Archivos para el tag ‘Democracia Real’

Empieza lo importante

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 27 de septiembre de 2015 a las 10:17

Cataluña acude hoy a las urnas en unas elecciones autonómicas convertidas en referéndum de autodeterminación. Las estrategia de Artur Mas y el devenir de la campaña han certificado que en las urnas de hoy no se va a decidir nada sobre el funcionamiento de la administración, la política económica, el modelo educativo o el sistema sanitario. Hoy sólo se opta entre seguir dentro de España o declararse independiente y mantener esta locura secesionista caiga quien caiga. Se espera que los partidarios de la ruptura acudan en masa a los colegios electorales y existen dudas sobre lo que harán quienes quieren seguir dentro de este país llamado España. Es lo que tiene formar parte de un movimiento que ha hecho del agravio, el victimismo y la persecución su razón de ser y otro que lleva ya tiempo asistiendo estupefacto a una política de aislamiento y hostigamiento muy bien calculada. En esta dicotomía llevamos dos semanas. Unos se sienten perseguidos por el Estado español y otros por el protoestado catalán. Unos se ven mártires de la incomprensión histórica y otros del arrinconamiento promovido desde las instituciones regionales. Esta es la situación y la base del problema.

Pero cuando esta noche sepamos los resultados y comprobemos si la cosa esta dividida a medias o no, habrá que lanzarse una serie de preguntas sobre qué va a pasar a partir de mañana. Deberemos saber quién y cómo va a gobernar una comunidad autónoma rica en la que la lista independentista mezcla marxistas convencidos con liberales de pura cepa tanto como las candidaturas del otro lado. Tendremos que conocer cómo piensa actuar el Estado central en caso de que el independentismo salga triunfador y cómo lo hará ésta en caso de salir derrotado. Habremos de conocer cuál será la traslación de los resultados a la inminente campaña electoral nacional; si los partidos se comportarán con responsabilidad o utilizarán la cuestión catalana como elemento arrojadizo en busca del voto.

Aunque haya quien se niegue a aceptarlo, hoy se deciden muchas cosas en Cataluña y todas ellas son importantes para nosotros como cordobeses, andaluces y españoles. Porque si parece que es innegable que hay que tocar la Constitución para buscar nuevos encajes y equilibrios territoriales, no lo es menos que estos ajustes no pueden partir de visiones maniqueas ni frentistas. Nuestra clase política, caracterizada por su racanería, falta de altura y profunda miopía, se halla ante un momento clave. De su capacidad de tender puentes y buscar alianzas depende en gran medida nuestro futuro. Imágenes como la del jueves en el Ayuntamiento de Barcelona estomagan y avergüenzan a partes iguales. Son la perfecta representación de cuán bajo han caído los partidos políticos en la selección de sus cuadros. Si es cierto, que lo es, que en Cataluña existe un sentimiento nacional muy arraigado hemos de responder a él con sensatez. La misma que quienes defienden su salida de España han de aplicar con quienes quieren seguir siendo catalanes y españoles. Todos en la búsqueda de discursos comunes. No vayamos a caer en la innata tradición española de construir el futuro arrasando los cimientos del edificio en lugar de añadirle una planta más. Mañana comienza lo importante. Esperemos que estén a la altura.

Mujica para no iniciados

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 20 de septiembre de 2015 a las 9:19

Expone Jaime Miquel en su libro La perestroika de Felipe VI que los nuevos votantes -los nacidos a partir del ocaso de Franco- han roto todos los lazos con la clase política actual por diversos motivos. Entre estos, destacan por encima de los demás la corrupción institucionalizada en el seno de las formaciones políticas, su doble moral a la hora de taparse las vergüenzas unos a otros y su falta de honestidad a la hora de actuar. Es decir, eso que se ha dado en llamar la conversión de los partidos en una casta. No debe equivocarse demasiado el sociólogo a la vista de cómo está el patio electoral, con unas fuerzas tradicionales que cotizan muy a la baja y unos partidos emergentes que ganan terreno a medida que pasan los días.

