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El espejo roto del PSOE

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de junio de 2011 a las 13:04

Hace un par de semanas afirmé en un artículo que el PSOE necesitaba mirarse seriamente en el espejo para analizar los catastróficos resultados que le habían ofrecido las urnas el pasado 22 de mayo. Los socialistas se han visto superados por una ola popular que los ha dejado noqueados, groguis, fuera de algunos de los ayuntamientos más importantes de la provincia, al mando de otros pero con mayorías minoritarias y, sobre todo, descabalgados de esa gran casa de poder que ha sido la Diputación durante los últimos 30 años. El impacto ha sido tremendo y aún más duro es comprobar que la inclinación del voto puede mantenerse en esa línea ante los próximos comicios autonómicos y generales. Vamos, lo que se dice un panorama.

Para solucionar y analizar lo ocurrido se reunieron ayer los socialistas en un comité provincial extraordinario en el que el secretario general, Juan Pablo Durán, debía explicar qué había pasado y qué se va a hacer para evitar que se repita la hecatombe. Como siempre, la semana previa a esta reunión ha sido prolija en rumores, conciliábulos, cenáculos y merenderos conspiratorios. Había quien decía que Durán lo iba a pasar muy mal, que tendría que hacer frente a durísimas críticas que incluso podían llegar a pedir su cabeza. Se hablaba de una reorganización tremenda, de pulsos de poder entre los afines al secretario provincial y los sectores críticos de su gestión. Todo ello trufado con los siempre adecuados rumores de cambio de sillones en las delegaciones de la Junta -que llegarán, no sé cuando, pero lo harán- hasta el punto de que la delegada del Gobierno, Isabel

Ambrosio, volvía a ver temblar su posición. En este punto la cosa se ponía ya seria, no debemos olvidar que el cariño entre Durán y Ambrosio dista mucho de ser eterno, y se llegaba a afirmar que si esta decisión llega habrá toros. Lo veremos.

Sólo una persona, de esas que llevan toda la vida en esto, me dijo la semana pasada que ayer no iba a pasar nada; que, como siempre, los que decían que iban a aullar callarían y los que no decían nada serían los que hablasen. Y vaya si acertó. Porque realmente lo que ocurrió ayer en el comité del PSOE no fue nada. De fondo, nada. De forma sí tenemos algún que otro cambio, un reforzamiento de posiciones de algunos de los socialistas más cercanos a Juan Pablo Durán y poco más. Todo ello con una mayoría de respaldo que sorprende y deja en evidencia las tan cacareadas disidencias internas. Que hubo discursos duros, es cierto. Empezando por el del propio Durán, una crítica a la acción del partido que merece leerse con detenimiento. Que después se insinuó que la cosa está muy mal, también es cierto, pero poco más.

Al final lo que vimos fue más de lo mismo. Mucho amago y muy poca pegada. Una nueva patada hacia adelante al balón a la espera de lo que ocurra en autonómicas y generales y con la vista puesta en el próximo congreso provincial. El PSOE sigue sin querer pararse a analizar a fondo las causas de su declive. Nadie quiere ahondar en los motivos que les han llevado a estar alejados de la sociedad, a ser percibidos como un problema más que como una solución, a haber sido censurados por una acción municipal, sobre todo en la capital, mala y un programa de gobierno aún peor. Nadie quiere mirarse de verdad en el espejo no vaya a ser que lo que se vea sea demasiado duro. Ante eso, mejor quedarse con el espejo roto y que cada cual vea la parte de la imagen que más le interese.

