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La semana decisiva

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 18 de mayo de 2015 a las 6:27

Quedan cinco días de campaña y toca apretar los dientes. Después de un fin de semana no excesivamente activo –con pitos al alcalde en la caracolada incluidos-, los candidatos tienen hasta el viernes para convencer a los indecisos de que sus opciones de gobierno son las mejores. Más o menos un 25% de los electores cordobeses aún no ha decidido su voto y a ellos van a ir dirigidos estos días los mensajes centrales. El PP va a mirar hacia ellos tras diez días en los que ha sido el que más propuestas concretas ha colocado sobre la mesa. Ahora, si todo va como debe, le veremos apelar al voto útil, al del rigor y al que rechaza experimentos ni vueltas al pasado. Todo lo contrario que va a plantear IU, para quien su mejor reclamo es su época de gobierno y todo lo que se logró en ella. Se soslayarán los errores y se apuntará al recuerdo de Córdoba como ciudad ejemplar de implicación ciudadana. El PSOE, por su parte, insistirá en pintar a Nieto como un hombre desalmado y en su mensaje de reconquistar los corazones. Tampoco estaría de menos que más allá del argumentarlo viésemos algo concreto y tangible en sus propuestas.

Ciudadanos lo tiene claro, no necesita más que no equivocarse y apretar algo los dientes para que esos cabreados con e PP sigan apostando fuerte por ellos. El partido naranja es Albert Rivera y mientras este no meta la para todo va bien. Y, por último, Ganemos a cuya apelación al diálogo y al consenso tampoco le vendría mal algo tangible, alguna idea o propuesta que navegue en dirección a los intereses de los cordobeses.

A cinco días de que acaben las urnas es previsible que desde hoy se intensifique el combate. Hasta el momento, PP e IU han hecho los deberes con más intensidad que sus rivales y sus campañas son las de más impacto. PSOE, Ciudadanos y Ganemos Córdoba requieren de más concreción y menos “espíritu” del 68. ¿Y UCOR? Buena pregunta, seguimos como empezamos; ni está ni se le espera, pero nadie le quita el ojo.

Capitulares se fragmenta

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 10 de mayo de 2015 a las 11:53

Muy movido y cargado de incertidumbres. Así se presenta el panorama electoral en Córdoba después del 24 de mayo. La crisis, la corrupción y la sensación de impotencia que estos años de recesión han dejado en la sociedad se reflejan en los resultados que las urnas van a ofrecer dentro de trece días, según se desprende del barómetro que el instituto Commentia ha realizado para el Día y que pueden leer hoy en este periódico. Los datos del barómetro son claros y apuntan a que el PP se mantendrá como principal fuerza del Consistorio con 12 concejales, seguido de un PSOE que logra situarse segundo con cinco actas y un triple empate a cuatro entre IU, Ciudadanos y Ganemos Córdoba. Unión Cordobesa, el partido que Rafael Gómez creó hace cuatro años y que sorprendió al lograr cinco puestos en Capitulares desaparece por completo. Estos son los datos fríos, ahora vienen las interpretaciones.

0001833728_560x560_jpg000Lo primero que hay que destacar es la fortaleza del suelo electoral de los populares, que los mantiene con una diferencia enorme como los más votados en el Consistorio a pesar de dejarse cuatro ediles y perder la mayoría absoluta (es de 15). Nieto no logra frenar la sangría que los casos de corrupción en el PP y el cabreo con la gestión de Rajoy están provocando. El alcalde roza el aprobado, lo que demuestra que su imagen sigue siendo buena, pero las circunstancias le penalizan. De ese castigo se aprovecha directamente Ciudadanos, que se queda con los cuatro ediles que pierde el partido en el gobierno. La formación que lidera Albert Rivera sigue imparable y casi es intrascendente que su candidato en la capital, José Luis Vilches, no tenga precisamente ese perfil de consenso, acuerdo y juventud que transmite su líder nacional.

