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La perdiz de Nieto

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 19 de febrero de 2012 a las 8:49

Ocho meses depués de alcanzar el gobierno, el equipo de José Antonio Nieto ha anunciado que va a lanzarse a una campaña informativa de reuniones con colectivos, asociaciones, vecinos y otras hierbas para explicarles lo hecho en este tiempo, lo previsto en el futuro y, sobre todo, la pésima herencia recibida de sus predecesores. Amenazados por cierto run-run en la ciudad relativo al escaso peso de las decisiones tomadas hasta el momento y conscientes de que ya queda menos para que las elecciones del 25-M los sitúen al mando de Andalucía, los populares quieren sacar partido y aprovechar, de paso, para hacer un poquito de campaña electoral a coste cero.

El PP se lanza ya a mostrar su gestión sin tapujos y esta semana ha sido el propio alcalde el que ha salido a la palestra a poner puntos sobre varias íes que andaban pendientes. En primer lugar, Nieto ha dejado claro que la reforma del convenio colectivo en el Ayuntamiento se va a hacer la quieran los sindicatos o no “porque hay algunos que todavía no han sufrido las consecuencias de la crisis”. Sabe el regidor que éste es un argumento de mucho peso entre unos ciudadanos que viven atenazados por un paro galopante y unas apreturas aún mayores. No parece que nadie vaya a salir a la calle a denunciar que los funcionarios municipales trabajen 37,5 horas a la semana o que tengan más controlado su rendimiento y bajas laborales. Dejémonos de demagogias, que todos conocemos bajas y bajas.

El mismo día que habló de convenio también habló Nieto del Palacio del Sur, ese recinto de congresos que apenas lleva diez años sobre la mesa. Y lo hizo al mismo tiempo que el portavoz de IU, Francisco Tejada, le apremiaba a tomar una decisión sobr el tema con una energía inversamente proporcional a la que él mismo puso sobre el proyecto cuando llevaba el urbanismo –hace quince días, como quien dice–. El alcalde ha dicho que “no hay que marear la perdiz” y que si este año no se inician las obras no habrá obras. Se pone así la venda antes de la herida, pues no parece que el panorama económico esté para que su partido le satisfaga las eternas reclamaciones de más fondos de Gobierno y Junta para este proyecto. Nieto toma ejemplo del alcalde de Puente Genil, Esteban Morales, quien esta semana ha decretado la muerte por inanición del centro de congresos previsto para su ciudad a cambio de algo de oxígeno para sus arcas.

Comienza a imponerse la lógica y comenzamos a ver algo de lo que el PP va a hacer en la ciudad. Ahora sólo queda que otras perdices como Cruz Conde, las líneas de Aucorsa o las inversiones empresariales salgan a la luz. No vaya a ser que se demoren mucho y se vuelva a levantar la veda.

Nada de buenas palabras

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 8 de enero de 2012 a las 12:03

Ahora que ya hemos comenzado este, en principio, apocalíptico 2012 y que ya sabemos que nos van a crujir a impuestos, toca escribirle la carta a nuestro alcalde para que nos traiga alguna que otra cosita. Esta carta no es un catálogo de deseos sino que reclama su cumplimiento por el bien de los que aquí habitamos. Nieto ya lleva seis meses sentado en Capitulares y su equipo debe comenzar a dar muestras de la firmeza de decisión y fortaleza de carácter que hasta ahora tanto se han echado de menos. Hay que coger el toro por los cuernos en una serie de aspectos menores y en uno de talla superlativa.

Entre las cosillas menores que cabría aclarar de una vez están temas como la eternamente pospuesta solución a Cruz Conde y su peatonalización. Quien haya paseado por el centro en el ultimo mes habrá observado que meter autobuses por esta calle es una auténtica barbaridad para unir dos puntos separados por apenas 400 metros. Cerrar al tránsito esta vía no se puede hacer más que reorganizando de una vez una empresa, Aucorsa, cuyo diseño de líneas estaba muy bien para cuando Séneca y Lucano cogían el 1. No cabe tampoco dilación en solucionar el eterno conflicto del taxi, pero con los ojos puestos en los usuarios y no en un colectivo que no es precisamente un ejemplo de solidaridad. Por ultimo, está la racionalización de plantilla, horarios y convenio municipal. No caben estrategias con la vista puesta en marzo cuando de lo que se habla es de la tranquilidad de cientos de familias. Lo que se vaya a hacer habrá de hacerse ya, sin retrasos calculados ni parches.