Se acabó lo que se daba

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 20 de mayo de 2011 a las 13:08

No va más. Fin de trayecto. Próxima parada, las urnas. Después de quince días bastante más aburridos de lo esperado, esta medianoche se echa el cierre de la campaña electoral al mismo tiempo que se encienden las luces de la portada de la Feria. La de verdad, me refiero, que las campañas electorales tienen mucho de feria también, aunque más de vanidades que de otra cosa. En las horas que quedan los candidatos harán un llamamiento masivo a la participación para que no gane el contrario. Está gracioso esto de la participación porque en la izquierda mantienen que si se participa mucho los mayores beneficiados son ellos, mientras que el PP afirma que para lograr la absoluta necesita diez puntos más de participación para no volver a quedarse en el intento. Eso sin contar que con la boca chica todos dicen que si la participación se desata puede favorecer a Rafael Gómez, muchos de cuyos electores potenciales son abstencionistas profesionales. Y ahí entramos en el anatema de la campaña, en la amenaza fantasma, en el miedo que recorre el espinazo de los equipos de campaña. ¿Logrará el empresario de Cañero dos concejales, como dicen la mayoría de los sondeos, o se disparará hasta los cinco que le auguraba uno esta semana? Si le hacemos caso a él “nos va a votar la marabunta, hermano”. Ya veremos. Ése es el miedo general. Luego está el que atenaza a PSOE e IU por el impacto que sobre ellos pueda tener la candidatura de Ecolo, un grupo por el que pocos daban nada al principio de la campaña pero que en estos días ha demostrado una gran capacidad de movilización y sorpresa. Tanto, que el Ayuntamiento, en una jugada poco estética y más bien sucia, les ha desmontado esta madrugada el escenario desde el que querían cerrar su campaña esta noche en La Corredera. Ya saben, una putadita para ver si les aguan el final de fiesta. Porque los chicos de Ecolo rascan ahí donde duele, en la izquierda ecologista, en la de los ámbitos universitarios, en la de los profesionales liberales que están hartos -¿les suena?- de dos formaciones que llevan demasiados años gobernando de la mano. Y queda la última incógnita, la de los movilizados del #15M. La de esa masa informe que está hastiada de todos los políticos y sus mediocridades y que está en la calle protestando por lo que consideran una situación insostenible. ¿A quién beneficia su presencia? Si se atiende a la caverna todo es culpa del Gobierno. Si se mira al PSOE, se observa tal cara de pánico ante la duda que da hasta penita. Y se se mira hacia IU, se ve otra vez cómo un movimiento que se enmarca dentro de su ideario se les ha vuelto a escapar vivo. Así las cosas hay dos posibilidades: un incremento de la abstención y el voto e blanco, o un castigo trasladado hacia Ecolo u otras opciones regeneracionistas como UPyD. A Gómez no, pues representa ampliamente muchos de los vicios que se denuncian en la acampadas. Hasta aquí llega la campaña, ahora queda esperar al domingo disfrutando de la Feria. No se pongan nerviosos, en apenas 72 horas saldremos de dudas.

“Me daría vergüenza ser político”

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 15 de mayo de 2011 a las 7:00

Dentro de una semana, miles de cordobeses irán a las urnas para elegir a sus nuevos alcaldes. Día D y hora H. Ya no habrá más mensajes ni más indicaciones que las que le marque la conciencia a cada uno en la soledad de la cabina de voto o con las papeletas en casa. Será el momento mágico de la democracia, ése que debe ser una fiesta general por el mero hecho de existir. Miremos al norte de África para darnos cuenta de lo afortunados que somos o pensemos en los 40 años durante los que nuestros padres o abuelos estuvieron secuestrados de democracia para convencernos.

Y después de convencernos acudamos a votar con conciencia crítica. Aunque creo que de eso no va a faltar. Estos diez días de campaña me han servido para comprobar cómo están los ánimos en esta convocatoria electoral. El mejor elemento para ello ha sido la página de Facebook Si yo fuera alcalde que hemos puesto en marcha para conocer lo que harían los cordobeses si gobernasen sus ciudades, lo que esperan de sus regidores y cómo consideran a los que están o aspiran a estar. Y aquí es donde el viernes hubo una respuesta que me dejó estupefacto: “Si yo fuera alcalde me avergonzaría de ser político”. Una frase corta, directa, sencilla, sin alharacas ni oropeles. Una opinión de tal dureza en su simplicidad que mueve a la reflexión. La sentencia sintetiza muchas otras de días precedentes y cataliza un sentimiento ciudadano que viene reflejándose en las encuestas desde hace años: los políticos no son vistos como parte de la solución sino como parte del problema. La credibilidad de la clase política atraviesa por sus cotas más bajas; tanto que más abajo ya no hay más que el núcleo terrestre.

