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El espíritu de la Capitalidad

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 7 de septiembre de 2014 a las 19:33

Juan Miguel Moreno Calderón tiene en su haber ser tenido como un hombre de diálogo, cordial y sensato con el que se puede hablar y llegar a acuerdos. Así lo ha demostrado a la lo largo de su carrera profesional y así lo ha evidenciado en estos tres años que lleva como edil de Cultura. En este tiempo es el único concejal del equipo de gobierno del que no se ha escuchado una mala palabra y el único que ha sido capaz de lograr consensos con la oposición. Es más, con una delegación mermada económicamente, ha sido capaz de mantener e incrementar incluso la programación cultural logrando el reconocimiento de todos. Ahora, Moreno Calderón presenta una iniciativa que no debería caer en saco roto: la de recuperar para la cultura el clima fraternal que se generó alrededor del sueño de la Capitalidad y articular así una agenda cultural única en el que todas las administraciones y actores implicados trabajen en la misma dirección. Buena idea ésta que demuestra altura de miras y capacidad de estar por encima de las rencillas de patio de colegio. (Lo que no sabemos es si le traerá dolores de cabeza dentro de su propia casa).

La iniciativa del concejal de Cultura, sin embargo, se puede antojar hasta algo escasa ya que lo que esta ciudad necesita es recuperar el espíritu del 2016, su imagen de unidad, en muchas más cosas que sólo en la agenda cultural. Córdoba padece, sobre todo, un atosigante dato de desempleo que tiene a unas 95.000 personas en el paro en la provincia, la mitad de ellas en la capital. Córdoba sufre una lamentable parálisis en todos sus grandes proyectos, frenados por la incapacidad de muchos y el cortoplacismo de otros tantos. Y el de la Cultura es sólo uno de los puntos en los que es necesario el consenso.

Si algo han demostrado los últimos sondeos electorales y las pasadas europeas es que la ciudadanía está harta de lo que ha habido hasta ahora, del egoísmo partidista, del tacticismo electoral y de la sumisión del bien común a los intereses de uno u otro grupo de poder. Existe en la calle una necesidad de articular nuevas fórmulas que sirvan para algo y que vayan más allá de los tradicionales discursos del victimismo o del “y tú más” que tanto se dan entre nuestros dirigentes políticos. El fenómeno Podemos -con todas las sombras y dudas que pueda suscitar- va camino de convertirse en el catalizador de ese hartazgo y a ese paso no sería de extrañar su irrupción en el panorama municipal.

Sin embargo, eso es lo de menos. Lo de más es que Córdoba necesita de ese espíritu de consenso al que aludía esta semana Moreno Calderón. Necesitamos dirigentes que antepongan lo que a usted o a mí nos preocupa para nuestros hijos al mero cálculo electoral o a los sueños de grandeza individuales.

Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que todos remamos juntos para lograr un objetivo. Esperemos que no haya un futuro cercano en el que no existan ni objetivos por los que luchar unidos. Así de mal estamos.

IU busca compañía

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 31 de agosto de 2014 a las 8:39

Debe ser bastante frustrante haber sido durante años la voz que ejercía de Pepito Grillo en el panorama político nacional y ver cómo se te va la oportunidad en el último momento. No debe ser plato de gusto tener que tragarse unos resultados como los de las Europeas –buenos pero no tanto como se esperaba– después de haber transitado durante años por el desierto de la indiferencia y el ostracismo mediático. Pero la vida es así, sobre todo la política, y a Izquierda Unida la ha tocado aceptar que la cima del Everest estaba más allá de la última curva y que toca buscar a nuevos compañeros de escalada si se quiere tocar cumbre. Que le vamos a hacer, así son las cosas y así hay que aceptarlas.

El miércoles por la tarde, el comité federal de la coalición asumió lo que de todos era sabido y dio orden a los suyos de lanzarse en pos de cualquier alianza posible con toda fuerza política, movimiento social o asociación de interés que se mueva en la izquierda nacional y esté dispuesta a converger en lista única hacia las municipales. Alberto Garzón gana el pulso a Cayo Lara y toca decirle a Podemos lo guapos que son y lo bien que les sienta la coleta. No hay nada cómo el pánico a perder la oportunidad y la amenaza de sorpasso desde la izquierda para aceptar la triste y tozuda realidad. Porque, no nos engañemos, en IU se dan al pactismo ahora porque de lo contrario corren el riesgo de quedarse en la marginalidad. No porque realmente crean que ha llegado el momento de coaligarse con nadie. Las encuestas, tozudas ellas, y los resultados de las europeas, más tozudos todavía, obligan a un replanteamiento. No hay más.

