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Empieza lo importante

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 27 de septiembre de 2015 a las 10:17

Cataluña acude hoy a las urnas en unas elecciones autonómicas convertidas en referéndum de autodeterminación. Las estrategia de Artur Mas y el devenir de la campaña han certificado que en las urnas de hoy no se va a decidir nada sobre el funcionamiento de la administración, la política económica, el modelo educativo o el sistema sanitario. Hoy sólo se opta entre seguir dentro de España o declararse independiente y mantener esta locura secesionista caiga quien caiga. Se espera que los partidarios de la ruptura acudan en masa a los colegios electorales y existen dudas sobre lo que harán quienes quieren seguir dentro de este país llamado España. Es lo que tiene formar parte de un movimiento que ha hecho del agravio, el victimismo y la persecución su razón de ser y otro que lleva ya tiempo asistiendo estupefacto a una política de aislamiento y hostigamiento muy bien calculada. En esta dicotomía llevamos dos semanas. Unos se sienten perseguidos por el Estado español y otros por el protoestado catalán. Unos se ven mártires de la incomprensión histórica y otros del arrinconamiento promovido desde las instituciones regionales. Esta es la situación y la base del problema.

Pero cuando esta noche sepamos los resultados y comprobemos si la cosa esta dividida a medias o no, habrá que lanzarse una serie de preguntas sobre qué va a pasar a partir de mañana. Deberemos saber quién y cómo va a gobernar una comunidad autónoma rica en la que la lista independentista mezcla marxistas convencidos con liberales de pura cepa tanto como las candidaturas del otro lado. Tendremos que conocer cómo piensa actuar el Estado central en caso de que el independentismo salga triunfador y cómo lo hará ésta en caso de salir derrotado. Habremos de conocer cuál será la traslación de los resultados a la inminente campaña electoral nacional; si los partidos se comportarán con responsabilidad o utilizarán la cuestión catalana como elemento arrojadizo en busca del voto.

Aunque haya quien se niegue a aceptarlo, hoy se deciden muchas cosas en Cataluña y todas ellas son importantes para nosotros como cordobeses, andaluces y españoles. Porque si parece que es innegable que hay que tocar la Constitución para buscar nuevos encajes y equilibrios territoriales, no lo es menos que estos ajustes no pueden partir de visiones maniqueas ni frentistas. Nuestra clase política, caracterizada por su racanería, falta de altura y profunda miopía, se halla ante un momento clave. De su capacidad de tender puentes y buscar alianzas depende en gran medida nuestro futuro. Imágenes como la del jueves en el Ayuntamiento de Barcelona estomagan y avergüenzan a partes iguales. Son la perfecta representación de cuán bajo han caído los partidos políticos en la selección de sus cuadros. Si es cierto, que lo es, que en Cataluña existe un sentimiento nacional muy arraigado hemos de responder a él con sensatez. La misma que quienes defienden su salida de España han de aplicar con quienes quieren seguir siendo catalanes y españoles. Todos en la búsqueda de discursos comunes. No vayamos a caer en la innata tradición española de construir el futuro arrasando los cimientos del edificio en lugar de añadirle una planta más. Mañana comienza lo importante. Esperemos que estén a la altura.

Mujica para no iniciados

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 20 de septiembre de 2015 a las 9:19

Expone Jaime Miquel en su libro La perestroika de Felipe VI que los nuevos votantes -los nacidos a partir del ocaso de Franco- han roto todos los lazos con la clase política actual por diversos motivos. Entre estos, destacan por encima de los demás la corrupción institucionalizada en el seno de las formaciones políticas, su doble moral a la hora de taparse las vergüenzas unos a otros y su falta de honestidad a la hora de actuar. Es decir, eso que se ha dado en llamar la conversión de los partidos en una casta. No debe equivocarse demasiado el sociólogo a la vista de cómo está el patio electoral, con unas fuerzas tradicionales que cotizan muy a la baja y unos partidos emergentes que ganan terreno a medida que pasan los días.

