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El regreso del obispo

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 27 de diciembre de 2015 a las 18:30

LLEGA la Navidad y la Iglesia Católica vive sus días grandes. Los creyentes celebramos el nacimiento de Jesús y la esperanza de vida que eso supone. Quienes no creen, disfrutan estos días de sus vacaciones y ciertamente tratan de sonreír más que de costumbre y comportarse de un modo algo más civilizado. A todos nos rodea cierta sensación de paz y armonía que nos lleva a ser mejores personas y a ver el mundo, aunque sea durante unas horas, de un color menos gris del que habitualmente lo vemos. Son las cosas del momento, por mucho que haya quien se empeñe en negarlo.

El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha decidido sin embargo aprovechar la fechas para volver a la palestra para exponer una visión más que cuestionable del mundo que nos rodea. Después de meses en los que el prelado ha mantenido silencio para evitar que la polémica que generó sobre la Mezquita fuera a más, el máximo dirigente de la Diócesis ha reaparecido con una pastoral que es imposible que deje tranquilo a nadie. Y es que en su carta de Navidad Fernández ha venido a plantear una enmienda a la totalidad a la fecundación asistida, a la que ha calificado de “aquelarre científico” y ha situado al margen del amor que debe caracterizar a cualquier matrimonio “normal”. Todo ello trufado de sus habituales afirmaciones sobre la varonía que ha de caracterizar al macho de la pareja y de la feminidad que debe ser nota preponderante en la forma de actuar de la mujer casada. No sorprenden en absoluto estas últimas palabras, pero sí que han causado profundo revuelo en su grey las primeras.

Que el hombre que debe guiar en su fe a la mayoría católica de esta provincia se emplee con semejante dureza sobre la fecundación in vitro -y me ahorro repetir sus palabras- demuestra cuando menos un amplio desconocimiento de numerosas situaciones personales. Cualquier que sea padre y sepa lo que cuesta traer al mundo a un bebé se habrá sentido escandalizado con semejantes afirmaciones. Para quienes no tienen la suerte de que la naturaleza les dote con facilidad para perpetuarse, acudir a métodos científicos de reproducción no es ni mucho menos fácil. Es la consecuencia de reflexiones muy relevantes, de la superación de no pocos complejos y del abandono del miedo a lo que puedan decir los demás. Todo ello al margen del desembolso económico más que considerable que supone acudir a terapias que si hay algo claro es que no son es baratas.

Es por ello que las palabras del obispo suponen una importante falta de respeto a muchísimas personas, además de demostrar un desconocimiento impropio de quien durante años lleva diciendo que recorre la Diócesis escuchando las palabras de sus fieles. Además pone en duda la propia doctrina del Papa Francisco, marcada por la cercanía a los fieles y por una apertura a la sociedad desconocida desde los tiempos de Juan XXIII. Fernández debería caer en la cuenta de que sus palabras tienen una importante relevancia para una enorme cantidad de personas y de que afirmaciones gratuitas como las realizadas pueden llevar a problemas de gran calado. Porque todo aquel que conozca a un matrimonio que tiene problemas para tener hijos sabe que cualquier medio a su alcance para perpetuarse es poco. Un poco más de respeto hacia quienes pasan por momentos difíciles es lo menos que se le puede pedir al obispo. Más aún en un tiempo en el que se celebra el nacimiento de Jesús.

Cosmos arde

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de diciembre de 2015 a las 6:41

Que Córdoba es la ciudad de los debates surrealistas no es algo que vayamos a descubrir ahora. Sin embargo, hay que reconocer la capacidad que tiene la ciudad, o al menos parte de ella, para desarrollar polémicas alrededor de temas que se supone solucionados. La penúltima gira alrededor del proyecto de Cosmos de utilizar residuos como combustible. La iniciativa, que cuenta con el visto bueno de la Junta y que fue aprobada por Urbanismo en 2006 bajo la supervisión de Andrés Ocaña, parece que ahora no gusta en Capitulares. El bipartito ha planteado a la empresa una especie de órdago según el cual si se atreve a valorizar, o incinerar como dicen ellos, se arriesgan a que caiga sobre la multinacional todo el peso de la ley. El argumento, en palabras de nuestra lírica alcaldesa, es que la ciudad amable y sostenible que nos queremos dar no puede “abrazar” una factoría que lleve a cabo semejante labor.