Y luego está el tema de verdad. El del empleo. Córdoba cerró 2011 con 41.312 parados, una barbaridad. La estadística, que es muy sufrida, dice que el dato es el menos malo de Andalucía pero olvida que cuando uno se mueve por el fango es muy difícil seguir cayendo. Si la tabla de salvación de Córdoba van a seguir siendo unas campañas agrícolas que duran cada vez menos y un sector servicios que solo crea empleo temporal vamos aviados. Si la ciudad carece de tejido industrial, solo crece un 3% el empleo ligado a este sector y tampoco la profesiones medias la van a sacar del atolladero, se hace más necesario que nunca un plan claro para remover la economía local. Y no hablo de ese Palacio de Congresos que cuando se abra habrá pasado de moda, ni de ese aeropuerto de pasajeros que poco o nada puede aportar. No. Me refiero a iniciativas como la estrategia logística de la ciudad, en la que si juega papel el aeródromo, pero de mercancías. Me refiero a la implantación y puesta en marcha de centros como El Álamo o Rabanales 21. Y, junto a ello, potenciar el sector servicios de una ciudad que se enfoque de verdad al turismo, no con visitas nocturnas sino con alternativas completas. El Consistorio ha de mojarse en estrategias para los ciudadanos, de esas de pocas fotos y muchos votos si salen bien. Hay que poner ideas y estrategias sobre la mesa. Este 2012, con perdón, parece que va a ser más cabrón que ninguno. Ante él solo cabe plantarse con determinación, imaginación y disposición. Y nada de buenas palabras.

Cruz Conde y la evidencia

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 9 de octubre de 2011 a las 9:02

El modelo es el de la calle Larios”. Ésas son, aproximadamente, las palabras textuales con las que los concejales del PP se referían a la calle Cruz Conde desde el mismo momento en el que empezaron las obras de semipeatonalización de la misma. Durante meses, y uno tras otro, todos los integrantes de la candidatura popular repitieron el mismo argumento para desgastar al cogobierno que entonces regía –o al menos eso decía– los destinos de Córdoba y para lograr que cambiase de opinión y optase por la peatonalización completa. Así fue hasta que a última hora el propio Andrés Ocaña anunciaba, acuciado por los pésimos augurios electorales y por el peso de la evidencia, que la calle quedaría completamente cerrada al tráfico y destinada al disfrute de los cordobeses y turistas que acuden a la ciudad.  Y es que no hay más que darse un paseo por esta arteria comercial cualquier día de la semana, pero especialmente en sábados luminosos como ayer, para darse cuenta de que hacer que el tráfico pase por esa vía es como convertir el patio de los Naranjos en una glorieta.

Claro que todas esas palabras populares eran previas a la pérdida de la inocencia. Se decían con la facilidad con la que un adolescente habla de los problemas del país. Eran frases sacadas de un argumentario político que se ocupaba de la captación de votos por encima de cualquier otra cosa. Ahora todo ha cambiado. Las urnas, los cordobeses, decidieron el pasado 22 de mayo que Nieto y sus muchachos debían dirigir la ciudad con una mayoría absoluta que no hipotecara sus decisiones. Y claro, todo ha cambiado.

Ahora el PP anda mareando la perdiz de Cruz Conde y pospone la decisión definitiva en espera del enésimo informe que le suene bien. Si nadie lo remedia, la decisión de Nieto será que pasen autobuses híbridos por la calle Cruz Conde. La explicación girará alrededor de la necesidad de establecer una línea circular en el casco o de la imposibilidad de las personas mayores con movilidad reducida de cruzar la calle sin ayuda. Sabe Dios. Lo único claro es que la promesa tiene visos de quedar en eso, en promesa, y eso no está bien.

Uno transita a diario por Cruz Conde, ha sufrido durante meses una rotaflex  debajo de su despacho y ha visto cómo miles de ciudadanos recuperaban este ágora y cómo los comercios y multinacionales se daban tortas por instalarse o seguir en ella. Y ahora nos quieren meter un autobús por la zona. Lo digo claro: me parece un error. Y no por política ni por interés ni porque el PP vaya a incumplir la primera de sus promesas electorales –esperemos que no sea un aviso–, sino porque la evidencia habla sola. Aunque quizás quien tenga que decidir sobre ella no haya paseado por Cruz Conde.