En Córdoba, la cosa va por el estilo, aunque hasta que el martes su coordinador provincial, Pedro García, se dirija a las masas no parece que vayamos a saber por dónde van los tiros. Aquí, IU soñaba con grandes resultados, pero parece que la vía de agua que le ha surgido con Podemos y Ganemos amenaza con hundir el Titánic antes incluso de que salga de los astilleros. Así que el susodicho García se ve en la obligación ahora de replantear la flamante cabecera de cartel que obtuvo en esa elección de las bases tan propia del PCA –esas cosas nada teledirigidas por la dirección– y mucho nos tememos que no tendrá más remedio que ceder a unas primarias conjuntas si mantiene su intención de ser quien le pelee el puesto a Nieto. No lo va a tener fácil García (cuyo facebook recomiendo visitar para saber sus nada diplomáticas opiniones sobre Caucescu, Lenin, el CCF, Sadeco o los medios de comunicación burgueses). A IU, por tanto, le ha salido un grano importante con Podemos, en cuyo interior existe poco o ningún cariño hacia el aparato local. Además, el movimiento articulado alrededor de Acampada Dignidad vuela impulsado por el apoyo claro de Julio Anguita y su Frente Cívico, y cualquiera le discute a estas alturas al exalcalde su condición de piedra angular de la izquierda más izquierda en la ciudad. Difícil panorama que antoja unos meses entretenidos en esta parte del arco político.

Veremos si son capaces de llegar a un acuerdo. ¿Apuestas?

 

¿Sobreviviremos al curso?

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 24 de agosto de 2014 a las 7:21

Ya estamos de vuelta. No se engañe, aunque ande aún con el bañador y las chanclas en su descanso playero, mañana comienza a fraguarse el nuevo curso político, económico y social en Córdoba y las perspectivas son de entretenerse mucho. Y no sólo porque sea año preelectoral y tengamos a nuestros políticos y aprendices de brujo con los nervios a flor de piel, si no también porque se van a ver movimientos en muchos ámbitos y organizaciones que pueden dar sorpresas.

En la cosa política el tema está claro. Con Nieto a la búsqueda de su reelección –a ver si lo dice pronto y nos ahorramos papel–, la izquierda oficial entre la deriva del PSOE e IU, la incógnita de Gómez, la irrupción de Podemos y la posible fusión de Ciudadanos y UPyD, el mejunje con el que nos podemos encontrar en Capitulares en mayo del 15 puede ser digno del mayor de los caos. El patio anda nervioso, las encuestas vuelan de un lado para otro con datos más que llamativos y los brujos y aprendices andan comenzando a utilizar esos codos que tan bien han afilado en los últimos meses. Va a estar simpático lo del PSOE con la lucha entre Ambrosio y Torralbo –parece que a Baena no la miran bien para esto desde Sevilla–, una pugna que va a destilar sonrisas públicas y empujones privados. En IU a Pedro García parece que le crecen los enanos, así que a ver con qué se presenta. En Podemos y Ganemos ya veremos qué pasa y en el PP lo sabemos por mucho que a Nieto le crezcan estos meses las voces críticas alrededor y haya hasta quien lo critique.

Pero no sólo de política vive la prensa. En CECO y en la Cámara habrá que ver qué pasa con dos perros viejos –sin ánimo de faltar– como Luis Carreto y Fernández de Mesa, a los que parece que va siendo hora ya de jubilar. Al primero le salen alternativas por doquier, aunque bien harían sus rivales en cuidarse que Carreto sabe nadar bien y no se le conoce nunca haberse hundido. El caso de la Cámara es otra cosa, pospuesto como está su futuro a la decisión del Gobierno sobre estas instituciones y demostrado que a su presidente no le afectan cuestiones de índole ética que sí remueven al resto de los mortales. Habrá lío seguro, porque aunque ambas instituciones estén tiesas a nadie le amarga un dulce por mucho que éste esté ya pegajoso y un tanto pasado.

