Archivos para el tag ‘Julio Anguita’

Los exalcaldes y la Mezquita

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 22 de febrero de 2015 a las 8:10

Enésima entrada en el sainete generado alrededor de la Mezquita de Córdoba. En un giro inesperado, los cinco exalcaldes de la ciudad que ha tenido Izquierda Unida -Julio Anguita, Herminio Trigo, Manuel Pérez, Rosa Aguilar y Andrés Ocaña- han firmado una carta conjunta en la que reclaman la titularidad pública del monumento con los consabidos argumentos que no creo que haya que contar más. Básicamente, lo de siempre, que se le ha hurtado al pueblo lo que es suyo, que esto es una atraco perpetrado por la Iglesia, etc, etc… Dejando al margen que hay que felicitar a quien ha conseguido que Anguita haya firmado un documento con su denostada Rosa Aguilar y ha unido a Herminio Trigo con Andrés Ocaña o ha logrado que Manuel Pérez se signifique como exregidor -que nunca le ha gustado mucho- hay dos puntos que cabría destacar.

Rosa Aguilar posa delante de una de las puertas lateral de la Mezquita en la campaña de las elecciones municipales de 2007En primer lugar, hay que resaltar que este ataque de propiedad popular del monumento que le ha entrado a los exregidores es realmente llamativo. Salvemos aquí a Julio Anguita, quien tiene en su haber la famosa frase dirigida a Infantes Florido en la que afirmó: “Usted no es mi obispo, pero yo sí soy su alcalde”. De los demás sólo puede uno decir que la carta le genera estupefacción. Durante décadas hemos asistido a un acompañamiento musical excelso por parte de quienes fueron alcaldes con la Iglesia de esta ciudad. Eran los tiempos en los que Cajasur vestía con sotana y Don Miguel -que así se le llamaba- mandaba en la ciudad bastante más que los alcaldes. Fueron años en los que se ha visto a todos en misas, procesiones, firmando convenios y apoyando cuanto propusieran los señores del clériman. Tanta fue la colaboración que en el consejo de administración de la entidad financiera, los consejeros de IU solían alinearse con los del clero. Eso, por no hablar del bautizo de Rosa Aguilar en el Quema, de la visita de Andrés Ocaña al Rocío o de las decenas de actos celebrados en la Mezquita sin que nadie abriese la boca.

Vicente Carmona, Andrés Ocaña, Manuel Pérez Moya y Alfredo Montes, en una visita preparatoria de la visita nocturna a la Mezquita, posan delante d ela capilla de Villaviciosa.En segundo lugar, no es menos llamativo que los exalcaldes, que han sido los que mandaban en la ciudad, hayan dejado fuera a sus dos colegas del PP que se han sentado en Capitulares. Si lo que se busca es la unidad de acción por el bien de la ciudad, igual lo lógico habría sido incluirlos y después pedir cordura, diálogo y sensatez a todas las partes y liderar desde la autoridad que otorga la responsabilidad pasada un movimiento que apacigüe las aguas y defienda el principal emblema de la ciudad. Esa habría sido una actuación de cinco exalcaldes de Córdoba mirando por su ciudad. Lo que han hecho es un acto partidista de tensión preelectoral enfocado a halagar a unos y disturbar a otros.

Menos mal que las hemerotecas siguen existiendo para recordarnos que hubo un tiempo en el que la gran mayoría de IU -salvemos aquí de nuevo a Julio Anguita- camina por Córdoba bajo palio, con una amplia sonrisa de satisfacción y orgullo por ir casi de la mano de quien, vestido de negro, mecía la cuna. Y, que yo sepa, la Mezquita era entonces tan de la Iglesia como lo es ahora. Y es que la desmemoria y la incoherencia son muy malas compañeras de viaje.

