Archivos para el tag ‘Junta de Andalucia’

Política de la destrucción

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 22 de septiembre de 2014 a las 10:03

Si hay algo que siempre ha caracterizado a la vida política cordobesa eso ha sido la apuesta por la estrategia del “cuanto peor mejor”. En una ciudad de más de 350.000 habitantes con una ubicación espléndida y unas aún mejores comunicaciones, los dirigentes públicos practican un perfecto diálogo de sordos en el que lo más importante es gritar más alto que el de al lado para rechazar todo lo que este proponga. Así llevamos décadas, por no decir que casi siglos. La otra característica pasa por enumerar proyectos faraónicos que no llevan a ninguna parte para después renunciar a ellos en un ataque de súbito realismo y responsabilidad. Así hemos visto desfilar maquetas e ideas por las páginas de los periódicos sin ningún tipo de pudor.

Esta semana, José Antonio Nieto ha presentado su centro de convenciones, ferias y exposiciones con un discurso en el que recordaba esta tendencia a la marquetería y en el que reclamaba confianza y apoyo para su idea. Lo hacía con un tono duro con el contrincante y con la herencia recibida y también contra algún que otro miembro de a clase empresarial que se ha opuesto con uñas y dientes al recinto del parque joyero.

Personalmente, el proyecto de Suárez y Terrados no me parece ni más bonito ni más feo que otros de los que he escrito con profusión. Tiene, empero, una ventaja sobre los demás, que sale mucho más barato y que, si los hados no se configuran en su contra, tiene un plazo de ejecución mucho menor. Dos aspectos que no deberían caer en saco roto.

Un día después del acto del Góngora, mientras los empresarios del sector turístico aplaudían la posibilidad de que se pase de la madera y la cola al hormigón y el cemento, el coportavoz del PSOE en el Ayuntamiento, Emilio Aumente, comparecía ante los medios para decir que si su partido gobierna (ejem, ejem) tras las próximas municipales se paralizaría el proyecto aunque estuvieran iniciadas las obras. Aumente le dio flojo y fuerte a la estrategia del regidor, denunció lo que creen que son delirios de grandeza y dudó de la viabilidad de que la cosa salga adelante. Y lo dijo un miembro del mismo partido que mantiene cerrado y cogiendo pulgas un museo de alto valor junto al río, que prometió que tendría abierto el centro de recepción de visitantes para tal día como hoy o que defendió un Palacio del Sur que costó 11 millones y del que sólo quedan jaramagos.

Esa forma de hacer política, esta destrucción de todo, esta negación del aire al contrincante es del todo nociva para la ciudad. Uno puede estar de acuerdo o no con un proyecto, pero lo que no puede es amenazar con echarlo abajo si llega al poder. Los tiempos en los que un gobierno se construía sobre las cenizas de otro han pasado y los cordobeses no se merecen esta forma de actuar. El PSOE debería plantearse seriamente esta estrategia de derribo, que no le ha llevado más que a convertirse en una fuerza cuasi marginal en la capital. Igual si en lugar de jugar al derribo propusieran algo alguna vez podrían recuperar el crédito electoral que una vez tuvieron. Que falta les hace.

¿Sobreviviremos al curso?

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 24 de agosto de 2014 a las 7:21

Ya estamos de vuelta. No se engañe, aunque ande aún con el bañador y las chanclas en su descanso playero, mañana comienza a fraguarse el nuevo curso político, económico y social en Córdoba y las perspectivas son de entretenerse mucho. Y no sólo porque sea año preelectoral y tengamos a nuestros políticos y aprendices de brujo con los nervios a flor de piel, si no también porque se van a ver movimientos en muchos ámbitos y organizaciones que pueden dar sorpresas.

