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La estrategia del avestruz

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 8 de noviembre de 2015 a las 7:13

Una vez más, y ya van no se sabe cuantas, la Junta de Andalucía vuelva a posponer una decisión de importancia relativa a Córdoba por los miedos que tiene a la hora de enfrentarse a los lobbies de presión. En esta ocasión, ha sido la consejera de Cultura, Rosa Aguilar, la encargada de transmitir a los cordobeses que no habrá segunda puerta en la Mezquita-Catedral hasta que no se manifieste la Unesco sobre su viabilidad. La decisión de Aguilar se produce después de recibir un informe del Icomos, organismo asesor de la Unesco en materia de patrimonio, en el cual se informa en contra de la apertura de esta segunda entrada para facilitar el paso de las cofradías en la Semana Santa. Con esta medida, la Junta lo único que hace es darle una patada hacia adelante al problema, poner en entredicho la opinión de sus propios técnicos, que aprobaron la obra en la Comisión Provincial de Patrimonio, y dejar claro que tiene pánico a tomar resoluciones claras que tengan que ver con el monumento.

Rosa Aguilar, el jueves antes de informar sobre la decisión de la Junta.No es cuestión de analizar si la segunda puerta genera o no algún menoscabo en el edificio, si no de destacar ese cacao mental que caracteriza a la Junta con la Mezquita-Catedral. Se entiende a la perfección que Rafael De La-Hoz recurriera un proyecto que acababa con una de las celosías que construyera su padre, si bien según ese mismo razonamiento tampoco podrían haberse abordado dichas celosías en su momento porque también rompían con la imagen del edifico. En fin, el huevo o la gallina.

Por otra parte, Icomos se ha caracterizado en los últimos tiempos por tener una postura bastante beligerante contra la Iglesia en el asunto de la denominación e inmatriculación del monumento y ha defendido el posicionamiento de la plataforma que reclama la titularidad pública de la Mezquita. Es aquí donde radica la clave de toda esta polémica. A escasos 50 días de unas elecciones generales en las que las perspectivas del PSOE no son las mejores, y en las que Podemos aparece encabezada en Córdoba por uno de los impulsores de esta plataforma, Antonio Manuel Rodríguez, en los despachos se decide dejar en suspenso cualquier resolución para evitar el impacto que podría tener sobre sus electores, los de Susana Díaz, esta decisión. No hay más.

¿Y quien pierde en todo esto? Pues Córdoba una vez más. Porque si la Junta considerase la segunda entrada un problema no tendría más que haber informado en contra y si por el contrario, tal y como sostienen sus propios técnicos, no lo es no tendría más que haber aprobado el proyecto. Con esta patada hacia adelante lo único que se consigue es perjudicar a Córdoba. Más allá de la inspiración religiosa de esta iniciativa, lo verdaderamente lamentable es que volvemos a asistir a otra ocasión perdida en la ciudad. A nadie con mínimas luces escapa que vivimos del turismo. Tampoco, que el transitar de las procesiones por el Casco sería un gran atractivo turístico que se traduciría en más visitas, más empleo, más riqueza y más crecimiento. La decisión de la Junta frena todo esto y encima pone un conflicto local en manos de una organización supranacional, que seguro que flipará al recibir este dossier.

Si la Junta sigue sin tomar decisiones en Córdoba –y basta recordar casos como las naves de Colecor, el Palacio de Congresos, la Ronda Norte o el Marrubial– desde luego cabe empezar a plantearse si no está más para restar que para sumar. Al tiempo, esa estrategia de esconder la cabeza siempre da vergüenza ajena. Y eso que el PSOE gobierna ahora en Capitulares. Con amigos así…

Isabel ya tiene perfil

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 25 de octubre de 2015 a las 6:57

Poco más de cuatro meses después de llegar a la bombonera de Capitulares, parece ser que Isabel Ambrosio al fin se ha decidido a buscar y definir un perfil público. Asesorada por su escaso círculo de consejeros, la regidora, en apenas tres días, ha optado por darle una vuelta de calcetín a su presencia pública para dejar atrás polémicas estériles y aparecer ante la ciudadanía como lo que es, su alcaldesa. Una visita a San Andrés para entregar la medalla de oro a la hermandad de La Esperanza –con levantá, besos y abrazos incluidos–, un baile por sevillanas con las peñas en las setas de Noreña y una rueda de prensa arremetiendo contra los “manifiestamente mejorables” presupuestos de la Junta de Andalucía, han sido el vehículo para vestir de largo esta estrategia

Parece ser que Ambrosio por fin se ha dado cuenta de lo que muchos comentan por lo bajini en la ciudad, que su socio de gobierno Pedro García le ha comido la tostada y está ejerciendo de facto como alcalde a ojos de la ciudadanía. La regidora sabe también que debe cubrir la escasa, siendo generoso, presencia de su equipo en la vida cordobesa. A excepción de Emilio Aumente, perro viejo en estas lides, ninguno del resto de sus concejales parece haber encontrado todavía su sitio en la ciudad. La falta de experiencia de unos y la falta de ganas por salir de casa de otros, estaba ofreciendo como resultado la ausencia del PSOE de la ciudad que ha logrado conquistar tras 40 años de democracia.