En la izquierda la pelea se barrunta a brazo partido. Contra todo pronóstico la Izquierda Unida de Pedro García aguanta el envite y conserva sus cuatro ediles, una circunstancia atribuible tanto a la fidelidad a las siglas que hay en Córdoba como a la falta de concreción de la alternativa de Ganemos. El partido surgido del ámbito del Frente Cívico de Julio Anguita entra con fuerza, pero no con la que esperaba. Quizás sus largas asambleas y su eterno proceso de formación lastren su imagen. Rafael Blázquez, su cabeza de lista, tiene dos semanas para lograr que los cordobeses conozcan tanto sus propuestas como a él mismo. Y luego está el PSOE de Isa Ambrosio, que al fin consigue ser la segunda fuerza en Capitulares aunque solo sea con un acta más para llegar hasta las cinco. Los socialistas confían en subir más y su candidata transmite optimismo en ese sentido. Habrá que ver qué factura le pasa la situación en el Parlamento andaluz, pero no se puede negar que el resultado sería un hito en un partido sumido en la depresión y falta de liderazgo desde 2003.

Con esta perspectiva, es obvio que los comicios están muy apretados y que el 27% de indecisos tiene aún mucho que decir. Tan cierto como que el pleno que se sentará en Capitulares a partir del día 24 será más amplio y diverso y eso, en los tiempos que corren, es bueno y refleja que los ciudadanos quieren acuerdo, consenso y otras formas de hacer política. En trece días lo veremos.

El nuevo reparto del pastel

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 8 de mayo de 2015 a las 3:11

Arrancó al fin la campaña electoral –la segunda en dos meses– para saber cómo va a quedar el salón de plenos de Capitulares la noche del día 24. La batalla va a ser dura por arriba y por abajo, aunque nadie duda de que el PP será la fuerza más votada y ganará con claridad los comicios. En esta llamada a las urnas, lo primero que está por determinar es cuáles serán los daños colaterales que sufrirá José Antonio Nieto por compartir marca con Mariano Rajoy. Al alcalde le pasa ahora lo que a sus rivales socialistas de hace cuatro años, que tiene un jefe de filas que da mal fario y junto al que nadie se quiere fotografiar. Demasiados recortes y poca humanidad dan para alejarse mucho de la sociedad. Y eso que el regidor conserva bastante de su buena imagen de antaño.

La otra parte que hay que dilucidar es la relativa a cómo quedará repartido el pastel en la parte de abajo entre IU y el PSOE, por un lado, y las novedades de Ganemos y Ciudadanos, por otro. Los dos primeros han renovado caras –por enésima vez– y suavizado mensajes en busca de conectar con quienes llevan años dándoles la espalda. Los segundos aprovechan la marea nacional de hastío y cansancio con lo de siempre, aunque el hecho de que los vecinos voten lo que se va a hacer en su calle y con su vida les obliga a definirse bastante más de lo que lo han hecho hasta ahora. Ahí está el reto.

¿Y la Unión Cordobesa de Rafael Gómez? Pues una incógnita de la que nadie se quiere desprender, pero que todos dan por amortizada. El empresario de Cañero apareció anoche por primera vez en campaña para pegar sus carteles, pero cierto es que su segunda incursión electoral dista mucho de tener la fuerza y el empuje del que hizo gala hace cuatro años. Es más, hasta podría dar la impresión de que Sandokán está en la carrera más por su aversión a desdecirse que por verdadera convicción.

Dos semanas para salir de dudas. Esperemos que el esfuerzo y las horas sirvan para algo.

Educados y contenidos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 5 de mayo de 2015 a las 7:21

El primer y único debate electoral que vamos a vivir en la campaña de las municipales terminó anoche en el Círculo de la Amistad con la sensación de que los candidatos de los principales partidos –nada se sabe de Unión Cordobesa y Rafael Gómez– son muy educados, pacientes y se respetan. Poco más. En las más de dos horas de encuentro se vio a tres políticos con años de carrera y a dos aspirantes en diferente estado.

José Luis Vilches (Ciudadanos), Rafael Blázquez (Ganemos Córdoba), Isabel Ambrosio (PSOE), José Antonio Nieto (PP) y Pedro García (IU), ayer en el Salón Liceo del Círculo de la Amistad.José Antonio Nieto e Isabel Ambrosio fueron los que más tensos estaban y eso se dejaba traslucir en sus rostros. Ambos tienen muchos trienios a sus espaldas y saben que en encuentros de este tipo se pueden cometer errores garrafales. El alcalde y aspirante del PP solo estuvo cómodo en su turno de preguntas y en alguna réplica, pero se le vio demasiado contenido y sin la frescura que suele caracterizar su discurso en público. Reservón. La aspirante del PSOE, por su parte, transmitía la responsabilidad que tiene quien de pronto se ve con más opciones de las previstas y ha de tensar la cuerda en sus propuestas con la Administración de la que fue rostro siete años. Entre ambos se movió con soltura Pedro García, sabedor de lo difícil que es la situación de IU y al que le sobraron un par de gracias más para la parroquia que para un encuentro formal. Aun así estuvo bien.

