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Confianza, fidelidad, rebelión y ausencia

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 26 de marzo de 2012 a las 18:20

Apenas 24 horas después de que las urnas nos hayan dado una lección de humildad importante a periodistas, analistas, encuestadores y otras hierbas, emitir un análisis claro de los motivos de este fracaso predictivo en las elecciones del domingo se antoja misión casi imposible. Sin embargo, aun a riesgo de seguir cometiendo errores y partiendo de la base de que todo análisis a posteriori es mucho más sencillo, no está de más valorar determinados aspectos que pueden haber contribuido a que el ampliamente anunciado cambio de Gobierno en Andalucía se haya quedado en pírrica victoria popular.

En primer lugar hay que hablar de la confianza. La que el PP de Javier Arenas ha tenido en exceso y le ha llevado a esta amarga victoria. El talón de Aquiles popular en estos comicios ha sido la falta de movilización de su gente, con unos 160.000 votos menos que en 2008, debido, sobre todo, a que muchos veían tan clara la victoria que se quedaron en casa o de cañas en lugar de pasarse por el colegio electoral. Una confianza que le ha jugado malas pasadas a Arenas, inmerso en una campaña de escaso fuste en la que errores como su ausencia en el debate de Canal Sur han contribuido todavía más a que los suyos no se vieran con el cuerpo guerrero. La misma confianza que Rajoy tenía en que sus reformas y recortes no le iban a hacer mella entre sus votantes, algunos de los cuales, por contra, han optado por la abstención insatisfechos, sobre todo, con la subida de impuestos decretada desde Madrid. A todo ello se suma que, por enésima vez, se demuestra que el electorado popular no se identifica con las autonómicas al mismo nivel que con municipales y generales.

En segundo lugar hay que hablar de fidelidad. La del millón y medio de votantes del PSOE que se han mantenido fieles a sus colores. A pesar de sufrir la mayor derrota de la historia del partido en unas andaluzas y dejarse más de 600.000 sufragios y nueve escaños en las urnas, José Antonio Griñán aparece como el protagonista de la gesta del día. Y lo es por la fidelidad de unos votantes que se han mantenido ajenos al marasmo en el que vive el partido desde que hace dos años el presidente de la Junta se hiciera con su control. Igual de fieles que han sido las bases a la hora de movilizar -voto por voto, me consta- a los suyos para superar los malos augurios que daban las encuestas de la mañana del domingo. Unos militantes que han dejado al margen sus enormes diferencias internas en favor del bien mayor: mantener una Junta de Andalucía cuya pérdida era percibida como una catástrofe a ambos lados del frente socialista.

En tercer lugar se encuentra la rebeldía. La que ha catalizado Izquierda Unida para recuperar sensaciones que perdió hace casi dos décadas. Sus doce escaños significan la rebelión del voto de izquierdas ante las políticas reformistas del PP y los escándalos de corrupción del PSOE. Una rebelión articulada alrededor de un discurso tutelado por la ortodoxia del PCA a la que ahora le toca definir qué modelo de cogobierno o apoyo quiere. Veremos si esta rebelión que abandera esta IU de Diego Valderas es capaz, por una parte, de plantear unos modelos de gobierno coherentes y, por otra, de no caer víctima de las eternas luchas internas que desgajan a la coalición cada vez que alcanza responsabilidades de gobierno.

Y, por último, hay que hablar de ausencias. La de los más de 2,3 millones de andaluces, el 37,7% del total, que no acudieron a las urnas. Una cifra alarmante que demuestra que cada vez es mayor la sima que separa el discurso de los partidos de la realidad de los ciudadanos. En estos tiempos en los que no paramos de escuchar a los líderes políticos hablar regeneración y reforma la abstención es un clarísimo mensaje de que es necesario cambiar el discurso. Los votantes están cansados de las estrategias del “y tú más” y lo que reclaman realmente son medidas concretas que nos saquen de la crisis y políticos honestos con clara vocación de servicio público.

Confianza, fidelidad, rebelión y ausencia. Cuatro palabras para definir lo que ha ocurrido en Andalucía en una de esas jornadas que pasarán a la historia electoral y serán objeto de no pocos estudios y tesis científicas. Todo ello en la demostración más apasionante de que los ciudadanos hacen con su voto lo que quieren.