Con esto en la cabeza tuve el placer de asistir el jueves a una hora de conversación con el expresidente uruguayo José Mujica. Hombre pausado dados sus ochenta años y cadencioso en el habla como buen habitante del Cono Sur. Silencioso por momentos ante las preguntas de la concurrencia. Humilde, alejado del divismo y con cierto aire de acabar de bajarse del tractor hace apenas diez minutos. Durante sesenta minutos, disfruté como un enano de las palabras de un hombre que fue revolucionario antes que presidente y que en la senectud utiliza el verbo como arma de guerra. De lo allí expuesto me quedo con su afirmación de que en la política hay que ser honesto y de que las revoluciones comienzan por uno mismo. No podemos cambiar el mundo si no empezamos a hacerlo desde nuestro propio yo. Sencillo, simple diría, pero de una profundidad conmovedora. Si no fuera político y le dijeran a usted que viene de África poco se diferenciaría su mensaje del que pudiera dar, por ejemplo, nuestro obispo Aguirre desde Bangassou.

Tras escuchar lo expresado asisto el viernes a la cabalgata de cargos públicos que acudieron en manada a la ponencia oficial de Mujica. Atildados, con sus mejores galas, recién duchaditos, allí que fueron pasando cuantos pudieron para asistir desde las primeras filas a la homilía del expresidente. Estaban felices y salieron henchidos de gozo a juzgar por lo que muchos de ellos nos han regalado en sus muros de Facebook durante este fin de semana. Honestidad, ejemplo, autoridad moral, inspiración… han sido términos que he leído en muros de muy diverso pelaje ideológico. Del PSOE al PP, pasando por IU y los independientes. Viva Mujica, se podría decir como resumen.

Y resulta que a uno, que tiene bastante de descreído y algo más de sieso cuando se pone, le crispan hasta el extremo todos estos mensajitos. Líbreme Dios -con perdón del cogobierno- de ejercer de justiciero, pero permítaseme poner en duda tanta bondad. Permítaseme abominar de quienes hablan de esa refundación política mientras siguen peleándose a muerte en el reparto de sillones o dudar de esa pretendida bonhomía cuando se airean basuras cada vez que se puede. Preguntarme, a la postre, cómo se pueden decir semejantes cosas cuando se practica justamente lo contrario. Porque tiene razón Miquel cuando habla de los motivos de la ruptura que vive este país. Tanta como Mujica cuando reclama honestidad en la política. Y yo que miro y no veo (casi) nada de eso.

Limpieza de sangre

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 9 de noviembre de 2014 a las 12:00

Lo confirmó el CIS el miércoles, Podemos es hoy en día la primera fuerza en atracción de electores y nuevos votantes. Su ascenso es de  tal magnitud que incluso en el propio partido morado comienzan a lanzar mensajes de que hay que tomarse las cosas con calma no se vaya a morir de éxito. Los chicos de Pablo Iglesias son conscientes de que mucha de la grey que les sigue lo hace más por desafecto y cabreo con los partidos tradicionales que porque suscriba al 100% su programa electoral. Señal de alarma, cuidado, corremos el riesgo de pasarnos de frenada y eso tampoco es bueno. Sigamos como hasta ahora, seamos martillo de herejes, voz de los sin nada y portavoces de la utopía, pero no nos vengamos arriba que eso no lleva a ninguna parte. No cometamos el pecado de casta y comencemos a elaborar un programa de verdad, con sus propuestas y sus cositas bien puestas.

Mientras, en la acera de enfrente PP y PSOE tiemblan de nervios. Los populares no ganan para sustos, su cacareada recuperación no llega al pie de la calle y la imagen de sus líderes se arrastra por el fango. En el Gobierno sólo existe superSoraya, el gallego sigue en gallego y los demás miran hacia abajo esperando que no se les pare una nube encima y tengan que explicar nada. Según la cocina de las encuestas siguen siendo los primeros, pero la sensación de zozobra, miedo y desnorte va alcanzando cotas estratosféricas. Nadie sabe qué decir ni cómo actuar y, por ahora, lo único que parece que ha parido Arriola es que todos se dediquen a pedir perdón compulsivamente e cuantos actos y discursos se les ofrezcan. La contricción, segunda parte del pecado, cotiza al alza. Para todos menos para Monago, al que parece que sus picores le pueden costar caros.