Con esto en la cabeza tuve el placer de asistir el jueves a una hora de conversación con el expresidente uruguayo José Mujica. Hombre pausado dados sus ochenta años y cadencioso en el habla como buen habitante del Cono Sur. Silencioso por momentos ante las preguntas de la concurrencia. Humilde, alejado del divismo y con cierto aire de acabar de bajarse del tractor hace apenas diez minutos. Durante sesenta minutos, disfruté como un enano de las palabras de un hombre que fue revolucionario antes que presidente y que en la senectud utiliza el verbo como arma de guerra. De lo allí expuesto me quedo con su afirmación de que en la política hay que ser honesto y de que las revoluciones comienzan por uno mismo. No podemos cambiar el mundo si no empezamos a hacerlo desde nuestro propio yo. Sencillo, simple diría, pero de una profundidad conmovedora. Si no fuera político y le dijeran a usted que viene de África poco se diferenciaría su mensaje del que pudiera dar, por ejemplo, nuestro obispo Aguirre desde Bangassou.

Tras escuchar lo expresado asisto el viernes a la cabalgata de cargos públicos que acudieron en manada a la ponencia oficial de Mujica. Atildados, con sus mejores galas, recién duchaditos, allí que fueron pasando cuantos pudieron para asistir desde las primeras filas a la homilía del expresidente. Estaban felices y salieron henchidos de gozo a juzgar por lo que muchos de ellos nos han regalado en sus muros de Facebook durante este fin de semana. Honestidad, ejemplo, autoridad moral, inspiración… han sido términos que he leído en muros de muy diverso pelaje ideológico. Del PSOE al PP, pasando por IU y los independientes. Viva Mujica, se podría decir como resumen.

Y resulta que a uno, que tiene bastante de descreído y algo más de sieso cuando se pone, le crispan hasta el extremo todos estos mensajitos. Líbreme Dios -con perdón del cogobierno- de ejercer de justiciero, pero permítaseme poner en duda tanta bondad. Permítaseme abominar de quienes hablan de esa refundación política mientras siguen peleándose a muerte en el reparto de sillones o dudar de esa pretendida bonhomía cuando se airean basuras cada vez que se puede. Preguntarme, a la postre, cómo se pueden decir semejantes cosas cuando se practica justamente lo contrario. Porque tiene razón Miquel cuando habla de los motivos de la ruptura que vive este país. Tanta como Mujica cuando reclama honestidad en la política. Y yo que miro y no veo (casi) nada de eso.

Ordenanzas asamblearias

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de septiembre de 2015 a las 7:15

Apenas a siete días de que se cumpla el centenario del cogobierno en el poder, PSOE e IU pasan hoy por su primera prueba de fuego. Será a las 10.00 en la asamblea que Ganemos Córdoba va a celebrar en el centro de iniciativas culturales Osio en la plaza de Cañero para someter a la consideración de sus bases el proyecto de ordenanzas fiscales para el año próximo. Dicen desde Capitulares que lo que digan esta mañana unos cientos de personas –en el mejor de los casos– no influirá en la decisión final que se tome, pero lo cierto es que difícil tienen los socios de gobierno sacar adelante su proyecto sin los votos del partido verde en el pleno.

Quizás por ello, Ambrosio y García se han embarcado en plantear unas tasas de esas que ahora se dicen muy sociales, progresivas y casi que transversales. La encargada de poner un numero detrás de otro, Alba Doblas, ha declarado la “guerra” (textual) a los propietarios de viviendas vacías y les ha anunciado algo así como el final de su riqueza a través de un gravamen del 50% en el impuesto de bienes e inmuebles (IBI). Se anuncia así la primera medida de calado con la impronta clara de la coalición, decisión que bebe directamente de esa ley de función social de la vivienda que pariera la siempre recordada Elena Cortés en su efímero paso por los despachos de mando de Sevilla. Preguntados por cómo se sustancia esa persecución al (supuesto) rico, en Capitulares no tienen muy clara la respuesta y mientras unos dicen que primero hay que hacer un censo y estudiar casi cada caso, otros niegan la mayor y abogan por una tabla rasa que se aplique con todo hijo de vecino. Ya se sabe, que lo mismo es tener un cuñao con parsela para el perol del domingo que un vecino multipropietario de esos que viven holgadamente de las rentas que les dan sus alquileres.