De listas y paripés

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 2 de febrero de 2015 a las 9:40

Tenemos sobredosis electoral a la vista y hay que prepararse. En los próximos cuatro meses vamos a ver tal cantidad de besos, abrazos, sonrisas forzadas y promesas imposibles que lo mejor es ir tomándose ya el antiácido para evitar problemas posteriores. Casi 120 días de campaña sin parar, qué barbaridad. Hay quien dice que a los periodistas lo que nos gusta de verdad es esto, pero háganme caso si les digo que espero tan pocas sorpresas de lo que va a pasar que estoy casi por bajarme en la primera estación.

Lo cierto es que lo entretenido de las elecciones es más lo que pasa antes de que la máquina se ponga en marcha que lo que ocurre después. Los tejemanejes dentro de los partidos, los follones de las listas, la competición de los que están por quedarse y de los que quieren llegar por meterse. Y ni eso vamos a tener este año porque el anuncio de Susana Díaz de convocar para el 22 de marzo casi no va a dar tiempo ni a situarse en la parrilla de salida. El que no haya hecho su trabajo ahora lo va a tener muy complicado ya.

Lo que sí tenemos es el paripé de los partidos para intentar hacernos creer que van a consultar con las bases y las agrupaciones quiénes son los más indicados para ocupar cada lugar. Ahí se lleva la palma el PP, que ha dado una lata tremenda con el traje para vestir a Nieto para la reelección que ha rayado un poco el ridículo. Si todos sabíamos que el alcalde iba a repetir –tal y como conocemos hoy– y que en su partido eran conscientes de que iba a pasar, ¿a qué tanto paripé? Lo de la encuesta con los afiliados es ya de traca, a ver si iban a salir Torrico y Molina ante la prensa a decir que el 90% de los militantes no quiere al alcalde y se plantea darle la patada a cuatro meses de las municipales. Claro que no todo es tan criticable y lo de pedirle a las bases que señalen a cuántos candidatos hay que descabalgar en las listas tiene su puntito; de sadismo hacia los afectados sí, pero su puntito.

En el PSOE la cosa está entre los que nos vendrán a decir que Ambrosio va a hacer sola la lista de las municipales y los que afirmarán sin dudas que Durán va a consultar hasta con la bruja Lola si se mete en la lista de las autonómicas o se queda en ese despacho casi sin inquilino en los últimos meses que hay en la avenida del Aeropuerto. Todo muy democrático, eso sí.

De IU, la verdad, me lo espero todo. A la habitual tendencia de la formación a meterse en berenjenales cada vez que hay urnas de por medio se une este año la inestimable ayuda de los muñidores de la estrategia de campaña. Salir un domingo diciendo que el referente es Julio Anguita para que este abjure de ti al día siguiente es como para pegarse un tiro. Que digo yo que no habría sido tan difícil llamar a Julio, que para eso en la coalición hasta el que ni ha pasado a su lado lo llama así. Arduo camino el de Pedro García.

Y nos queda el universo Podemos-Ganemos, dos formaciones a las que no hay quien ponga rostro y que viven sumidas en un eterno proceso de primarias. Estos sí que van a practicar la democracia de las bases, lo que ya les está suponiendo no pocos dolores de cabeza y más de una tensión interna. Gajes del oficio. La próxima vez verán como se ahorran tanta urna previa.

IU, ante su encrucijada

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 11 de noviembre de 2014 a las 11:23

La crisis se ceba con Izquierda Unida. La otrora todopoderosa formación que gobernó Córdoba durante lustros de la mano de Julio Anguita, Herminio Trigo, Manuel Pérez, Rosa Aguilar y Andrés Ocaña sufre ahora una especie de destierro en la ciudad del Califato Rojo. El fiasco de las municipales de 2011, colofón a un mandato municipal desastroso en el que a la salida de Rosa Aguilar camino del PSOE se sumó la incapacidad de Andrés Ocaña para reorientar el rumbo de un equipo heredado, ha puesto a la coalición de izquierdas en el peor momento de su historia en Córdoba. Una situación en la que su propia supervivencia como fuerza política independiente en la cartelería de las próximas municipales aparece ahora rodeada de dudas y sombras. El colofón a una historia que venía fraguándose desde hace muchos.