De los nuevos, el rostro de Ganemos Córdoba, Rafael Blázquez, fue de más a menos y profundizó poco en el cambio profundo que propugna su marca. Se ve que tiene madera y tablas pero el tiempo corre y necesita más contundencia en el mensaje. De José Luis Vilches, candidato de Ciudadanos, no puede decirse lo mismo. Anduvo perdido casi toda la noche, con problemas para organizarse el tiempo y para responder a las preguntas que le hacían. Fue quizás el perdedor del encuentro, aunque su marca hoy día lo aguanta todo.

Fue un debate, por otra parte, un tanto anodino y encorsetado. Demasiado freno de mano echado para ser el único hasta el 24-M y mucha escenificación buenista que quedaba en evidencia cada vez que alguien tiraba una patadita al contrincante. Y, lo peor, de proyectos de ciudad, casi nada.

Están todos y quedan 28 días

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 26 de abril de 2015 a las 8:45

Están todos. Ya no falta ninguno. Dentro exactamente de 28 días sabremos quién ha ganado las elecciones municipales de 2015, lo que no es lo mismo que saber quién será el alcalde de Córdoba hasta 2019. Hace cuatro años esta incógnita no existía, hoy sí. Los partidos ya tienen candidatos y listas y apuran los tiempos para convencer al personal de sus bondades y virtudes o, si no lo consiguen, de poner sobre la mesa las carencias del contrario. Tocan días de besos, abrazos, sonrisas y parabienes. Otra vez.

En estas municipales la cosa se plantea clara en el inicio en cuanto a que tras el 24 de mayo habrá más partidos en el salón de plenos de Capitulares y en que es más que probable que la mayoría absoluta de la que goza hoy en día el Partido Popular está muy difícil de revalidar. Para ello, unos y otros han definido ya los rostros de sus carteles y ahora toca ver qué juego da cada cual.

urnaJosé Antonio Nieto confronta su reelección con todos los demás enfrente. El alcalde, con una campaña sectorial y muy personal, ha de conseguir que su gestión e imagen hagan frente al desastre que vive el PP nacional por sus escándalos y pésima gestión comunicativa. Le va la vida en ello, pero cierto es que la ausencia total de oposición en estos cuatro años le sitúa de salida casi sin mácula a ojos de la ciudadanía. Economía y obras en barrios como aval le acompañan. Claro que el personal esperaba algo más del regidor cuando se le votó con aplastante mayoría.

Enfrente el panorama es distinto. La Unión Cordobesa de Rafael Gómez parece que tiene lejos volver a repetir esos cinco ediles que logró hace cuatro años. Primero por su inexistente, cuando no nefasta, labor como principal grupo de la oposición municipal. Y, segundo, porque el Supremo puede fallar en breve una incompatibilidad para el empresario que desarticule el partido. Ante esta eventualidad UCOR se ha regenerado con caras nuevas, pero de todos es sabido que sin su carismático líder poco tiene que hacer.

En Izquierda Unida la cosa tampoco pinta demasiado bien. Pedro García pone tesón y sonrisa al temporal por el que atraviesa la coalición. Por si no fuera poco el varapalo de las autonómicas, la irrupción de Podemos y Ganemos ha venido a hurgar en la herida. El rosismo sigue pasándole factura a una formación que desde el batacazo de Andrés Ocaña en 2011 no parece capaz de levantar la cabeza y vaga sin rumbo fijo.

El PSOE ha optado por la renovación e Isabel Ambrosio aparece como un rostro amable –y de mujer– que promete nuevos tiempos en el puño y la rosa locales. La campaña lleva largo tiempo lanzada y parece que da rédito y apunta a una mejora. No obstante, los socialistas deben tener en cuenta que su aspirante, por mucho que (acertadamente) quiera marcar distancias con su pasado, ha sido el rostro de la Junta en la provincia durante muchos años y eso marca. Hay quien puede pensar que Ambrosio reclama ahora lo que no hizo antes.