Sea como fuere, el guiño verde esta hecho y cabe esperar que esta decisión, unida a otras como quitarle las bonificaciones a algunas familias numerosas (que ya se sabe que solo tienen mas de tres hijos los ricos) o subirle la basura al personal –que poco más se sabe de otros aspectos importantes para los ciudadanos–, serán del agrado de quienes hoy se reúnen en alegre compaña para votar nuestro futuro. En principio, sólo para debatir y votar criterios políticos y no “detalles”. Pero a uno, que es muy desconfiado y algo perro viejo ya a estas alturas, le da la impresión de que en eso de los criterios políticos cabe casi todo lo que se le pueda ocurrir a quien pase por allí.

Dado que el acuerdo con la oposición parece imposible, que ya se sabe que eso de dialogar con todos es una ordinariez impropia de políticos de altura, el cogobierno fía su primera decisión importante a la “gente”. A una parte de la gente, mejor dicho, porque existe una amplísima cantidad de cordobeses que nada saben de asambleas ni conciliábulos y cuya cartera se va a ver “tocada” por la decisión que hoy se tome. Que no es que yo esté en contra del asamblearismo y el debate, pero, en honor de la verdad, a uno le parece cuando menos llamativo que cosas tan importantes como los impuestos o los presupuestos dependan del humor con el que se levanten unos pocos. Que pensaba yo que esto de gobernar era algo un poquito más serio.

Movimiento

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 30 de agosto de 2015 a las 6:41

Los primeros meses después de un proceso electoral suelen ser bastante espesos. Al cansancio lógico que acompaña la resaca de toda punta de actividad se unen los cambios y ajustes lógicos de los bailes de siglas. Si a eso le unimos que lo ocurrido en Córdoba el 24-M fue una auténtica sorpresa y ha devenido en un cogobierno formado por dos en el que decide mucho un tercero que está fuera, tenemos todos los ingredientes para un potaje de los buenos. Y, como cualquier aficionado a la cocina sabe, para que un potaje salga bueno es necesario poner el fuego lento y darle mucho amor. Que a nadie le gustan los garbanzos duros.

Si el cocido de los que mandan en Capitulares es importante no lo es menos el que tienen puesto en la candela los que mandaban antes. Anonadados por un golpe que no se esperaban, los chicos de Nieto, con su líder a la cabeza, aún se tientan las vestiduras intentando explicarse qué ha ocurrido y buscando culpables en el exterior para justificar una derrota que deben analizar, y muy profundamente, desde el interior. Han pasado ya tres meses desde la noche de autos y en el PP parece que ha caído una bomba nuclear que ha borrado todo signo de la vida, inteligencia y acción que acompañó su mandato municipal. Toca despertarse y dejar de gimotear.

Y mientras lo que mandan se conjuntan –que les cuesta– y los que mandaron se despiertan –que les cuesta aún más–, la ciudad espera ansiosa algo de movimiento para volver a andar. Superado el patazo de San Rafael y silenciada la amenaza del IBI, a PSOE e IU les toca mover ficha. Al margen del órdago a la grande de la ciudad deportiva y de la destacable promesa de peatonalizar hasta los ascensores del centro, se hace necesaria ya una puesta en escena real de los objetivos a corto y medio plazo. Cierto es que no hemos llegado aún a esa barrera psicológica de los cien días, pero no menos real es que a estas alturas de la película el único que aparece con cierto sentido de estado en esta ciudad es el plenipotenciario primer teniente de alcalde, Pedro García. De él han partido hasta ahora las decisiones más firmes y los posicionamientos más claros, mientras que la alcaldesa parece andar aún metida entre papeles intentando desentrañar los misterios insondables del mundo capitular. Se acercan las ordenanzas fiscales y ahí veremos si estamos ante un matrimonio de dos con una suegra entrometida o si asistimos a la convivencia de dos extraños que comparten piso con un vecino pejiguera.