Del fútbol no hablo, que mañana comenzamos a reencontrarnos con el sueño y eso dará por sí mismo cientos y cientos de titulares. Del Gobierno andaluz, tampoco. Que ahí se va a hacer lo que quiera Susana Díaz, cuando quiera Susana Díaz y como quiera Susana Díaz. Así que es tontería bregar. (Aunque me apuesto algo a que hay elecciones anticipadas).

Y por moverse la cosa se puede mover hasta en el sillón de Osio, que anda la cosa clerical como loca por ver quién va a Madrid a sustituir a Rouco y si ese cambio tendrá consecuencias por esta Diócesis. (Que dicen quienes saben de ella que las aguas andan algo revueltas en el mundo de las sotanas).

Así se plantea la cosa por ahora. No me digan que no se antoja entretenida. ¿Sobreviviremos?

Pimpinela y el CRV

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de julio de 2014 a las 9:33

Debo reconocer que, transcurridos ya diez años desde que llegué a la dirección de este periódico, aún hay actuaciones políticas que me sorprenden y logran dejarme con la mirada atónita. Lamentablemente, esas decisiones no suelen proceder de determinaciones que impulsen a esta santa ciudad, más bien al contrario suelen ser consecuencia de la impagable capacidad de nuestros egregios líderes para meterse en líos inexplicables y en situaciones estrambóticas.

visitantesEsto es lo que ha pasado esta semana con el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía a cuenta de la gestión del centro de recepción de visitantes (CRV) de la Puerta del Puente. El sainete que estos días protagonizan ambas administraciones me podría recordar a ese gran tema de mis mocedades que cantaba el nunca bien ponderado dúo Pimpinela. Sin embargo, respeto demasiado a estos argentinos como para decir que lo que pasa en Córdoba es mejor que su Olvídame y pega la vuelta. ¿Recuerdan? Sí, hombre es ese tema en cuyo estribillo decían: “¿Quién es?/ Soy yo… / ¿Qué vienes a buscar? / A ti… / Y es tarde… / ¿Por qué? / Porque ahora soy yo la que quiere estar sin ti… / Por eso vete, olvida mi nombre, mi cara, mi casa, / Y pega la vuelta…”.

Como les decía respeto demasiado a Pimpinela como para decir que lo que hemos vivido esta semana sea mejor que lo que ellos llevan décadas cantando. Y es que la decisión del Ayuntamiento de renunciar al centro de recepción de visitantes supone un nuevo giro de tuerca en esa relación imposible que mantiene con la Junta y que de por medio va a acabar, una vez más, por salpicar y hacer que Córdoba pierda otra oportunidad. No insistiré en que aquí tengo claro que hay dos culpables. Uno, por dejación de funciones y otro, porque ni come ni deja comer. El Ayuntamiento no se ha dado la misma prisa en licitar la gestión del inmueble que se dio el PP para aforar al Rey Juan Carlos y tantos meses de espera y dilación han convertido algo que no debería ser problemático en otro grano en salve sea la parte. Tampoco la actitud de la Junta ha sido la mejor, convertida como está en ser el peor enemigo de Córdoba –esto no es de ahora, lleva ya bastante tiempo pasando.

Sin embargo, cabría hacer excepciones porque no todos en el Gobierno andaluz piensan igual. Ni siquiera dentro de un mismo partido del Gobierno andaluz. En el PSOE andan con un gran cabreo porque precisamente la decisión escenifica esa poca falta de implicación que tanto se le critica. En el sector Turismo de IU también están molestos porque había un principio de acuerdo que ha torpedeado el sector Fomento de su propio Gobierno y partido. Y en el sector Fomento están encantados porque su jefa, Elena Cortés, sigue demostrando que es martillo de herejes y que con ella no puede nadie.

Y a todo esto el centro es solo eso, centro, un edificio. Porque recibir no recibe nada y los visitantes pasan de largo ante él. Y uno se pregunta: ¿ha ganado alguien en todo este lío? Que yo sepa no. Ni siquiera Pimpinela.

De corruptos y cabreados

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 6 de julio de 2014 a las 9:06

Estamos tan acostumbrados a ella que ya ni nos sorprende. Se ha convertido en nuestra compañera de viaje inseparable durante estos últimos años y ha alcanzado tales de cotas de intensidad y reiteración que muy gordo tiene que ser lo que conozcamos como para que nos saque de esta especie de letargo y amodorramiento en el que estamos sumidos. Sin embargo, hay días en los que a uno le rebela lo que ve, lee u escucha y se da cuenta de que no puede ser normal estar tan rodeado de basura.