Y luego están los nuevos. Ciudadanos aparece con su halo virginal y regenerador como una alternativa a la derecha. Sus buenos resultados en las autonómicas le avalan, tanto como la imagen idílica de Albert Rivera, convertido casi en el yerno perfecto. Sin embargo, en estas municipales, su candidato, José Luis Vilches, dista mucho de ser un desconocido en Córdoba y su amplio historial ocupa ya no pocas conversaciones. El candidato pesa mucho en unas municipales y no está claro que el expresidente de CECO y la Cámara pueda ofrecer las reformas y cambios que postula su jefe a nivel nacional.

Por último, con perdón de UpyD y el PA –desde aquí mi respeto a sus valientes– tenemos a Ganemos Córdoba. La agrupación de electores ha logrado las firmas necesarias y presenta a Rafael Blázquez y su aval antidesahucios como garantía. Sin embargo, está por ver si su adscripción ideológica y su escaso nivel de conocimiento más allá de sus ámbitos de actuación pueden ser una cortapisa. Ganemos ofrece ilusión y su poquito de utopía, pero necesita del impulso de Podemos y de una estrategia clara para convertirse en alternativa.

Y así estamos a apenas cuatro domingos –sálvese el de hoy– de vivir una bonita jornada electoral. La cosa pinta interesante, veremos si al final hay sorpresas.

Arranca el espectáculo

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 8 de febrero de 2015 a las 8:39

Ya estamos en faena. Una vez superada la cuesta de enero y las rebajas –aún queda algo por si tiene usted ganas– llega la temporada electoral. En esta época se pondrá de moda quitarse la corbata, ponerse ropa sport, calzado cómodo y el disfraz de simpático, enrollado y bonachón. Besos, abrazos, sonrisas y carcajadas serán la tónica en la pasarela provincial hasta los albores del verano. Incluso habrá quien haya afrontado un severo régimen y aparezca con menos peso y más pelo ante los atónitos ojos de la víctima/votante. Ya tenemos candidatos y varias listas. Nieto ha deshojado la margarita por fin –que ya le ha dado vueltas para llegar adonde todos sabíamos que iba a llegar–; Gómez también ha dicho que sigue en la pelea; Ambrosio y García ya estaban, y en Ganemos aún queda porque están con unas primarias que ni Cristo eligiendo apóstoles. También contamos con algunos cabezas de cartel al Parlamento andaluz decididos y otros no expresados, pero igualmente decididos. Esto tiene menos glamour, pero le dará aliño al tema porque entran en juego pesos pesados y aspirantes a serlo. Alarcón, Cortés, Serrano, Durán (si no le dicen lo contrario) salen a jugar. El de Podemos lo obviamos porque hasta esta noche andan de primarias y no hay que herir susceptibilidades.

Tampoco se quedan atrás los sindicatos, que han olido a urna y han comenzado a sacar el libro de quejas que durante cuatro años no han podido/querido/sabido menear. Se anuncia huelga en Sadeco, se denuncian retrasos en las nóminas y se barruntan unos cuantos conflictos más, a la vista de que hay quien quiere recuperar el terreno perdido por la crisis y quien tiene que ayudar a los partidos amigos en la carrera electoral. No seré yo el que ponga en duda los motivos de las quejas, pero sí que llama la atención que las centrales sindicales asomen ahora el lomo cuando durante cuatro años han permanecido más bien silenciosas. Igual es que en esta crisis ellos también salieron trasquilados y era hora de irse a los cuarteles de invierno a esperar mejores primaveras. No obstante, deberían tener cuidado los sindicatos a la hora de plantear sus protestas, que la gente anda ahora menos comprensiva con que la calle se llene de mierda en Semana Santa y se pongan en peligro unos cuantos jornales. Que no está la cosa para perder el pan por unos contenedores repletos. Pero bueno, lo cierto es que arranca el espectáculo y con todo esto hay que contar. Veremos cómo les sale la jugada unos y otros.

P.D.: Corrijo, que de la huelga de Sadeco sí hay una cosa que tengo que decir. Me parece bien que se luche por pluses olvidados, reformas no consensuadas y otras hierbas, pero no puedo estar de acuerdo en que se defienda una bolsa de empleo restringida a 148 personas cuando en Córdoba hay unos cuantos miles de desempleados. Me suena esto más bien a herencias del pasado y a cortijillos particulares. Que el mismo derecho tienen unos que otros de encontrar empleo en esta santa ciudad.

