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Quince días

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 6 de diciembre de 2015 a las 10:07

Dos semanas quedan para acabar con esta sobredosis electoral que hemos vivido en 2015. Apenas 15 días para que los partidos nos cuenten por enésima vez lo bien que lo van a hacer si les votamos y los mal que lo van a hacer los contrarios. En Córdoba, como en toda España, las elecciones del próximo día 20 barruntan revolución toda vez que parece que van a definir un nuevo mapa político. Del bipartidismo en el que PP y PSOE campaban a sus anchas, con alguna entrada coyuntural de IU, vamos a pasar a contar con otras dos fuerzas: Ciudadanos y Podemos. Ambas irrumpen con fuerza en el panorama provincial a pesar de que sus candidatos ni son conocidos ni tienen relevancia social. Nuevos tiempos en los que no importan tanto las caras como los proyectos.

Las caras conocidas del PP y el PSOE sí que se juegan mucho. En el primero, José Antonio Nieto tiene que enjugar el mal momento que vivió el 24 de mayo cuando perdió la Alcaldía por un puñado de votos. Nieto, que ha andado bastante grogui durante estos meses, afronta las urnas como un reto personal. Necesita un buen resultado para verse reforzado dentro de su partido y para recuperar su imagen fuera de él. El presidente popular parece que tiene claro que su futuro pasa por Madrid y muchas de las posibilidades de ocupar un lugar en condiciones pasan por obtener un buen resultado dentro de dos domingos. No hay que olvidar que quien le sigue en la lista, Rafael Merino, ocupa ya un importante puesto en Madrid y ambos no son precisamente íntimos amigos.

En el PSOE la cosa no es distinta. Los socialistas necesitan recuperar el cetro que perdieron en 2011 y confirmar esa recuperación que parece han vivido en este 2015. Casi más que por mensajes internos, Juan Pablo Durán necesita un buen resultado para apoyar a Susana Díaz, de la que es fiel escudero y quien, si los sondeos aciertan, el día 21 podría estar en el AVE camino del despacho de mando en Ferraz. Durán ha optado por María Jesús Serrano y Antonio Hurtado, al frente de la plancha, pero ha colocado a su hermana en el tres en una decisión polémica que puede tensar el partido si, como parece, se quedan con dos escaños.

Y luego están Ciudadanos y Podemos. Marcial Gómez y Marta Domínguez pueden hacer historia al convertirse en diputados sin que se les conozca pasado político ni de activismo en Córdoba. El de Ciudadanos, procurador de carrera, se toma las cosas con calma sabedor de que no hay mejor reclamo para el voto naranja que el de Albert Rivera. No obstante, la situación del partido en Córdoba y los malos resultados de las municipales podrían lastrar sus opciones. Marta Domínguez bastante tiene con sobrevivir a la guerra interna desatada en el partido morado tras ponerla a ella en lugar de Antonio Manuel Rodríguez al frente de la plancha. Cuenta a su favor con el impulso que Pablo Iglesias da a la marca y habrá que ver si es capaz de movilizar a los círculos para llevar a cabo la campaña. En ambos casos, no obstante, los dos partidos lograron acta parlamentaria en Sevilla en marzo sin que sus campañas fueran como para hacer historia.

Y luego está IU, rebautizada como Unidad Popular. Antonia Parrado es la carta de la coalición para intentar un hueco en la Carrera de San Jerónimo. La aspirante es buena, pero en IU dan por descontado que volverán a quedarse fuera. Eso sí, sueñan con lograr un voto más que Podemos.

Lo dicho quedan 15 días de suplicio. Tómenselo con calma, disfruten del puente y mediten. Que hay mucho en juego.