Hora de reflexionar

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 25 de marzo de 2012 a las 10:00

No fue ayer, ni será hoy, sino que empieza mañana. Por fin, después de más de un año de campaña, con elecciones municipales, generales y autonómicas en apenas diez meses, mañana nos despertaremos sin tener que escuchar ningún mitin de partido y con la conciencia de que las decisiones que se tomen en los próximos meses no estarán mediatizadas por citas con las urnas. Mañana comienza un nuevo tiempo en Andalucía –no entro en quién esté al frente del mismo– y será hora de calmar ánimos, serenar espíritus y pararse treinta segundos a reflexionar. Porque eso, la reflexión, es algo que se ha perdido por el camino de este último año. La carrera por el voto ha adquirido tal virulencia que en los últimos días hemos asistido ya al paroxismo de las acusaciones políticas. Como a los tiburones blancos, a los políticos se les agitan los sentidos cuando huelen la sangre de las urnas y pierden cualquier noción de la realidad a la hora de afrontar lo que tienen que hacer. Como burros con antojeras, todo vale con tal de salpicar al contrario. Sin contar con el votante, con el ciudadano. La consigna es enmierdar hasta el límite. Sin contemplaciones.

 

Y en estas hemos asistido en Córdoba –y me quedo aquí porque no hay más espacio– a una carrera de acusaciones de tráfico de influencias, compras injustificables, colocaciones a dedo, nepotismos variados, corrupciones indisimuladas y vituperios inconfesables que han convertido la ciudad en una pocilga nauseabunda. No hablo de partidos, hoy toca reflexionar y no señalar con el dedo, sino de situaciones vividas y leídas en los medios en las últimas 72 horas. Una carrera desquiciada en la que todo ha valido. Sin tapujos, sin pudor, sin el más mínimo miramiento hacia la opinión pública, hacia usted, que vota, sufre y se supone que decide quien le gobierna.

 

El ciudadano ha quedado al margen. Ya no importa el mensaje político y de gestión, sólo vale la descalificación. Los partidos se han sumergido en tal vorágine de basura que todos se han puesto al final en evidencia. Unos por contratar con quienes no debían o comprar lo que no debían o por destinar dinero a mamarrachadas de marca mayor. Otros por incorporar a quienes éticamente no debían, por divulgar ruinas en el papel antes que en los despachos, por lo que sea. Se han puesto en evidencia.

 

Hoy es más que posible que haya una importante abstención y voto en blanco. Nadie se parará a analizarlos. No interesa, nadie quiere asumir que usted o yo o su vecino estemos hartos de ver tanta basura alrededor. Nadie quiere asumir el desapego creciente que genera la política. Por eso, porque hoy acaba la campaña deberíamos exigir a nuestros políticos que mañana comiencen su temporada de reflexión. Porque no todo vale. Porque ya está bien.

29 días a tortas

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 26 de febrero de 2012 a las 13:08

Aunque parezca mentira, ya sólo nos quedan 29 días para terminar con este Vía Crucis de convocatorias electorales que llevamos. En cuatro dominguitos depositaremos nuestro voto por última vez en una temporadita y podremos descansar de esta orgía de mítines, declaraciones grandilocuentes, peleas partidistas y promesas incumplibles en la que llevamos inmersos un añito. El 25 de marzo habrá nuevo Gobierno andaluz, gane quien gane, y cada cual se dedicará a sus labores. Los ganadores, a gobernar, los perdedores, a hacer oposición -una vez se despelleje al culpable, por supuesto- y los sufridos votantes, a sobrevivir a esta crisis de los….

Sin embargo, hasta que esto ocurra no les quepa duda de que nos queda una amplia ración de bufidos, descalificaciones, grandes acusaciones y mayores profesiones de fe y limpieza de sangre trufadas, eso sí, de una considerable dosis de promesas de un mundo mejor y más bonito a partir del 26 de marzo. Ideas, lo que se dice ideas, para salir de este agujero en el que nos desenvolvemos me da a mi que vamos a escuchar pocas. La campaña de las andaluzas se va a caracterizar, más aún de lo visto hasta ahora, por ser una sucesión de berridos.

El ejemplo de los actos del 28-F en Córdoba es una clara muestra de lo que nos espera. La Junta, como siempre, utiliza la ceremonia para hacer una glosa de lo buena que es y lo bien que lo hace. Aprovecha también para pegarle algún tirito a los contrarios y agitar el fantasma de la derechona caciquil a ver si cuela. El PP, que se ve más cerca de San Telmo que nunca, reacciona en masa y arremete contra Isabel Ambrosio escandalizado por sus palabras. Tanto que hasta el subdelegado del Gobierno, sí, el subdelegado, envía una nota mostrando su disgusto y sorpresa por lo que ha escuchado en el Palacio de Congresos. Qué barbaridad, el PSOE vende su moto en un acto y el PP se escandaliza porque lo haga sólo días después de que la Junta Electoral le haya prohibido hacer lo propio en el Ayuntamiento de la capital con su campaña sobre sus, agárrense, ocho meses de gestión.