Cuando escribo este articulo es jueves por la tarde y desde por la mañana no he hecho más que escuchar nuevos casos de golferancia y mangoneo de todo tipo a mi alrededor. Me he despertado con la noticia de que el contable del instituto Nóos ha decidido cantar –a cambio, eso sí, de obtener un beneficioso trato del fiscal– para narrarnos lo que sospechábamos, que Urdangarín y Torres se montaron un chiringuito de padre y muy señor mío para trincar a manos llenas y que eso de que su organización no tenía ánimo de lucro es tan cierto como lo de los reyes y los padres. Al tiempo, he leído que el primogénito de Pujol, ese prohombre de la patria catalana, tenían la bonita costumbre de mover unas indecentes cantidades de euros con la ayuda de su esposa por países de medio mundo en los que eso de los impuestos y otras obscenidades que aplica la Administración no está muy al uso. Después, he escuchado una grabación en la que el alcalde de un pueblo de Madrid ofrece un trato preferente y algún que otro puesto de trabajo a una edil de otro partido a cambio de su apoyo para un proyecto y he visto al susodicho decir que él no ha hecho nada malo y que del sillón se moverá cuando abdique Felipe VI. Por último, llego a la reunión de temas de por la mañana en el periódico y me cuentan que la Fiscalía ha abierto investigación y aprecia delito en una serie de dobles facturas emitidas en las obras de construcción de la Casa de la Cultura de un pueblo de Córdoba.

La lista podría seguir y ser eterna, pero me quedo aquí que es lo que llevo visto hasta esta hora y en este día. Con un simple vistazo, vemos implicados a familiares regios, hijos de honorables, políticos de varios partidos y adjuntos a la mangancia ávidos por llevárselo caliento (que de estos también hay muchos). Y visto que está la cosa así, uno se pregunta si en este país usted y yo somos los únicos gilipollas que no hemos aprovechado algún momento para poner el cazo. Porque a lo que se ve, todos estos presuntos corruptos (pongamos lo de presuntos para evitar problemas) se han estado cachondeando del personal que cada día se levanta con la ilusa idea de hacer bien su trabajo e intentar sacar este desastre adelante.

Menos mal que nos queda la Justicia, que, aunque lenta y exasperante en no pocas ocasiones, está poniendo a todos estos golfos contra la cuerdas y al menos les está haciendo sudar.

Y luego habrá quien se pregunte por qué hay tanta gente cabreada.

Fiebre de primarias

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 29 de junio de 2014 a las 9:31

PABLO IGLESIAS CREE "INACEPTABLE" QUE EL PE TENGA UN FONDO UNIDO A UNA SICAVHay que ver la que ha liado Pablo Iglesias en este país que anda todo el mundo como loco buscando debajo de las piedras a un militante para que participe y diga cómo hay que atarse los zapatos. Nunca un partido tan desarticulado como Podemos se habría imaginado que su éxito en unas elecciones tan poco glamourosas como las europeas iba a poner boca abajo el panorama político nacional. El profesor universitario y su tropa de jóvenes descontentos, maduros desencantados y mayores cabreados han puesto contra las cuerdas al sistema político español y han provocado una catarata de primarias en las que amenaza con meterse hasta el alcalde de Córdoba (perdón que me da la risa).

Así de pronto, como si fuesen Saulo cayéndose del caballo, los partidos de la izquierda de este país se han dado cuenta de que llevaban décadas pasando ampliamente de sus bases y han decidido que tienen que volver a ellas no vaya a ser que la caída del caballo sea con todo el equipo. En la derecha esto no pasa, que ahí las bases nunca han pintado nada a la hora de elegir a sus líderes ni intención que han hecho de querer mandar algo.