En la cosa política el tema está claro. Con Nieto a la búsqueda de su reelección –a ver si lo dice pronto y nos ahorramos papel–, la izquierda oficial entre la deriva del PSOE e IU, la incógnita de Gómez, la irrupción de Podemos y la posible fusión de Ciudadanos y UPyD, el mejunje con el que nos podemos encontrar en Capitulares en mayo del 15 puede ser digno del mayor de los caos. El patio anda nervioso, las encuestas vuelan de un lado para otro con datos más que llamativos y los brujos y aprendices andan comenzando a utilizar esos codos que tan bien han afilado en los últimos meses. Va a estar simpático lo del PSOE con la lucha entre Ambrosio y Torralbo –parece que a Baena no la miran bien para esto desde Sevilla–, una pugna que va a destilar sonrisas públicas y empujones privados. En IU a Pedro García parece que le crecen los enanos, así que a ver con qué se presenta. En Podemos y Ganemos ya veremos qué pasa y en el PP lo sabemos por mucho que a Nieto le crezcan estos meses las voces críticas alrededor y haya hasta quien lo critique.

Pero no sólo de política vive la prensa. En CECO y en la Cámara habrá que ver qué pasa con dos perros viejos –sin ánimo de faltar– como Luis Carreto y Fernández de Mesa, a los que parece que va siendo hora ya de jubilar. Al primero le salen alternativas por doquier, aunque bien harían sus rivales en cuidarse que Carreto sabe nadar bien y no se le conoce nunca haberse hundido. El caso de la Cámara es otra cosa, pospuesto como está su futuro a la decisión del Gobierno sobre estas instituciones y demostrado que a su presidente no le afectan cuestiones de índole ética que sí remueven al resto de los mortales. Habrá lío seguro, porque aunque ambas instituciones estén tiesas a nadie le amarga un dulce por mucho que éste esté ya pegajoso y un tanto pasado.

Del fútbol no hablo, que mañana comenzamos a reencontrarnos con el sueño y eso dará por sí mismo cientos y cientos de titulares. Del Gobierno andaluz, tampoco. Que ahí se va a hacer lo que quiera Susana Díaz, cuando quiera Susana Díaz y como quiera Susana Díaz. Así que es tontería bregar. (Aunque me apuesto algo a que hay elecciones anticipadas).

Y por moverse la cosa se puede mover hasta en el sillón de Osio, que anda la cosa clerical como loca por ver quién va a Madrid a sustituir a Rouco y si ese cambio tendrá consecuencias por esta Diócesis. (Que dicen quienes saben de ella que las aguas andan algo revueltas en el mundo de las sotanas).

Así se plantea la cosa por ahora. No me digan que no se antoja entretenida. ¿Sobreviviremos?

Pimpinela y el CRV

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de julio de 2014 a las 9:33

Debo reconocer que, transcurridos ya diez años desde que llegué a la dirección de este periódico, aún hay actuaciones políticas que me sorprenden y logran dejarme con la mirada atónita. Lamentablemente, esas decisiones no suelen proceder de determinaciones que impulsen a esta santa ciudad, más bien al contrario suelen ser consecuencia de la impagable capacidad de nuestros egregios líderes para meterse en líos inexplicables y en situaciones estrambóticas.

visitantesEsto es lo que ha pasado esta semana con el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía a cuenta de la gestión del centro de recepción de visitantes (CRV) de la Puerta del Puente. El sainete que estos días protagonizan ambas administraciones me podría recordar a ese gran tema de mis mocedades que cantaba el nunca bien ponderado dúo Pimpinela. Sin embargo, respeto demasiado a estos argentinos como para decir que lo que pasa en Córdoba es mejor que su Olvídame y pega la vuelta. ¿Recuerdan? Sí, hombre es ese tema en cuyo estribillo decían: “¿Quién es?/ Soy yo… / ¿Qué vienes a buscar? / A ti… / Y es tarde… / ¿Por qué? / Porque ahora soy yo la que quiere estar sin ti… / Por eso vete, olvida mi nombre, mi cara, mi casa, / Y pega la vuelta…”.