Una victoria muy meditada

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 26 de mayo de 2015 a las 13:30

Isabel Ambrosio (Madrid, 1970) ha hecho historia en el PSOE cordobés contra todo pronóstico y dándole la vuelta a las encuestas. Los siete concejales obtenidos el domingo y los más de 30.000 votos recibidos suponen el mejor resultado logrado por los socialistas cordobeses nada menos que desde 1991, cuando el ya retirado Manuel Gracia estaba al frente de la candidatura. Con un estilo alejado del ruido que reina hoy en día en la política y una apelación al corazón y a la cabeza, la exdelegada del Gobierno andaluz ha situado a su partido por primera vez en la historia de la democracia ante la posibilidad de ostentar la Alcaldía de Córdoba. Ahora le queda cerrar la negociación del tripartito con Ganemos Córdoba e Izquierda Unida, una labor en la que es posible que haya mucho ruido pero tras la que seguro que habrá más nueces.

prensa¿Y cómo ha llegado Ambrosio hasta aquí? Pues con una estrategia a largo plazo, no demasiado respaldo en sus inicios y mirando y escuchando el consejo de veteranos socialistas como Francisco García o José Miguel Salinas. Ha sido el triunfo de una campaña de tono bajo, mucho, basada en muchas reuniones con colectivos, sin ofrecer nada desmesurado y “escuchando mucho, que es lo que hay que hacer”, tal y como no se cansa de repetir la candidata. Ni una palabra más alta que otra, ni un enfrentamiento innecesario. La aspirante socialista se muestra muy incómoda en la guerra de titulares altisonantes. Unido a ello, el arrastre que Susana Díaz ha demostrado que tiene entre el electorado socialista tampoco ha de ser descartado y a buen seguro que le ha arrimado un buen puñado de votos. Por último, la patada que el electorado del PP le ha infligido a Rajoy en el trasero de José Antonio Nieto ha puesto la guinda al pastel.

¿Y ahora qué? Pues a esta eterna promesa del socialismo cordobés le tocará negociar con tirios y troyanos para poner en pie un gobierno de izquierdas que desaloje al PP de Capitulares a pesar de que la formación de Nieto haya sido la más votada. La dificultad no estará en alcanzar el pacto en sí, aunque habrá quien tensará la cuerda para aparentar, sino en gestionar el día a día de tres formaciones con una cultura de gobierno tan diferente. Ambrosio habrá de ser capaz de lidiar con la tendencia al asamblearismo que caracteriza al Ganemos de Rafael Blázquez, al tiempo que debrá contentar a una Izquierda Unida que tras la experiencia de Sevilla con Susana Díaz desconfía de todo lo que huela a pactos con el socialismo. Pedro García no pondrá fácil el consenso. Y todo ello con la reivindicación a la Junta de que cumpla sus compromisos con Córdoba, uno de los leit motiv de su reciente campaña.

Nada de esto arredra a la candidata socialista, quien ayer en la Feria volvía a aparecer radiante y con sonrisa de vencedora en la recepción que ofreció la Asociación de la Prensa. Hasta el lunes no habrá movimiento -al menos oficiales- y a partir de ese día comenzará una cuenta atrás que debe terminar el 13 de junio con su elección como regidora. Será el comienza de la etapa que de verdad medirá la altura y talla política de esta mujer que, hasta el momento, ha sabido hacer valer su tacticismo para llegar al sitio justo en el momento concreto. Si la jugada le sale bien, y no tiene por qué no hacerlo, igual nos encontramos ante el salto definitivo hacia esas responsabilidades mayores que muchos dentro del PSOE le han reclamado casi desde sus inicios. Veremos qué ocurre.

Arranca el espectáculo

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 8 de febrero de 2015 a las 8:39

Ya estamos en faena. Una vez superada la cuesta de enero y las rebajas –aún queda algo por si tiene usted ganas– llega la temporada electoral. En esta época se pondrá de moda quitarse la corbata, ponerse ropa sport, calzado cómodo y el disfraz de simpático, enrollado y bonachón. Besos, abrazos, sonrisas y carcajadas serán la tónica en la pasarela provincial hasta los albores del verano. Incluso habrá quien haya afrontado un severo régimen y aparezca con menos peso y más pelo ante los atónitos ojos de la víctima/votante. Ya tenemos candidatos y varias listas. Nieto ha deshojado la margarita por fin –que ya le ha dado vueltas para llegar adonde todos sabíamos que iba a llegar–; Gómez también ha dicho que sigue en la pelea; Ambrosio y García ya estaban, y en Ganemos aún queda porque están con unas primarias que ni Cristo eligiendo apóstoles. También contamos con algunos cabezas de cartel al Parlamento andaluz decididos y otros no expresados, pero igualmente decididos. Esto tiene menos glamour, pero le dará aliño al tema porque entran en juego pesos pesados y aspirantes a serlo. Alarcón, Cortés, Serrano, Durán (si no le dicen lo contrario) salen a jugar. El de Podemos lo obviamos porque hasta esta noche andan de primarias y no hay que herir susceptibilidades.