En el PSOE anda la cosa movida. La que manda, Susana, advierte a quienes fueron sus mentores de que tendrán que coger las maletas si el Supremo les mete mano por los ERE. Se revuelve el socialismo histórico, pero la chica de Triana atiene claro que si quiere llegar a mayor en esto debe plantarse en sus reales. Susana sueña con la Moncloa y en Madrid, en los círculos del Poder –no confundir con los violetas- la ven con más que buenos ojos. El chico que dicen que manda, el joven Pedro, anda a la carrera tratando de ganarse el puesto recorriendo España. Pero le falta rotundidad, le falta claridad, le falta, en definitiva, experiencia. Que corra que le va el reloj en contra.

De los pequeños no hablamos, el terremoto se los ha llevado por delante víctimas de sus indecisiones, sus cesarismo y sus luchas cainitas.

La Podemitis se ha adueñado de España, si Torquemada reviviera seria feliz en esta especie de carrera de limpieza de sangre en la que andamos metidos. Como si fuese algo recién inventado, la decencia, la vergüenza y la honradez se han puesto de moda entre quienes ni la quisieron, ni la practicaron, ni la consideraron. Ahora toca ser castellano viejo. Pero andémonos con ojo, que la obsesión inquisitorial ya nos costó un imperio. No vaya a ser que el miedo a la coleta nos cueste un Estado.

El ojo ajeno

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 2 de noviembre de 2014 a las 8:31

Si no fallan las previsiones, la encuesta que hará publica mañana el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) situará a Podemos como primera fuerza política en intención de voto directo. El partido de Pablo Iglesias galopa sin freno hacia un espectacular resultado electoral aupado por la crisis, el hartazgo de los ciudadanos y la incapacidad de los partidos tradicionales para plantarle cara. Con un mensaje que mezcla el populismo, la utopía y algunas ideas felices, el profesor madrileño se está metiendo en el bolsillo a una ciudadanía harta de lo que ve, cansada de asistir día sí, día también a un desfile de casos de corrupción que sonroja y desesperanzada porque la recuperación, por mucho que se empeñe en decir el Gobierno, no se nota a pie de calle. El caldo de cultivo ideal para que crezca Podemos.

Y frente a esto, ¿que hacen las fuerzas tradicionales? Nada. Bueno sí, lo de siempre, gritar a voz en cuello eso del “y tú más” y tentarse la ropa en un ataque de histeria que les tiene bloqueados. Como muestra basta ver la gestión de la escandalosa operación Púnica -habría que hacer doctor honores causa a quien pone los nombres de los operativos en la Guardia Civil- durante esta semana. Hemos asistido a un rosario de gruñidos, quejidos, lamentos y bufidos que retratan a la perfección a la clase política que padecemos en la actualidad. Ignorantes de lo que de verdad piensa la gente en la calle, nuestros políticos han vuelto a tirarse los trastos a la cabeza, han vuelto a condenar sin paliativos la corrupción ajena mientras olvidan la propia y han vuelto a abochornar a una población que no cree justo estar representada por tan lamentables aspirantes a prohombre.

Porque tanto el PP como el PSOE lo mejor que pueden hacer estos días es callarse, fustigarse en público, pedir perdón a todas horas y actuar con rapidez para evitar que volvamos a sufrir comportamientos como estos. Lo de la operación Púnica les coge a ambos, pues de ambos partidos han salido presos altos cargos. Es cierto que más del PP, pero el PSOE tiene a sus espaldas ya tantos corruptos que no debería alegrarse de los ajenos. Urge un pacto de limpieza, un acuerdo en el que se impliquen todos y en el que se busque el bien común por encima del particular. Como ocurrió cuando la sociedad obligó a pactar contra ETA, el clamor de la calle es tal que mucho están tardando estos chiquilicuatres en sentarse a acordar medidas contra los golfos y truhanes que pueblan muchos despachos de este país.

Pablo Iglesias, mientras, se frota las manos y disfruta de la campaña electoral gratuita que le están haciendo. Espera tranquilo a que los jueces sigan sacando basura de las moquetas y promete limpieza de sangre y ajuste de cuentas cuando llegue al poder. Entre tanto, PSOE y PP miran la paja en el ojo ajeno obviando la enorme viga que les tapa el propio. A lo mejor mañana el CIS les hace reflexionar. Falta hace porque de lo contrario cualquier día alguien les va parar por la calle y los va a despertar de su mentira de un buen sopapo. Y entonces no habrá ojo ajeno.