Quizás por ello esta campaña electoral está siendo tan plana y poco movilizadora. No se ven mítines masivos ni se aprecia a la ciudadanía con ganas de aprehender propuestas de futuro. Quizás por ello sólo llena sus mítines Gómez con sus músicos, sus mensajes poco profundos y menos complicados. Quizás por ello los partidos tradicionales sean cada día más conscientes del peligro que representa para ellos el empresario de Cañero y su recolección del voto cabreado e insatisfecho. Quizás por ello, Ocaña, Nieto y Durán no se cansan de repetir que votar a Sandokán es perjudicar a Córdoba, temerosos de que “la marabunta” que pronostica el de Cañero pueda tener de cierto más de lo esperado.

Son los miedos que surgen tras gestionar mal la democracia. El riesgo de que una opcion cuando menos poco fiable se haga un hueco que condicione la vida futura d ela ciudad. Claro que si eso ocurre la culpa no será de los cordobeses, sino de quien les llevó al extremo por su escasa credibilidad. De todos.

Obsesionados con la participación

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de mayo de 2011 a las 11:46

Hemos pasado ya el ecuador de la campaña y los partidos, a falta de grandes proyectos con los que atraer a las masas, han optado por enfocar sus mensajes hacia una llamada a la participación de los ciudadanos. Participación para mejorar lo que las encuestas auguran o participación para consolidar lo que los sondeos predicen. Participación, al fin y al cabo.

Si estos fueran unos comicios normales, el tema de la asistencia de votantes a las urnas tendría la lectura habitual: la izquierda esperanzada en ese dogma de fe de que cuantos más voten mejor para ella y la derecha pertrechada en una base fiel hasta la muerte que no le falla nunca. Sin embargo, la irrupción de Rafael Gómez en la campaña le da un significado especial a la participación en esta ocasión. El candidato de Unión Cordobesa parece que aglutina, por un lado, entorno a sí a votantes que proceden del abstencionismo, que nunca se han esforzado por ir a las urnas. Por otro lado, el empresario de Cañero puede atraer a los cabreados, aquellos electores que están hartos del statu quo, de los partidos tradicionales y de los pactos registrados hasta ahora. Estos votantes se supone que a quien más van a dañar con su modificación de voto es a IU, que paga el peaje de haber gobernado durante muchos años, y al PSOE, al que, salvo de la muerte de Manolete, se puede culpar de casi todo. Aun así tampoco debe relajarse el PP, pues Gómez es posible que rasque sufragios de algunos cordobeses que en 2007 comenzaron a optar por Nieto y los suyos. Todo esto, eso sí, si el peculiar empresario es capaz de aguantar el tirón y situarse en esa orquilla de entre 1 y 3 ediles que le auguran los sondeos.

Al margen de esta “anomalía”, la paticipación es fundamental para que Izquierda Unida no ya repita los resultados de 2007, sino que impida el fuerte retroceso que le auguran los sondeos -públicos y sin publicar-. Andrés Ocaña es consciente de que la desmovilización de los suyos es enorme y se esfuerza por convencer a sus indecisas bases de que el domingo 22 deben ir a las urnas para impedir el cambio de gobierno. Lo cierto es que IU se juega el ser o no ser en estas elecciones y de su capacidad de movilización depende en gran medida medir el impacto de la salida de Rosa Aguilar y sus opciones de continuar como una fuerza decisiva en la ciudad.

Al PSOE la participación tampoco le obsesiona, consciente como es de que su resultado en Córdoba es muy difícil que caiga a la vista de su historia y de que la ola nacional tampoco es que sea la mejor para sacar la cabeza. Sí es cierto que una participación mayor puede devolverle algunos de los votos que históricamente se han ido a IU, sobre todo a Rosa Aguilar, pero de ahí a dar un salto sustancial parece que va un trecho largo.