Como espectadores de excepción, los 80 trabajadores de la industria, que temen por su nómina y han iniciado una ronda de movilizaciones. Para echarle más sal a la cosa aparecen los vecinos o los representantes de los vecinos, que no es lo mismo, para decir que Cosmos poco más o menos va a matarlos cuando empiece a valorizar. (Esta ciudad ha conseguido que lo que nació como un elemento altamente positivo, la representación vecinal, se haya convertido en una suerte de corralito político que actúa en función de quién esté en Capitulares. No pocas asociaciones responden de forma clara a postulados de partidistas).

Para situar esta polémica debemos retrotraernos a la campaña electoral cuando, en un acto absolutamente irresponsable, todos los partidos firmaron un compromiso para impedir que la factoría llevase a cabo sus planes. Compromiso electoral que buscaba el titular, la foto y agradar a los representantes de los vecinos y que obviaba a los varios cientos de familias que directa o indirectamente comen todos los días de esta fábrica. No nos debe sorprender que nuestros representantes políticos actúen como lo hicieron pues por eso estamos como estamos. Pero en una ciudad en la que el paro supera el 30% y en la que vivimos de un sector servicios que no genera la mejor contratación, atacar de este modo al escaso tejido fabril es, cuando menos, irresponsable. Hacerlo respondiendo a las presiones minoritarias es aún peor.

No vamos a negar que haya preocupación en el vecindario por este proyecto de Cosmos, tanto como no podemos dudar de que la ubicación de la fábrica no es la mejor. Pero ello no obsta para que pensemos que ésta estaba allí antes que el barrio. Además, si la fábrica tiene todos los permisos por algo será, salvo que pensemos que esos papeles valen casi tanto como los que envuelven los regalos navideños.

A última hora, y coincidiendo con la primer manifestación, la parte socialista del cogobierno da marcha atrás en la idea de llevar a pleno la salida de Cosmos del PGOU. Presiones de las agrupaciones locales y el miedo al impacto electoral de esta medida están tras una decisión que vuelve a poner de manifiesto que el bipartito no es un ejemplo de firmeza y cohesión. Y que vuelve a llevar a preguntarnos si después de seis meses y, visto lo visto, alguna vez va a haber alguna medida que se tome, para bien o para mal, que se mantenga en el tiempo.

La pelea de Cosmos no ha hecho más que empezar. Esperemos que el desenlace no se traduzca en la desaparición de unos cientos de empleos y en el empobrecimiento aún mayor de la ciudad en la que vivimos.

Quince días

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 6 de diciembre de 2015 a las 10:07

Dos semanas quedan para acabar con esta sobredosis electoral que hemos vivido en 2015. Apenas 15 días para que los partidos nos cuenten por enésima vez lo bien que lo van a hacer si les votamos y los mal que lo van a hacer los contrarios. En Córdoba, como en toda España, las elecciones del próximo día 20 barruntan revolución toda vez que parece que van a definir un nuevo mapa político. Del bipartidismo en el que PP y PSOE campaban a sus anchas, con alguna entrada coyuntural de IU, vamos a pasar a contar con otras dos fuerzas: Ciudadanos y Podemos. Ambas irrumpen con fuerza en el panorama provincial a pesar de que sus candidatos ni son conocidos ni tienen relevancia social. Nuevos tiempos en los que no importan tanto las caras como los proyectos.

Las caras conocidas del PP y el PSOE sí que se juegan mucho. En el primero, José Antonio Nieto tiene que enjugar el mal momento que vivió el 24 de mayo cuando perdió la Alcaldía por un puñado de votos. Nieto, que ha andado bastante grogui durante estos meses, afronta las urnas como un reto personal. Necesita un buen resultado para verse reforzado dentro de su partido y para recuperar su imagen fuera de él. El presidente popular parece que tiene claro que su futuro pasa por Madrid y muchas de las posibilidades de ocupar un lugar en condiciones pasan por obtener un buen resultado dentro de dos domingos. No hay que olvidar que quien le sigue en la lista, Rafael Merino, ocupa ya un importante puesto en Madrid y ambos no son precisamente íntimos amigos.

En el PSOE la cosa no es distinta. Los socialistas necesitan recuperar el cetro que perdieron en 2011 y confirmar esa recuperación que parece han vivido en este 2015. Casi más que por mensajes internos, Juan Pablo Durán necesita un buen resultado para apoyar a Susana Díaz, de la que es fiel escudero y quien, si los sondeos aciertan, el día 21 podría estar en el AVE camino del despacho de mando en Ferraz. Durán ha optado por María Jesús Serrano y Antonio Hurtado, al frente de la plancha, pero ha colocado a su hermana en el tres en una decisión polémica que puede tensar el partido si, como parece, se quedan con dos escaños.