El difícil encaje de Ganemos Córdoba

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 26 de octubre de 2014 a las 14:02

El pasado sábado día 18 Ganemos Córdoba decidió que concurrirá a las municipales del próximo mes de mayo como una alternativa más a las ya conocidas de PP, PSOE y UCOR. La plataforma electoral surgida a imagen y semejanza de la que lidera Ada Colau en Barcelona aprobó de forma mayoritaria constituirse como opción a los partidos tradicionales que ya ocupan asientos en el salón de plenos de Capitulares. Ciudadanos anónimos, antiguos militantes de diversas formaciones de izquierdas, Equo e Izquierda Unida se dan la mano en esta iniciativa popular que aspira a desbancar a José Antonio Nieto del Ayuntamiento capitalizando el desencanto y enfado de miles de cordobeses con la crisis económica y la pérdida de derechos durante estos años. Una amalgama muy amplia que tiene en común una serie de parámetros ideológicos de izquierdas, pero que también afronta difíciles problemas de encaje entre sus diversas corrientes. El principal, el modo de acudir a las elecciones.

En la asamblea del pasado sábado, Ganemos Córdoba decidió que concurrirá a las urnas, pero no cómo va a hacerlo: si como coalición de partidos o como candidatura ciudadana. Y aquí está la madre del cordero porque de la determinación de si se hace de una u otra manera saldrá la viabilidad de este movimiento o su propia autodestrucción por discrepancias internas. La cosa es así: Izquierda Unida sólo se plantea integrarse en Ganemos Córdoba si ésta acude a las urnas articulada como una coalición de partidos, una fórmula que le permitiría hacer valer su peso y su capacidad de movilización y organización en la ciudad. Mientras, Equo y un nutrido grupo de impulsores de la formación son más proclives a hacerlo como una candidatura ciudadana o agrupación de electores en la que no haya siglas anteriores ni repartos de poder basados en cuotas. Esto además permitiría testar el respaldo de Ganemos en la calle ya que serían necesarias al menos 5.000 firmas de ciudadanos de Córdoba para avalar la candidatura. ¿Y por qué esta discrepancia? Muy sencillo, si se va a cuotas muchos piensan que IU puede fagocitar el producto final y hacerse con el control absoluto y eso daría al traste con cuanto han venido defendiendo los impulsores de Ganemos desde el principio, muchos de ellos antiguos militantes o cargos de la coalición que ahora no quieren saber nada de ella. Además, en el seno de la formación muchos piensan que ir con las siglas de IU puede lastrarles ya que representa el sistema contra el que se ha venido oponiendo la asamblea ciudadana desde su constitución.

El debate, muy vivo en el muro de Facebook de Ganemos Córdoba, incluye otras dos variables: la Diputación y el reparto de fondos tras los comicios. Respecto a la primera, la candidatura ciudadana o agrupación de electores sería un problema a la hora de lograr las actas que dan derecho a sentarse en el salón de plenos del Palacio de la Merced. Y es que los sufragios obtenidos por esta fórmula electoral no podrían unirse, por ejemplo, a los que IU podría lograr en otras localidades del partido judicial de Córdoba, un hecho que devendría en la pérdida de representación de ésta en beneficio de otras formaciones como el PP o el PSOE. Ganemos Córdoba sólo llevaría a la Diputación aquellos diputados provinciales que obtuviera como consecuencia de su resultado en la capital, una jugada muy arriesgada que no gusta en IU.

Respecto al tema de los fondos, la constitución como coalición de partidos conllevaría un reparto alícuoto del dinero percibido tras los resultados electorales, de manera que cada formación recibiese una parte en función de su fuerza dentro del conjunto. Esto, defendido a capa y espada desde IU, levanta muchas suspicacias en ciertos sectores de Ganemos que rechazan que este dinero pueda ser utilizado posteriormente para labores de intendencia interna de cada partido en lugar de dedicarse íntegramente al mantenimiento y contratación del personal que fuera necesario tras los comicios.