Y es que la bofetada recibida el domingo en la asamblea de Ganemos Córdoba está a punto de dar con la coalición en la lona. Una abrumadora mayoría (352-175), decidió que la nueva formación política surgida al albur de la crisis, los movimientos sociales y el hartazgo ciudadano concurrirá a las urnas del 24 de mayo de 2015 constituida como agrupación de electores, es decir sin siglas de nadie en su interior y convertida en una reunión de independientes unidos por un programa común. La decisión supone un durísimo varapalo a IU, que debe decidir ahora si está dispuesta a enterrar las siglas con las que mandó en Córdoba durante décadas para diluirse en una amalgama en la que está (casi) todo por decidir. Las fuentes consultadas por el Día señalan que aún es pronto para saber cuál será la postura de la coalición y dejan para mañana, cuando se reunirá el consejo andaluz de la formación en Sevilla, una primera toma de postura oficial sobre lo acontecido el domingo. Lo cierto es que no había más que ver el rostro del coordinador provincial y candidato a la Alcaldía, Pedro García, para entender la magnitud de su derrota. Igual que bastaba observar las sonrisas de algunos de los impulsores de Ganemos Córdoba para comprender cuán dulce era su victoria.

GANEMOS CORDOBAIzquierda Unida está ante la encrucijada de aclarar qué quiere hacer en adelante, una decisión en la que hay mucho que leer. Por un lado, su disolución dentro de Ganemos le supondría una pérdida de representación en la Diputación al no poder sumar sus votos con los obtenidos en otros lugares de la provincia. De la mano iría una disminución de ingresos para una organización que necesita captar fondos si quiere mantener su estructura actual. Y, por último, un pérdida de influencia considerable. Si los resultados de la asambleas del domingo pueden servir de banco de pruebas, en unas hipotéticas primarias abiertas IU tendría muy difícil situar a sus candidatos en los puestos de salida. Antes de ayer, los votos obtenidos por la agrupación de electores fueron el doble de los logrados por la coalición que auspiciaban desde Ambrosio de Morales, toda una declaración de que hay muchos que no quieren ligar el futuro de esta nueva experiencia política con nada que se asemeje al pasado.

Existe otra clave que puede explicar la caída en desgracia de IU en su propia casa: el hastío de su votante tradicional con la formación. Ya desde hace años, la forma de Rosa Aguilar de conducirse desde Capitulares comenzó a provocar una sangría continuada de militantes y cargos medios hacia el exterior. Ese distanciamiento, que acabó con la exregidora en el PSOE, no ha sido corregido por las nuevas cabezas visibles del partido, que, paradójicamente, cuenta entre sus principales activos en Andalucía con dos cordobeses: el coordinador regional Antonio Maíllo y la consejera de Fomento, Elena Cortés. Los vaivenes en la dirección provincial y local, las purgas internas o los enfrentamientos entre la ortodoxia del PCA y visiones más aperturistas han provocado un éxodo que parece cristalizar en Ganemos Córdoba. A modo de ejemplo, el domingo se vio en la asamblea a exconcejales de la época gloriosa de la coalición como Paco Paños, Paco Muñoz o María José Moruno o a antiguos militantes destacados como Ángel B. Gómez Puerto y Pedro Antúnez.

Y luego están Podemos y Julio Anguita. El partido de Pablo Iglesias se ha hecho con la calle en la ciudad y desde la propia coalición admiten que la del domingo fue una lección de movilización en toda regla. Tras decidir el jueves pasado que apoyarían la agrupación de lectores, los seguidores del partido morado llamaron a una movilización masiva para la asamblea del domingo y tal fue su capacidad que arrasaron a las siempre bien dispuestas huestes de IU. Anguita, por su parte, hirió de muerte a la formación que dio a luz al anunciar desde su Frente Cívico el apoyo a la agrupación de electores, con lo que eso supone de capacidad de arrastre.