Como les decía respeto demasiado a Pimpinela como para decir que lo que hemos vivido esta semana sea mejor que lo que ellos llevan décadas cantando. Y es que la decisión del Ayuntamiento de renunciar al centro de recepción de visitantes supone un nuevo giro de tuerca en esa relación imposible que mantiene con la Junta y que de por medio va a acabar, una vez más, por salpicar y hacer que Córdoba pierda otra oportunidad. No insistiré en que aquí tengo claro que hay dos culpables. Uno, por dejación de funciones y otro, porque ni come ni deja comer. El Ayuntamiento no se ha dado la misma prisa en licitar la gestión del inmueble que se dio el PP para aforar al Rey Juan Carlos y tantos meses de espera y dilación han convertido algo que no debería ser problemático en otro grano en salve sea la parte. Tampoco la actitud de la Junta ha sido la mejor, convertida como está en ser el peor enemigo de Córdoba –esto no es de ahora, lleva ya bastante tiempo pasando.

Sin embargo, cabría hacer excepciones porque no todos en el Gobierno andaluz piensan igual. Ni siquiera dentro de un mismo partido del Gobierno andaluz. En el PSOE andan con un gran cabreo porque precisamente la decisión escenifica esa poca falta de implicación que tanto se le critica. En el sector Turismo de IU también están molestos porque había un principio de acuerdo que ha torpedeado el sector Fomento de su propio Gobierno y partido. Y en el sector Fomento están encantados porque su jefa, Elena Cortés, sigue demostrando que es martillo de herejes y que con ella no puede nadie.

Y a todo esto el centro es solo eso, centro, un edificio. Porque recibir no recibe nada y los visitantes pasan de largo ante él. Y uno se pregunta: ¿ha ganado alguien en todo este lío? Que yo sepa no. Ni siquiera Pimpinela.

Fiebre de primarias

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 29 de junio de 2014 a las 9:31

PABLO IGLESIAS CREE "INACEPTABLE" QUE EL PE TENGA UN FONDO UNIDO A UNA SICAVHay que ver la que ha liado Pablo Iglesias en este país que anda todo el mundo como loco buscando debajo de las piedras a un militante para que participe y diga cómo hay que atarse los zapatos. Nunca un partido tan desarticulado como Podemos se habría imaginado que su éxito en unas elecciones tan poco glamourosas como las europeas iba a poner boca abajo el panorama político nacional. El profesor universitario y su tropa de jóvenes descontentos, maduros desencantados y mayores cabreados han puesto contra las cuerdas al sistema político español y han provocado una catarata de primarias en las que amenaza con meterse hasta el alcalde de Córdoba (perdón que me da la risa).

Así de pronto, como si fuesen Saulo cayéndose del caballo, los partidos de la izquierda de este país se han dado cuenta de que llevaban décadas pasando ampliamente de sus bases y han decidido que tienen que volver a ellas no vaya a ser que la caída del caballo sea con todo el equipo. En la derecha esto no pasa, que ahí las bases nunca han pintado nada a la hora de elegir a sus líderes ni intención que han hecho de querer mandar algo.

Está la izquierda entregada a sus bases, casi más que Podemos, que en su primer atisbo de organización ya ha comenzado a tirarse piedras a la cabeza. Tenemos al PSOE metido en un proceso para elegir a su secretario general, cargo que cotiza bastante a la baja desde que Zapatero pasó a mejor vida (política) y por el que pelean una serie de señores que se recorren España dando mítines y convenciendo a partidarios porque Susana Díaz decidió a última hora que su momento aún no ha llegado. Que me perdonen los fieles de unos y otros, pero si todo el partido –o casi todo, que siempre quedan irreductibles aldeas galas– andaba rogando a Susana que tomara el mando porque era indiscutiblemente la mejor, que me expliquen a mi qué aval tendrá el que se haga de verdad con el sillón de Rubalcaba. Más aún cuando nada más sentarse en Ferraz, el que salga tendrá que ir a otras primarias para elegir candidato a la Presidencia del Gobierno en las que se quieren presentar quienes no se atreven a presentarse a estas y en las que si no gana el que gane ahora ya me dirán ustedes qué hacemos. Joder, qué lío. En fin, cosas del PSOE, que es único para superarse a sí mismo.

En IU también quieren primarias, aunque por barrios. Las quieren en Andalucía y parece que las quieren en Madrid. En Córdoba no, que aquí los militantes son muy listos y no necesitan tirar de urna y sobre cerrado para elegir a su líder. En la coalición quieren primarias porque a ellos sí que les escama, y mucho, la pupa que les puede hacer Pablo Iglesias como siga captando adeptos. Claro que lo de las primarias en IU es bastante relativo, que ya se sabe que hay un parte del partido, el Partido, a la que eso de no controlar las designaciones no le gusta mucho. Pero bueno, que si hay que hacerlas se hacen.