Y luego están Ciudadanos y Podemos. Marcial Gómez y Marta Domínguez pueden hacer historia al convertirse en diputados sin que se les conozca pasado político ni de activismo en Córdoba. El de Ciudadanos, procurador de carrera, se toma las cosas con calma sabedor de que no hay mejor reclamo para el voto naranja que el de Albert Rivera. No obstante, la situación del partido en Córdoba y los malos resultados de las municipales podrían lastrar sus opciones. Marta Domínguez bastante tiene con sobrevivir a la guerra interna desatada en el partido morado tras ponerla a ella en lugar de Antonio Manuel Rodríguez al frente de la plancha. Cuenta a su favor con el impulso que Pablo Iglesias da a la marca y habrá que ver si es capaz de movilizar a los círculos para llevar a cabo la campaña. En ambos casos, no obstante, los dos partidos lograron acta parlamentaria en Sevilla en marzo sin que sus campañas fueran como para hacer historia.

Y luego está IU, rebautizada como Unidad Popular. Antonia Parrado es la carta de la coalición para intentar un hueco en la Carrera de San Jerónimo. La aspirante es buena, pero en IU dan por descontado que volverán a quedarse fuera. Eso sí, sueñan con lograr un voto más que Podemos.

Lo dicho quedan 15 días de suplicio. Tómenselo con calma, disfruten del puente y mediten. Que hay mucho en juego.

Candidatos molones

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 29 de noviembre de 2015 a las 7:26

Dentro de tres domingos (hoy ya no cuenta), los españoles acuden a las urnas en las elecciones más importantes en los últimos 35 años. Está en juego la arquitectura constitucional del país, la organización territorial y el reparto de fondos entre las comunidades autónomas. El desafío soberanista catalán, la respuesta a la amenaza yihadista o la modificación de la estructura de sucesión a la corona también están sobre la mesa. Al tiempo, la irrupción de Podemos y Ciudadanos atisba el fin del bipartidismo PP-PSOE tal y como estaba entendido hasta el momento y la constitución de unas Cortes Generales más abiertas que nunca y con cuatro partidos con capacidad de decisión y mando. El Gobierno que salga de las urnas del 20 de diciembre con toda seguridad no estará respaldado por una mayoría absoluta y los responsables políticos habrán de demostrar su capacidad de negociación y encuentro para sacar adelante al país en este atisbo de recuperación tras la crisis económica. Así de fácil es la decisión que cada español tiene ante sí a la hora de elegir su opción política.

DEBATE ELECTORAL ENTRE ALBERT RIVERA Y PABLO IGLESIAS

Albert Rivera y Pablo Iglesias, el viernes antes del debate electoral que mantuvieron en la Universidad Carlos III de Madrid.

Vivimos tiempos de transformaciones vertiginosas, irrumpe una nueva mayoría ciudadana que se ha criado en democracia cuyas exigencias son nuevas y diferentes. Lo que hasta el momento nos ha servido como pegamento está puesto en duda y una época en la que la satrapía, el nepotismo, la corrupción y la desvergüenza han campado a sus anchas parece encontrar su fin. La nueva sociedad de la tecnología, la comunicación instantánea y la regeneración política e institucional afronta su primer gran momento. Atrás quedan el 15-M, la crisis, el rescate a medidas, los ERE, la Gürtel, Bárcenas, el 3% catalán y otras tantas miserias. Es hora de comenzar el cambio y parece que hay conciencia social de esta necesidad.


Ante esta situación, los partidos llevan meses preparando su terreno, diseñando estrategias sesudas con las que desmarcarse del contrario. Los gurús electorales se devanan la sesera pensando cuál será el mejor método para que sus candidatos aparezcan frescos y renovados ante el elector. La eterna campaña que vivimos en este 2015 se americaniza a marchas forzadas y se buscan métodos rompedores. La frescura de Pablo Iglesias y Albert Rivera choca de frente con el desgaste que arrastra el PSOE desde el final del zapaterismo y con la tristeza camuflada en rigor con la que se maneja Rajoy. Hay que darle la vuelta a la cosa, piensan los estrategas, y para ello hay que hacer todo lo que sea necesario. Convirtamos al candidato en un tío molón, señala el más avezado, y allí que todos los demás comienzan a buscar un hueco en el que destacar cuán humano es su caballo de carreras. Descendamos una montaña, montémonos en un coche de rallies, bailemos en un programa, comentemos un partido de fútbol, echemos unas cañas con Bertín… Hagamos el gamba, que así seguro que captamos decenas de miles de sufragios. Es la era del espectáculo. Si a Obama le ha ido bien, por qué no a nosotros, piensan en los cuarteles de mando.