La realidad es que IU se está esforzando y mucho para movilizar a sus bases y que acudan a las asambleas. Su presencia mayoritaria les garantiza vencer en las votaciones ante el otro sector de Ganemos, menos organizado y jerarquizado. Y todo ello con el fondo de ver qué va a pasar con Podemos, que aún no ha dicho su última palabra. La formación de Pablo Iglesias, metida estas semanas e su constitución y organización como partido político, ha dicho que en principio no concurrirá a las municipales, si bien no es una decisión cerrada. De su toma de posición y, sobre todo, de su participación en la asamblea del 9 de noviembre que decidirá qué será Ganemos Córdoba, depende mucho de lo que puede pasar. De momento, el debate y los contactos son constantes y febriles. Y no dejan de dejar cierta sensación de desconfianza entre quienes son ya novios antes de darse el definitivo sí quiero.

Desahucio cerebral

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 31 de marzo de 2013 a las 9:10

 

LA derecha de este país tiene un serio problema que debería hacerse mirar. Cada vez que las cosas se le tuercen o no les salen todo lo bien que querrían, los líderes populares sacan el fantasma de ETA a pasear para acallar críticas y distraer la atención. Como el partido político sin duda más castigado y amenazado por el terrorismo, los populares tienen derecho, como víctimas que han sido y son, a recordarnos cuán mal lo han pasado durante muchos años y exigirnos que no seamos débiles de memoria. Y tienen razón. Nadie debe olvidar el daño que unos obtusos cerebrales le han hecho a este país. Sin embargo, de ahí a patrimonializar determinadas cuestiones va un mundo. Ya se vio con la vergonzosa actitud tras el 11-M, que debería azorar el rostro de más de uno, y comienza a verse ahora con el tema de los llamados escraches por parte de miembros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. 

Vaya por delante que creo que todo acoso y persecución personal me parece lamentable, intimidatorio y mafioso. Sobre todo en un sistema democrático como el nuestro, en el que los cargos públicos de los partidos son poco más que marionetas al albur de las decisiones que tomen sus direcciones políticas. Es por eso que creo un error tremendo perseguir a un diputado, concejal o medio pensionista de la cosa pública para exigirle la rápida tramitación de la ILP a favor de la dación en pago. Me parece tan vergonzosa esta actitud como la que se practicó contra los cargos de la Junta hace bien poco aquí en Andalucía y de la que, por cierto, no se escucharon voces en contra desde la bancada popular. Eso también era escrache, aunque sin la cosa esta léxica que se gastan los argentinos -que para eso son argentinos. 

Y va todo esto porque la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, ya ha lanzado la primera piedra para considerar a los que participan en estas manifestaciones como seguidores de las actitudes de los etarras y su entorno. Vamos, como accionista de la kale borroka. Cifuentes abrió la veda, le siguieron algunos de los suyos y la dirección de la Policía lo ha mejorado al ordenar a los agentes que se identifique a cuantos participen en estos actos. Creo realmente una aberración esta similitud, esta persecución y este argumentario. Creo que el terrorismo ha sido, y lamentablemente aún es, un problema tan grave que asimilarlo a otro tipo de protestas no hace más que calificar humanamente a quien así piensa. Y seguro que será una estrategia premeditada. 

Vivimos una época triste en muchos sentidos. Carecemos de líderes, no tenemos un Gobierno fuerte y creíble, de la oposición lo mejor que podemos decir es que se supone que existe, los movimientos sociales surgen y desaparecen a la velocidad del rayo y tenemos una banca que penaliza a quien deja sin casa de un modo inmoral, indigno y muy perseguible. Estamos desnortados, pero de ahí a que estemos mentalmente desahuciados va un trecho. Y eso por mucho que unos ladren y otros mujan, señora Cifuentes.

Pena de país

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 20 de enero de 2013 a las 10:11

EL tesorero del PP pagó durante años a cargos del partido sobresueldos de entre 5 y 15.000 euros en sobres entregados en mano; el yerno del Rey usó su posición privilegiada para llevárselo calentito de varias comunidades autónomas; la Junta tuvo durante una década un fondo de reptiles que sirvió para nutrir a no pocos estómagos agradecidos; los hijos de Jordi Pujol tienen cierta preferencia por los bancos extranjeros a la hora de gestionar unas cuentas que parece que no han pasado la ITV; los antiguos dirigentes de Unió Democrática de Cataluña se salvan de ir a la cárcel porque le aflojan a la Justicia unos 400.000 euros por haberse financiado ilegalmente….