Y por último está la llamada a la participación del PP. Nieto sabe que la diferencia entre su suelo y su techo electoral es limitada y que la diferencia entre la mayoría absoluta que persigue y los 14 ediles que tiene se sustancia en muy, pero que muy, pocos votos.  Al candidato popular no le vendría mal, por tanto, que la cifra de cordobeses que fueran a las urnas rondase el 65% del censo de modo que a sus seguidores de siempre pueda sumar algunos de los que votaban a IU por Rosa Aguilar y otros socialistas que quieran castigar a Zapatero y Griñán.

Éste es el panorama general a una semana del cierre de campaña. Veremos qué ocurre al final… Y eso sin hablar de ferias, peroles y playas.

Ocaña y el Kun Agüero

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 10 de mayo de 2011 a las 12:05

A medida que avanza la campaña comienzo a percibir que el reparto de los papeles protagonistas podría asimilarse a los de los equipos de fútbol. (Ya sé que no es especialmente científico tirar de símiles fáciles, pero hoy me ha dado por ahí). En esta Córdoba nuestra en la que van pasando las jornadas preelectorales con más pena que gloria la cosa empieza a estar clara.

Podríamos decir que el PP es un equipo ya cuajada, es decir, que los miembros de la candidatura, no sé si influenciados por la presencia de Miguel Reina, juegan todos de la misma manera, casi de memoria y saben en cada momento donde está el compañero y hacia dónde hay que enviar el balón y enfocar los argumentos de campaña.

El PSOE, por su parte, tiene menos de equipo conjuntado y juega más alrededor de su líder, podríamos decir su jugador franquicia, que es quien coge todos los balones e intenta meterlos en la portería ajena. El resto de la candidatura juega un papel secundario, como el New Team de Oliver Aton, y quizás por ello el conjunto no aporta demasiado brillo y corre el riesgo a veces de perderse en partidos aburridos de centrocampismo batallador.

Y luego tenemos a IU, el otrora líder indiscutible del campeonato, que atraviesa por un duro momento de crisis deportiva y de juego. El fichaje de Rosa Aguilar por el contrario dejó a la coalición muy tocada y los cambios en la alineación no parecen haber surtido el efecto deseado. Desde luego, a la vista de los últimos encuentros -Cabalcor, impago de ayudas a las riadas, liquidación presupuestaria de 2010 inexistente…- los socios mayoritarios del equipo de gobierno han caído en las profundidades de la clasificación. Y no es que no tengan alguna figura en la plantilla, que la hay, sino que se les ve como un equipo desmotivado y con escasa dirección técnica. Vamos, como el Atlético de Madrid cuando cae en esos bajones tan suyos.

Porque después del lunes que ha pasado IU se demuestra que la defensa le hace agua por todas partes. Los centrales llamados a contener la furia atacante del contrario están ya pasados de forma o en franca retirada. Tejada, joven promesa ayer, hoy tiende más al juego marrullero que a otra cosa y defiende que Cabalcor no se celebra porque no se han pedido las subvenciones, el mismo día en el que Córdoba Ecuestre desvela el compromiso de hace un mes del alcalde para librar dichos fondos. Y Tejada se queda como esos jugadores que entran fuerte al tobillo y luego levantan los brazos con cara de no haber roto nunca un plato. A su lado se alinea Alfonso Igualada, esa vieja gloria que dio grandes encuentros en el pasado pero que ahora está falto de velocidad y reflejos. No ha sacado la liquidación presupuestaria de 2010 llevado por el conservadurismo de evitar problemas mayores y encima se encuentra con que el Gobierno no va a pagar facturas de la limpieza de las inundaciones por “graves irregularidades” en la tramitación de factura spor importe de 750.000 euros. Penalti en contra por claro empujón al contrario. Y se queda Igualada mirando al árbitro consciente de la falta cometida y esperando que el trencilla le disculpe la falta por la de años que llevan viéndose.