RAJOY RECIBE A SANCHEZ EN LA MONCLOA PARA ANALIZAR LA RESPUESTA A LA DECLARACION INDEPENDENTISTA

Mariano Rajoy y Pedro Sánchez saludan durante uno de sus últimos encuentros en La Moncloa.

 

Y, mientras, el ciudadano asiste atónito al show. Ve casi con ardores a los partidos tradicionales bailando a un son en el que son arrítmicos. Como ese amigo de farras que daba vergüenza ajena cuando se lanzaba a la pista en busca del triunfo al final de la fiesta. Seamos molones, repiten los estrategas. “Y el contenido de los mensajes, ¿qué hacemos con él?”, dice uno al fondo. “Ah, por eso no te preocupes, llama a la Campos y di que vamos el sábado”, responde el otro. “¿No ves que somos molones?”.

Un minuto

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 22 de noviembre de 2015 a las 6:54

Hay ocasiones en las que la sorpresa por algún acto inesperado te deja seco y sin capacidad de reacción. Son esos momentos en los que alguien dice o hace algo que se sale del guión, te coge fuera de juego y te obliga a reaccionar sobre la marcha de una manera en absoluto prevista. Eso dice Isabel Ambrosio que es lo que le pasó el lunes cuando la concejala de Podemos Victoria López promovió secundar un minuto de silencio por las víctimas de los bombardeos franceses sobre Raqqa. Fue justo después de permanecer cinco minutos callados como homenaje a las 130 víctimas mortales de los atentados del 13-N en París. Fue un acto impresentable, un gesto que requiere toda la reprobación posible.

minuto

Isabel Ambrosio preside el minuto de silencio por las víctimas de los bombardeos franceses en Raqqa junto a los ediles de PSOE, IU y Ganemos.

Victoria López, una de las ediles más duras de la línea Podemos, anda encantada con su acción. Empeñada en explicarnos que lo que pasó en París y lo que ocurrió en la ciudad siria en la que el Estado Islámico tiene su capital es lo mismo. Y no, no lo es. No lo es porque en París se asesinó a sangre fría a 130 personas cuyo único pecado era haber quedado con amigos para pasarlo bien. No lo es porque quienes blandieron fusiles y bombas lo hicieron a sabiendas de que iban a causar el máximo dolor y querían causar el mayor de los destrozos. Victoria López y sus compañeros ponen en el mismo lugar a unas víctimas y a otras, y eso no es así. Es más, su actitud es una falta de respeto sin precedentes en un país en el que de terrorismo sabemos mucho. Claro que igual a la edil de Ganemos el recuerdo de ETA y sus barbaries se le haya borrado ya.

La reacción de Ganemos, IU y PSOE ante ese improvisado minuto de silencio pone sobre la mesa esa tendencia que tiene una parte de la izquierda española instalada en el buenismo y en la equidistancia ante cualquier tipo de violencia. Es esa forma de pensar en la que siempre se justifican las acciones del uno porque algo habrá hecho el otro. Es ese complejo que surge del pánico a tomar una posición clara en un asunto concreto. Lo de París está mal, pero también lo de Siria porque así no se arreglan los problemas. La violencia genera más violencia, vienen a decir ignorando que en una guerra como la que vive occidente contra el Daesh o te defiendes o te matan. Es el equilibrismo político y, con todos los respetos, cobarde que practican sobre todo en IU y Podemos. Como si a los animales que actuaron en París o en Bamako, o que matan a todo el que no piensa como ellos en Oriente Próximo, se les pudiera convencer con palabras. Alguien debería decirles que en el mundo hay buenos y malos. La vida es así.

Y luego está lo de la alcaldesa y el PSOE. El bochorno de ver a un partido que lo ha sido todo en el gobierno de este país haciendo el ridículo de esta manera. La sorpresa de ver a unos concejales romper el discurso de su partido en Europa, España y Andalucía para no enfadar a quienes les mantienen en los sillones de Capitulares. La indignación de ver a la principal autoridad de la ciudad poniendo a los cordobeses en el punto de mira de la mofa general. Hay cosas, alcaldesa, que no tienen sentido por mucho que se utilice la retórica para explicarlas. Párese un minuto solo a pensarlo.