María Dolores de Cospedal dice que no le consta nada de lo que hizo Luis Bárcenas; la Infanta nunca supo qué hacía exactamente su marido; José Antonio Griñán jamás conoció nada de los quehaceres del exdirector general de Empleo; Artur Mas atribuye a persecuciones nacionalistas españolas los escándalos financieros de su partido; Josep Antoni Duran Lleida sigue en el Palace porque su formación ya expulsó a quienes se lo llevaron calentito y no tiene responsabilidad alguna aunque el escándalo se haya confirmado.

Felipe González pide un pacto de todos contra la corrupción que acabe de una vez para siempre con esta lacra; Soraya Sáenz de Santamaría afirma que caerá todo el peso de la ley sobre quien se aproveche de su situación; el Rey dice que hay que dar ejemplo ante los ciudadanos; Rubalcaba exige dimisiones en el Gobierno porque Bárcenas se aprovechó de la amnistía fiscal; Arenas dice que no le consta nada de lo de los sobres en su época de mandamás en Génova; Griñán sigue sin enterarse de nada en la trama de los ERE.

Los ciudadanos están hartos de todo, salen a la calle en manifestaciones espontáneas a exigir mano dura contra los trincones. Están cansados de ser las víctimas de un sistema de políticos –sí, de políticos– que carece de valores, que no se responsabiliza de nada, que arruina al país y encima saca pecho, que cruje a impuestos y no es capaz de reducir su inabarcable legión de organismos afectos, que vacaciona del Parlamento durante meses mientras seis millones de personas lo hacen de su empleo desde hace demasiado, que no admite preguntas de los periodistas porque escuchar la verdad escuece…

Un una semana seguro que usted ha oído hablar de alguno de estos temas –si no de todos– y en una semana seguro que usted ha maldecido a más de un político o allegado a la política por sinvergüenza, golfo, trincón, aprovechado, caradura o lo que sea –ponga usted el orden de las palabras–. España vive una situación de emergencia. La corrupción ha acampado en su esencia. Pena de país.

El sillón de Mas

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 12 de septiembre de 2012 a las 13:06

Nunca me ha gustado Artur Mas. Lo reconozco. Siempre he visto en él la imagen del político arribista, del hombre capaz de cualquier cosa con tal de llegar al poder. Al lado de Jordi Pujol, a quien considero uno de los políticos clave para entender la España actual, Mas me parece de una mediocridad insultante. Siempre he pensado en él con la imagen del niño rico mimado, ése que lloraba y pataleaba en el patio del colegio cuando no le pasaban la pelota. Ése que siempre llevaba las zapatillas de última generación aunque fuese el peor del mundo haciendo deporte. El típico niño que se llevaba el balón si no se hacían las cosas como él quería. Lo ocurrido estos días refuerza mi impresión.

Ayer vimos una impresionante demostración de fuerza del nacionalismo catalán, un sentimiento que existe desde siempre en un pueblo cuya tradición cultural e histórica es innegable. No seré yo quien censure a aquellos que defienden pacíficamente sus ideales. Es más, hace mucho que considero que debemos empezar a reconsiderar seriamente muchas de las aristas de nuestra estructura estatal. La manifestación de ayer con motivo de la Diada y el más que probable arrollador triunfo del nacionalismo en las próximas elecciones del País Vasco así lo reflejan. España es un país diverso, multicolor y multicultural y es posible que sea hora de ahondar en esa diversidad, aunque a título individual podamos pensar que una independencia de Cataluña o el País Vasco en estos tiempos de globalización carezca de sentido.