Y, a todo esto, a uno le da por preguntarse si alguien habrá caído en la cuenta de que más que candidatos por primarias lo que la gente quiere es una serie de ideas primarias: trabajo, propuestas, ética, limpieza, esfuerzo, ejemplaridad… Ya saben, esas cositas que obligan a pensar. Pero claro, eso no se arregla en unas primarias. Y además cansa.

Lecturas cordobesas de las europeas

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 1 de junio de 2014 a las 8:08

Ahora que ha pasado una semana de las elecciones europeas toca analizar lo ocurrido el pasado domingo en las urnas de esta Córdoba nuestra. La cosa va por barrios y, aunque algunos estén más contentos que otros, lo cierto es que todos los grandes tienen motivos para preocuparse por lo visto el domingo. Sólo las fuerzas del extrarradio pueden estar satisfechas, pues la irrupción de unas y la consolidación de otras plantean un panorama algo más abierto.

Empezando por el PP, los chicos de Nieto deberían mirarse muy mucho lo que les ha ocurrido. Han perdido 17 puntos en la capital y se han situado por debajo del 35% de apoyo que les garantizaría revalidar el gobierno municipal. La crisis, la falta de una gestión con resultados visibles para los ciudadanos, la dispersión del alcalde durante meses en los que ha estado con la mirada puesta en Sevilla y la nula consecucn de las iniciativas que se ponen en marcha lastran a los populares. En la sala de mandos popular se cree que los resultados no son tan malos, se mira hacia la masiva abstención de los suyos y se considera que la izquierda más radical, la que aúna a IU y Podemos, ya está completamente movilizada. Una lectura un tanto autocomplaciente que no debería obviar el hecho de que en el año que queda hasta la municipales, bien haría José Antonio Nieto en ir recuperando esa imagen de calle y trabajo que le llevó a la mayoría absoluta. De lo contrario va a sufrir bastante. no debería olvidar el caso de Rafael Merino.

En el PSOE la cosa está aún peor. Han perdido 15 puntos y han mostrado cuál es su suelo electoral, casualmente el mismo número de personas que los apoyan en las municipales desde hace años (algo que no es para tirar cohetes). Los socialistas caminan descabezados en la capital, sufren el abandono del voto joven y ven cómo sus tradicionales apoyos se van a la abstención. El resultado andaluz no debería nublarles el análisis y el congreso de julio tampoco debería ser freno para poner en marcha acciones que los saquen del anonimato en el que se encuentran inmersos. Su discurso hace mucho que dejó de calar entre los cordobeses y su falta de liderazgo, aumentado con la marcha de Durán al Senado, es más que notoria.

En IU están contentos porque han triplicado apoyos respecto a 2009, han recuperado la movilización de su electorado y comienzan a verle los frutos a la ingente labor de calle que están llevando sus principales responsables. La inminente designación de su candidato a las municipales no parece que vaya a convertirse en la batalla campal que habitualmente desgasta a esta formación. No por nada, sino porque me juego lo que quieran a que Pedro García será el designado en un ejercicio perfectamente sincronizado. No obstante, la irrupción de Podemos le resta sonrisa a la coalición, que se ve superada por la izquierda y que podría encontrarse con grandes sorpresas dentro de doce meses si no es capaz de responder a las exigencias del ala más joven y a la izquierda de su potencial electorado.

Podemos es, sin duda, la mayor sorpresa en Córdoba desde la irrupción de UCOR. El partido de izquierdas ha obtenido más de 8.000 sufragios, que le garantizarían presencia en Capitulares y aglutina a su alrededor muchos movimientos sociales hartos de todo. Si dan con un cabeza de cartel conocido pueden saltar la banca dentro de un año. Y si, como se dice, cuentan con el beneplácito del nunca retirado Julio Anguita, la cosa puede ser aún mayor.