La estrategia del avestruz

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 8 de noviembre de 2015 a las 7:13

Una vez más, y ya van no se sabe cuantas, la Junta de Andalucía vuelva a posponer una decisión de importancia relativa a Córdoba por los miedos que tiene a la hora de enfrentarse a los lobbies de presión. En esta ocasión, ha sido la consejera de Cultura, Rosa Aguilar, la encargada de transmitir a los cordobeses que no habrá segunda puerta en la Mezquita-Catedral hasta que no se manifieste la Unesco sobre su viabilidad. La decisión de Aguilar se produce después de recibir un informe del Icomos, organismo asesor de la Unesco en materia de patrimonio, en el cual se informa en contra de la apertura de esta segunda entrada para facilitar el paso de las cofradías en la Semana Santa. Con esta medida, la Junta lo único que hace es darle una patada hacia adelante al problema, poner en entredicho la opinión de sus propios técnicos, que aprobaron la obra en la Comisión Provincial de Patrimonio, y dejar claro que tiene pánico a tomar resoluciones claras que tengan que ver con el monumento.

Rosa Aguilar, el jueves antes de informar sobre la decisión de la Junta.No es cuestión de analizar si la segunda puerta genera o no algún menoscabo en el edificio, si no de destacar ese cacao mental que caracteriza a la Junta con la Mezquita-Catedral. Se entiende a la perfección que Rafael De La-Hoz recurriera un proyecto que acababa con una de las celosías que construyera su padre, si bien según ese mismo razonamiento tampoco podrían haberse abordado dichas celosías en su momento porque también rompían con la imagen del edifico. En fin, el huevo o la gallina.

Por otra parte, Icomos se ha caracterizado en los últimos tiempos por tener una postura bastante beligerante contra la Iglesia en el asunto de la denominación e inmatriculación del monumento y ha defendido el posicionamiento de la plataforma que reclama la titularidad pública de la Mezquita. Es aquí donde radica la clave de toda esta polémica. A escasos 50 días de unas elecciones generales en las que las perspectivas del PSOE no son las mejores, y en las que Podemos aparece encabezada en Córdoba por uno de los impulsores de esta plataforma, Antonio Manuel Rodríguez, en los despachos se decide dejar en suspenso cualquier resolución para evitar el impacto que podría tener sobre sus electores, los de Susana Díaz, esta decisión. No hay más.

¿Y quien pierde en todo esto? Pues Córdoba una vez más. Porque si la Junta considerase la segunda entrada un problema no tendría más que haber informado en contra y si por el contrario, tal y como sostienen sus propios técnicos, no lo es no tendría más que haber aprobado el proyecto. Con esta patada hacia adelante lo único que se consigue es perjudicar a Córdoba. Más allá de la inspiración religiosa de esta iniciativa, lo verdaderamente lamentable es que volvemos a asistir a otra ocasión perdida en la ciudad. A nadie con mínimas luces escapa que vivimos del turismo. Tampoco, que el transitar de las procesiones por el Casco sería un gran atractivo turístico que se traduciría en más visitas, más empleo, más riqueza y más crecimiento. La decisión de la Junta frena todo esto y encima pone un conflicto local en manos de una organización supranacional, que seguro que flipará al recibir este dossier.

Si la Junta sigue sin tomar decisiones en Córdoba –y basta recordar casos como las naves de Colecor, el Palacio de Congresos, la Ronda Norte o el Marrubial– desde luego cabe empezar a plantearse si no está más para restar que para sumar. Al tiempo, esa estrategia de esconder la cabeza siempre da vergüenza ajena. Y eso que el PSOE gobierna ahora en Capitulares. Con amigos así…

El paraíso de Artur

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 1 de noviembre de 2015 a las 7:18

Artur Mas va por ahí diciendo que él quiere una Cataluña libre. Una república en la que todos los catalanes sean felices. Una especie de nirvana nacionalista en el que habrá paz, amor y fraternidad por doquier sólo por portar la estelada. La república catalana será un lugar idílico en el que no habrá pobreza, ni hambre, ni desigualdades. Un paraíso terrenal en el que los niños y las niñas serán más listos, más guapos y más altos. El Estado catalán acabará con todos los problemas de sus habitantes sólo con su declaración de independencia. Será la octava maravilla del mundo y los inversores acudirán raudos a la carrera para dejarse los cuartos en él porque sus leyes serán las mejores, sus trabajadores los más preparados y su presidente el más magnánimo habido en la historia.