Volviendo al inefable Artur Mas, creo que ayer dio una nueva muestra de su mediocridad como gobernante y su cobardía como político. Es cierto que Artur se ha encontrado Cataluña hecha un solar después de los tripartitos de izquierdas de Maragall y Montilla. Las deudas le acosan y no puede pagar muchos de los servicios básicos -muchos otros no tan básicos- de los que se dotó Cataluña en la época de vacas gordas. Y como el examen de gestión a afrontar es muy gordo y no hemos estudiado, el presidente catalán -insisto en que sólo considero president a Pujol- ha reaccionado como el niño malcriado que es, pataleando y azuzando fantasmas de ruptura que ni él mismo es capaz de medir. Porque, si bien es cierto que en Cataluña hay un sentimiento nacional no lo es menos que Mas no habría tenido la ocurrencia de echar leña a las brasas independentistas si papá Estado le hubiera dado todo lo que quiere. Si el Gobierno de Madrid se hubiera plegado ante sus demandas y le hubiera dado el rescate sin pedir nada a cambio o le otorgase su famosa independencia fiscal haciendo palmas con las orejas tengo bien claro que Artur no se habría echado al monte.
Le pasa a Mas lo que a los pésimos gobernantes que dirigieron Europa en la crisis del 29, el miedo ante la situación lo ha paralizado y le impide ver más allá de los árboles. Aventar radicalismos en esta época no puede llevar más que a incrementar las tensiones, la persecución del que es diferente y la insumisión del que se considera perseguido. A la propia CiU este coqueteo indecoroso le puede pasar una enorme factura si Madrid cede ante sus objetivos a cambio de que dé pasos hacia atrás en su desafío. Esa hipótesis sería vista como una traición a los cientos de miles de personas que ayer recorrieron Barcelona creyéndose de veras que el Gobierno catalán está dispuesto a llegar al final de su órdago. Ese escenario asomaría aún más a los convergentes al abismo.

Tensión, desafío, ruptura y miedo. Miserias de unos políticos mediocres y rastreros. Mas reta al Estado español y lo hace del modo más cobarde posible. Llama a manifestarse y luego se esconde para no encabezar la marcha. Hay que ser irresponsable y, si se me permite, cobarde para actuar así. Y todo por un sillón.

Pervertir el 15-M

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 15 de junio de 2011 a las 18:35

Los lamentables acontecimientos que están teniendo lugar hoy en Barcelona protagonizados por supuestos integrantes del movimiento de los indignados suponen la prostitución de una idea. Así de claro. Si entre el 15 de mayo y el pasado día 10 había algo que estaba claro era que el espíritu de las protestas surgidas del clamor de la calle contra los políticos era un espíritu pacífico, positivo, crítico pero civilizado. Lo que está ocurriendo hoy en la capital catalana, lo que le pasó el otro día a Ruiz Gallardón en Madrid o lo que le ha ocurrido a Cayo Lara también en la capital de España resta credibilidad a este movimiento. (Claro que Cayo Lara podría haberse ahorrado el paseo y la búsqueda del rédito electoral). Entramos en una espiral de violencia impresentable y comienza el reto al sistema democrático que hemos elegido.

Lo que ocurre hoy ya tuvo un triste prólogo el sábado pasado durante la constitución de los ayuntamientos, cuando grupos de supuestos indignados atosigaron a las puertas de los consistorios no sólo a los políticos que allí acudían a tomar posesión de sus actas de concejales, sino también a los invitados que fuimos a presenciar la investidura del nuevo alcalde. Y digo fuimos porque yo mismo fui regalado con unas bonitas frases para el recuerdo al abandonar el edificio de Capitulares. Supongo que mi delito fue llevar corbata, trabajar en un periódico bastantes más horas de las que me gustaría y cumplir con mi labor de representación institucional. Eso da derecho a que me consideren un chorizo, un señorito y un representante del capitalismo más furibundo. En fin, que le vamos a hacer seré un chorizo.

Los impulsores del movimiento 15-M se han apresurado a desmarcarse de todas estas acciones violentas, han reiterado que el espíritu de su protesta no es poner en juego el sistema democrático sino denunciar los vicios que éste tiene y tratar de cambiarlo desde dentro sin torpedear las instituciones que los españoles nos hemos dado. No pretende el 15-M desacreditar a aquellos representantes que los ciudadanos nos hemos dado libremente hace apenas un mes, sino modificar el sistema de elección para que los resultados de las urnas sean más democráticos, más amplios y más representativos. Estoy de acuerdo, apoyo la protesta, también considero que la ley electoral castiga en demasía el voto de algunos partidos y prima en exceso el de los otros. Respaldo sin dudas una protesta ciudadana que ha recordado mucho a ese mayo del 68 que desperezó al mundo de su estado de autosatisfacción. Ésa es la belleza de la democracia, la libertad en estado puro, la protesta cívica en defensa de los derechos.

