición que manda en Capitulares. Y en esa prueba de fuego, el cogobierno ha optado por la solución más fácil: subir la presión fiscal para incrementar los ingresos. En palabras de Alba Doblas, la edil encargada de los asuntos de la Hacienda pública, la decisión viene marcada por el criterio de “progresividad” y por la necesidad de conseguir que “paguen más quienes más tienen”. Hasta aquí todo suena bien y muy loable.

Sin embargo, surgen ciertas dudas sobre si realmente esa progresividad que se persigue castiga a los que más ganan o cae a plomo sobre las carteras de una ya de por sí bastante depauperada clase media. Decisiones como subir un 3,1% el impuesto a los vehículos de 12 caballos fiscales –casi el 50% del total–, incrementar un 2% la tasa de basura o retirar parte de las ayudas que recibían las familias numerosas no parecen encaminadas a que esos que más ganan –y que podríamos identificar como los que viven en el Brillante o en las zonas nobles del centro y las áreas de expansión– se dejen caer por las arcas municipales.

No haría mal el cogobierno en pensar que la crisis no sólo ha afectado a aquellos que se encuentran en una situación directa de exclusión, sino que hay multitud de familias en la capital que antes formaban parte de esa clase media y que ahora se las ven y se las desean para llegar a fin de mes. Otra cosa es que esas familias vivan en una zona u otra de la ciudad. La solidaridad es un bien que hay que proteger, sin duda, pero no puede ir en contra del día a día de los cordobeses. Los socios plantean un proyecto en el que va a lo fácil, subir los impuestos para recuperar ingresos y de este modo afrontar las necesidades de personal que padece y cubrir la recuperación de pagas que los funcionarios perdieron y que el Gobierno ha decidido ahora reponer. Todo esto es muy loable, pero no debe olvidarse que hay otra parte de la ciudad que no recibe estos beneficios y no puede cargar sobre sus espaldas más esfuerzos.

Al tiempo, el cogobierno cae en los errores de todos sus antecesores y plantea un proyecto sin interlocución con los grupos de la oposición además de mediatizado por las exigencias de Ganemos Córdoba. Si la alcaldesa, Isabel Ambrosio, anunciaba nuevos tiempos, una ciudad más amable y una ciudad en la que el diálogo y la comprensión fueran las notas dominantes no parece que este proyecto de ordenanzas sea precisamente así. Salvo que pensemos, no sin algo de mala leche, que el pacto lo que hace es enseñar la patita de lo que puede venir en el futuro y pueda ser cierto eso de que PSOE e IU van a gobernar para favorecer a sus votantes más que al global de la ciudadanía. Y ese sería un mal comienzo para arrancar cuatro años en los que el diálogo no es que sea una necesidad; es una obligación marcada por los cordobeses en las urnas.

Movimiento

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 30 de agosto de 2015 a las 6:41

Los primeros meses después de un proceso electoral suelen ser bastante espesos. Al cansancio lógico que acompaña la resaca de toda punta de actividad se unen los cambios y ajustes lógicos de los bailes de siglas. Si a eso le unimos que lo ocurrido en Córdoba el 24-M fue una auténtica sorpresa y ha devenido en un cogobierno formado por dos en el que decide mucho un tercero que está fuera, tenemos todos los ingredientes para un potaje de los buenos. Y, como cualquier aficionado a la cocina sabe, para que un potaje salga bueno es necesario poner el fuego lento y darle mucho amor. Que a nadie le gustan los garbanzos duros.

Si el cocido de los que mandan en Capitulares es importante no lo es menos el que tienen puesto en la candela los que mandaban antes. Anonadados por un golpe que no se esperaban, los chicos de Nieto, con su líder a la cabeza, aún se tientan las vestiduras intentando explicarse qué ha ocurrido y buscando culpables en el exterior para justificar una derrota que deben analizar, y muy profundamente, desde el interior. Han pasado ya tres meses desde la noche de autos y en el PP parece que ha caído una bomba nuclear que ha borrado todo signo de la vida, inteligencia y acción que acompañó su mandato municipal. Toca despertarse y dejar de gimotear.