Artur Mas, a su llegada al TSJC para declarar por la convocatoria del referéndum nacionalista del 9-N de 2014.En su afán por darle a los catalanes ese paraíso terrenal a Artur Mas le han salido unos enemigos muy malos en Madrid y en el resto del país. Son unos hombres malos, insolidarios, que se comen a los niños por las noches. Son personas sin corazón que esquilman a los catalanes, se llevan su dinero, arruinan sus fábricas y despiden a sus empleados. Son los culpables de que sus farmacéuticos no cobren por las medicinas que recetan sus médicos. Son quienes hacen que su sanidad, la mejor, la más vanguardista, tenga problemas para atender a los enfermos y, incluso, hasta ponga en riesgo a algunos pacientes. Son la encarnación del mal, representan la corrupción más institucionalizada.

En el mundo ideal que va a crear Artur Mas no existen comisionistas del 3%, ni financiación extraña en los palaus de la música, ni es necesario llevarse cientos de millones a Andorra, Belice o sabe Dios dónde porque allí todo estará bien. El paraíso catalán no tendrá impuestos que den de comer a los vagos de los andaluces, ni tasas que sirvan para hacer carreteras a esos subdesarrollados extremeños. En el walhalla independiente las autopistas serán gratuitas, los trenes llegarán a su hora y los escritores, músicos e investigadores que allí trabajen recibirán todos los años el premio Nobel correspondiente.

En el paraíso de Artur Mas se venerará la visión comprometida y anticipada a su tiempo de Jordi Pujol y no será necesario cumplir las leyes porque desde la CUP se encargarán de que no haya ningún tipo de limitación al libre albedrío. Tampoco habrá en esta tierra diferencias entre ricos y pobres pues todos serán compañeros en la tarea común de hacer un Estado feliz. Por supuesto, en la república de la estelada sólo habrá un presidente, será eterno, no estará sujeto a urnas ni campañas y será venerado por sus compatriotas como su libertador. Como San Martín, como Bolívar, como Mandela, como el mejor y más fiel heredero de Gandhi.

Así es el mundo de Artur Mas. Bonito, idílico, maravilloso, espléndido, opulento, suntuoso, desprendido, soberbio. Lástima que no haya llegado aún nadie capaz de desmontar el mito, nadie inteligente y desprendido que libere los ojos de ese pueblo cautivo para que a su alrededor vean la verdad que les rodea. Una verdad miserable, como la de quien aventa íntimas pasiones para ocultar que su incapacidad, su ignorancia, su mezquindad, su egoísmo y su falta de inteligencia han colocado en el abismo a un territorio fértil, laborioso, ejemplar y magníficamente dotado. Una verdad que, como todas las ligadas al nacionalismo mal entendido, sólo tiene un desastroso final posible. Como tantas veces se ha visto ya en tantos rincones del mundo. Y todo ello por el apego enfermizo a una poltrona. No hay otro motivo.

Isabel ya tiene perfil

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 25 de octubre de 2015 a las 6:57

Poco más de cuatro meses después de llegar a la bombonera de Capitulares, parece ser que Isabel Ambrosio al fin se ha decidido a buscar y definir un perfil público. Asesorada por su escaso círculo de consejeros, la regidora, en apenas tres días, ha optado por darle una vuelta de calcetín a su presencia pública para dejar atrás polémicas estériles y aparecer ante la ciudadanía como lo que es, su alcaldesa. Una visita a San Andrés para entregar la medalla de oro a la hermandad de La Esperanza –con levantá, besos y abrazos incluidos–, un baile por sevillanas con las peñas en las setas de Noreña y una rueda de prensa arremetiendo contra los “manifiestamente mejorables” presupuestos de la Junta de Andalucía, han sido el vehículo para vestir de largo esta estrategia

Parece ser que Ambrosio por fin se ha dado cuenta de lo que muchos comentan por lo bajini en la ciudad, que su socio de gobierno Pedro García le ha comido la tostada y está ejerciendo de facto como alcalde a ojos de la ciudadanía. La regidora sabe también que debe cubrir la escasa, siendo generoso, presencia de su equipo en la vida cordobesa. A excepción de Emilio Aumente, perro viejo en estas lides, ninguno del resto de sus concejales parece haber encontrado todavía su sitio en la ciudad. La falta de experiencia de unos y la falta de ganas por salir de casa de otros, estaba ofreciendo como resultado la ausencia del PSOE de la ciudad que ha logrado conquistar tras 40 años de democracia.