Más difícil lo tiene UPyD, cuyos más de 7.500 votos –que también los meterían en Capitulares– buscan un rostro al que seguir en un partido que pierde en lo local lo que gana en lo nacional. La formación magenta, pese a todo, puede ser un importante dolor de cabeza para los grandes ya que suele ser receptor del descontento de los votantes tradicionales de estas dos formaciones. Ahí tendrá que vérselas también con Ciudadanos, cuyos más de 2.000 sufragios tampoco debemos olvidar.

Y a todo este panorama hay que añadirle dos elementos. El primero es que UCOR y Gómez no han comparecido en las urnas del 25-M y no debemos olvidar que al estrambótico empresario de Cañero le votaron en 2011 más de 25.000 cordobeses. El segundo es que la abstención del domingo fue una obscenidad y que esa enorme bolsa de votos puede bascular hacia cualquier parte. Mal harían PSOE o PP en pensar que van a ser los beneficiarios porque si hay algo que ha quedado claro es que el personal está cansado de ellos.

Queda menos de un año y la conclusión clara del domingo es que a los partidos les toca ponerse a trabajar. Que tampoco estaría mal, digo yo.

 

El sueldo de los políticos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 28 de abril de 2014 a las 12:05

El Congreso de los Diputados anda inmerso en descubrir qué hay que hacer y cómo se puede combatir el descrédito y la corrupción de nuestra clase política. Para ello, sus señorías tienen abierta una ronda de comparecencias para analizar con profesionales de acreditado prestigio las medidas propuestas desde Moncloa para acabar con esta lacra. De lo escuchado me quedo con las palabras del fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, y el director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Benigno Pendás.

Torres-Dulce, que está demostrando que no tiene pelos en la lengua ni complejos, volvió a insistir en que la lucha contra la corrupción es labor imposible en un país en el que los medios son escasos, la Justicia camina con pies de plomo, las leyes son demasiado blandas y el delincuente escapa rápido y sin excesivo coste. Todo ello, afirmó, genera un efecto contagio sobre la sociedad, que ve que los corruptos campan a sus anchas e imita sus comportamientos. Vamos, lo que todos sabemos, que corromperse sale en este país mucho más barato que ser honesto.

Siendo esto cierto, me gustó aún más lo dicho por el director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Benigno Pendás apuntó que la corrupción se debe, entre otras cuestiones, a los bajos sueldos que cobran los políticos y que si estos estuvieran mejor pagados la cosa sería mucho menor. En estos tiempos semejante afirmación puede resultar extraña y quien la hace se arriesga a ser lapidado, pero debo decir que la comparto a pies juntillas. Y me explico.

En este país los políticos están muy mal pagados. Y no es que lo estén en función de sus capacidades -de hecho muchos no deberían ni cobrar en clara ausencia de éstas-, sino que como los sueldos son bajos (casi) nadie mínimamente serio y con proyección da el salto a la cosa pública. Si consideramos a los políticos como altos ejecutivos su sueldo debe estar a la altura. Tal y como pasa en muchos países de nuestro entorno. Eso significa que un alcalde, que es lo que más cerca nos toca, debe ganarlo bien por sus 24 horas 365 días al año. Eso es sinónimo también de que sus principales colaboradores han de recibir un estipendio acorde a sus responsabilidades. Eso sí, con sus límites, de tal manera que esos grandes ejecutivos de la cosa pública sean los necesarios y no, por ejemplo, 24 concejales liberados dedicados a labores que, sin lugar a dudas, no merecen liberaciones completas ni salarios exclusivos. Ni en el gobierno, ni en la oposición.

Si esto fuera así, las mejores cabezas del país no tendrían dudas en aparcar por un tiempo sus carreras profesionales para realizar un servicio público y contribuir desde sus conocimientos a la mejora de nuestra sociedad. Si esto fuera así seríamos una sociedad moderna y democrática, en la que las capacidades situarían a los gestores en su sitio y no seríamos víctimas de la situación actual, en la que estamos llenos de mediocres que no han doblado la raspa en ningún sitio y que hacen carrera en los partidos sabedores de que mamarán de la teta pública toda su vida. La propuesta es, desde luego, osada, pero a la vista de lo que tenemos ahora -mediocridad, incapacidad y corrupción-, creo que es la más acertada.