Indígnese caballero, esto es inconcebible. Acabamos de descubrir que las instituciones utilizan sus actos para darse pisto. Qué escándalo, señora. Yo esto no lo aguanto. Me bajo en la próxima…

Luego dicen que la gente no va a votar y que la abstención crece. ¿Será porque los ciudadanos son capaces de pensar? No lo haga, no se agobie. Afortunadamente sólo nos quedan ya 29 días a tortas.

 

Cinco sillones

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 7 de febrero de 2012 a las 19:18

Como si lo del pasado fin de semana en Sevilla hubiera sido poco, el PSOE se mete ahora de lleno en la elaboración de sus listas electorales para las autonómicas del 25 de marzo. Como si las elecciones no fuesen ya de por si determinantes para los socialistas, que atisban por primera vez en su historia la posibilidad de perder el gobierno de su principal bastión, la confección de las planchas les coge inmersos en la mayor crisis interna desde hace una década, divididos y altamente peleados. Les pasa en Madrid, les pasa en Andalucía y les pasa, aunque Juan Pablo Durán se empeñe en negarlo, también en Córdoba. El caos interno es de tal magnitud que nadie sabe ya qué va a pasar si las autonómicas dan un veredicto de muerte.

Pero no nos adelantemos. La elaboración de la candidatura cordobesa nos promete dar, salvo mayúscula sorpresa, unos días la mar de entretenidos. Después de que durante el fin de semana la dirección provincial quedase por completo en entredicho al perder en su apuesta por Chacón e, incluso, el respaldo de la mayoría de los delegados provinciales -al final mas de la mitad de los votos se fueron a Rubalcaba-, a Juan Pablo Durán le toca articular una plancha en la que por primera vez no va a haber cuneros y en la que está obligado a integrar sensibilidades. El PSOE llega a estos comicios con seis parlamentarios autonómicos, aunque todo apunta que tras el 25M se quedará en cinco….. o cuatro. Griñan se ha ido a Sevilla, uno menos. Gracia no aparece por Cordoba desde que se mudó con Seneca a Sevilla, otro menos. Cebrián no parece estar en su mejor momento, otro menos. Tres puestos libres. Araceli Carrillo suscita respaldo en todos los sectores, por lo que podría repetir, y María Elulaia Quevedo y Manuel Carmona no deberían suponer mayores problemas. Así que de seis los actuales podríamos poner cinco asientos libres.

Ahora están los que optan a coger el AVE. Por el oficialismo tenemos al propio Juan Pablo Durán, que, aunque no lo diga en publico, casi nadie duda que se postulará. La bronca interna del partido, esa que dice que no existe, y su difícil reelección como secretario provincial lo sitúan en disposición de hacer las maletas para evitar males mayores. Junto a él se colocan Soledad Perez, su mano derecha, el ex subdelegado del Gobierno Jesús María Ruiz y hay quien ubica también a la ex regidora de Fernán Núñez Isabel Niñoles. En el medio de todos está Isabel Ambrosio, la delegada del Gobierno andaluz, que en todo este follón del partido aparece situada a un lado u otro según con quien se hable. Sus buenas relaciones en la provincia y su capacidad de negociación podrían devolverla a las Cinco Llagas. Y enfrente de todos esta el sector critico, sí critico, que lidera Joaquín Dobladez. Fortalecido por el buen resultado que le ha dado su reto en la confección de la lista de delegados al Congreso Federal de Sevilla y aupado porque consiguió darle la vuelta a las previsiones de voto que declaró el secretario provincial en dicha cita, lo lógico es que Dobladez reclame ir en puestos de salida y, posiblemente, acompañado de alguien más. El exdelegado de Cultura parece encaminado a optar a la secretaria general del socialismo cordobés, un puesto que necesita proyección para hacerse visible como oposición al PP triunfante y que dadas las cosas, si los socialistas puerden todo el poder que tienen, sólo será reconocible si está en Sevilla. Que le acompañe alguien más de su sensibilidad política es lógico por todo lo anteriormente referido.

Y a todo esto hemos de esperar a la actuación de las direcciones regional y federal. En Sevilla, Susana Díaz cerrará filas con Durán por mucho que Cordoba le fallara el fin de semana, y en Madrid es conocido que Gaspar Zarrias es algo mas que un buen amigo de Dobladez. Y todo ello sin contar la siempre potente presencia de los alcaldes e históricos en reclamación de un sitio para ellos o los suyos.
A todo esto se enfrenta el PSOE cordobés en cuatro días y en ello dará la medida de como de roto, o unido, se encuentra. cinco sillones en juego y muchos candidatos a ocuparlos. ¿Que pasara?