Con estos mimbres debe jugar ahora una Izquierda Unida que desde Madrid y Sevilla aboga por mezclarse con la sociedad, pero que a pie de campo afronta una profunda crisis. Los resultados del domingo deben leerse como un durísimo golpe a su dirección cordobesa, pero también es cierto que ésta es coherente al mantener su deseo de persistir como marca política consciente de que cualquier otra decisión supondría su disolución y, prácticamente, su desaparición de la escena política. El consejo andaluz de Sevilla marcará las pautas a seguir y durante esta semana o, a lo sumo, principios de la próxima la formación deberá exponer sus conclusiones en la ciudad. Seguir siendo Izquierda Unida o entregar la memoria histórica de la coalición a nuevas formaciones en ascenso en las que, salvo el despecho, hartazgo y cabreo social, poco más se conoce. Difícil decisión.

IU busca compañía

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 31 de agosto de 2014 a las 8:39

Debe ser bastante frustrante haber sido durante años la voz que ejercía de Pepito Grillo en el panorama político nacional y ver cómo se te va la oportunidad en el último momento. No debe ser plato de gusto tener que tragarse unos resultados como los de las Europeas –buenos pero no tanto como se esperaba– después de haber transitado durante años por el desierto de la indiferencia y el ostracismo mediático. Pero la vida es así, sobre todo la política, y a Izquierda Unida la ha tocado aceptar que la cima del Everest estaba más allá de la última curva y que toca buscar a nuevos compañeros de escalada si se quiere tocar cumbre. Que le vamos a hacer, así son las cosas y así hay que aceptarlas.

El miércoles por la tarde, el comité federal de la coalición asumió lo que de todos era sabido y dio orden a los suyos de lanzarse en pos de cualquier alianza posible con toda fuerza política, movimiento social o asociación de interés que se mueva en la izquierda nacional y esté dispuesta a converger en lista única hacia las municipales. Alberto Garzón gana el pulso a Cayo Lara y toca decirle a Podemos lo guapos que son y lo bien que les sienta la coleta. No hay nada cómo el pánico a perder la oportunidad y la amenaza de sorpasso desde la izquierda para aceptar la triste y tozuda realidad. Porque, no nos engañemos, en IU se dan al pactismo ahora porque de lo contrario corren el riesgo de quedarse en la marginalidad. No porque realmente crean que ha llegado el momento de coaligarse con nadie. Las encuestas, tozudas ellas, y los resultados de las europeas, más tozudos todavía, obligan a un replanteamiento. No hay más.

En Córdoba, la cosa va por el estilo, aunque hasta que el martes su coordinador provincial, Pedro García, se dirija a las masas no parece que vayamos a saber por dónde van los tiros. Aquí, IU soñaba con grandes resultados, pero parece que la vía de agua que le ha surgido con Podemos y Ganemos amenaza con hundir el Titánic antes incluso de que salga de los astilleros. Así que el susodicho García se ve en la obligación ahora de replantear la flamante cabecera de cartel que obtuvo en esa elección de las bases tan propia del PCA –esas cosas nada teledirigidas por la dirección– y mucho nos tememos que no tendrá más remedio que ceder a unas primarias conjuntas si mantiene su intención de ser quien le pelee el puesto a Nieto. No lo va a tener fácil García (cuyo facebook recomiendo visitar para saber sus nada diplomáticas opiniones sobre Caucescu, Lenin, el CCF, Sadeco o los medios de comunicación burgueses). A IU, por tanto, le ha salido un grano importante con Podemos, en cuyo interior existe poco o ningún cariño hacia el aparato local. Además, el movimiento articulado alrededor de Acampada Dignidad vuela impulsado por el apoyo claro de Julio Anguita y su Frente Cívico, y cualquiera le discute a estas alturas al exalcalde su condición de piedra angular de la izquierda más izquierda en la ciudad. Difícil panorama que antoja unos meses entretenidos en esta parte del arco político.

Veremos si son capaces de llegar a un acuerdo. ¿Apuestas?