Primarias de las buenas

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 28 de septiembre de 2014 a las 8:21

Lo confieso, soy un fan incondicional de las primarias. Y si son abiertas, más todavía. Creo que en un sistema democrático como el nuestro no hay nada más ejemplar que el que sean los ciudadanos, militantes o no, los que elijan a quienes les van a representar mediante un procedimiento de puertas y ventanas abiertas. Democracia en estado puro, debate, confrontación de ideas y proyectos, ejercicio intelectual de decisión entre opciones que, partiendo de una línea común, ofrecen diferentes formas de ejecutar su acción. Primarias de las buenas. A la americana o a la francesa, con sus campañas electorales, sus lobbies de apoyo, sus candidatos haciéndose fotos y poniéndolas en carteles… Vamos, todo el circo que rodea la gran fiesta de la democracia. Primarias de verdad, de las buenas.

Estos días vivimos también un proceso de primarias de calado en Córdoba. El PSOE se ha lanzado a un ejercicio de democracia abierta y participativa para ponerle rostro a quien será su candidato en las municipales de 2015 y pugnará con José Antonio Nieto, Rafael Gómez y alguien del conglomerado Ganemos por ocupar e sillón noble de Capitulares. Andan, por tanto, los socialistas deshojando la margarita, debatiendo abiertamente cuáles son sus mejores opciones, fomentando la libre competencia entre iguales para darle a sus militantes –lástima que no hayan optado por el modelo francés– la opción de respaldar a quien mejor consideren. Como hicieron en las primarias de Susana Díaz o en las de Pedro Sánchez, ejercicios abiertos de participación en los que no hubo injerencias de ningún tipo y todo fueron facilidades para quienes quisieron optar a la nominación. La dirección provincial y la regional no tienen papel alguno en el proceso y los diferentes contrincantes toman sus decisiones de optar libres de toda carga y presión y conscientes de que el proceso de “reflexión personal profunda” –tres palabras a subrayar en todos estos procesos– lleva a tomar la determinación definitiva de optar al cargo más importante de cuantos, en mi humilde opinión, puede ostentar quien quiere realmente a su ciudad. Una fiesta de la democracia, en definitiva, de la que saldrá la cara del cartel de mayo.

Pero claro, siempre hay quien quiere estropear la cosa y va por libre, se presenta sin valorar el ambiente y rompe la paz y la fraternidad. Que no hay quien entienda que haya quien no lleve a cabo ese proceso de “reflexión personal profunda” libre de injerencias que le lleve a descartarse de la carrera porque es lo mejor para el partido. Que siempre hay quien se empeña en ponerle las cosas difíciles a los militantes y obligarles a definirse en el libre e impoluto proceso de recogida de avales y se empeña en desenterrar tensiones internas olvidadas y superadas en ejercicios de diálogo, consenso y acercamiento de posturas. En definitiva, que siempre hay quien quiere llamar la atención y estropear la fiesta de la democracia.

Imperdonable esto, ahora que habíamos llegado entre todos a un acuerdo en el que teníamos claro por quien optar. Qué desfachatez.

¿Sobreviviremos al curso?

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 24 de agosto de 2014 a las 7:21

Ya estamos de vuelta. No se engañe, aunque ande aún con el bañador y las chanclas en su descanso playero, mañana comienza a fraguarse el nuevo curso político, económico y social en Córdoba y las perspectivas son de entretenerse mucho. Y no sólo porque sea año preelectoral y tengamos a nuestros políticos y aprendices de brujo con los nervios a flor de piel, si no también porque se van a ver movimientos en muchos ámbitos y organizaciones que pueden dar sorpresas.

En la cosa política el tema está claro. Con Nieto a la búsqueda de su reelección –a ver si lo dice pronto y nos ahorramos papel–, la izquierda oficial entre la deriva del PSOE e IU, la incógnita de Gómez, la irrupción de Podemos y la posible fusión de Ciudadanos y UPyD, el mejunje con el que nos podemos encontrar en Capitulares en mayo del 15 puede ser digno del mayor de los caos. El patio anda nervioso, las encuestas vuelan de un lado para otro con datos más que llamativos y los brujos y aprendices andan comenzando a utilizar esos codos que tan bien han afilado en los últimos meses. Va a estar simpático lo del PSOE con la lucha entre Ambrosio y Torralbo –parece que a Baena no la miran bien para esto desde Sevilla–, una pugna que va a destilar sonrisas públicas y empujones privados. En IU a Pedro García parece que le crecen los enanos, así que a ver con qué se presenta. En Podemos y Ganemos ya veremos qué pasa y en el PP lo sabemos por mucho que a Nieto le crezcan estos meses las voces críticas alrededor y haya hasta quien lo critique.