¿Y ahora qué?

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 5 de febrero de 2012 a las 20:45

Rubalcaba. Ése es el nombre de quien va a regir los destinos del socialismo patrio durante los próximos años después de un congreso de los más duros que se recuerdan en el partido desde que Felipe llegase al poder en Suresnes. Por tan sólo 22 votos, los delegados del 38 congreso federal optaron ayer por el discurso sosegado y profundo del exvicepresidente del Gobierno frente al más encendido y populista de la antigua titular de Defensa. Al margen de las negociaciones para la Ejecutiva que se vote hoy, Rubalcaba ha triunfado con las tesis de que el pasado y la serenidad tienen más futuro que el poszapaterismo catalanista que defendía Carme Chacón. Veremos qué pasa a partir de ahora, aunque nos queda la tranquilidad de que el segundo partido del país ya tiene mandos y que el Gobierno ya tiene oposición -algo determinante en cualquier democracia.

Sin embargo, la victoria de Rubalcaba deja numerosos muertos en el camino. Sobre todo en Andalucía. El cerrado respaldo de la Ejecutiva regional, con su secretaria de Organización, Susana Díaz, al frente y el callado y “activo” apoyo del mismo José Antonio Griñán deja al oficialismo andaluz más que tocado. A un mes de las autonómicas, el presidente andaluz se ha abierto solo un nuevo flanco al que seguro que le saca un tremendo partido Javier Arenas. El armario de los cadáveres regionales se sacude y no tardaremos demasiado en ver movimientos más que orquestales en la oscuridad.

Y luego llega lo de Córdoba. Juan Pablo Durán, secretario provincial del partido, sale del congreso federal más que tocado. Perdió el primer asalto frente a sus críticos y se vio obligado a incluir a un 37% de ellos en la lista. Al final, Córdoba es una de las provincias que ha contribuido a que Andalucía vire hacia Rubalcaba. La supuesta mayoría a favor de Chacón voló con la misma fuerza con la que se ejercieron presiones para que existiera. Ahora le llega a Durán el momento de hacer las listas a las autonómicas desde la posición más débil que se recuerda, lastrado por unos pésimos resultados en municipales y generales y con los críticos que siempre negó situados enfrente en una posición de fuerza que ni ellos se imaginaban.

Es tiempo de cambio en el PSOE. En el nacional, en el regional y en el local. Cambios con la mirada puesta en un futuro a medio plazo, con la consciencia de que mucho tiene que pasar para que las encuestas cambien de parecer y con la certeza de que la posible pérdida del poder en Andalucía será una tragedia de dimensiones incalculables en las filas del puño y la rosa. Llega el momento de dirigentes con altura de miras. El cambio está claro.

La catarsis del PSOE cordobés

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 29 de enero de 2012 a las 10:00

Dentro de una semana ya sabremos que será el nuevo secretario general del PSOE y la primera de las estaciones penitenciales de los socialistas habrá terminado. Sea Chacón o sea Rubalcaba el elegido, los socialistas analices apenas tendrán tiempo para pararse a analizar las consecuencias de su nombramiento puesto que les quedara apenas mes y medio para intentar salvar en las urnas el ultimo reducto del puño y la rosa que queda en el país. El 25 de marzo, Griñán y los suyos se enfrentan montados en burro a un Javier Arenas que viaja en Ferrari camino de la mayoría absoluta. El hartazgo tras tres décadas de poder omnímodo socialista, el brutal impacto de la crisis y los continuos escándalos de corrupción que surgen alrededor de los famosos ERE se antojan losas demasiado pesadas de levantar para un partido noqueado por las continuas sacudidas de las urnas y desgastado por una dura pugna interna en la que todos están contra todos.

La estrategia de desgaste que perseguía el presidente andaluz al retrasar los comicios no parece que vaya a surtir efecto, toda vez que el Gobierno ha tomado las primeras medidas duras sin vacilar, ha pospuesto la segunda fase y las encuestas publicadas hasta el momento le dan la razón. Hasta históricos militantes socialistas se aprestan a un largo invierno de oposición en Andalucía.