Y mientras lo que mandan se conjuntan –que les cuesta– y los que mandaron se despiertan –que les cuesta aún más–, la ciudad espera ansiosa algo de movimiento para volver a andar. Superado el patazo de San Rafael y silenciada la amenaza del IBI, a PSOE e IU les toca mover ficha. Al margen del órdago a la grande de la ciudad deportiva y de la destacable promesa de peatonalizar hasta los ascensores del centro, se hace necesaria ya una puesta en escena real de los objetivos a corto y medio plazo. Cierto es que no hemos llegado aún a esa barrera psicológica de los cien días, pero no menos real es que a estas alturas de la película el único que aparece con cierto sentido de estado en esta ciudad es el plenipotenciario primer teniente de alcalde, Pedro García. De él han partido hasta ahora las decisiones más firmes y los posicionamientos más claros, mientras que la alcaldesa parece andar aún metida entre papeles intentando desentrañar los misterios insondables del mundo capitular. Se acercan las ordenanzas fiscales y ahí veremos si estamos ante un matrimonio de dos con una suegra entrometida o si asistimos a la convivencia de dos extraños que comparten piso con un vecino pejiguera.

Por si acaso, en la ciudad se proponen temas, se habla de apoyar a una hostelería a la que el calor sahariano ha castigado mucho, de potenciar proyectos que se anunciaron y caminan al olvido por motivos ideológicos más que funcionales, de sumar esfuerzos en pos de un objetivo común… De trabajar, en definitiva. Pero con decisión y firmeza. Huyendo de la ancestral tendencia local de llegar a la parálisis desde el análisis. Húyase, por compasión, de sentar a los de siempre a hablar de lo mismo, que ya se sabe que esos, además de vivir ajenos al mundo, sólo miran por lo suyo. Comencemos septiembre a ritmo de gimnasio, con movimiento. Que con tanto rollo electoral ya llevamos mucho tiempo parados.

El campo y la cuestión de Estado

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 15 de febrero de 2015 a las 8:06

Dice la sabiduría popular que el fútbol “es un deporte en el que juegan once contra once y al final siempre gana Alemania” –hasta que llegó la España triunfal, claro–. Adaptado al imaginario cordobés podemos decir que el fútbol es un deporte en el que el equipo blanquiverde lucha por mantenerse en Primera mientras su futuro se decide en las páginas de política de los periódicos locales. Acabáramos. A falta de debates absurdos en esta ciudad, ahora les ha dado por el fútbol.

saboA decir verdad, la relación del CCF con su ciudad ha sido siempre muy extraña en el ámbito administrativo. Mientras miles de locos seguían yendo a pasar frío a El Arcángel en los gélidos años de la Segunda B, en los despachos poderosos de esta ciudad se hacía y deshacía su futuro y su propiedad como si se tratase de un elemento más de la contienda política. Famosas son las mediaciones de Rosa Aguilar por encontrar a alguien que pusiera manteca para mantener al club y que este no se fuera más abajo de donde ya estaba. En su condición de saco de todos los golpes, el Córdoba acabó por convertirse en una suerte de elemento extraño al que seguían unos muchos fieles y del que pasaban otros muchos infieles. Hasta que llegamos a Primera y la fiebre blanquiverde ha tomado al asalto cada rincón y cada casa de la ciudad. Y todo ello a pesar de un presidente empeñado en pelearse con todo aquel que ose mencionar el nombre de “su” club en vano. Lo cierto es que es curioso que este hombre, que cumplió su palabra de llevar al equipo a la Liga de las Estrellas en tres años, no haya logrado calar más entre afición y medio ambiente cordobés…

En fin, a lo que íbamos. En la ciudad de los debates estériles, esta semana ha sido protagonista el sabotaje de un campo de fútbol y la construcción de una pradera deportiva. De cachondeo si no fuera porque detrás de eso está la ilusión de miles de personas. Consciente de ello, el alcalde se ha comido un sapo y ha cerrado filas con González –sí, el mismo que le llamó culé– para defender que urge una ciudad deportiva en condiciones para que el equipo se entrene y se salve. Entre uno y otro han tratado de llevar la presión ciudadana sobre la oposición con la ilusa esperanza de que esta cediera ante el interés futbolístico local y levantara un poco la mano en su presión hacia el equipo de gobierno. Vano intento, toda vez que la oposición que tiene enfrente Nieto cuenta con fecha de caducidad y a los ediles actuales –a la mayoría– les da ya igual lo que les puedan decir. Así que, alcalde, cordobeses, de ciudad deportiva exprés, nada de nada.

ciudadConvertido un césped en asunto de Estado (que así estará el Estado), el regidor ha dicho al final que va a hacer lo que le dé la gana y que si la cosa se pone fea el campo será “pa los cordobeses” y punto. Que digo yo que para llegar a esa conclusión nos podíamos haber ahorrado el viaje (y los camiones sin dueño).

Y mientras perdemos el tiempo en estas bagatelas, Córdoba sigue llena de parados y falta de soluciones. Desde el gobierno y desde la oposición. Pero claro, eso debe ser menos importante que un balón de fútbol y una pradera de césped.