Tampoco se quedan atrás los sindicatos, que han olido a urna y han comenzado a sacar el libro de quejas que durante cuatro años no han podido/querido/sabido menear. Se anuncia huelga en Sadeco, se denuncian retrasos en las nóminas y se barruntan unos cuantos conflictos más, a la vista de que hay quien quiere recuperar el terreno perdido por la crisis y quien tiene que ayudar a los partidos amigos en la carrera electoral. No seré yo el que ponga en duda los motivos de las quejas, pero sí que llama la atención que las centrales sindicales asomen ahora el lomo cuando durante cuatro años han permanecido más bien silenciosas. Igual es que en esta crisis ellos también salieron trasquilados y era hora de irse a los cuarteles de invierno a esperar mejores primaveras. No obstante, deberían tener cuidado los sindicatos a la hora de plantear sus protestas, que la gente anda ahora menos comprensiva con que la calle se llene de mierda en Semana Santa y se pongan en peligro unos cuantos jornales. Que no está la cosa para perder el pan por unos contenedores repletos. Pero bueno, lo cierto es que arranca el espectáculo y con todo esto hay que contar. Veremos cómo les sale la jugada unos y otros.

P.D.: Corrijo, que de la huelga de Sadeco sí hay una cosa que tengo que decir. Me parece bien que se luche por pluses olvidados, reformas no consensuadas y otras hierbas, pero no puedo estar de acuerdo en que se defienda una bolsa de empleo restringida a 148 personas cuando en Córdoba hay unos cuantos miles de desempleados. Me suena esto más bien a herencias del pasado y a cortijillos particulares. Que el mismo derecho tienen unos que otros de encontrar empleo en esta santa ciudad.

De listas y paripés

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 2 de febrero de 2015 a las 9:40

Tenemos sobredosis electoral a la vista y hay que prepararse. En los próximos cuatro meses vamos a ver tal cantidad de besos, abrazos, sonrisas forzadas y promesas imposibles que lo mejor es ir tomándose ya el antiácido para evitar problemas posteriores. Casi 120 días de campaña sin parar, qué barbaridad. Hay quien dice que a los periodistas lo que nos gusta de verdad es esto, pero háganme caso si les digo que espero tan pocas sorpresas de lo que va a pasar que estoy casi por bajarme en la primera estación.

Lo cierto es que lo entretenido de las elecciones es más lo que pasa antes de que la máquina se ponga en marcha que lo que ocurre después. Los tejemanejes dentro de los partidos, los follones de las listas, la competición de los que están por quedarse y de los que quieren llegar por meterse. Y ni eso vamos a tener este año porque el anuncio de Susana Díaz de convocar para el 22 de marzo casi no va a dar tiempo ni a situarse en la parrilla de salida. El que no haya hecho su trabajo ahora lo va a tener muy complicado ya.

Lo que sí tenemos es el paripé de los partidos para intentar hacernos creer que van a consultar con las bases y las agrupaciones quiénes son los más indicados para ocupar cada lugar. Ahí se lleva la palma el PP, que ha dado una lata tremenda con el traje para vestir a Nieto para la reelección que ha rayado un poco el ridículo. Si todos sabíamos que el alcalde iba a repetir –tal y como conocemos hoy– y que en su partido eran conscientes de que iba a pasar, ¿a qué tanto paripé? Lo de la encuesta con los afiliados es ya de traca, a ver si iban a salir Torrico y Molina ante la prensa a decir que el 90% de los militantes no quiere al alcalde y se plantea darle la patada a cuatro meses de las municipales. Claro que no todo es tan criticable y lo de pedirle a las bases que señalen a cuántos candidatos hay que descabalgar en las listas tiene su puntito; de sadismo hacia los afectados sí, pero su puntito.

En el PSOE la cosa está entre los que nos vendrán a decir que Ambrosio va a hacer sola la lista de las municipales y los que afirmarán sin dudas que Durán va a consultar hasta con la bruja Lola si se mete en la lista de las autonómicas o se queda en ese despacho casi sin inquilino en los últimos meses que hay en la avenida del Aeropuerto. Todo muy democrático, eso sí.