Mientras, en Córdoba ya se comienza a pensar en lo que venga tras marzo y toman posiciones los críticos con la gestión de Juan Pablo Durán al frente de la secretaria provincial. En apenas 36 horas, el equipo articulado alrededor de Joaquín Dobladez fue capaz de rascarle un 36% de apoyo a la lista oficial de delegados para el congreso federal, todo un varapalo. Las instrucciones que desde Sevilla negaron a Durán un acuerdo con sus detractores no parecen haber servido más que para debilitar al secretario provincial, que por fin le ha visto los ojos en público a esos críticos de los que durante tanto tiempo renegó. La capital se le ha puesto enfrente, igual quela Subbéticay sólo la lógica que impone la inclusión de los alcaldes en la candidatura oficial impide saber hasta dónde llega el respaldo de los regeneracionistas del partido. La presencia de siete de estos entre los delegados al Federal es lo de menos, lo de más es que el congreso provincial ya tiene un candidato –aunque éste se resista aún a salir a la luz– y que los movimientos se van a suceder a velocidad vertiginosa en las próximas semanas. El PSOE cordobés afronta una catarsis a medio plazo y nadie sabe qué puede salir de ahí. A no ser que lo impidan las urnas. ¿Usted que cree?

Catarsis, decepción y ausencia

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 31 de diciembre de 2011 a las 9:59

El año que hoy termina deberá recordarse en el futuro alrededor, sobre todo, de tres fechas. La del 22 de mayo, la del 28 de junio y la del 8 de octubre. A su alrededor ha girado toda la actualidad informativa de este 2011 que hoy cerramos y a su alrededor se agrupan los anhelos, sueños y decepciones de los cordobeses. Ha habido, sin duda, otras citas relevantes en el calendario y ha existido por encima de todas ellas una realidad: la de la crisis y el desolador paro, que sólo con mencionarla se explica sola. La provincia ha alcanzado en este 2011 su mayor tasa de desempleo desde que se elabora la medición de datos y ya son más de 85.000 cordobeses los que esperan un puesto de trabajo según los datos del Inem. A la vez, la destrucción de empresas no se detiene y tuvo su ejemplo más descarnado con la desaparición definitiva de la actividad en la histórica factoría de Locsa en el barrio de la Electromecánica.

Esta pésima perspectiva económica se encuentra entre los factores que explican por qué, el 22 de mayo pasado, el Partido Popular de José Antonio Nieto se convirtió en la primera fuerza política de la provincia de Córdoba y dio un vuelco histórico a los resultados en una provincia tradicionalmente de izquierdas. Un giro copernicano que apenas seis meses después, el 20 de noviembre, se veía confirmado con un arrasador triunfo en las elecciones generales. Dos aspectos hay que destacan por encima de todo en estos resultados: la entrada por primera vez en el gobierno de la Diputación y la confirmación de Nieto como el hombre en el que Córdoba capital confía su futuro. En la sede de La Merced, María Luisa Ceballos se encontró de golpe y porrazo con un cargo que ni se había imaginado. La también regidora de Priego de Córdoba –otro gran éxito popular del 22-M– intenta ahora hacerse con las riendas de una institución marcada por tres décadas de poder omnímodo socialista, lastrada por una profunda falta de credibilidad y obligada a convertirse en la muleta que salve las maltrechas economías de unos pueblos en cuyas arcas no hay más que telarañas por los excesos de los años de expansión. Ímprobo esfuerzo el que les resta a los populares en la institución provincial.

Lo de la capital y el voto popular es otra cosa. El 22 de mayo José Antonio Nieto se convertía en el primer alcalde con mayoría absoluta en Córdoba desde finales de los 80, con Herminio Trigo en Capitulares, y lograba 16 ediles frente a los 5 de la Unión Cordobesa de Rafael Gómez y los cuatro de IU y PSOE. Una rotunda victoria que se vio certificada el 20 de noviembre cuando en las generales el PP duplicó en votos a los socialistas en la capital. Ni el efecto Rosa Aguilar, ni el anuncio de subidas en las ordenanzas fiscales, ni el más que previsible recorte laboral en el Ayuntamiento para 2012 frenan la marea azul que ha provocado una catarsis política en la provincia. Nieto es alcalde con mayoría absoluta y tiene enfrente a una oposición frágil, desestructurada y escasamente representativa. Encara un mandato municipal extremadamente complejo en el que el aval de las urnas le permitirá llevar a cabo las reformas que considere oportunas. Eso sí, ha de permanecer vigilante ante los excesos y la tentación del cesarismo que devienen de tan amplias mayorías.

