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Tripartito

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 31 de mayo de 2015 a las 7:48

Las urnas hablaron el domingo pasado y determinaron que en los próximos cuatro años el Ayuntamiento de Córdoba va a ser un follón. Lectura rápida de unas urnas de las que sale un pleno con seis fuerzas políticas, en el que la más votada no puede llegar a acuerdos para mantenerse en el gobierno y las tres de izquierdas suman la cifra mágica para desalojar a la derecha del poder. Tripartito, apréndase esta palabra porque a partir de ahora vamos a escucharla mucho. Eso es lo que desde mañana va a intentar poner en marcha el PSOE de la sorprendente Isabel Ambrosio yendo de la mano de Ganemos Córdoba e Izquierda Unida. Gobierno de tres, cosa compleja de gestionar porque todos se necesitan y ninguno tiene una fuerza determinante sobre los demás.

Los socialistas parten con ventaja merced a sus siete ediles, pero se les han visto tanto en la cara las ganas de ocupar la bombonera donde se sienta el alcalde que los demás no se lo van a poner fácil. Ganemos se asamblea mañana –apréndanse también esto de las asambleas– para decidir qué hace. Unos quieren pisar moqueta; otros apoyar pero quedarse de pepito grillo en la oposición; otros desean alcaldías rotatorias, y habrá quien tenga otra propuesta mucha más creativa en mente. Seguro. Es lo que tiene el asamblearismo, que da lugar a muchas ideas. La clave estará en Podemos y en su capacidad de presión. De entrada, todo el apoyo pero nada de mando en plaza.

Izquierda Unida también comienza mañana sus reuniones para analizar la cosa. Está claro que le darán el sí a Ambrosio, casi tanto como que pedirán su dote y negociarán duro. En IU hay mucha experiencia de gobierno en Córdoba y las ideas están bastante claras. Además, el noviazgo fallido con Susana Díaz los tiene despechados y no van a dejarse camelar por unas migajas. Normal.

El PSOE quiere el poder tanto como teme gestionar el trío. Pase lo que pase saben que serán cuatro años muy complicados y sotto voce reconocen que el equipo con el que cuentan no es el más preparado (por ser discretos). Isabel Ambrosio está ante una ocasión histórica y debe aprovecharla, pero también hay voces que por lo bajini mantienen que cuatro años de oposición bien aprovechados como primera fuerza de la izquierda tampoco estarían mal. Salvo orden contraria de Susana Díaz –nunca descartable, que quien manda, manda–, eso no pasará y tocará medirse en Champions con una plantilla pensada para mantener la categoría e ir mejorando con los años. Claro que siempre queda la opción de tirar de fichajes externos para apuntalar al equipo en el verano, que para eso están la ley de grandes ciudades y las coordinaciones y direcciones generales.

¿Y el PP? Pues viéndolas venir, soñando con que sus impugnaciones obren el milagro y arreglen sus problemas. Porque si se confirma su salida de Capitulares se va a liar parda. Pero eso es para otro domingo, no le hurtemos al tripartito el dulce sabor de su victoria.

Una victoria muy meditada

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 26 de mayo de 2015 a las 13:30

Isabel Ambrosio (Madrid, 1970) ha hecho historia en el PSOE cordobés contra todo pronóstico y dándole la vuelta a las encuestas. Los siete concejales obtenidos el domingo y los más de 30.000 votos recibidos suponen el mejor resultado logrado por los socialistas cordobeses nada menos que desde 1991, cuando el ya retirado Manuel Gracia estaba al frente de la candidatura. Con un estilo alejado del ruido que reina hoy en día en la política y una apelación al corazón y a la cabeza, la exdelegada del Gobierno andaluz ha situado a su partido por primera vez en la historia de la democracia ante la posibilidad de ostentar la Alcaldía de Córdoba. Ahora le queda cerrar la negociación del tripartito con Ganemos Córdoba e Izquierda Unida, una labor en la que es posible que haya mucho ruido pero tras la que seguro que habrá más nueces.

prensa¿Y cómo ha llegado Ambrosio hasta aquí? Pues con una estrategia a largo plazo, no demasiado respaldo en sus inicios y mirando y escuchando el consejo de veteranos socialistas como Francisco García o José Miguel Salinas. Ha sido el triunfo de una campaña de tono bajo, mucho, basada en muchas reuniones con colectivos, sin ofrecer nada desmesurado y “escuchando mucho, que es lo que hay que hacer”, tal y como no se cansa de repetir la candidata. Ni una palabra más alta que otra, ni un enfrentamiento innecesario. La aspirante socialista se muestra muy incómoda en la guerra de titulares altisonantes. Unido a ello, el arrastre que Susana Díaz ha demostrado que tiene entre el electorado socialista tampoco ha de ser descartado y a buen seguro que le ha arrimado un buen puñado de votos. Por último, la patada que el electorado del PP le ha infligido a Rajoy en el trasero de José Antonio Nieto ha puesto la guinda al pastel.