Está la izquierda entregada a sus bases, casi más que Podemos, que en su primer atisbo de organización ya ha comenzado a tirarse piedras a la cabeza. Tenemos al PSOE metido en un proceso para elegir a su secretario general, cargo que cotiza bastante a la baja desde que Zapatero pasó a mejor vida (política) y por el que pelean una serie de señores que se recorren España dando mítines y convenciendo a partidarios porque Susana Díaz decidió a última hora que su momento aún no ha llegado. Que me perdonen los fieles de unos y otros, pero si todo el partido –o casi todo, que siempre quedan irreductibles aldeas galas– andaba rogando a Susana que tomara el mando porque era indiscutiblemente la mejor, que me expliquen a mi qué aval tendrá el que se haga de verdad con el sillón de Rubalcaba. Más aún cuando nada más sentarse en Ferraz, el que salga tendrá que ir a otras primarias para elegir candidato a la Presidencia del Gobierno en las que se quieren presentar quienes no se atreven a presentarse a estas y en las que si no gana el que gane ahora ya me dirán ustedes qué hacemos. Joder, qué lío. En fin, cosas del PSOE, que es único para superarse a sí mismo.

En IU también quieren primarias, aunque por barrios. Las quieren en Andalucía y parece que las quieren en Madrid. En Córdoba no, que aquí los militantes son muy listos y no necesitan tirar de urna y sobre cerrado para elegir a su líder. En la coalición quieren primarias porque a ellos sí que les escama, y mucho, la pupa que les puede hacer Pablo Iglesias como siga captando adeptos. Claro que lo de las primarias en IU es bastante relativo, que ya se sabe que hay un parte del partido, el Partido, a la que eso de no controlar las designaciones no le gusta mucho. Pero bueno, que si hay que hacerlas se hacen.

Y, a todo esto, a uno le da por preguntarse si alguien habrá caído en la cuenta de que más que candidatos por primarias lo que la gente quiere es una serie de ideas primarias: trabajo, propuestas, ética, limpieza, esfuerzo, ejemplaridad… Ya saben, esas cositas que obligan a pensar. Pero claro, eso no se arregla en unas primarias. Y además cansa.

El mayor emblema de la parálisis

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 26 de junio de 2014 a las 17:24

La historia del Nuevo Arcángel desde su inauguración el 17 de noviembre de 1993 es la historia de la parálisis y la improvisación que ha caracterizado a la administración local de esta ciudad en lo que se refiere a los proyectos urbanísticos durante los últimos lustros. Veinte años después de su apertura, los fallos en su construcción, los eternos retrasos en su remodelación y los millones de euros dilapidados en él lo han convertido en una especie de gran Satán al que desde hace años nadie quiere acercarse y del que nadie se hace responsable. Hubo un tiempo, lejano ya, en el que centró el debate político e incluso protagonizó campañas electorales; ahora vuelve por mor de otras municipales y por “culpa” de un ascenso en el que nadie nunca creyó en los salones de mando de la ciudad y que ahora convierte la necesidad en obligación. Porque si hay algo claro que explica la situación del estadio es que nadie nunca creyó firmemente en el acceso a la Liga BBVA y por eso el problema pasó de prioridad a olvido. Así se escribe la historia de no pocos proyectos en Córdoba y éste es quizás la mejor representación de ello.

Porque la historia de El Arcángel ha sido la de un despropósito desde que se fraguó su construcción. Tan desastroso resultó el proceso que un estadio nacido para ser referente y ejemplo sólo duró nueve años en su configuración original. Fue el tiempo que tardó el Ayuntamiento en darse cuenta del desaguisado en el que se había metido, hasta que un 16 de junio de 2002 se tiraron abajo la Preferencia y los fondos para iniciar una remodelación que aún hoy colea y tiene para largo. Afortunadamente, ya desaparecieron las pistas de atletismo que rodeaban el césped y contribuían a helar a los intrépidos aficionados que en aquellos duros años 90 acompañaban a los suyos por la Segunda B en las gélidas jornadas del invierno cordobés. Con no pocos retrasos, en 2005, 2008 y 2011 se inauguraron, respectivamente, las nuevas Preferencia, Fondo Norte y Fondo Sur. Este último, claro, sin terminar y con su parte alta aún desnuda de asientos e infraestructuras.

De la tribuna, mejor no hablar. Es lo único que se mantiene en pie del proyecto inicial y necesita con urgencia, sino la demolición -que sería lo suyo- un importante lavado de cara que evite que se muevan las baldosas de acceso a la zona baja, que haya unos palcos dignos, o que los medios de comunicación trabajen en condiciones. El presidente del CCF, Carlos González, consciente del impacto que estas cuestiones pueden tener en la imagen del club, ya anunció el martes que habrá que darle un flete considerable a la zona, aunque no sea cosa suya correr con los gastos.