Ese cesarismo es lo que define el fenómeno de UCOR. Su éxito es una llamada de atención a la clase política local, que ha visto cómo en su estreno en la arena electoral Rafael Gómez ha sido de captar 25.000 votos en zonas obreras y deprimidas con un mensaje muy simple: el empleo. El populismo, trufado de actuaciones histriónicas y promesas imposibles, acabó en un resultado espectacular. Mientras, la izquierda cordobesa atraviesa por su peor momento. La debacle de Izquierda Unida, que pasó de 11 a cuatro concejales, y la incapacidad del PSOE de rentabilizar ese desastre –salvó por los pelos el cuarto edil–, han situado a ambas formaciones ante una grave crisis. Las dimisiones y ceses han sido la tónica de una marejada interna que dará la cara en el 2012 que mañana arranca. El modelo de gobierno que heredó Andrés Ocaña de Rosa Aguilar en coalición con el PSOE fue aplastado por la realidad de unos cordobeses hartos de ver mala gestión, nulos avances y peor comportamiento por parte de quienes les gobernaban. Y lo peor es que ninguno de los dos partidos, al menos en sus direcciones, parece que haya asumido el mensaje.

Sí estuvo a la altura de las circunstancias la ciudadanía cordobesa el 28 de junio cuando Manfred Gaulhoffer pronunció el fatídico veredicto que convertía a San Sebastián en la Ciudad Europea de la Cultura de 2016. Córdoba demostró, y aún lo hace en sus ventanas y balcones, que el sueño colectivo caló hasta lo más profundo de su ser y dio una lección de implicación ciudadana e ilusión colectiva. Pasados seis meses del fallo del jurado cabe comenzar a asumir los errores de una propuesta que, a buen seguro, no supo aprehender los requisitos que exigía Europa y que quizás pecó de un exceso de triunfalismo que hizo aún más dura la derrota. Del mismo modo, habría sido deseable una mayor implicación de la Junta en respaldo de Córdoba más allá de una absurda neutralidad activa que, a la postre, de nada ha servido. (Igualmente faltó respaldo para que los Patios fueran Patrimonio de la Humanidad de la Unesco). Sin embargo, ello no debe hacernos olvidar que el veredicto se vio condicionado por unas alusiones impresentables y vergonzosas a un proceso de paz que nunca fue requisito para optar al premio. Tampoco es serio que el Gobierno español haya pasado por alto la implicación y colaboración directa de una de las integrantes del jurado, Cristina Ortega, con la candidatura donostiarra. El camino judicial emprendido por el Ayuntamiento no parece que vaya a conducir a ninguna parte, pero al menos satisface el derecho al pataleo de quien se ve robado en su propia casa. Ahora toca reponerse de la decepción.

Y en su casa y sin poder hacer nada está desde el 8 de octubre Ruth Ortiz, la madre de los pequeños Ruth y José, de 6 y 2 años, que permanecen desaparecidos desde aquel día. Dos niños que, según el testimonio de su padre, José Bretón, se perdieron en el Parque Cruz Conde, pero a los que nadie vio llegar allí. Las dudas que rodean el caso apuntan al progenitor como causante de dicha desaparición y el juez instructor de la causa así lo entiende al mantener a Bretón a la cárcel desde hace más de dos meses acusado de detención ilegal y simulación de delito. La Policía Nacional ha peinado todos los escenarios posibles en busca de los pequeños en el entorno de la finca familiar de Las Quemadillas, el juez ha reconstruido los hechos en varias ocasiones y centenares de cordobeses se han manifestado para pedir el retorno de los pequeños. José Bretón permanece impasible, mantiene su tesis inicial y reclama verse con su esposa para poder aclararle en persona sus afirmaciones. Mientras, el circo mediático generado entorno al caso y fomentado en buena medida por el abogado del padre ha provocado escenas lamentables, acusaciones infundadas y un juego por la audiencia de la que se han desmarcado ambas partes. Lo importante, tal y como repite hasta la saciedad la familia materna, es que 2012 nos traiga, sobre todo, la recuperación de dos niños, Ruth y José, cuya ausencia se nos hace a todos insoportable.

Con este panorama termina un difícil 2011 para Córdoba y afrontamos un aún más complicado 2012. La crisis apunta a unos primeros meses negros en cuanto a empleo y actividad económica, dos motivos más para que los diferentes equipos de gobierno surgidos de las urnas redoblen esfuerzos en busca de soluciones y para que los partidos de la oposición tengan altura de miras para respaldar aquellas iniciativas que saquen a Córdoba de su parálisis. Los cordobeses tienen claro lo que viene; han optado por el esfuerzo, la austeridad y las reformas como salida del túnel y son los primeros dispuestos a sacrificarse. Todo sea porque dentro de un año podamos terminar estas líneas con algo más que la palabra esperanza.