¿Y ahora qué? Pues a esta eterna promesa del socialismo cordobés le tocará negociar con tirios y troyanos para poner en pie un gobierno de izquierdas que desaloje al PP de Capitulares a pesar de que la formación de Nieto haya sido la más votada. La dificultad no estará en alcanzar el pacto en sí, aunque habrá quien tensará la cuerda para aparentar, sino en gestionar el día a día de tres formaciones con una cultura de gobierno tan diferente. Ambrosio habrá de ser capaz de lidiar con la tendencia al asamblearismo que caracteriza al Ganemos de Rafael Blázquez, al tiempo que debrá contentar a una Izquierda Unida que tras la experiencia de Sevilla con Susana Díaz desconfía de todo lo que huela a pactos con el socialismo. Pedro García no pondrá fácil el consenso. Y todo ello con la reivindicación a la Junta de que cumpla sus compromisos con Córdoba, uno de los leit motiv de su reciente campaña.

Nada de esto arredra a la candidata socialista, quien ayer en la Feria volvía a aparecer radiante y con sonrisa de vencedora en la recepción que ofreció la Asociación de la Prensa. Hasta el lunes no habrá movimiento -al menos oficiales- y a partir de ese día comenzará una cuenta atrás que debe terminar el 13 de junio con su elección como regidora. Será el comienza de la etapa que de verdad medirá la altura y talla política de esta mujer que, hasta el momento, ha sabido hacer valer su tacticismo para llegar al sitio justo en el momento concreto. Si la jugada le sale bien, y no tiene por qué no hacerlo, igual nos encontramos ante el salto definitivo hacia esas responsabilidades mayores que muchos dentro del PSOE le han reclamado casi desde sus inicios. Veremos qué ocurre.

El esfuerzo de ir a votar

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 24 de mayo de 2015 a las 11:38

O mayoría o caos. Así terminaba el viernes  el candidato del PP y alcalde, José Antonio Nieto, la campaña electoral en su último llamamiento al voto de hoy. Se acababan 15 días de actos electorales y promesas varias en las que el miedo a meter la pata ha sido la nota dominante. Dos semanas más bien aburridas, tediosas diría yo, en las que la mayoría de los partidos han hablado muy poco sobre el futuro de la ciudad y mucho sobre el amor, la fraternidad y el corazón. Iniciativas reales hemos visto pocas, casi todas desde el mismo lado, y eso es una pena si tenemos en cuenta que lo que hoy elegimos es quién dirigirá los designios de nuestro entorno cercano los próximos cuatro años. No votamos a Susana Díaz, ni a Rajoy, ni a Albert Rivera, ni a Pablo Iglesias… Lo que hoy decidimos es cómo queremos que se hagan las obras en nuestra calle, cómo queremos que circule el tráfico a nuestro alrededor, cómo nos gustaría que se enfocase la ciudad para salir del agujero de la crisis. Y sobre todo ello es sobre lo que ayer debimos reflexionar.

La política nacional y las dudas alrededor del sistema tradicional de partidos han invadido la campaña de estas municipales. Las profundas crisis que viven socialistas y populares han mancillado la convocatoria y los partidos emergentes aparecen como la vía de escape más fácil para el cabreo del personal. Sin embargo, si algo se ha echado de menos en estos días ha sido que esos emergentes hayan planteado de manera clara el modelo de ciudad que defienden. No se debe concurrir a las urnas rodeado de generalidades bienintencionadas o con candidatos cuyo rostro ni aparece en la propaganda electoral que reparte su partido. Ganemos y Ciudadanos quieren ser alternativa y en su camino han pecado de cicateros a la hora de explicar cuál es.