Por si acaso, en la ciudad se proponen temas, se habla de apoyar a una hostelería a la que el calor sahariano ha castigado mucho, de potenciar proyectos que se anunciaron y caminan al olvido por motivos ideológicos más que funcionales, de sumar esfuerzos en pos de un objetivo común… De trabajar, en definitiva. Pero con decisión y firmeza. Huyendo de la ancestral tendencia local de llegar a la parálisis desde el análisis. Húyase, por compasión, de sentar a los de siempre a hablar de lo mismo, que ya se sabe que esos, además de vivir ajenos al mundo, sólo miran por lo suyo. Comencemos septiembre a ritmo de gimnasio, con movimiento. Que con tanto rollo electoral ya llevamos mucho tiempo parados.

El Arcángel no se toca

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 5 de julio de 2015 a las 6:39

La identidad de un pueblo se construye sobre tres elementos básicos: la cultura, el idioma y los símbolos. Son estos tres pilares la base sobre la que se sustenta el argumentario propio y diferenciado de cada nación. Cultura, idioma y símbolos son sagrados en la mayor parte del mundo. No hay país en el que cargar contra una de estas tres cuestiones salga gratis ni conlleve duras críticas y, en ocasiones, peligro para la integridad del osado. Ningún país salvo España, claro, donde en un partido de fútbol el personal se mofa del himno y la bandera y encima hay que justificarlo. Como si uno pudiese acudir a las casas de esos que silban a decirle algo de la senyera o la ikurriña. Si eso hubiese ocurrido en Francia, Alemania o EEUU los chifladores habrían sido, a su vez, chiflados. Cosas de los complejos de esta España nuestra.

investidura

Isabel Ambrosio saluda a Rafaela Crespín, delegada del Gobierno de la Junta el día de su toma de posesión ante el cuadro de San Rafael obra de Antonio del Castillo.

En nuestra Córdoba cercana también hay quien ha estado jugando con los símbolos en los últimos días y a punto ha estado de que la jugada le saliera cucona. La alcaldesa, en esa tendencia suya de no zanjar debates nunca, eludió el jueves aclarar si iba a sacar el cuadro de San Rafael de Capitulares y a poco que la cuelgan del palo mayor. En apenas 24 horas, un grupo surgido en Facebook atesoraba más de 22.000 seguidores bajo el aclaratorio epígrafe de No me toques a San Rafael. Ese día fue justo el que necesitó la regidora para darse cuenta de su metedura de pata y emitir una nota en la que abjura de cualquier intención de engrosar los museos municipales con la obra de Antonio del Castillo. Palabrita, le faltó decir.

La polémica originada por la propia Ambrosio no es sino una muestra más de que en ocasiones los políticos que nos dirigen no saben con qué juegan cuando se ponen a tontear. Convenimos en que estamos en un estado aconfesional, en que si a la regidora le molestan los elementos católicos está en su derecho de retirarlos y en que ninguna religión puede ser promocionada por encima de las demás desde las arcas públicas. Sin embargo, la interpretación ortodoxa de esta realidad no puede hacernos vivir al margen de la sociedad. De una ciudad en la que hay más personas que no eligieron a la alcaldesa que votantes del PSOE. En un lugar en el que tocar a San Rafael es atacar los más básicos principios de convivencia, los sentimientos más íntimos, las más profundas creencias. Esas que no entienden de derechas ni de izquierdas, que votan socialista y salen en procesión.