Pero no sólo de política vive la prensa. En CECO y en la Cámara habrá que ver qué pasa con dos perros viejos –sin ánimo de faltar– como Luis Carreto y Fernández de Mesa, a los que parece que va siendo hora ya de jubilar. Al primero le salen alternativas por doquier, aunque bien harían sus rivales en cuidarse que Carreto sabe nadar bien y no se le conoce nunca haberse hundido. El caso de la Cámara es otra cosa, pospuesto como está su futuro a la decisión del Gobierno sobre estas instituciones y demostrado que a su presidente no le afectan cuestiones de índole ética que sí remueven al resto de los mortales. Habrá lío seguro, porque aunque ambas instituciones estén tiesas a nadie le amarga un dulce por mucho que éste esté ya pegajoso y un tanto pasado.

Del fútbol no hablo, que mañana comenzamos a reencontrarnos con el sueño y eso dará por sí mismo cientos y cientos de titulares. Del Gobierno andaluz, tampoco. Que ahí se va a hacer lo que quiera Susana Díaz, cuando quiera Susana Díaz y como quiera Susana Díaz. Así que es tontería bregar. (Aunque me apuesto algo a que hay elecciones anticipadas).

Y por moverse la cosa se puede mover hasta en el sillón de Osio, que anda la cosa clerical como loca por ver quién va a Madrid a sustituir a Rouco y si ese cambio tendrá consecuencias por esta Diócesis. (Que dicen quienes saben de ella que las aguas andan algo revueltas en el mundo de las sotanas).

Así se plantea la cosa por ahora. No me digan que no se antoja entretenida. ¿Sobreviviremos?

¿Será capaz de resucitar el PSOE?

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 16 de marzo de 2014 a las 9:11

Enésima entrega de la misma historia. El PSOEvuelve a cambiar de candidato. Los socialistas siguen empeñados en no consolidar ningún rostro en la ciudad y esta semana han dicho adiós a su portavoz municipal, Juan Pablo Durán, que ha hecho las maletas camino del Senado. Dejando al margen la opinión que me merece el Senado y la utilidad de lo que allí hacen sus señorías, considero un error y una traición al electorado esto que han hecho los socialistas. Tan traición a los electores como me pareció en su momento ver cómo cogían la puerta Bea Jurado o Rosario Alarcón cuando el PP decidió que estaban mejor cogiendo el tren que en el lugar para el que habían sido elegidas. Son las cosas de los partidos, que tienen la sana costumbre de demostrarnos a los ciudadanos que aquellos a los que votamos no tienen nada que ver con nosotros ni deben respondernos de nada. Para eso están las organizaciones, para velar porque no nos equivoquemos con nuestros sufragios.

Pero no nos perdamos, que estábamos hablando del PSOE. Juan Pablo Durán ha seguido el mismo camino que Rafael Blanco, que Antonio Hurtado, que José Mellado, que Manuel Gracia, que José Miguel Salinas… y no sigo que llego hasta Pablo Iglesias. Ahora, el partido del puño y la rosa –así, en minúscula– se apresta a conformar una nueva candidatura para mayo de 2015 en la que, con suerte, no estará ninguno de los que se presentó en 2011 no vaya a ser que alguien pueda reconocer rostros en los carteles. Desde ya sabemos que las espadas se han desenvainado y, aunque no cabe esperar una cruenta lucha dada la práctica defunción del sector crítico y el frío que tienen los que llevan cuatro años comprobando que en la calle se está peor que en el despacho, tenemos por delante unos entretenidos meses en los que más de un nombre saltará a la palestra para liderar la enésima refundación. Hasta ahora han sonado Isabel Ambrosio, Maribel Baena y Manolo Torralbo, a los que habrá que sumarle alguno que otro más que seguro que se apunta a la cosa. Tendremos primarias en septiembre, aunque no sabemos si serán tan a la búlgara como las de Susana Díaz. Y después hará su peleíta para colocar a los afectos de unos y otros en las lista con la que presentar a los cordobeses el quincuagésimo “proyecto ilusionante y decidido de los socialistas por la ciudad” . Lo de siempre.