En los partidos grandes o tradicionales ha habido quien sí ha planteado esa alternativa y quien lo que ha hecho es navegar en las aguas de la dialéctica. Nieto ha sacado todas esas maquetas de las que ha rajado siempre para pedir  cuatro años más con los que cerrar su proyecto. El alcalde sabe que juega solo y contra la pésima imagen de su marca, así que lo que pase esta noche será un mérito o fracaso muy personal. El PSOE, que sueña con ser segunda fuerza política, no ha planteado nada concreto de cómo quiere la Córdoba del futuro. No es cuestión de vender ilusiones como Pepe Mellado, pero sí debería haber ido un poco más allá del corazón y los sentimientos de Isabel Ambrosio. Para ser alternativa hay que plantearla. IU lo ha hecho, no con nada nuevo sino con el recuerdo de las glorias pasadas. Pedro García se juega su futuro, y lo sabe, y ha optado por rescatar lo que fueron los gobiernos de su coalición con el riesgo que eso conlleva. Veremos si los ciudadanos le recuerdan cómo acabó su último gobierno o prefieren rememorar los laureles de Anguita.

La decisión hoy está en los cordobeses, es el momento soberano de ir a las urnas para reclamar el modelo de ciudad que cada uno quiera. Sea este el que sea. Hará calor y puede que haya resaca de la Feria, pero la decisión sobre qué va a pasar estos cuatro años en el vecindario bien que vale hacer el esfuerzo de ir a votar. Y que Dios reparta suerte.

Entre mayorías y pactos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 23 de mayo de 2015 a las 6:38

Terminó la campaña. Después de dos semanas oficiales pidiendo el voto y varios meses calentando el ambiente, los candidatos tienen hoy la jornada libre. Se la toman los aspirantes y también los ciudadanos, un tanto embotados después de tantos mensajes como han recibido en este tiempo. Lo mejor ante tanto exceso quizás sea pasarse hoy por la Feria para renovar las neuronas a ritmo de sevillanas y chunda-chunda. Pocas cosas hay mejores para afrontar con calma mañana el momento de votar.

En el cierre de campaña que vivimos ayer quedó claro que se elige entre dos maneras de gobernar Córdoba a partir del lunes. Por un lado está el PP, cuyo candidato, José Antonio Nieto, tiene claro que su proyecto necesita de otros cuatro años y solo una mayoría suficiente le permitirá llevarlo a cabo. El aún alcalde no pactará con nadie, en un claro guiño a los electores para que acudan el domingo en masa y le renueven la confianza.

La otra opción es que la formaría un amplio gobierno de concentración con todos los demás que se presentan. El PSOE de Isabel Ambrosio insiste en cambiar la ciudad con corazón y esperanza y mantiene ese recuerdo del talante zapateril como base de futuro. IU apela al pasado, a su legado y a la reivindicación de una ciudad plena de barrios. Su candidato, Pedro García, es el que más claro habla de que lo que quiere es echar al PP. Ganemos ha apurado el momento hasta última hora. El partido verde se ha dado cuenta tarde de que su campaña necesitaba impulso, pero confía en que la izquierda cansada de los de siempre y el espíritu del 15-M y Podemos le aúpen a un lugar determinante.

Luego está Ciudadanos, cuyo candidato, José Luis Vilches, ha hecho una campaña irregular y fía al tirón de Albert Rivera gran parte de sus expectativas. La formación naranja no aclara a quien apoyará, pero sí que no cogobernará. Y, por último, está Rafael Gómez, el candidato sin campaña salvo los mítines de los dos últimos días. Poco más hay que decir de él.

Se acabó la campaña, toca reflexionar. La decisión va entre una mayoría suficiente y un cogobierno abierto. Que lo piense usted bien.

El último día

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 22 de mayo de 2015 a las 6:10

Quedan horas, pocas, para que los candidatos pidan el voto para sus siglas en las elecciones municipales de pasado mañana. Ya no hay ni apretón final, sino mirada a la Feria que empieza esta noche y que durante unas horas nos permitirá abstraer la mente de estos meses electorales y dedicarse –los que puedan– a disfrutar un rato de la fiesta y los amigos sin tener que escuchar a unos y otros decir lo buenos que son, los proyectos que tienen y los mal que creen que van a hacerlo los demás si llegan a ganar. El pescado está vendido y lo de la jornada de hoy solo servirá de relleno tras dos semanas en las que hemos escuchado de todo. Si es que usted ha querido o tenido tiempo de escucharlo todo, claro. No va más, que dirían en los casinos.