Lecturas (socialistas) del 20-N

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 22 de noviembre de 2011 a las 10:36

Las elecciones del domingo aún me tienen en vilo. Y no por los resultados, que no me han sorprendido en exceso, sino por las reacciones de los principales dirigentes tras la hecatombe socialista. El primero fue Rubalcaba, quien quiso asumir solo, o eso dicen, la derrota con una comparecencia en la que a su alrededor no había caras conocidas. Nos cuentan desde Ferraz que fue él mismo quien le dijo a Zapatero que siguiera sentado en su despacho de la sede mientras él acudía al foso del Coliseo. Verán, no lo veo yo muy claro. Sobre todo porque al día siguiente, es decir ayer, el candidato eludió comer con su jefe tras la Ejecutiva Federal porque había quedado de antemano con Elena Valenciano, su único apoyo claro en estos días.
En esta misma línea va la reacción de Zapatero, quien comparece ante la sociedad 24 horas después de provocar un descalabro sin parangón en el socialismo patrio -se ha dejado 4 millones de votos-, y no tiene ni una mala palabra de respaldo a quien ha ido al matadero en su lugar. Ni siquiera para decir que su otrora fiel escudero será quien represente a los socialistas en la sesión de investidura. Feo detalle de quien en sus propias palabras -“he hecho lo que tenía que hacer aunque me ha costado lo que me ha costado”-, admite que sabía perfectamente lo que iba a pasar.
Me recuerda esta relación a la famosa frase que le atribuyen a Rato el recordado 14 de marzo de 2004 tras peder las generales el PP de Rajoy por primera vez. El actual presidente de Bankia dicen que se volvió a Aznar y le dijo: “Esto nos pasa por tu puta guerra”. (Recuerden ustedes Iraq.) No sé si las palabras de Rubalcaba en la noche dominical habrán sido ésas o parecidas, pero seguro que lo que se dijo en el despacho tuvo algo de parecido.
Si seguimos bajando en la escala de mando llegamos a las reacciones de aquí. Griñán, masacrado por Arenas, aunque en mejor medida de lo esperado -háganse una idea de lo que se esperaba- dice que hay tiempo para recuperar el camino perdido con vistas a las autonómicas y que a ello se pone desde ya. Nada de autocrítica, ni una palabra que haga ver que algo se ha habrá mal para haber perdido en seis meses todo lo perdible. Son las cosas de este socialismo de nuevo cuño andaluz, que se entiende mas a sí mismo mucho mejor de lo que lo entendemos los demás.
Y, por último, llegamos a Córdoba. Aquí, sobre la campana, y gracias a un espectacular y sorprendente resultado de UPyD, el PSOE ha salvado su tercer diputado. El efecto Rosa Aguilar ha vuelto a fallar, lo que quizás nos de la razón a los que siempre hemos pensado que la aún ministra era tan magnifica candidata en Madrid como mala en Córdoba. Demasiadas cicatrices entre los suyos y los exsuyos -elijan ustedes el orden- y demasiado pasado como para salir indemne. A todo esto, Juan Pablo Durán se destapa tras el primer análisis provincial con que ha habido una fuga de votos de IU al PP y que el PSOE ha ganado en 50 pueblos. Nada dice de que esas victorias son a costa de dejarse una media de apoyos del 15% en todas partes y nada del batacazo sin paliativos de la capital. Durán es hombre de firmes convicciones y hay que reconocerle que es luchador y tozudo-dicho sea sin ninguna mala intención- como el solo. Lastima que no abra más los ojos a la realidad que le rodea porque, si sigue así, el PSOE cordobés se va a llevar un enorme susto en las autonómicas. Y me da a mi que la magnitud de ese impacto no la ha calculado nadie bien.

Cien días

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 25 de septiembre de 2011 a las 9:59