Y llegados aquí y viendo que hay gente con ganas de poner un pie en el Ayuntamiento, me pregunto yo si no será, esta vez sí, el momento de hacer una lista potente. La delegada del Gobierno andaluz, la delegada de Salud, el director general de Universidades, el portavoz extraoficial de la cosa municipal, Emilio Aumente, algún viceconsejero que está en Sevilla, alguna directora general que también campea por la capital hispalense…. El elenco suena bien, está avalado por años de gestión en la cosa pública y es bastante conocido entre los cordobeses. ¿Será capaz Durán desde su cargo como secretario general de agruparlos a todos en la lucha final? Podría haber opciones de resurrección. ¿Usted que cree? ¿Yo?… ya se lo diré.

 

El espejo roto del PSOE

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de junio de 2011 a las 13:04

Hace un par de semanas afirmé en un artículo que el PSOE necesitaba mirarse seriamente en el espejo para analizar los catastróficos resultados que le habían ofrecido las urnas el pasado 22 de mayo. Los socialistas se han visto superados por una ola popular que los ha dejado noqueados, groguis, fuera de algunos de los ayuntamientos más importantes de la provincia, al mando de otros pero con mayorías minoritarias y, sobre todo, descabalgados de esa gran casa de poder que ha sido la Diputación durante los últimos 30 años. El impacto ha sido tremendo y aún más duro es comprobar que la inclinación del voto puede mantenerse en esa línea ante los próximos comicios autonómicos y generales. Vamos, lo que se dice un panorama.

Para solucionar y analizar lo ocurrido se reunieron ayer los socialistas en un comité provincial extraordinario en el que el secretario general, Juan Pablo Durán, debía explicar qué había pasado y qué se va a hacer para evitar que se repita la hecatombe. Como siempre, la semana previa a esta reunión ha sido prolija en rumores, conciliábulos, cenáculos y merenderos conspiratorios. Había quien decía que Durán lo iba a pasar muy mal, que tendría que hacer frente a durísimas críticas que incluso podían llegar a pedir su cabeza. Se hablaba de una reorganización tremenda, de pulsos de poder entre los afines al secretario provincial y los sectores críticos de su gestión. Todo ello trufado con los siempre adecuados rumores de cambio de sillones en las delegaciones de la Junta -que llegarán, no sé cuando, pero lo harán- hasta el punto de que la delegada del Gobierno, Isabel

Ambrosio, volvía a ver temblar su posición. En este punto la cosa se ponía ya seria, no debemos olvidar que el cariño entre Durán y Ambrosio dista mucho de ser eterno, y se llegaba a afirmar que si esta decisión llega habrá toros. Lo veremos.

Sólo una persona, de esas que llevan toda la vida en esto, me dijo la semana pasada que ayer no iba a pasar nada; que, como siempre, los que decían que iban a aullar callarían y los que no decían nada serían los que hablasen. Y vaya si acertó. Porque realmente lo que ocurrió ayer en el comité del PSOE no fue nada. De fondo, nada. De forma sí tenemos algún que otro cambio, un reforzamiento de posiciones de algunos de los socialistas más cercanos a Juan Pablo Durán y poco más. Todo ello con una mayoría de respaldo que sorprende y deja en evidencia las tan cacareadas disidencias internas. Que hubo discursos duros, es cierto. Empezando por el del propio Durán, una crítica a la acción del partido que merece leerse con detenimiento. Que después se insinuó que la cosa está muy mal, también es cierto, pero poco más.

Al final lo que vimos fue más de lo mismo. Mucho amago y muy poca pegada. Una nueva patada hacia adelante al balón a la espera de lo que ocurra en autonómicas y generales y con la vista puesta en el próximo congreso provincial. El PSOE sigue sin querer pararse a analizar a fondo las causas de su declive. Nadie quiere ahondar en los motivos que les han llevado a estar alejados de la sociedad, a ser percibidos como un problema más que como una solución, a haber sido censurados por una acción municipal, sobre todo en la capital, mala y un programa de gobierno aún peor. Nadie quiere mirarse de verdad en el espejo no vaya a ser que lo que se vea sea demasiado duro. Ante eso, mejor quedarse con el espejo roto y que cada cual vea la parte de la imagen que más le interese.