Una vez más, los ciudadanos han demostrado que van muy por delante de sus representantes en cuanto a la concepción democrática de la convivencia. Los textos volcados en el perfil de Facebook destacan, en su gran mayoría, por ser civilizadas defensas de algo que trasciende a la colectividad para introducirse en los más profundo del individuo. A la alcaldesa le han aconsejado bien en la marcha atrás y lo harían mejor si le dijeran que hay cuestiones que no son juguetes al albur de momentos o pactos políticos. Igual que Ambrosio está más que justificada para retirar símbolos de su despacho, lo están los miles de cordobeses que le reclaman respeto con su Custodio. Miles de ciudadanos que no suelen protestar, que no forman parte de minorías ruidosas y polemistas y que han levantado ahora su voz al sentirse atacados. Tiene suerte la alcaldesa de haber errado en los primeros días del mandato, pero debe tomar nota. Van dos en apenas siete días y en algo debe haber fallado para provocar la reacción que ha ocasionado. Cuidado.

Democracia de 140 caracteres

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 21 de junio de 2015 a las 12:12

Vivimos momentos convulsos en el panorama político nacional. La crisis, la corrupción y el hastío tras tantos años de gobiernos monocolores han derivado en un nuevo escenario en el que emergen partidos que buscan capitalizar las irrefrenables ganas de cambio. Lo normal en un sistema político que lleva desde su constitución gobernado por las mismas fuerzas políticas, convertidas en la sombra de lo que fueron por mor del desgaste que produce el tiempo en los principios morales de cualquier institución. PSOE y PP caminan a la baja por sus propios errores, por su ensimismamiento y porque se han convertido más en oficinas de colocación que en elementos de transformación de la sociedad. Del político profesional al profesional de la política han pasado 35 años en los que ambas formaciones a punto han estado de tirar por el sumidero el legado de la transición que nos dejaron nuestros mayores. Demasiadas prebendas, demasiados colocados, demasiadas gambas y langostinos. Demasiada falta de vergüenza.

En este panorama aparecen nuevas fuerzas. Subidas en la ola del populismo capitanean la indignación de una generación que ha visto cómo las comodidades de su infancia desaparecen de un plumazo y los mundos azules en los que vivían se han tornado negros. Algún día alguien deberá estudiar qué paso en aquella época de bonanza –de la que ahora todo el mundo reniega– para que toda una generación se criara pensando que en la vida todo es de colores. La irresponsabilidad del sistema que montamos se ceba ahora con unos jóvenes que aparecen como víctimas inocentes del pasado. Carne de desesperación.

Y en esto surgen los nuevos, los que prometen cambiarlo todo y traer de vuelta el paraíso. Y lo hacen con un concepto peculiar de la democracia en el que la libertad individual no tiene como límite el prójimo sino el calor del momento. Los tuits y actos de muchos de estos salvadores dan más miedo que otra cosa. Estos que han llegado al poder a lomos de la libertad que tanto reivindican porque está sojuzgada comienzan a mostrar su verdadero fondo. Lo cierto es que no empiezan ahora, lo hicieron ya hace tiempo, pero el foco mediático es en este momento cuando se posa sobre ellos. Los chistes de Zapata, los avisos de muerte de Soto, las invasiones eclesiales de Maestre o el recuerdo al Grapo de Pontones no muestran más que desprecio por este (imperfecto) sistema de convivencia que nos hemos dado. Perdonar estas acciones aludiendo a unos injustificables pecadillos de juventud, como ha hecho Carmena, es un insulto a la inteligencia general. Además, supone un desprecio hacia quienes se dejaron la vida luchando porque cada uno pueda decir lo que quiera, profesar la fe que quiera o votar al partido que quiera. Aterra pensar que el concepto de democracia de estos recién llegados consista en imponer sus criterios y despreciar los míos o los de usted por el mero hecho de tenerlos. No es que digan o hagan el majadero (que también), es que encima buscan justificaciones para sí en aquellos mismos comportamientos que han criticado con ferocidad en los demás. Ya han descubierto la zafiedad del “y tú más”.

Y todo ello montados en argumentarios de 140 caracteres. Toda una metáfora de la profundidad intelectual que se esconde tras los postulados de muchos de ellos.