Del centro del campo del equipo poco se puede decir. Es batallador y disciplinado, con jóvenes promesas que no terminan de cuajar, pero anda tan perdido y falto de instrucciones que rifa la pelota en cuanto le llega a los pies.

Y luego está la estrella del equipo: Andrés Ocaña, ese jugador de la cantera que siempre ha destacado en labores subsidiarias y que desde que se ha echado el equipo a la espalda corre como un loco detrás del balón. Es como ese Kun Agüero que se desfonda bajando al centro del campo o a la defensa en busca de la pelota consciente de su calidad y su capacidad para desequilibrar el encuentro. Tiene un buen regate corto y un uno contra uno en carrera interesante, pero tanto esfuerzo por trasladar el cuero desde su propia área lo deja exhausto a las primeras de cambio. Es cierto que puede desequilibrar todavía el partido porque tiene capacidad para ello, pero no lo es menos que tanto esfuerzo puede devenir en lesión y entonces estaría apañado.

Camaleónica Rosa

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 9 de mayo de 2011 a las 12:04

El PP tardó sólo 24 horas en sacarla a pasear en la campaña y ella, sólo 48 en dejarse ver por Córdoba y desplegar sus artes electorales. La ministra de Medio Ambiente, Rural y Marino, exconsejera de Obras Públicas y exalcaldesa vino, vio y venció. Porque no puede calificarse de otra forma el que su visita a la ciudad haya aparecido en todos los medios de comunicación habidos y por haber sin más recordatorio de su pasado que un sencillo “estuvo en IU”. En apenas seis horas, Rosa Aguilar destacó a Juan Pablo Durán como “el mejor alcalde para que Córdoba gane”, cubrió a su excompañero Andrés Ocaña con un manto de cariño y apoyo celestial con un “lo tengo por mi amigo” y le arreó al PP de José Antonio Nieto por preguntarle en el Congreso por su gestión urbanística en la ciudad durante diez años ahora que estamos en campaña electoral. (No le gusta a Rosa que le recuerden que hubo un tiempo en el que fue amiga de Rafael Gómez y que durante su mandato éste levantó sus polémicas naves de Colecor). Luego, después de arengar a los jóvenes cachorros socialistas, se fue a triunfar donde mejor sabe hacerlo: en el cara a cara.

Cuentan quienes la vieron por el santuario de Scala Coeli que nadie diría que Rosa ya no es alcaldesa de la ciudad. Marcó los tiempos como nadie, fue la reina de la entrega de premios, la más besada y abrazada y se marcó sus tradicionales sevillanas al compás de las palmas que le marcaba Paco Castillero, su inseparable edecán durante los años de alcaldesa de Córdoba. Juan Pablo Durán, alcaldable socialista, miraba satisfecho a su ahora compañera consciente de que un paseo por el campo con ella le da más conocimiento que dos meses de campaña. También cuentan que José Joaquín Cuadra, aún edil de seguridad por IU, no se separaba ni un minuto de quien fuera su mentora y responsable de su salto a la política. (Dicen las malas lenguas que Cuadra lleva fatal haberse quedado fuera de la lista de la coalición y anda despechado contando sus penas por donde se le quiera oir).

Y es que Rosa Aguilar tiene esa tremenda capacidad camaleónica que le hace salir indemne de casi todo lo que afronta. Dejó a IU abandonada tras años de progresivo distanciamiento y nadie en España le pasó factura, todo lo contrario. Estuvo en la Junta un año justo, se metió a fondo en el asunto de la Colecor y nadie le pasó factura, todo lo contrario. Ahora viene a Córdoba para pedir el voto contrario del que pedía hace cuatro años -no olvidemos que en esta ciudad la izquierda compite entre sí históricamente y no contra la derecha- y la afición la aclama en la romería de Santo domingo. Es más ya hay quien la propone como sustituta de Griñán en las autonómicas de 2012 si, el próximo día 22, la cosa le sale al PSOE-A todo lo mal que se espera. ¡Santo súbito!, se podría exclamar.

