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Es Medina Azahara

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 14 de febrero de 2016 a las 6:45

Paco Luque es profesor de historia en Córdoba. En diciembre le entregaron el premio Hernán Ruiz por su defensa del patrimonio de la ciudad en un acto que rebosó emotividad en el que se demostró que Luque es más maestro que profesor a tenor de los aplausos que le dedicaron sus enfervorecidos alumnos. En su discurso de agradecimiento, uno de los más sentidos que uno ha escuchado en defensa del tesoro de ciudad que tenemos, dijo que Córdoba  es como “un libro que se lee con los pies”. Una forma preciosa de definir la ciudad, de invitar a pasearla para descubrir en cada esquina, rincón o ventana un trozo de historia, un misterio o un sueño. Paco Luque es uno más de esos luchadores porque Córdoba valore la maravilla que es. Tenemos un casco histórico que ya quisiera cualquier otra de las ciudades de España, coronado por una Mezquita que también es catedral y que por mucho que uno la visite sigue dejando ojiplático. Pero no sólo tenemos eso. Contamos también con un yacimiento situado a escasos cuatro kilómetros del centro de la ciudad que es memoria del esplendor omeya: Medina Azahara.

Esta semana, expertos de todo el mundo se han reunido en Córdoba para destacar su valor y para apoyar el camino a la declaración de la ciudad palatina como Patrimonio de la Humanidad. Un reconocimiento que llegará con mucho retraso, pero que debe llegar porque al fin parece que hay suficiente consenso como para que los políticos no lo estropeen. En el marco del congreso participó el jueves Pepe Escudero, director y caballero andante del yacimiento. Poco dado a las palabras altas, lanzó un SOS para que Medina Azahara reciba inversión, se adecente, se una a la ciudad. En definitiva, para que los presupuestos logren que las visitas sean más agradables y mejores. (De la parte técnica ya se encargan él y su magnífico equipo). Medina Azahara es la gran olvidada del patrimonio cordobés. No tiene autobús, no tiene buena señalética de llegada y, además, cuenta con una sede-museo que cada vez más vive de espaldas al objeto de su existencia. Medina Azahara es la joya de la corona. Esa hermana pequeña de la familia a la que  pocos hacen caso, pero que con el paso de los años luce espléndida su beldad. La cuarta pata del patrimonio de la humanidad que conforman el casco histórico, la Mezquita y los Patios.

En su discurso de recepción del Hernán Ruiz, Paco Luque señaló que hay que defender el patrimonio, que es nuestra obligación y lamentó los ataques que sufre el mismo. “¿Qué bastardo puede atacar al patrimonio?”, dijo. En esa línea podemos preguntarnos qué obtuso puede seguir dándole la espalda al yacimiento. Qué estratega puede continuar pensando que el crecimiento de Córdoba no tiene en Medina Azahara un socio extraordinario. Recientemente, Endesa ha firmado un acuerdo para iluminar el yacimiento, grandísimo avance para conseguir lo que desde hace muchos años se demanda. La ciudad de Abderramán III debe ser un lugar de atractivo nocturno, una ventana para acoger múltiples actividades de carácter singular.

Esta semana, expertos de todo el mundo han venido a contarnos la maravilla con la que contamos. Suena extraño que vengan de fuera a hablar bien de los nuestro. Esperemos que esto sirva para que los cordobeses nos enteremos y para que nuestras administraciones apuesten de verdad por hacer de la ciudad palatina esa cuarta pata patrimonial que nos sirva como impulso turístico. ¿Tan difícil es entenderlo?

La estrategia del avestruz

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 8 de noviembre de 2015 a las 7:13

Una vez más, y ya van no se sabe cuantas, la Junta de Andalucía vuelva a posponer una decisión de importancia relativa a Córdoba por los miedos que tiene a la hora de enfrentarse a los lobbies de presión. En esta ocasión, ha sido la consejera de Cultura, Rosa Aguilar, la encargada de transmitir a los cordobeses que no habrá segunda puerta en la Mezquita-Catedral hasta que no se manifieste la Unesco sobre su viabilidad. La decisión de Aguilar se produce después de recibir un informe del Icomos, organismo asesor de la Unesco en materia de patrimonio, en el cual se informa en contra de la apertura de esta segunda entrada para facilitar el paso de las cofradías en la Semana Santa. Con esta medida, la Junta lo único que hace es darle una patada hacia adelante al problema, poner en entredicho la opinión de sus propios técnicos, que aprobaron la obra en la Comisión Provincial de Patrimonio, y dejar claro que tiene pánico a tomar resoluciones claras que tengan que ver con el monumento.

Rosa Aguilar, el jueves antes de informar sobre la decisión de la Junta.No es cuestión de analizar si la segunda puerta genera o no algún menoscabo en el edificio, si no de destacar ese cacao mental que caracteriza a la Junta con la Mezquita-Catedral. Se entiende a la perfección que Rafael De La-Hoz recurriera un proyecto que acababa con una de las celosías que construyera su padre, si bien según ese mismo razonamiento tampoco podrían haberse abordado dichas celosías en su momento porque también rompían con la imagen del edifico. En fin, el huevo o la gallina.

Por otra parte, Icomos se ha caracterizado en los últimos tiempos por tener una postura bastante beligerante contra la Iglesia en el asunto de la denominación e inmatriculación del monumento y ha defendido el posicionamiento de la plataforma que reclama la titularidad pública de la Mezquita. Es aquí donde radica la clave de toda esta polémica. A escasos 50 días de unas elecciones generales en las que las perspectivas del PSOE no son las mejores, y en las que Podemos aparece encabezada en Córdoba por uno de los impulsores de esta plataforma, Antonio Manuel Rodríguez, en los despachos se decide dejar en suspenso cualquier resolución para evitar el impacto que podría tener sobre sus electores, los de Susana Díaz, esta decisión. No hay más.

¿Y quien pierde en todo esto? Pues Córdoba una vez más. Porque si la Junta considerase la segunda entrada un problema no tendría más que haber informado en contra y si por el contrario, tal y como sostienen sus propios técnicos, no lo es no tendría más que haber aprobado el proyecto. Con esta patada hacia adelante lo único que se consigue es perjudicar a Córdoba. Más allá de la inspiración religiosa de esta iniciativa, lo verdaderamente lamentable es que volvemos a asistir a otra ocasión perdida en la ciudad. A nadie con mínimas luces escapa que vivimos del turismo. Tampoco, que el transitar de las procesiones por el Casco sería un gran atractivo turístico que se traduciría en más visitas, más empleo, más riqueza y más crecimiento. La decisión de la Junta frena todo esto y encima pone un conflicto local en manos de una organización supranacional, que seguro que flipará al recibir este dossier.

Si la Junta sigue sin tomar decisiones en Córdoba –y basta recordar casos como las naves de Colecor, el Palacio de Congresos, la Ronda Norte o el Marrubial– desde luego cabe empezar a plantearse si no está más para restar que para sumar. Al tiempo, esa estrategia de esconder la cabeza siempre da vergüenza ajena. Y eso que el PSOE gobierna ahora en Capitulares. Con amigos así…