Paz, amor y fraternidad

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 14 de junio de 2015 a las 6:34

Ya tenemos nueva alcaldesa. Isabel Ambrosio entró ayer en la historia de Córdoba al convertirse en la primera alcaldesa socialista, un hito por el que pocos daban dinero hace apenas un mes pero que se ha hecho realidad merced a los pactos poselectorales. Mucha suerte a la nueva regidora. La va a necesitar. El pleno que va a gestionar Córdoba durante los próximos cuatro años puede definirse por ser, cuanto menos, peculiar. Seis formaciones políticas; un cogobierno en minoría que vivirá siempre bajo la guillotina del asamblearios de Ganemos Córdoba, y una oposición capitaneada por el PP que aún no se ha recuperado del impacto que le produjeron las urnas allá por el 24-M. Vayamos por partes.

A Isabel Ambrosio se la ve con muchas ganas de ser alcaldesa. Está radiante. Es consciente de lo logrado y tiene ganas de hacer cosas. Se la ve con cierta cara de miedo, pero eso es normal si analizamos el papelón que tiene por delante. Capitaneará un equipo novel –pero muy novel–, en el que tendrá que compartir mesa y mantel con sus más que viejos conocidos socios de Izquierda Unida y con el que tendrá que gestionar una ciudad desde la mayoría minoritaria. Difícil equilibrio este en el que casi no hay ediles para cubrir las áreas de gobierno y en el que hay que ponerse a currar desde el minuto cero. Por si fuera poco, la socialista tendrá sentados enfrente, cual pepito grillo, a los chicos de Ganemos, que ya ayer dejaron claro que apoyan pero que no van a poner las cosas fáciles. Mucha mano izquierda le va a hacer falta a Ambrosio, quien, por otra parte, hay que reconocer que se mueve bien en ese mundo cruel en el que la mano derecha da lo que luego quita la izquierda. Por lo visto en Capitulares en la toma de posesión va a estar bien acompañada en la fontanería y eso hay que valorarlo.

IU vuelve al que fue su reino loca de ganas. Pedro García sí que ni se imaginaba la situación en la que ha amanecido hoy. El patito feo se ha convertido en cisne y retorna triunfador a la que fue su casa. La papeleta que tiene será complicada tanto por el verdor de su equipo cuanto porque con cuatro ediles debe gestionar seis áreas de gobierno y cinco empresas municipales. (Si yo fuese familia de los elegidos les diría adiós hasta 2019). Veremos cómo se desenvuelve la coalición en su regreso, pero no hay que olvidar que cuenta en su favor con que hay mucho personal municipal afecto que le pondrá las cosas todo lo fáciles que pueda.

En la oposición hay dos facetas distintas. Salvando Ciudadanos y UCOR, condenados a ser meras comparsas por mor de la decisión de los cordobeses, el turrón se lo disputan PP y Ganemos Córdoba. El partido verde apunta a ser la gran atracción del mandato. Liberado de cargos orgánicos por decisión de su asamblea –vaya palo para Blázquez y De los Ríos– veremos si es capaz de conjugar utopía y realidad en su acción diaria. Tener la llave de la gobernabilidad es una responsabilidad enorme que no solo afecta a las decisiones que gustan a los tuyos, sino que implica que esa gran mayoría de ciudadanos que no te han votado no se vean marginados ni perseguidos. Será entretenido.

Y luego está el PP, liderado por un José Antonio Nieto cuya cara ayer era un auténtico poema. El exalcalde ha visto cómo se le escapaba el caramelo después de haberle quitado el papel pegajoso y eso duele. Los populares no hablan alto, pero la gresca sotto voce que hay dentro del partido es considerable. Con la duda de si Nieto mantendrá su acta más allá de noviembre, les urge articular un equipo solvente y de garantías para afrontar cuatro años de travesía por el desierto. Un equipo que entienda además cuáles son las claves de la nueva política, de lo que demandan los ciudadanos. Los mismos que los han mandado a la oposición. Habrá que ver si optan por actuar desde la dureza o con calma y capacidad de análisis. En ello les van su futuro, su credibilidad y… su pan.