Se acabó la Davis, terminó el verano, llega el otoño y se cumplen cien días. Llega la hora de la verdad para José Antonio Nieto y su equipo; el momento en el que deben demostrar si están capacitados para gobernar y tomar las decisiones pertinentes para hacer avanzar a Córdoba. De entrada, hemos de admitir que la cosa tenística salió bien: llenó hoteles y restaurantes y hasta los taxistas anduvieron felices. Córdoba salió mucho en la tele y, si no fuera porque el baloncesto jugaba una final, nos habría ido aún mejor. Pero eso se acabó y ahora toca gobernar. En estos tres meses y pico, el PP ha dado muestras claras de bisoñez dejando que asuntos menores como la Velá de la Fuensanta o los comentarios de algún edil le enturbiaran una pacífica transición, pero también ha dejado claro que su mensaje electoral de austeridad y reestructuración no era falso. En la reestructuración cabe incluir la reorganización de la Policía Local en distritos y el borrador de reglamento de la Feria, toda una vuelta de calcetín a la fiesta principal de la ciudad que, a buen seguro, va a dar que hablar. Recorte de duración, posibilidad de cerrar para socios, establecimiento de un tipo de música fijo…. medidas todas que iban contempladas en su programa y cuya puesta en marcha va a medir la capacidad de diálogo del controvertido Rafael Jaén. Muchos cambios para una Feria que, sin duda, necesita una redefinición sincera y alejada de demagogias. Eso en la reorganización. En los recortes la cosa va más dura. El proyecto de ordenanzas establece subidas al IPC de agosto –medida dura en un escenario casi de recesión–, inclusión de nuevos cobros –casi por todo lo cobrable– y congelación de impuestos que eran difícilmente incrementables. Nieto ha dado orden de sanear el Consistorio y, estando el panorama como está, no parecen desafortunadas las decisiones tomadas. Polémicas sí que son, que eso de cobrar por ir a la Ciudad de los Niños o por casarse en el Alcázar seguro que hay muchos a los que no les gusta. A otros tantos les parecerá que mejor eso y buscar ingresos que dejar de pagar facturas atrasadas y nóminas municipales. (Llamativo me parece que el anuncio de recortes en el Pacto por el Empleo no haya suscitado ruido. ¿Será por su utilidad demostrada?). En el tintero de estos cien días se quedan medidas anunciadas y muy esperadas; entre ellas el futuro de Cruz Conde. Ahí se verá la firmeza de palabra de un partido al que más que medírsele por temas económicos se le espera en el terreno del diálogo con todos. Porque estos cien días también han demostrado que la oposición no va a salir de Capitulares sino de los colectivos –sindicatos, vecinos, comerciantes…– afectados por esas decisiones.

Ignorantes, necios o mezquinos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 4 de septiembre de 2011 a las 10:28

Esto de haber estado fuera de Córdoba un mes le sirve a uno para oxigenar las neuronas y analizar lo que aquí ocurre con distancia y desapasionamiento. El mar, la playa y el chiringuito relajan pensamientos que llegaron al final de curso un tanto esquilmados. Quizás por eso me sorprende aún más la que están intentando liar algunos en esta ciudad a raíz de la celebración de las semifinales dela Copa Davislos próximos 16, 17 y 18 de septiembre.

Cuando la Federaciónhizo pública la decisión de que Córdoba acogiera la prueba estaba yo de chiringuito con familiares y amigos , que rápidamente me asaltaron a preguntas sobre dónde alojarse, cómo comprar las entradas o qué visitar en Córdoba durante esos días. La acogida al evento fue tremenda y lógica, pues no tiene uno posibilidad de ver en directo unos partidos de tal relevancia todos los días. Al igual que mi parentela, la encuesta de la web de este periódico demuestra quela Davises percibida como algo muy bueno para la ciudad por la gran mayoría de sus habitantes –el 81% concretamente–. Más claro agua.

Sin embargo, hete aquí mi sorpresa cuando empiezo a mirar a quienes nos representan –o eso dicen– y me encuentro con una campaña de acoso y derribo tan burda como lamentable.La Juntaha hecho uno de los papelones más vergonzosos que recuerdo y se niega a poner un duro para apoyar la cosa. Y eso aunque el propio Griñán dijera lo contrario en su facebook. Durante quince días,la Consejeríade Turismo y Deporte ha rozado el ridículo con excusas peregrinas y poco convincentes para justificar su negativa. Mala decisión la del Ejecutivo andaluz. Mala porque es un claro agravio a la ciudad y peor porque el rédito electoral que le va a dar se medirá en sufragios populares el próximo 20-N.

Pero si ridicula ha sido la actuación dela Juntano menos lo ha sido la de la oposición municipal. Con el socialista Durán a la cabeza, secundado por el coordinador de IU, Martínez, la izquierda ronda el esperpento en sus argumentaciones y además dinamita la unidad existente alrededor del tema dela Capitalidadal acusar a Nieto de buscar en el tenis el refugio a su mala defensa del 2016 en Madrid. Argumento ruin y rastrero éste, que justifica en el ataque al contrario las carencias argumentales propias. Si a eso le unimos la comparación que hace Durán entrela Davisy los premios Max, comienzo a pensar que este hombre no tiene arreglo o está aconsejado por el enemigo. Con la que está cayendo en una provincia con más de 82.000 parados, boicotear un evento deportivo que se sigue en más de cien países es propio de ignorantes, necios o mezquinos. Y dudo que la oposición sea lo segundo.