El mensaje final que se escuchó ayer y se oirá en los cierres de esta tarde/noche será el del voto útil. No habrá quien no lo utilice. La derecha porque mantiene que es la única garantía de futuro; la izquierda, porque no hay otra forma de cambiar; los recién llegados, porque solo ellos son capaces de conseguir la transformación. Últimas horas de la partida, últimos mensajes, últimas llamadas antes de que los decibelios de las casetas hagan inútiles todos los esfuerzos de los partidos por hacerse oír.

Acaba una campaña que ha sido, sobre todo, sosita. Unos días en los que ha parecido que la mayoría de los aspirantes salían a empatar, con la mente puesta casi más en no equivocarse que en arriesgar. Ha sido una carrera electoral atípica, demasiado limpia en la superficie aunque sotto voce haya habido más de lo que parece. Hemos vivido una pugna electoral en la que queda la duda de qué habría pasado si los partidos –sobre todo de la oposición– no hubieran tenido tanto miedo de meter la pata. Esto ya no es lo que era y la incertidumbre que se palpa en la calle se nota también en los cuarteles de mando. El de hoy es el último esfuerzo por el voto. A las diez empieza la Feria y, como diría el castizo, a partir de ahí es bregar pa ná.

Nieto saca la vena política

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 21 de mayo de 2015 a las 6:13

Se ha hecho de rogar, pero al fin vemos en esta campaña política más allá de buenismos y maquetas. Al fin hay quien contrapone proyectos con proyectos, ideas con ideas, acciones con acciones. José Antonio Nieto mostró ayer su cara más política, esa en la que la dialéctica y el debate son protagonistas y donde el candidato del PP se mueve como pez en el agua. Tuvo que venir el martes Susana Díaz de Sevilla para sacar al regidor del letargo en el que la carrera electoral parecía habernos sumido. La presidenta en funciones y futura presidenta de la Junta dijo en su paseo por Fátima que el alcalde solo confronta y no ofrece soluciones y este quiso responder en condiciones.

nietoNo se anduvo por las ramas y tocó el alcaldable popular todos los puntos donde sabe que le hace pupa al PSOE. Recordó lo efímero del paso de Díaz por la ciudad –apenas una hora–, los incumplimientos del Gobierno andaluz en materia de infraestructuras de diverso tipo –los que ya sabemos todos– y aprovechó para insinuar que en el socialismo cordobés no manda nadie porque es “una sucursal” de Sevilla. También tuvo para la corrupción y el caso Aznalcóllar, que no se vaya a quedar atrás. Duro y contundente, sin el miedo que hace que otros eludan el debate ideológico por temor al hastío ciudadano. Esa precaución que ha hecho que estos días hayamos asistido a una sucesión de actos de consumo interno y no hayamos visto prácticamente nada de la confrontación de ideas que debe darse en unas elecciones. Está muy bien eso de presentar maquetas o de propugnar la paz y el amor eterno, pero los modelos han de ser puestos en comparación, lo que no significa insultar ni menospreciar al contrario. Ahí está el matiz que diferencia la buena política del comentario chusco de barra de bar. Y ahí es donde normalmente vemos naufragar a la clase política.

Nieto recuperó ayer su vertiente dialéctica y respondió a las acusaciones de la jefa del socialismo. A los que prefirió no responder fue a los integrantes de Ganemos con su tercera denuncia ante la Junta Electoral. Y es que comienza a cantar un poco que el partido verde, tan defensor del buen rollo, esté en tanto lío judicial. Que hasta podría parecer que busca salir así más en los papeles.

Susana pone la pimienta

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 20 de mayo de 2015 a las 6:54

Por fin algo de ritmo en esta campaña en la que el tedio ha sido en ocasiones insoportable. Al fin alguien ha venido a poner algo de mordiente en el escenario general y demostrar que realmente el domingo hay una cita con las urnas en la que nos jugamos algo. No es que uno reclame sangre –que un poco sí–, pero sí que se echaba de menos algo de dinamismo que sacara la caravana electoral de los argumentarios preparados y los actos precocinados. Y la elegida para esto fue Susana Díaz, la presidenta de la Junta, que hizo una fugaz visita a Córdoba para respaldar a su candidata, Isabel Ambrosio. Y lo hizo donde mejor se le da, en esos paseos en los que la líder socialista despliega todo su populismo entre besos, abrazos y niños en brazos. Vamos, en lo que viene siendo una campaña.