Y mientras todo esto ocurre quedémonos, aunque sólo sea por unos días, con los mensajes del pleno de ayer. Paz, amor y fraternidad presidieron el pleno de constitución. Tanta que solo faltó John Lennon cantando Imagine. Porque imaginen lo bonito que sería que todo lo dicho ayer fuera verdad y los partidos trabajasen unidos en el único interés de Córdoba. ¿Verdad?

Ecuador caluroso

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 15 de mayo de 2015 a las 6:07

Ya queda la mitad, siete días de campaña para trasladar a los cordobeses lo bien que lo va a hacer cada cual y lo mal que lo va a hacer el contrario. Llega el sprint final, ese que nadie dice que da pero todos los partidos darán a partir de que, entre hoy y mañana, les lleguen las últimas encuestas encargadas. Esas que existen pero no son reales. Esas mismas.

Es el momento de los nervios, del jefe de campaña que todo lo ve mal, del candidato que se pone histérico porque la enara en la que sale su cara no está bien puesta. Es la hora en la que quienes se la juegan comienzan a dudar de los suyos por bien que les den los sondeos. Una mirada, una sonrisa o la más mínima mueca de quienes cubren la información de los partidos se lee como una censura total a lo hecho. Aguanten los asesores, que vienen curvas. Ya no queda casi tiempo y para los primeros de la lista no hay horas suficientes con las que solucionar sus fallas. Es lo que hay. Aguanten el tipo.

Y todo esto con un calor infernal, con una temperatura que retrae en casa al más pintado para acudir al reparto de publicidad, al encuentro con militantes o a la entrevista predeterminada. Quedan siete días, horror, prepárense los míos. Vivir unas elecciones en mayo en Córdoba es lo peor del mundo. La gente vive en la calle y cuando no está paseando está metida debajo del aire acondicionado. Y si esto es así, ¿cómo se llega al votante? Buena pregunta. Siendo el más cansino y el más insistente; respuesta. Claro que ser cansino en los Patios puede ser inútil porque uno no sabe si el que le coge el folleto es de Córdoba, de Cuenca o de Copenague. Y eso quema. Casi tanto como el calor.

No hay nada que machaque más a los equipos electorales que la indefinición y esa donde aparece es en el medio de la campaña. Porque si va bien uno no se lo cree y si va mal, tampoco. Tocan días de nervios hasta que llegue el lunes. Entonces todo se verá más claro. Para bien y para mal, pero se verá más claro. Y entonces si que veremos carreras.

Podemos reta al Barça

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de mayo de 2015 a las 8:25

EL idealismo que emana de los integrantes de Ganemos Córdoba no se pliega ante la principal religión de los españoles: el fútbol. Ni toda una semifinal de la Champions con el Barça jugándose la vida ante el Bayern es excusa. Al tiempo que la pelota comenzaba a rodar en Múnich, dos centenares largos de personas se congregaban en la plaza de las Tendillas en el primer mitin que la formación verde ofrece en la campaña de estas municipales y, a diferencia de lo que ocurre en los encuentros de los partidos tradicionales, no se escuchaba a nadie hablar de la pelotita. Será verdad que son nuevos tiempos.
Ganemos es consciente de que lo que le hace falta es conocimiento y por eso se fue a la plaza mayor de la ciudad con sus altavoces, su mezcla de jóvenes y mayores, de chanclas con dedos al aire y zapatos cerrados, de camisetas monocolor y afines con camisas y polos de marca. El partido verde tiró del mayor reclamo que esta nueva izquierda surgida del hastío con la izquierda tradicional tiene hoy en día, la gaditana Teresa Rodríguez. Y ahí llegó ella, menuda, morena y con una dentadura resplandeciente para arengar a los suyos sobre el cambio posible. Posible porque podemos. Podemos.
A medida que pasan los días, parece cada vez más claro que el partido de Pablo Iglesias va a echar toda la carne en el asador hasta en los sitios donde no se presenta con sus siglas. Hay que hacerle frente a las encuestas y hay que demostrar que la alternativa de izquierdas lejos de cotizar a la baja está más viva que nunca. Y por eso Teresa acompañó a los tres primeros de Ganemos en el estrado. Y por eso en los próximos días veremos una presencia mayor de la formación violeta en la campaña. Porque, además, ya nadie se cree que detrás de las agrupaciones como Ganemos no esté Podemos. Eso podía colar al principio, ya no.
Y, aunque se notaba verdor en la organización, ayer en Las Tendillas se vio a bastante gente, más que en los mítines de algunas formaciones de izquierdas de estos días. Y había gente muy variada, alejada del perfil perroflauta que se les ha endosado y con mucha ilusión en el rostro.
Podemos retó al Barça y ganó su partido. Ya es serio candidato.