De IU, la verdad, me lo espero todo. A la habitual tendencia de la formación a meterse en berenjenales cada vez que hay urnas de por medio se une este año la inestimable ayuda de los muñidores de la estrategia de campaña. Salir un domingo diciendo que el referente es Julio Anguita para que este abjure de ti al día siguiente es como para pegarse un tiro. Que digo yo que no habría sido tan difícil llamar a Julio, que para eso en la coalición hasta el que ni ha pasado a su lado lo llama así. Arduo camino el de Pedro García.

Y nos queda el universo Podemos-Ganemos, dos formaciones a las que no hay quien ponga rostro y que viven sumidas en un eterno proceso de primarias. Estos sí que van a practicar la democracia de las bases, lo que ya les está suponiendo no pocos dolores de cabeza y más de una tensión interna. Gajes del oficio. La próxima vez verán como se ahorran tanta urna previa.

Susana se lo juega todo

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 25 de enero de 2015 a las 8:39

Por si alguien tenía alguna duda, Susana Díaz ha demostrado esta semana quién es la que manda aquí. En Andalucía y en el PSOE nacional. La presidenta de la Junta, salvo que ocurra algo muy, pero que muy raro, lanzará mañana su campaña de ascenso a las alturas de la política con la convocatoria anticipada de las elecciones andaluzas. Díaz se ha cansado de esperar y ha visto la ocasión de culminar su estrategia tras unas Navidades en las que da la impresión que se ha dedicado a reflexionar, estudiar encuestas y trazar su plan de ruta. Ha llegado la hora de actuar, parece haberse dicho, y tirando de unas excusas más bien prefabricadas ha decidido darle la patada a sus socios de Gobierno en busca de una victoria que la consolide.

susanaLo cierto es que hay que reconocerle a la presidenta que en esto de la política se mueve bien. Mañana firmará un decreto que coge absolutamente en fuera de juego a todos sus rivales, obligados ahora a correr y modificar sus planes. Por un lado, Podemos, el gran temor de Díaz, tendrá que acelerar su proceso de elección de lideresa y candidata para que la gaditana Teresa Rodríguez se lance al ruedo electoral con algo de tiempo. Al tiempo, las secciones locales de la nueva formación tendrán que afrontar su primer envite serio conel diseño de listas cuando aún están frescos ciertos enfrentamientos a al elegir a sus cuadros de mando locales. Al PP, la convocatoria lo pilla con un líder que no termina de conectar y le va a obligar a confeccionar unas listas que no estaban ni pensadas y para las que hay que buscar nuevos reclamos. Y, finalmente, a IU esta llamada a las urnas la va a llevar al culmen de su bipolaridad. La coalición deberá mandar un mensaje de alejamiento de sus socios de Gobierno que le pueda servir para frenar la sangría hacia Podemos, mientras que, por otra parte, tendrá que tirar de sus logros en ese mismo Gobierno roto para reivindicar su labor de gestión. Un lío más para un partido ya de por sí bastante enmarañado.

Pero no solo convoca Susana para hacerse con el poder en Andalucía y marcar su territorio en un Gobierno con menos ataduras. La líder socialista quiere, por un lado, salvarse de la quema de unas municipales que no le pintan nada bien a su partido, bastante ausente de la vida municipal en este mandato. Díaz sabe que su cartel tiene mucho tirón y le puede dar la victoria, pero no quiere arriesgarse a que una convocatoria conjunta con las locales le pueda jugar en contra. Que los experimentos se hacen con gaseosa.

Por otro lado, la presidenta andaluza ha puesto ya definitivamente el ojo en Madrid, donde es recibida cada vez que va con alfombras rojas (y no solo por sus compañeros de partido) y se la ve como la única salida para salvar a un socialismo en el que Pedro Sánchez parece tener las horas tan contadas que hasta Zapatero se le ha revelado. (Triste que te mate el llamado bambi).

Susana Díaz apuesta fuerte y se juega el todo por el todo convocando el 22 de marzo con tan poco plazo. Si le sale bien, tendrá el camino expedito para llegar algún día a La Moncloa. Como pinche en hueso, su carrera habrá acabado a la misma fulgurante velocidad a la que despegó.