Susana Díaz, ayer durante el paseo electoral que dio por Fátima.La presidenta en funciones y futura presidenta andaluza –el lunes 25 comenzará a despejarse su investidura– aprovechó que el alcalde había querido quitarse de encima la denuncia de Ganemos sobre su uso del coche oficial apuntándola a ella, para pedirle al regidor seriedad y colaboración. Con todo el arte. Que dijo Díaz que ella está por hacer cosas por Córdoba, pero que la culpa de que no se haga nada es de José Antonio Nieto y sus críticas y boicot permanentes. Sí señor, como si aquí la Junta fuera algo puro y virginal cuyo honor se mancilla desde Capitulares cada vez que se tiene ocasión.

Tiene arte y olfato la presidenta para, en una hora, arengar a los suyos y arrear a los contrarios. De paso, demuestra que en las campañas se puede poner algo de pimienta sin que pase nada, que se puede decir lo contrario del adversario sin que por ello se caigan los anillos y que es lícito lanzar mensajes a las huestes propias. Que estamos en campaña, no en un retiro de ursulinas. Y, de paso, Susana Díaz hasta tuvo tiempo para apoyar a Isabel Ambrosio incluso cuando se le preguntó por las tímidas pataditas en la espinilla que esta le está dando al Ejecutivo andaluz estos días. “Es lo que ha hecho siempre”, dijo. Y todos asintieron, aunque no se sabe muy bien si en la respuesta de la jefa había más de respaldo, reproche o aviso. Pero de las cuitas pasadas entre ambas mejor hablamos otro día.

Las constantes de Ganemos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 19 de mayo de 2015 a las 6:22

Ganemos Córdoba al fin da señales de pulso más allá de la sostenibilidad, el diálogo y la participación. Se echaba de menos que diera pasos más contundentes para hacerse visible. El partido verde está, efectivamente, bastante verde en esto de las campañas electorales y ha desarrollado una estrategia en la que ha habido más de puesta en escena, mensaje buenrollista y paseo en bici que de propuestas de gobierno concretas y escritas negro sobre blanco.

A la espera de que veamos esas ideas plasmadas en documentos, lo que Ganemos Córdoba sí ha hecho es denunciar al PP ante la Junta Electoral por el uso partidista del coche oficial en la campaña de José Antonio Nieto. El recurso está bien fundamentado y demuestra que ha habido un intenso y exhaustivo seguimiento del vehículo durante estos días. Incluye además otro elemento que es característico de esa nueva forma de entender la vida pública que sostiene Ganemos y es que en su argumentación señala que usar el vehículo oficial es “carente de toda ética y honestidad”.

Más allá de que se pueda considerar que la jugada sea más o menos acertada, sí que hay una cosa en la que es consecuente con los postulados de esta agrupación de electores: la visión de la política desde una perspectiva más fiscalizadora y menos condescendiente. Sin entrar a valorar el futuro del recurso, al que desde el PP se responderá –no sin lógica– que Nieto además de candidato es alcalde, lo que demuestra la acción es que hay vida en la organización verde. Que no todo es la inocencia que se presenta. En Ganemos Córdoba hay muchos debutantes en la vida pública, pero también hay otros tantos que no es la primera vez que se meten en estos berenjenales (y se nota).

Y conste que esto no es una crítica. Es más, tiene hasta su punto de agradecimiento por echarle algo de pimienta a una campaña en la que es tal la bondad, respeto y amor que se declaran los aspirantes que uno comienza a preguntarse por qué no se coaligan de entrada y nos ahorramos problemas. Por ello, bienvenidos el recurso y la constatación de que Ganemos Córdoba mantiene las constantes vitales.

La semana decisiva

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 18 de mayo de 2015 a las 6:27

Quedan cinco días de campaña y toca apretar los dientes. Después de un fin de semana no excesivamente activo –con pitos al alcalde en la caracolada incluidos-, los candidatos tienen hasta el viernes para convencer a los indecisos de que sus opciones de gobierno son las mejores. Más o menos un 25% de los electores cordobeses aún no ha decidido su voto y a ellos van a ir dirigidos estos días los mensajes centrales. El PP va a mirar hacia ellos tras diez días en los que ha sido el que más propuestas concretas ha colocado sobre la mesa. Ahora, si todo va como debe, le veremos apelar al voto útil, al del rigor y al que rechaza experimentos ni vueltas al pasado. Todo lo contrario que va a plantear IU, para quien su mejor reclamo es su época de gobierno y todo lo que se logró en ella. Se soslayarán los errores y se apuntará al recuerdo de Córdoba como ciudad ejemplar de implicación ciudadana. El PSOE, por su parte, insistirá en pintar a Nieto como un hombre desalmado y en su mensaje de reconquistar los corazones. Tampoco estaría de menos que más allá del argumentarlo viésemos algo concreto y tangible en sus propuestas.