Lo de hoy, lo del lunes con Gallardón o lo del sábado ante los ayuntamientos no es democracia, no es protesta ni es libertad. Lo de hoy es el vandalismo de cuatro macarras que, ocultos tras la máscara de un movimiento reivindicativo, están haciendo lo que mejor saben: el cafre. Y lo hacen ante el Parlamento catalán, igual que lo hacen cuando el Barça o el Madrid ganan una liga o cuando se juega un derbi provincial. Lo que estamos viendo es violencia sin sentido y un intento vergonzoso de hurtar la democracia. Y ante eso no cabe más que una firme defensa de las instituciones y de la representatividad parlamentaria. Está claro que el sistema tiene muchos defectos, pero estos no se arreglan a palos.

Se acabó lo que se daba

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 20 de mayo de 2011 a las 13:08

No va más. Fin de trayecto. Próxima parada, las urnas. Después de quince días bastante más aburridos de lo esperado, esta medianoche se echa el cierre de la campaña electoral al mismo tiempo que se encienden las luces de la portada de la Feria. La de verdad, me refiero, que las campañas electorales tienen mucho de feria también, aunque más de vanidades que de otra cosa. En las horas que quedan los candidatos harán un llamamiento masivo a la participación para que no gane el contrario. Está gracioso esto de la participación porque en la izquierda mantienen que si se participa mucho los mayores beneficiados son ellos, mientras que el PP afirma que para lograr la absoluta necesita diez puntos más de participación para no volver a quedarse en el intento. Eso sin contar que con la boca chica todos dicen que si la participación se desata puede favorecer a Rafael Gómez, muchos de cuyos electores potenciales son abstencionistas profesionales. Y ahí entramos en el anatema de la campaña, en la amenaza fantasma, en el miedo que recorre el espinazo de los equipos de campaña. ¿Logrará el empresario de Cañero dos concejales, como dicen la mayoría de los sondeos, o se disparará hasta los cinco que le auguraba uno esta semana? Si le hacemos caso a él “nos va a votar la marabunta, hermano”. Ya veremos. Ése es el miedo general. Luego está el que atenaza a PSOE e IU por el impacto que sobre ellos pueda tener la candidatura de Ecolo, un grupo por el que pocos daban nada al principio de la campaña pero que en estos días ha demostrado una gran capacidad de movilización y sorpresa. Tanto, que el Ayuntamiento, en una jugada poco estética y más bien sucia, les ha desmontado esta madrugada el escenario desde el que querían cerrar su campaña esta noche en La Corredera. Ya saben, una putadita para ver si les aguan el final de fiesta. Porque los chicos de Ecolo rascan ahí donde duele, en la izquierda ecologista, en la de los ámbitos universitarios, en la de los profesionales liberales que están hartos -¿les suena?- de dos formaciones que llevan demasiados años gobernando de la mano. Y queda la última incógnita, la de los movilizados del #15M. La de esa masa informe que está hastiada de todos los políticos y sus mediocridades y que está en la calle protestando por lo que consideran una situación insostenible. ¿A quién beneficia su presencia? Si se atiende a la caverna todo es culpa del Gobierno. Si se mira al PSOE, se observa tal cara de pánico ante la duda que da hasta penita. Y se se mira hacia IU, se ve otra vez cómo un movimiento que se enmarca dentro de su ideario se les ha vuelto a escapar vivo. Así las cosas hay dos posibilidades: un incremento de la abstención y el voto e blanco, o un castigo trasladado hacia Ecolo u otras opciones regeneracionistas como UPyD. A Gómez no, pues representa ampliamente muchos de los vicios que se denuncian en la acampadas. Hasta aquí llega la campaña, ahora queda esperar al domingo disfrutando de la Feria. No se pongan nerviosos, en apenas 72 horas saldremos de dudas.