Con su acercamiento a las cofradías, la regidora deja atrás sus errores de novata con el cuadro de San Rafael –ahora le falta ponerlo encima de su cama para demostrar su entrega al Custodio– o sus ausencias sonadas en la Magna Mariana o en La Fuensanta. Al tiempo, parece que por fin se da cuenta de que entre sus votantes hay también cofrades por mucho que a algunos les pueda sorprender. En el otro lado de la balanza, este gesto calienta las relaciones con sus socios de gobierno de IU y, sobre todo, con sus “padrinos” en el pleno de Ganemos. El partido verde, de hecho, ha tardado muy poco en reaccionar para recordarle que existe un acuerdo de gobierno en el que la laicidad es punto irrenunciable y exigirle la revisión de las relaciones con las cofradías. De este primer envite, Ambrosio ha salido diciendo que no debe dar explicaciones a nadie. Veremos si eso es así y no debe pagar facturas.

Pero de este cambio de imagen, lo más relevante es el órdago a la Junta por los lamentables presupuestos previstos para Córdoba. La alcaldesa cumple su promesa electoral de poner a la ciudad por delante de su partido. No han sido pocas las llamadas que han recibido tanto ella como su entorno para preguntar que qué pasa aquí. La regidora, pese a todo, permanece firme ante cualquier presión. Siendo una decisión acertada (e inédita) anteponer Córdoba a los colores, la alcaldesa corre el riesgo de sufrir el desafecto de los suyos y verse víctima del ninguneo por parte de una dirección en Sevilla que no está acostumbrada a que nadie le plante cara y mucho menos un cargo público.

Ambrosio al fin parece haberse encontrado, algo de lo que todos debemos alegrarnos por la parte que nos toca como cordobeses. Veremos si este cambio de piel es duradero o si son sólo gestos de cara a la galería. Esperemos que no sea así porque si hay una lección que se deben aprender todos los alcaldes es que sus votantes les permiten errores y deslices en sus primeros días, pero que andar jugando con las cosas serias durante todo el mandato es algo que luego se paga muy caro cuando se opta a la reelección.

Teoría de la destrucción

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 23 de septiembre de 2013 a las 12:02

No vino nadie y los que vinieron no se gastaron un duro. Además eran todos unos meapilas capillitas de extrema derecha que prefieren organizar fervorosos festivales católicos antes que hacer nada por los demás. Lo que se hizo no sirvió para nada, no se ha enterado nadie de fuera de Córdoba ni ha generado ningún beneficio para la ciudad, sus hosteleros y hoteleros. Todo ello unido a que es una sinvergonzonería permitir que se corten al paso las calles por las que transita el espectáculo porque nos impide a los demás caminar a nuestras anchas por la ciudad. En resumen, y con perdón, una porquería de acontecimiento del que no queremos saber más.

via buenoAsí podríamos analizar el Vía Crucis Magno organizado la semana pasada en Córdoba por la Agrupación de Cofradías si hiciéramos caso de lo dicho por algunos y otros públicamente en los papeles y en las redes sociales. Si hacemos caso de los portavoces oficiales de hoteleros y hosteleros, las más de 150.000 personas que se concentraron en la ciudad no hicieron uso de ni una sola cama de más y se trajeron toda la comida de sus casas. Decir que la ocupación ha crecido un 3% con respecto a un fin de semana normal es una majadería de tal calibre que por sí sola se descalifica. Casi tanto como afirmar que el gasto de los turistas no ha sido el esperado sin apostillar a continuación que hay quien aún no se ha enterado de que el bolsillo ciudadano no está para pagar platos a 20 euros ni cervezas a 3. Criticar que se corte el paso de la Ribera al tránsito peatonal porque pasan “unos muñecos” es proceder a un reduccionismo ciudadano según el cual hoy la marcha del día de la bicicleta (en la que espero ver a todos esos críticos) debería transitar por el Arenal, igual que la media maratón de Almodóvar, el rally Sierra Morena o las cabalgatas de Reyes y procesiones de Semana Santa.

via 2Esta Córdoba nuestra peca en no pocas ocasiones de un masoquismo extremo que roza el sadismo y la autodestrucción. Porque, a qué negarlo, el Vía Crucis Magno fue un éxito en todos sus extremos. Desde el fervoroso, pues se realizó en silencio católico, hasta el turístico -dejó pingües beneficios que sólo algunos se atreven a admitir- pasando por el de imagen, pues mostró nuestra oferta allende nuestras fronteras. Todo lo demás es farfolla, con todos los respetos. Son discursos que sólo buscan descalificar los gustos del otro en una ciudad que luego se llena la boca hablando de su pasado de convivencia de tres culturas. Uno puede ser católico, musulmán, judío, mediopensionista o adicto al parchís, pero lo que no se debe ser es ciego. Con la crisis que tenemos encima, el paro galopante y las malas perspectivas, no estaría de más que de vez en cuando nos pusiéramos la camiseta de Córdoba para hacer patria y fuéramos capaces de aplaudir los éxitos ajenos aunque no comulguemos con quien los obtiene. Porque sólo así se crece. La alternativa es quedarnos como estamos, parados o hablando de proyectos tan insustanciales como el C4, el centro de convenciones y el aeropuerto. Que, hasta donde yo sé, aún no dan de comer a miles de cordobeses.