El ‘egosistema’

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 12 de octubre de 2014 a las 8:33

Si hay algo que aborrezco de una enorme mayoría de quienes ocupan cargos de relevancia, públicos y privados, en esta Córdoba de nuestras entretelas es su inagotable capacidad para criticar y desmontar todo lo criticable y desmontable en conciliábulos de todo tipo y después mantener el silencio más absoluto cuando toca hablar en público. Ya dijo Pío Baroja que Córdoba era la ciudad de los discretos. Yo diría que de algo más. Aquí todo el mundo tiene la solución a los problemas de la humanidad, pero pocos son los que los enuncian en público no vaya a ser que venga otro y se apropie de la idea o, simplemente, no vaya a ser que algo cambie y nos obligue a evolucionar. Eso se traduce en una parálisis total en el ámbito de la toma de decisiones, en la presencia perenne de los mismos en los mismos sitios y en una constante sensación de insatisfacción en la que ni unos ni otros son felices, pero en la que todos conviven sin problemas porque nadie viene a enturbiar su tranquilidad. Es triste, pero es así.

Por eso, cuando alguien recién llegado a un cargo se atreve a decir en público lo que dijo el rector el pasado martes en el foro que organizó este periódico en Bodegas Campos, es necesario levantar la voz y alabar en público la iniciativa. José Carlos Gómez Villamandos pidió delante de quienes gobiernan, aspiran a gobernar, hacen oposición o rigen los designios empresariales de esta ciudad que es necesario que Córdoba “deje de mirarse el ombligo”, que avance, que entre todos seamos capaces de sumar para hacer de ésta una provincia mejor, más próspera  y moderna. Pidió que se abandone el egosistema para que podamos poner en pie un ecosistema de apoyo y colaboración. Reclamó, en definitiva, un gran pacto por la innovación en Córdoba, que es lo mismo que pedir un acuerdo para que esta ciudad crezca. Fue un discurso con un punto de utopía, las palabras del recién llegado que no se ha contagiado aún de la atonía en la que viven los supuesto poderes fácticos de la ciudad; la declaración de intenciones de quien tiene la osadía en público de llamar la atención a los que mandan. Y lo hizo asumiendo que la propia Universidad tiene que salir de su ensimismamiento para abrirse a la ciudad y ser agente impulsor de transformaciones.

Igual es porque lo dijo en un foro de la casa o igual es porque uno no deja de ser un iluso, pero las palabras del rector se me aparecen como una bocanada de aire fresco en un entorno tan viciado que a veces es irrespirable. Irrespirable por la parálisis de quienes gobiernan; por su tendencia al enfrentamiento más que al consenso; por la fijación de quienes quieren mandar en tratar de llegar a los sitios por la vía de la demolición más que por la de la sustitución; por la insoportable condescendencia de quienes viven en contra de todo sin aportar nada; por la exasperante presencia de quienes quieren arreglarlo todo desde su pensamiento único, y, por qué no decirlo, por el acomodamiento en el que los medios nos situamos a menudo temerosos de perder nuestro sitio.

Y mientras, la que pierde es Córdoba, su futuro y nuestros hijos. Muchos dicen que el rector es un iluso al que ya se le pasará todo. Esperemos que no ocurra. Yo prefiero rebelarme contra el egosistema.

Primarias de las buenas

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 28 de septiembre de 2014 a las 8:21

Lo confieso, soy un fan incondicional de las primarias. Y si son abiertas, más todavía. Creo que en un sistema democrático como el nuestro no hay nada más ejemplar que el que sean los ciudadanos, militantes o no, los que elijan a quienes les van a representar mediante un procedimiento de puertas y ventanas abiertas. Democracia en estado puro, debate, confrontación de ideas y proyectos, ejercicio intelectual de decisión entre opciones que, partiendo de una línea común, ofrecen diferentes formas de ejecutar su acción. Primarias de las buenas. A la americana o a la francesa, con sus campañas electorales, sus lobbies de apoyo, sus candidatos haciéndose fotos y poniéndolas en carteles… Vamos, todo el circo que rodea la gran fiesta de la democracia. Primarias de verdad, de las buenas.