Y mientras esta realidad sigue así de presente, la política comienza a enturbiar el logro conseguido. El alcalde, pragmático ante la situación de las arcas municipales, ya ha dicho que de grada nueva ni hablar porque habría que echarle otros 37 millones, al tiempo que ha advertido que el inicio del fin del fondo sur podría irse a abril de 2015 por aquello de la burocracia municipal. Nieto, aun así, promete hacer todo lo posible para que ese lavado de cara imprescindible esté listo para el arranque liguero en apenas dos meses.

La oposición, por su parte, ha olido la presa y se ha lanzado a criticar al equipo del PP porque el coliseo ribereño esté como está. Cierto es que nadie en estos tres años se ha preocupado en Capitulares por el edificio, pero no lo es menos que no recuerdan en IU y PSOE que entre 1999 y 2011 fueron ellos los que miraron hacia otro lado en ese sentido. En ese tiempo, al margen de retrasos e incrementos de costes que han llevado a que El Arcángel haya costado ya decenas de millones y no esté terminado, lo único que se ha hecho ha sido trasladar allí algunas dependencias municipales -sobre todo en este mandato- y poner en marcha una zona dedicada al motociclismo a cargo del plan E de la que nunca más se supo. El colmo del despropósito lo puso ayer Pedro García, flamante candidato de IU a la Alcaldía, al pedir que el modelo de estadio responda a un debate de ciudad y rechazar radicalmente los palcos VIP.

Ante esta situación, lo único cierto es que el CCF ha subido a Primera División y necesita urgentemente de unas instalaciones dignas; que esas instalaciones son municipales y al Ayuntamiento corresponde su rápida remodelación y adecentamiento, y que la afición blanquiverde se merece un mejor trato por la fidelidad demostrada. Si todo eso se cumple igual el estadio deja de ser el emblema de la parálisis y la ciudad de las maquetas y se convierte en el primer exponente de un nuevo tiempo en el que a las obras se les conozca el final.

Altura de miras

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 9 de junio de 2014 a las 11:38

Tiene España la fea costumbre de andar siempre poniendo en duda todo lo que logra. No es que lo haga porque tenga un irrefrenable sentido del perfeccionismo, sino que más bien esta tendencia tiene mucho que ver con nuestra capacidad autodestructiva. Aquí para triunfar hay que ser incontestable como Rafa Nadal porque sino siempre habrá alguien que venga a ponerte pegas. El cainismo es deporte nacional y esta semana hemos vuelto a ver un ejemplo. La abdicación de Juan Carlos I ha convulsionado el país más por la pegas que se le puedan poner al monarca que por la importancia histórica del hecho. La marcha del hombre que hizo posible la democracia en España, del estadista más relevante que hemos tenido desde hace muchos siglos se ha visto enturbiada por la habitual tropa de críticos furibundos que todo lo cuestionan. Ponen en duda el papel mismo del Rey en acontecimientos como el 23-F, la demolición del régimen franquista o la entrada en Europa a través de argumentos miopes y cargados de demagogia. Negar que Juan Carlos I ha sido clave para que hoy podamos hablar como lo hacemos es casi tanto como no admitir que vivimos en democracia. El papel del monarca ha sido determinante y, con sus errores, no ha lugar el revisionismo. Más aún cuando en buena medida viene liderado por algunos que no han sido capaces jamás de tomar su ejemplo. Pedir perdón por conductas reprobables como hizo él es algo que no hemos visto nunca en política.

Luego tenemos el debate del referéndum sucesorio, una reclamación legítima pero que está siendo manipulada. Padecemos ahora una corriente que pide revisar la articulación del Estado pasándose por el arco del triunfo la Constitución. El argumento no puede ser más pobre, puesto que decir que el 60% de los votantes actuales no la refrendamos es una perogrullada mayúscula. (Imagínense ustedes este argumento en EEUU, donde la Constitución tiene ya varios siglos). La legitimidad de un posible cambio está fuera de toda duda, pero ha de hacerse como está previsto, a través de las urnas y yendo a unas Cortes Constituyentes que, de paso, retoquen otras muchas cosas que hay que retocar.