Ésta es la gran capacidad de Rosa Aguilar, su talento camaleónico para no descomponerse nunca en público y trasladar la mejor sonrisa profidén. Otra cosa distinta es lo que ocurre de puertas hacia adentro y las no pocas pegas que podríamos ponerle a su capacidad de gestión en una ciudad que hoy paga la parálisis de no pocos proyectos con una tasa de paro desorbitada y un porvenir industrial que da auténtico pánico. Son las dos caras de Rosa Aguilar y hay que decir que en ambas es única.

Un paseo por los libros

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 8 de mayo de 2011 a las 11:20

Los tiempos cambian y, con ellos, los modelos de campaña. De la época de los carteles pegados a mano, los megáfonos en coche y los grandes mítines hemos pasados a pegadas virtuales, micromítines y desarrollo tecnológico. Internet es el gran aliado y todos los candidatos cuentan ya con perfil en Facebook y Twitter, al menos, y canal en Youtube. Los actos de campaña están repletos de asesores que se dejan los dedos en las pantallas táctiles de sus teléfonos para transmitir en vivo lo que dicen sus líderes, quienes dedican también parte de su jornada a responder en directo a sus segudores de las redes sociales. Hemos entrado en la era digital de la política, veremos cuánto dura la moda.

Debido a esto, en las dos semanitas que nos quedan por delante, vamos a ver pocos actos a la vieja usanza, cargados de banderas y de oradores enfebrecidos. Los habrá, sí, pero serán los justos. La desmovilización y desapego de los ciudadanos han hecho que los partidos arriesguen poco con tal de no ver las gradas de los pabellones vacías o las explanadas llenas de calvas. Ahora estamos en otra época y toca innovar. Tenemos al PP haciendo talking corners, que no tienen nada que ver con el fútbol pero que suenan muy bien; IU hace parecer a Andrés Ocaña un Steve Jobs cualquiera y el candidato emula al creador de Apple con un intensísima vida en la red, y el PSOE aún no nos ha dejado muy clara cuál es la línea de su campaña. Esto en lo que respecta a los tres grandes, porque entre los pequeños sí hay dos formaciones que están innovando y a lo grande. Por un lado está Rafael Gómez, genio y figura. El empresario de Cañero ha dotado a su campaña de un toque cañí y acompaña sus actos de conciertos en los que se alternan las rancheras con los pasodobles y la copla más popular. Campaña a su medida, populista y a la caza de un voto amante de estas cuestiones. (Si saca un buen resultado, el PSOE deberá culparse de tener la programación que tiene en Canal Sur). Por otro lado, tenemos a Ecolo, la formación verde que defiende la democracia radical. Conscientes de las dificultades de hacerse un hueco mediático han optado por organizar una presentación de candidatura colgados de los árboles, una gazpachada popular en defensa de la agricultura sostenible o un paseo en globo para ver desde el cielo lo que debe cambiarse en Córdoba. Están dando un ejemplo de imaginación que realmente se agradece. A ver con qué más nos sorprenden.

Nuevos tiempos y nuevas formas para captar la atención de un votante indeciso, cansado de políticos profesionales y poco formados. Ahí es donde alguno podría innovar y darse un paseo por los libros, que, aunque tengan muchas letras, de verdad que ayudan a ser mejor concejal.

Campaña y Capitalidad

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 3 de mayo de 2011 a las 11:13

Apenas quedan 72 horas para que comience oficialmente la campaña de las elecciones municipales y los partidos afinan sus argumentarios. PP, PSOE e IU confían en este empujón final para afianzar o modificar lo que presumen las encuestas en Córdoba. A saber: una amplia mayoría absoluta popular y un hundimiento sin precedentes de la coalición de izquierdas.  De fondo, la esperanza de que la candidatura de Rafael Gómez termine de desinflarse y las dos actas de concejal que le auguraba el sondeo de Commentia para El Día se repartan de otra manera. Cierto es que ya casi no queda tiempo para nada y que, a diferencia de otros años y otros candidatos, el tirón del Mayo Festivo no parece que vaya a servir a Ocaña  para remontar el vuelo.