Capitulares se fragmenta

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 10 de mayo de 2015 a las 11:53

Muy movido y cargado de incertidumbres. Así se presenta el panorama electoral en Córdoba después del 24 de mayo. La crisis, la corrupción y la sensación de impotencia que estos años de recesión han dejado en la sociedad se reflejan en los resultados que las urnas van a ofrecer dentro de trece días, según se desprende del barómetro que el instituto Commentia ha realizado para el Día y que pueden leer hoy en este periódico. Los datos del barómetro son claros y apuntan a que el PP se mantendrá como principal fuerza del Consistorio con 12 concejales, seguido de un PSOE que logra situarse segundo con cinco actas y un triple empate a cuatro entre IU, Ciudadanos y Ganemos Córdoba. Unión Cordobesa, el partido que Rafael Gómez creó hace cuatro años y que sorprendió al lograr cinco puestos en Capitulares desaparece por completo. Estos son los datos fríos, ahora vienen las interpretaciones.

0001833728_560x560_jpg000Lo primero que hay que destacar es la fortaleza del suelo electoral de los populares, que los mantiene con una diferencia enorme como los más votados en el Consistorio a pesar de dejarse cuatro ediles y perder la mayoría absoluta (es de 15). Nieto no logra frenar la sangría que los casos de corrupción en el PP y el cabreo con la gestión de Rajoy están provocando. El alcalde roza el aprobado, lo que demuestra que su imagen sigue siendo buena, pero las circunstancias le penalizan. De ese castigo se aprovecha directamente Ciudadanos, que se queda con los cuatro ediles que pierde el partido en el gobierno. La formación que lidera Albert Rivera sigue imparable y casi es intrascendente que su candidato en la capital, José Luis Vilches, no tenga precisamente ese perfil de consenso, acuerdo y juventud que transmite su líder nacional.

En la izquierda la pelea se barrunta a brazo partido. Contra todo pronóstico la Izquierda Unida de Pedro García aguanta el envite y conserva sus cuatro ediles, una circunstancia atribuible tanto a la fidelidad a las siglas que hay en Córdoba como a la falta de concreción de la alternativa de Ganemos. El partido surgido del ámbito del Frente Cívico de Julio Anguita entra con fuerza, pero no con la que esperaba. Quizás sus largas asambleas y su eterno proceso de formación lastren su imagen. Rafael Blázquez, su cabeza de lista, tiene dos semanas para lograr que los cordobeses conozcan tanto sus propuestas como a él mismo. Y luego está el PSOE de Isa Ambrosio, que al fin consigue ser la segunda fuerza en Capitulares aunque solo sea con un acta más para llegar hasta las cinco. Los socialistas confían en subir más y su candidata transmite optimismo en ese sentido. Habrá que ver qué factura le pasa la situación en el Parlamento andaluz, pero no se puede negar que el resultado sería un hito en un partido sumido en la depresión y falta de liderazgo desde 2003.

Con esta perspectiva, es obvio que los comicios están muy apretados y que el 27% de indecisos tiene aún mucho que decir. Tan cierto como que el pleno que se sentará en Capitulares a partir del día 24 será más amplio y diverso y eso, en los tiempos que corren, es bueno y refleja que los ciudadanos quieren acuerdo, consenso y otras formas de hacer política. En trece días lo veremos.