Afirmar que hay que hacer un referéndum de inmediato, basado además en unos resultados electorales que, si bien son relevantes, no son ni mucho menos definitivos, es ceder a esa tendencia de este país nuestro de hacerlo todo a la ligera, corriendo y sin pensar las consecuencias de nuestros actos. Todo ello adobado por no poca demagogia y oportunismo. Pretender que los resultados de las europeas desvirtúen los de las generales de 2011 es intentar ganar en la calle lo que no se logró en las urnas, y eso, históricamente, ha acabado a tiros por estos lares. Si hay que cambiar las cosas se hace, pero con altura de miras, con calma, teniendo en cuenta que en España vivimos 40 millones de personas y no cuatro y sin olvidar nunca ni qué tenemos ni qué hemos logrado. Que los inventos nunca han sido buenos a la hora de gobernar. Y al Rey démosle la despedida que se merece, no seamos egoístas y recordemos cuánto bueno él y nuestros padres le han dado a este país.

Lecturas cordobesas de las europeas

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 1 de junio de 2014 a las 8:08

Ahora que ha pasado una semana de las elecciones europeas toca analizar lo ocurrido el pasado domingo en las urnas de esta Córdoba nuestra. La cosa va por barrios y, aunque algunos estén más contentos que otros, lo cierto es que todos los grandes tienen motivos para preocuparse por lo visto el domingo. Sólo las fuerzas del extrarradio pueden estar satisfechas, pues la irrupción de unas y la consolidación de otras plantean un panorama algo más abierto.

Empezando por el PP, los chicos de Nieto deberían mirarse muy mucho lo que les ha ocurrido. Han perdido 17 puntos en la capital y se han situado por debajo del 35% de apoyo que les garantizaría revalidar el gobierno municipal. La crisis, la falta de una gestión con resultados visibles para los ciudadanos, la dispersión del alcalde durante meses en los que ha estado con la mirada puesta en Sevilla y la nula consecucn de las iniciativas que se ponen en marcha lastran a los populares. En la sala de mandos popular se cree que los resultados no son tan malos, se mira hacia la masiva abstención de los suyos y se considera que la izquierda más radical, la que aúna a IU y Podemos, ya está completamente movilizada. Una lectura un tanto autocomplaciente que no debería obviar el hecho de que en el año que queda hasta la municipales, bien haría José Antonio Nieto en ir recuperando esa imagen de calle y trabajo que le llevó a la mayoría absoluta. De lo contrario va a sufrir bastante. no debería olvidar el caso de Rafael Merino.

En el PSOE la cosa está aún peor. Han perdido 15 puntos y han mostrado cuál es su suelo electoral, casualmente el mismo número de personas que los apoyan en las municipales desde hace años (algo que no es para tirar cohetes). Los socialistas caminan descabezados en la capital, sufren el abandono del voto joven y ven cómo sus tradicionales apoyos se van a la abstención. El resultado andaluz no debería nublarles el análisis y el congreso de julio tampoco debería ser freno para poner en marcha acciones que los saquen del anonimato en el que se encuentran inmersos. Su discurso hace mucho que dejó de calar entre los cordobeses y su falta de liderazgo, aumentado con la marcha de Durán al Senado, es más que notoria.

En IU están contentos porque han triplicado apoyos respecto a 2009, han recuperado la movilización de su electorado y comienzan a verle los frutos a la ingente labor de calle que están llevando sus principales responsables. La inminente designación de su candidato a las municipales no parece que vaya a convertirse en la batalla campal que habitualmente desgasta a esta formación. No por nada, sino porque me juego lo que quieran a que Pedro García será el designado en un ejercicio perfectamente sincronizado. No obstante, la irrupción de Podemos le resta sonrisa a la coalición, que se ve superada por la izquierda y que podría encontrarse con grandes sorpresas dentro de doce meses si no es capaz de responder a las exigencias del ala más joven y a la izquierda de su potencial electorado.

Podemos es, sin duda, la mayor sorpresa en Córdoba desde la irrupción de UCOR. El partido de izquierdas ha obtenido más de 8.000 sufragios, que le garantizarían presencia en Capitulares y aglutina a su alrededor muchos movimientos sociales hartos de todo. Si dan con un cabeza de cartel conocido pueden saltar la banca dentro de un año. Y si, como se dice, cuentan con el beneplácito del nunca retirado Julio Anguita, la cosa puede ser aún mayor.