Hay que decir que hasta el momento la precampaña ha sido bastante limpia, con pocos insultos y ataques muy medidos. Sólo me apena que IU y PP se hayan lanzado a jugar con un elemento que nunca debería haber sido objeto de polémica: la Capitalidad. Parece que al alcalde alguien le ha dicho que si arrea a Nieto por ahí puede rascar más apoyos y Ocaña insiste cada dos días en que los populares no apoyaron claramente el proyecto hasta que cayó Málaga en el primer corte y en que el recurso contra los actos de la Semana de Europa demuestra su poca implicación con el proyecto. Cierto es que el PP, Nieto en particular, se ha equivocado llevando a la Junta Electoral este asunto -algo que ha quedado claro con el rechazo al pleito en apenas 24 horas-, pero no lo es menos que Ocaña yerra al utilizar este asunto como arma arrojadiza en la arena preelectoral.

Ambos, IU y PP, PP e IU, deberían tomar nota del comportamiento de Juan Pablo Durán. El candidato socialista no ha enmierdado (con perdón) el sueño de 2016 de ningún modo, consciente de que toda la basura que salga ahora puede influir negativamente en la decisión final del jurado. Un acierto.

Quedan apenas 72 horas para empezar la campaña y un mes justo para que el jurado de la Capitalidad venga a Córdoba. Esperemos que alguien advierta a los candidatos de que tenemos entre manos una cuestión de Estado con la que no se puede jugar. Que no se olviden de que las urnas dictan sentencia cada cuatro años, pero que el jurado que analizará a Córdoba no volverá a pasar por aquí en décadas. Y este tren no puede perderse.

P.D.: Perdón por las dos semanas de ausencia, me fustigo por ello y prometo enmendarme.

Una semana para preguntar

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 11 de abril de 2011 a las 13:19

Cinco días para la Semana y, por tanto, para la última pausa antes del desenfreno de la precampaña y la campaña de las municipales. Queda poco más de un mes para que acudamos a las urnas a elegir a los nuevos gobiernos municipales y los candidatos redoblan su actividad en busca del penúltimo voto. En Córdoba, ya nada se mueve sin ese aroma electoral a carteles y mítines. Dudo incluso que la Semana Santa quede exenta de convertirse en la mejor forma de lograr votos. ¿A cuántos de nuestros candidatos y concejales veremos en las presidencias de las procesiones? ¿Habrá sitio en el palco de Las Tendillas para todos? ¿Cuántos osarán irse a la playa y ser tachados de anticordobitas?

Por si acaso, y antes de que eso ocurra, El Día recibe martes, miércoles y jueves a los tres cabezas de lista de los partidos mayoritarios en un encuentro digital. Por este orden, Juan Pablo Durán (PSOE), José Antonio Nieto (PP) y Andrés Ocaña (IU) se sentarán ante el ordenador a responder a las dudas y preguntas que les planteen los internautas. A estas alturas de la película y sabiendo ya como sabemos con quiénes se van a jugar los cuartos, es hora de conocer más en profundidad sus programas y exigirles algunas concreciones. Me permito sugerir algunas. Podríamos saber cómo se crea una oficina de captación de inversiones tras varios lustros en el gobierno. O cómo se propone un auditorio para la Orquesta cuando éste está previsto en el Palacio del Sur, cuyo proyecto parece más en duda que nunca. O cómo se aligera el gasto de las arcas municipales cuando nadie parece dispuesto a perder liberaciones ni asesores en el pleno. O: la madre del cordero, ¿hasta dónde van a impactar las candidaturas de Gómez y Ecolo en los electorados tradicionales de los tres partidos?

Preguntas hay, ahora mismo, miles. La cosa está en hacerlas y en que los candidatos se mojen, aunque de eso nos encargaremos por aquí.