Con su acercamiento a las cofradías, la regidora deja atrás sus errores de novata con el cuadro de San Rafael –ahora le falta ponerlo encima de su cama para demostrar su entrega al Custodio– o sus ausencias sonadas en la Magna Mariana o en La Fuensanta. Al tiempo, parece que por fin se da cuenta de que entre sus votantes hay también cofrades por mucho que a algunos les pueda sorprender. En el otro lado de la balanza, este gesto calienta las relaciones con sus socios de gobierno de IU y, sobre todo, con sus “padrinos” en el pleno de Ganemos. El partido verde, de hecho, ha tardado muy poco en reaccionar para recordarle que existe un acuerdo de gobierno en el que la laicidad es punto irrenunciable y exigirle la revisión de las relaciones con las cofradías. De este primer envite, Ambrosio ha salido diciendo que no debe dar explicaciones a nadie. Veremos si eso es así y no debe pagar facturas.

Pero de este cambio de imagen, lo más relevante es el órdago a la Junta por los lamentables presupuestos previstos para Córdoba. La alcaldesa cumple su promesa electoral de poner a la ciudad por delante de su partido. No han sido pocas las llamadas que han recibido tanto ella como su entorno para preguntar que qué pasa aquí. La regidora, pese a todo, permanece firme ante cualquier presión. Siendo una decisión acertada (e inédita) anteponer Córdoba a los colores, la alcaldesa corre el riesgo de sufrir el desafecto de los suyos y verse víctima del ninguneo por parte de una dirección en Sevilla que no está acostumbrada a que nadie le plante cara y mucho menos un cargo público.

Ambrosio al fin parece haberse encontrado, algo de lo que todos debemos alegrarnos por la parte que nos toca como cordobeses. Veremos si este cambio de piel es duradero o si son sólo gestos de cara a la galería. Esperemos que no sea así porque si hay una lección que se deben aprender todos los alcaldes es que sus votantes les permiten errores y deslices en sus primeros días, pero que andar jugando con las cosas serias durante todo el mandato es algo que luego se paga muy caro cuando se opta a la reelección.

La encrucijada del turismo

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 18 de octubre de 2015 a las 7:24

A falta de que los expertos designados por el Ayuntamiento diseñen por quincuagésimo séptima vez el modelo de la Córdoba del futuro, nadie puede negar que el sector económico más importante de la ciudad es el turismo. La gallina de los huevos de oro da de comer a miles y miles de cordobeses, de manera legal e ilegal. Si convenimos que a la ciudad vienen cada año centenares de miles de turistas que dejan en la ciudad centenares de miles de euros, no podemos por menos creer que hay que tenerle el respeto que se merece al sector. Que en ocasiones parece que nuestros próceres políticos se avergüenzan de tener una ciudad que viva en gran medida de sus visitantes.

Sin embargo, el turismo padece en Córdoba el mismo problema que el resto de sectores económicos para posicionarse y definir su personalidad. Esta semana hemos tenido al primer teniente de alcalde, Pedro García, retomando un argumento del PP –vade retro Satanás– para destacar que la ciudad carece de la infraestructura hotelera necesaria y que los precios son muy elevados. Tiene razón García cuando afirma esto; tanta como puede tener el todavía presidente de Hostecor, Antonio Palacios, cuando le reprocha que “desconoce” la realidad del sector y le reclama que “se ponga a trabajar” para solucionar las carencias del mismo. Y es que a estas alturas del siglo XXI no tenemos Palacio de Congresos, no tenemos reciento ferial y no tenemos una programación adecuada que acabe con la estacionalidad y el turismo de fin de semana. Pero no es sólo cuestión de hacer las infraestructuras que están pendientes o diseñar una programación adecuada. Hay que hacer más.

Hostecor también debe tener un papel fundamental a la hora de impulsar el turismo, algo que en los últimos años no ha existido. Fagocitada por la omnipresente Confederación de Empresarios de Córdoba (CECO), la directiva de Palacios ha dinamitado casi todos los puentes para conseguir que el cisma interno derivara en la aparición de Córdoba Apetece. Mañana, los empresarios de este pujante sector económico cordobés tienen ante sí la oportunidad de decidir qué quieren hacer con su futuro.