Más difícil lo tiene UPyD, cuyos más de 7.500 votos –que también los meterían en Capitulares– buscan un rostro al que seguir en un partido que pierde en lo local lo que gana en lo nacional. La formación magenta, pese a todo, puede ser un importante dolor de cabeza para los grandes ya que suele ser receptor del descontento de los votantes tradicionales de estas dos formaciones. Ahí tendrá que vérselas también con Ciudadanos, cuyos más de 2.000 sufragios tampoco debemos olvidar.

Y a todo este panorama hay que añadirle dos elementos. El primero es que UCOR y Gómez no han comparecido en las urnas del 25-M y no debemos olvidar que al estrambótico empresario de Cañero le votaron en 2011 más de 25.000 cordobeses. El segundo es que la abstención del domingo fue una obscenidad y que esa enorme bolsa de votos puede bascular hacia cualquier parte. Mal harían PSOE o PP en pensar que van a ser los beneficiarios porque si hay algo que ha quedado claro es que el personal está cansado de ellos.

Queda menos de un año y la conclusión clara del domingo es que a los partidos les toca ponerse a trabajar. Que tampoco estaría mal, digo yo.

 

El valor de un voto

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 25 de mayo de 2014 a las 8:27

Estoy de acuerdo en que esta campaña electoral no ha sido precisamente enriquecedora. Comparto con la mayor parte de los ciudadanos que no ha habido argumentos, que se ha hablado de todo menos de Europa y que de no haber sido porque Arias Cañete dijo lo que dijo ni siquiera nos habríamos enterado de que hoy estamos llamados a votar. Suscribo la opinión de muchos que piensan que lo que salga hoy de las urnas vale para más bien poco, principalmente porque los eurodiputados suelen ser en su mayoría viejas glorias de las políticas nacionales venidas a menos o fogosos principiantes que encuentran en Bruselas un lugar donde dar sus primeros pasos. Sin embargo, a pesar de todo ello, creo que hoy es muy importante ir a votar.

Hoy hay que ir a votar, en primer lugar, porque afortunadamente podemos hacerlo  libremente, y eso nunca debe olvidarse. Hoy hay que ir a votar porque en Bruselas se juega mucho más de lo que creemos y, aunque los eurodiputados y la Comisión poco pueden hacer frente a frau Merkel, no está de más que los ciudadanos digamos lo que opinamos. Y hoy, finalmente, hay que ir a votar porque no hacerlo es entregarle el control a los exaltados, a los ultras, a los fanáticos populistas que quieren acabar con todo. Vote usted hoy, hágalo a quien quiera, a los grandes o a los pequeños, a los serios o a los menos formales, a los animalistas o a los taurinos, conscientemente o dejándose llevar por la resaca de dos días de Feria. Pero vote.

Porque si no votamos dejaremos que cafres como Jean Marie Le Pen puedan tener fuerza en el Parlamento para mantener su afirmación de que “la mejor solución contra la inmigración es el virus del ébola”. O que los británicos antieuropeos de UKIP puedan desequilibrar aún más el frágil equilibrio que mantienen las islas con el continente. O que la ultraderecha holandesa del Partido de la Libertad de Geert Wilders campe a sus anchas con su discurso excluyente y racista. Hay que votar porque aunque seamos menos ricos y tengamos menos dinero, los europeos del sur tenemos un concepto democrático más avanzado y menos excluyente que esos que dicen en el norte que son nuestros salvadores. Y eso no nos conviene nada.

Y mañana, una vez que hayan salido los resultados y unos y otros se den por ganadores, podremos decir que nuestros votos han servido como llamada de atención de una clase política que en España está generando un odio, un enfrentamiento y unas rivalidades que no se recuerdan desde hace mucho tiempo. Después de meter el sobrecito en la urna podremos decirles a estos que se supone que nos dirigen que ya está bien de tensar la cuerda, de pensar exclusivamente en su rédito personal y en sus intereses y que ya es hora de que nos tengan en cuenta. Porque si votando nos hacen poco caso, si no lo hacemos aún nos lo harán menos. Y no está la cosa como para andar regalando nuestro pensamiento y nuestra vida a quien no lo merece.