Estos días vivimos también un proceso de primarias de calado en Córdoba. El PSOE se ha lanzado a un ejercicio de democracia abierta y participativa para ponerle rostro a quien será su candidato en las municipales de 2015 y pugnará con José Antonio Nieto, Rafael Gómez y alguien del conglomerado Ganemos por ocupar e sillón noble de Capitulares. Andan, por tanto, los socialistas deshojando la margarita, debatiendo abiertamente cuáles son sus mejores opciones, fomentando la libre competencia entre iguales para darle a sus militantes –lástima que no hayan optado por el modelo francés– la opción de respaldar a quien mejor consideren. Como hicieron en las primarias de Susana Díaz o en las de Pedro Sánchez, ejercicios abiertos de participación en los que no hubo injerencias de ningún tipo y todo fueron facilidades para quienes quisieron optar a la nominación. La dirección provincial y la regional no tienen papel alguno en el proceso y los diferentes contrincantes toman sus decisiones de optar libres de toda carga y presión y conscientes de que el proceso de “reflexión personal profunda” –tres palabras a subrayar en todos estos procesos– lleva a tomar la determinación definitiva de optar al cargo más importante de cuantos, en mi humilde opinión, puede ostentar quien quiere realmente a su ciudad. Una fiesta de la democracia, en definitiva, de la que saldrá la cara del cartel de mayo.

Pero claro, siempre hay quien quiere estropear la cosa y va por libre, se presenta sin valorar el ambiente y rompe la paz y la fraternidad. Que no hay quien entienda que haya quien no lleve a cabo ese proceso de “reflexión personal profunda” libre de injerencias que le lleve a descartarse de la carrera porque es lo mejor para el partido. Que siempre hay quien se empeña en ponerle las cosas difíciles a los militantes y obligarles a definirse en el libre e impoluto proceso de recogida de avales y se empeña en desenterrar tensiones internas olvidadas y superadas en ejercicios de diálogo, consenso y acercamiento de posturas. En definitiva, que siempre hay quien quiere llamar la atención y estropear la fiesta de la democracia.

Imperdonable esto, ahora que habíamos llegado entre todos a un acuerdo en el que teníamos claro por quien optar. Qué desfachatez.

Política de la destrucción

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 22 de septiembre de 2014 a las 10:03

Si hay algo que siempre ha caracterizado a la vida política cordobesa eso ha sido la apuesta por la estrategia del “cuanto peor mejor”. En una ciudad de más de 350.000 habitantes con una ubicación espléndida y unas aún mejores comunicaciones, los dirigentes públicos practican un perfecto diálogo de sordos en el que lo más importante es gritar más alto que el de al lado para rechazar todo lo que este proponga. Así llevamos décadas, por no decir que casi siglos. La otra característica pasa por enumerar proyectos faraónicos que no llevan a ninguna parte para después renunciar a ellos en un ataque de súbito realismo y responsabilidad. Así hemos visto desfilar maquetas e ideas por las páginas de los periódicos sin ningún tipo de pudor.

Esta semana, José Antonio Nieto ha presentado su centro de convenciones, ferias y exposiciones con un discurso en el que recordaba esta tendencia a la marquetería y en el que reclamaba confianza y apoyo para su idea. Lo hacía con un tono duro con el contrincante y con la herencia recibida y también contra algún que otro miembro de a clase empresarial que se ha opuesto con uñas y dientes al recinto del parque joyero.

Personalmente, el proyecto de Suárez y Terrados no me parece ni más bonito ni más feo que otros de los que he escrito con profusión. Tiene, empero, una ventaja sobre los demás, que sale mucho más barato y que, si los hados no se configuran en su contra, tiene un plazo de ejecución mucho menor. Dos aspectos que no deberían caer en saco roto.

Un día después del acto del Góngora, mientras los empresarios del sector turístico aplaudían la posibilidad de que se pase de la madera y la cola al hormigón y el cemento, el coportavoz del PSOE en el Ayuntamiento, Emilio Aumente, comparecía ante los medios para decir que si su partido gobierna (ejem, ejem) tras las próximas municipales se paralizaría el proyecto aunque estuvieran iniciadas las obras. Aumente le dio flojo y fuerte a la estrategia del regidor, denunció lo que creen que son delirios de grandeza y dudó de la viabilidad de que la cosa salga adelante. Y lo dijo un miembro del mismo partido que mantiene cerrado y cogiendo pulgas un museo de alto valor junto al río, que prometió que tendría abierto el centro de recepción de visitantes para tal día como hoy o que defendió un Palacio del Sur que costó 11 millones y del que sólo quedan jaramagos.