Por un lado, Francisco de la Torre, representa aire nuevo y cierta bisoñez frente a una María Dolores Jiménez heredera de la directiva saliente y conocida por su larga trayectoria en cargos de representación en la ciudad. Sin valorar ni a uno ni a otro, lo que ambos deberían tener presente es que han de acabarse los personalismos y ese afán enfermizo por figurar. El sector turístico no puede dedicarse siempre a criticar y pedir, debe implicarse en el desarrollo de la ciudad, en la promoción y organización de eventos como la campaña de Navidad, la Semana Santa, el Mayo Festivo o el Festival de la Guitarra que tanto les benefician. Esa implicación ha de ser por la vía de la aportación porque los empresarios deben quitarse de la cabeza la idea de que poner dinero es gastar y han de pensar que el gasto es inversión y que si ésta está bien hecha da pingües beneficios.

Ya hace cuatro años las elecciones de Hostecor acabaron convertidas en un sainete. Esperemos que mañana, gane quien gane, se impongan la cordura, la profesionalidad y el rigor. Esto no consiste en que todos sean amiguitos sino en que sean capaces de sumar voluntades y poner los intereses de la ciudad por encima de los personales. Y no por altruismo sino porque la unión hace la fuerza y ésa es la que da beneficios y llena las cajas registradoras. Aunque parezca mentira decir esto en esta ciudad.

El Cercanías y la tibieza

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 11 de octubre de 2015 a las 7:04

Me da a mi la impresión de que el anuncio realizado esta semana por la delegada del Gobierno andaluz en Córdoba, Rafi Crespín, de que hay 7 millones de euros de Europa aprobados para el Cercanías ha cogido en fuera de juego a casi todos por aquí. Acostumbrados como estamos ya a que por estas tierras inviertan las administraciones lo mismo que en fuentes en el desierto, muchos de nuestros cargos públicos han demostrado durante la semana que se miran poco los boletines oficiales. Quizás quien más descolocada se ha quedado es la alcaldesa de la capital, Isabel Ambrosio, quien el viernes incluso dijo dudar si ese dinero es para el Cercanías provincial o para el local -que ella se ha impuesto desterrar la palabra metrotrén del imaginario cordobés.

Sea como fuere, lo cierto es que la Comisión Europea ha aprobado meter en el plan de inversiones de los fondos Feder 2014-2020 los susodichos siete kilos y que ahora la Junta, que es quien ha pedido la pasta, es la que tiene que darle un empujón al tema. Los alcaldes de la Vega del Guadalquivir están locos de contento con la posibilidad de que una demanda histórica pueda ser respondida y esperan ansiosos los siguientes pasos que debe dar la administración. Ésta guarda silencio y espera que escampe un poco para aclarar conceptos y ver qué hace con el parné. En la capital, mientras, seguimos aguardando que la enésima comisión formada para debatir el futuro de Córdoba -que ya es manía tener que redefinir la ciudad cada cuatro años- dé su veredicto sobre el metrotrén (perdón, Cercanías) e ilumine el camino a seguir desde Capitulares.

¿Y los cordobeses? Pues la verdad es que me da a mi que van más bien a lo suyo y ya poco se preocupan y esperan de lo que les pueda venir desde las salas de mando. Si uno habla con quien sufre para aparcar en el centro éste le dice que hay que hacer algo con el transporte. Que hay que realizar estrategias comunes que permitan mejorar el funcionamiento de Aucorsa para dejar el coche en casa. Si se va a la provincia no son pocos los que piensan que un tren que traiga a Córdoba en un salto es, más que una necesidad, una cuestión de justicia histórica. Que no está muy claro por qué en Cádiz, Sevilla o Málaga hay un amplio servicio de Cercanías y aquí tenemos que andar gastando en gasolina.

Cuesta entender tanta tibieza con una infraestructura que puede ser tremendamente beneficiosa para el área metropolitana de la ciudad. Tantas dudas desde la administraciones y tanto miedo en los despachos a decir que los costes se pueden desmadrar. Tanta incapacidad, al fin y al cabo, para coger el toro por los cuernos y trabajar en soluciones, para diseñar un modelo de transporte realmente sostenible e intermodal, para hacernos a todos la vida más fácil. Con lo claro que dejaba todo esto claro la Orquesta Mondragón cuando nos decía aquello de “viaje con nosotros y sea feliz…”.