Ciudadanos lo tiene claro, no necesita más que no equivocarse y apretar algo los dientes para que esos cabreados con e PP sigan apostando fuerte por ellos. El partido naranja es Albert Rivera y mientras este no meta la para todo va bien. Y, por último, Ganemos a cuya apelación al diálogo y al consenso tampoco le vendría mal algo tangible, alguna idea o propuesta que navegue en dirección a los intereses de los cordobeses.

A cinco días de que acaben las urnas es previsible que desde hoy se intensifique el combate. Hasta el momento, PP e IU han hecho los deberes con más intensidad que sus rivales y sus campañas son las de más impacto. PSOE, Ciudadanos y Ganemos Córdoba requieren de más concreción y menos “espíritu” del 68. ¿Y UCOR? Buena pregunta, seguimos como empezamos; ni está ni se le espera, pero nadie le quita el ojo.

Neoconservadores de la tradición

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 17 de mayo de 2015 a las 8:52

Esta Córdoba de nuestras entre telas no dejará nunca de sorprendernos. Su ancestral tendencia a vivir entre el péndulo y la discreción acaba por llevarnos a descubrimientos que, una vez reflexionados, nos dejan patidifusos. De pronto un día, entre ducha y lavado de dientes, uno se da cuenta de que caminamos hacia la definición de un nuevo grupo social de esos que evolucionan con el paso de los años desde la defensa de unos postulados hasta el encastillamiento en otros. Todo ello, por supuesto, con la misma vehemencia.

Viene esto al caso porque en este mes de mayo se observa, no sin cierta sorpresa, que en determinados sectores de esta ciudad se está tendiendo a realizar una defensa de nuestras tradiciones centrada en la recuperación de la esencia frente el éxito turístico. Los llenos en la Cata, las Cruces, los Patios y el más que previsible de la Feria nos están sirviendo para alumbrar una suerte de nuevo grupo social que denuncia la masificación y pérdida de sentido de nuestras fiestas por mor de un interés pecuniario y casi que bastardo. Nada habría que decir si esta forma de pensar procediese de los tradicionalistas de siempre, esos vinculados más bien a las capas más conservadoras e inmovilistas de la ciudad. Pero hete aquí que no es así, que este nuevo grupo proviene de ámbitos ideológicos hasta ahora situados en las antípodas de los de siempre. Es más, muchos de quienes ahora denuncian lo mal que está todo son los que hace apenas quince días eran ardientes defensores de la libertad individual, del carpe diem y la apertura de los muros que han mantenido a Córdoba lejana y sola. Son los neoconservadores.

Este grupo social es muy activo en redes sociales, se mueve ideológicamente entre la gauche divine cordobesa y el movimiento supuestamente no alineado y hay que reconocer que tiene una capacidad de impacto en ciertos sectores de opinión. Son estos los que muestran fotografías de la basura tras las Cruces, imágenes de las colas en los Patios y mezclan el ataque a las casetas privadas con la denuncia del botellón en la Feria. Es un colectivo que pregona que la ciudad está perdiéndose por el vil metal y más o menos prostituyendo lo que ha sido para salir del agujero de la crisis económica.

Siendo como son muy respetables sus críticas cabría ponerles la pega de que estos ataques se realizan siempre desde cierta atalaya revestida de intelectualidad y ni proponen alternativas ni ofrecen soluciones. Suelen ser ataques en los que se tiende a pasar por alto que el boom turístico de la ciudad es lo único que nos está sacando de la crisis, a la espera de que otros sectores muy prometedores terminen de cuajar sus alternativas. Se ignora así que tras tanto visitantes hay salidas laborales y oxígeno para largos dramas familiares.

Sin negar que el mayo necesita ser revisado a fondo, y admitiendo que lo suyo es ver los Patios tranquilos y sin bullas, cabría pensar que tanta visión neoconservadora tiene más que ver con los intereses y comodidades individuales que con los beneficios comunes. Un poco con el “yo me lo merezco y tú te apañas como puedas”. Y eso, además de neoconservador, es bastante miope.