Esa forma de hacer política, esta destrucción de todo, esta negación del aire al contrincante es del todo nociva para la ciudad. Uno puede estar de acuerdo o no con un proyecto, pero lo que no puede es amenazar con echarlo abajo si llega al poder. Los tiempos en los que un gobierno se construía sobre las cenizas de otro han pasado y los cordobeses no se merecen esta forma de actuar. El PSOE debería plantearse seriamente esta estrategia de derribo, que no le ha llevado más que a convertirse en una fuerza cuasi marginal en la capital. Igual si en lugar de jugar al derribo propusieran algo alguna vez podrían recuperar el crédito electoral que una vez tuvieron. Que falta les hace.

Lecturas cordobesas de las europeas

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 1 de junio de 2014 a las 8:08

Ahora que ha pasado una semana de las elecciones europeas toca analizar lo ocurrido el pasado domingo en las urnas de esta Córdoba nuestra. La cosa va por barrios y, aunque algunos estén más contentos que otros, lo cierto es que todos los grandes tienen motivos para preocuparse por lo visto el domingo. Sólo las fuerzas del extrarradio pueden estar satisfechas, pues la irrupción de unas y la consolidación de otras plantean un panorama algo más abierto.

Empezando por el PP, los chicos de Nieto deberían mirarse muy mucho lo que les ha ocurrido. Han perdido 17 puntos en la capital y se han situado por debajo del 35% de apoyo que les garantizaría revalidar el gobierno municipal. La crisis, la falta de una gestión con resultados visibles para los ciudadanos, la dispersión del alcalde durante meses en los que ha estado con la mirada puesta en Sevilla y la nula consecucn de las iniciativas que se ponen en marcha lastran a los populares. En la sala de mandos popular se cree que los resultados no son tan malos, se mira hacia la masiva abstención de los suyos y se considera que la izquierda más radical, la que aúna a IU y Podemos, ya está completamente movilizada. Una lectura un tanto autocomplaciente que no debería obviar el hecho de que en el año que queda hasta la municipales, bien haría José Antonio Nieto en ir recuperando esa imagen de calle y trabajo que le llevó a la mayoría absoluta. De lo contrario va a sufrir bastante. no debería olvidar el caso de Rafael Merino.

En el PSOE la cosa está aún peor. Han perdido 15 puntos y han mostrado cuál es su suelo electoral, casualmente el mismo número de personas que los apoyan en las municipales desde hace años (algo que no es para tirar cohetes). Los socialistas caminan descabezados en la capital, sufren el abandono del voto joven y ven cómo sus tradicionales apoyos se van a la abstención. El resultado andaluz no debería nublarles el análisis y el congreso de julio tampoco debería ser freno para poner en marcha acciones que los saquen del anonimato en el que se encuentran inmersos. Su discurso hace mucho que dejó de calar entre los cordobeses y su falta de liderazgo, aumentado con la marcha de Durán al Senado, es más que notoria.

En IU están contentos porque han triplicado apoyos respecto a 2009, han recuperado la movilización de su electorado y comienzan a verle los frutos a la ingente labor de calle que están llevando sus principales responsables. La inminente designación de su candidato a las municipales no parece que vaya a convertirse en la batalla campal que habitualmente desgasta a esta formación. No por nada, sino porque me juego lo que quieran a que Pedro García será el designado en un ejercicio perfectamente sincronizado. No obstante, la irrupción de Podemos le resta sonrisa a la coalición, que se ve superada por la izquierda y que podría encontrarse con grandes sorpresas dentro de doce meses si no es capaz de responder a las exigencias del ala más joven y a la izquierda de su potencial electorado.

Podemos es, sin duda, la mayor sorpresa en Córdoba desde la irrupción de UCOR. El partido de izquierdas ha obtenido más de 8.000 sufragios, que le garantizarían presencia en Capitulares y aglutina a su alrededor muchos movimientos sociales hartos de todo. Si dan con un cabeza de cartel conocido pueden saltar la banca dentro de un año. Y si, como se dice, cuentan con el beneplácito del nunca retirado Julio Anguita, la cosa puede ser aún mayor.

Más difícil lo tiene UPyD, cuyos más de 7.500 votos –que también los meterían en Capitulares– buscan un rostro al que seguir en un partido que pierde en lo local lo que gana en lo nacional. La formación magenta, pese a todo, puede ser un importante dolor de cabeza para los grandes ya que suele ser receptor del descontento de los votantes tradicionales de estas dos formaciones. Ahí tendrá que vérselas también con Ciudadanos, cuyos más de 2.000 sufragios tampoco debemos olvidar.

Y a todo este panorama hay que añadirle dos elementos. El primero es que UCOR y Gómez no han comparecido en las urnas del 25-M y no debemos olvidar que al estrambótico empresario de Cañero le votaron en 2011 más de 25.000 cordobeses. El segundo es que la abstención del domingo fue una obscenidad y que esa enorme bolsa de votos puede bascular hacia cualquier parte. Mal harían PSOE o PP en pensar que van a ser los beneficiarios porque si hay algo que ha quedado claro es que el personal está cansado de ellos.

Queda menos de un año y la conclusión clara del domingo es que a los partidos les toca ponerse a trabajar. Que tampoco estaría mal, digo yo.

 

Es el turismo

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 20 de abril de 2014 a las 9:50

Salvo que haya vivido en otro planeta o haya estado de vacaciones toda la semana –de lo que no diré lo que me parece– si usted ha estado en Córdoba en la semana que hoy se cierra habrá podido comprobar de primera mano cuál es la primera industria de esta ciudad y cuál debe ser el camino para salir de la crisis. Porque, salvo que usted haya caminado con orejeras y no haya ido al kiosco ni por error –sobre estos prefiero no hablar– se habrá percatado de los miles y miles de cordobeses y turistas que del Sábado de Pasión hasta hoy mismo, Domingo de Resurrección, han tomado nuestras calles, plazas y avenidas para disfrutar de una Semana Santa que ha sido espléndida. Esta es la realidad, que seguro que habrá comprobado si alguno de estos días ha tenido la peregrina idea de dejarse a caer a cenar en algún sitio sin reserva previa. Lleno. Todo lleno. Llenísimo hasta reventar.

Después de varios años en los que la meteorología se empeñó en profundizar en los efectos del agujero económico, este año hemos tenido la suerte de disfrutar de una de esas escasas semanas primaverales que ofrece la ciudad, con sus días largos y sus noches templaditas y agradables. Un lujo al alcance sólo de los pocos que vivimos aquí y de los iniciados –cada vez más– que tienen la buena idea de dejarse caer por aquí cuando los capirotes anuncian tiempo de procesiones. Córdoba ha sido un lujo estos días y sólo quien no quiera verlo podrá ponerle pegas.

Ahora llega el tiempo de hacer balance, de aprender de lo que se ha hecho bien y de hacer propósito de enmienda de aquello que estuvo algo peor. Porque bien han estado los bares, que por fin parecen haber captado que los precios también pueden bajar; los hoteles, aunque a estos lo de las tarifas les cuesta más; los vendedores de pipas, bocadillos y latas; los de los tambores de juguete y los globos de helio… Algo peor hemos estado los comedores compulsivos de pipas en época procesional, los enemigos de las papeleras, los cenizos, los que en las bullas se ofenden e insultan como si fueran propietarios de las calles, los camareros impertinentes, los golfos que se van sin pagar y algún que otro taxista empeñado en mantener la mala fama del colectivo. (Menos mal que por ahí hay sangre joven que funciona de otra manera).

Y dicho esto, uno se pregunta a qué viene tanta pelea de centro de recepción de visitantes, tanta bronca de aeropuerto y tanto rifirrafe a costa de la gallina de los huevos de oro. Porque admito que cada día entiendo menos a todos esos que andan permanentemente a la gresca en Córdoba en supuesta defensa del turismo y sus posibilidades. Son como ese bombero que camina hacia el incendio pidiendo a todos que salgan de la casa mientras porta en la mano un bidón de gasolina y un mechero. En el turismo de Córdoba quedan muchas cosas –casi todas– por hacer, pero esas cosas las deben hacer los empresarios y quienes se juegan los cuartos. Los demás debemos estar en los nuestro. Los políticos, en promocionar mucho y molestar poco y los ciudadanos, en viajar mucho y consumir más. Y lo demás es filfa.