Elena y Susana

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de abril de 2014 a las 10:29

Cuando recibió a la hermandad del Huerto haciendo sonar el megáfono ya nos dimos cuenta de que a Elena Cortés no le gusta pasar desapercibida. Aunque pueda parecerlo por su carácter poco dado a prodigar la sonrisa, la consejera de Fomento y Vivienda no rehuye nunca de los focos e, incluso, si es necesario los busca con denuedo. Eso le ha pasado desde su sorprendente entrada en el Gobierno andaluz, en el que desde el primer momento ha tenido claro que debía ejercer la condición de Pepito grillo del primer Ejecutivo de concentración de la izquierda andaluza. En su afán, Elena no ha dudado en enfrentarse con banqueros, empresarios o cualquier otro grupo que considere que va contra sus propósitos. Así le llegó la corrala Utopía a cuyos inquilinos dio orden de realojar desde varios miles de kilómetros de distancia sin dudar ni un momento. Su decisión ha desatado una tormenta de enormes consecuencias y ha venido a demostrar que de su paso por el Consistorio cordobés no sacó precisamente las enseñanzas de la mesura y la proporción en la acción de gobierno. Su osadía ha dejado a los suyos en evidencia y amenaza con pasarles una tremenda factura.

Esas cualidades sí parece haberlas digerido a enorme velocidad la mujer que le ha parado los pies, Susana Díaz. Criada en las interioridades más interiores de su partido, la presidenta de la Junta se esfuerza ahora por dulcificar una imagen que antaño la emparentaba con Atila: muchos son los compañeros de partido -bastantes de ellos ex ya- que han comprobado en sus carnes que por donde pasaba la trianera no crecía la hierba. Y ese carácter inmisericorde y determinado es el que ha demostrado Díaz estos días al llevar a sus socios de coalición hasta el borde del abismo para decirles que si no había retractación pública lo que quedaba era la caída. La líder del PSOE ha dejado a un lado ese afán por lograr la sonrisa de Kennedy en el que anda inmersa, para sacar las uñas y demostrar quién es la que manda aquí. Susana se apunta un enorme triunfo personal, que la apuntala como dirigente política a ojos de todos y que la lleva a seguir subiendo enteros en los barómetros electorales de todo el país.

Elena y Susana, Susana y Elena, dos caras de un mismo gobierno y de una misma batalla que escenifican a la perfección cómo anda la cosa. IU queda más que tocada, obligada a recular, con sus bases más que cabreadas por lo que consideran una humillación y sus dirigentes ante la difícil tesitura de explicar lo hecho. El PSOE, por el contrario, aparece reforzado, con un discurso de gobierno y sentido común que a buen seguro ha calado hondo entre propios, huídos y extraños, cada día más entregados al susanismo. Y, de fondo, la constatación de que aquella teoría de las dos orillas que enunció Julio Anguita no ha perdido vigencia: a cambio de cuatro consejerías, IU va camino de desnaturalizarse. Nuevamente, el PSOE la ha fagocitado.

Y así esperamos al próximo capítulo, que, no les quepa duda, tardará más bien poco en saltar.

El interés de Córdoba

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 7 de abril de 2014 a las 9:52

En estos días en los que vemos fracasar el proyecto de Capitalidad Cultural Europea de San Sebastián para 2016, uno recuerda aquel día de junio de 2011 en el que se soterraron los sueños de Córdoba. Vienen a la memoria el chasco y la decepción, los cordobeses que acudieron a Las Tendillas, la impotencia por una injusticia y la unidad de una ciudad alrededor de un sueño. De eso han pasado ya casi tres años, tiempo más que suficiente para que  a muchos se les haya olvidado que hubo un tiempo en el que los partidos caminaban de la mano por el bien de Córdoba. Lamentablemente, de eso no queda nada ya. Es una pena observar cómo, semana tras semana, el interés común es el menor para una clase política empeñada en mirar sólo hacia sí misma bajo la premisa del cuanto peor, mejor.

El último capítulo de esta historia interminable lo hemos tenido el viernes con el anuncio de la Consejería de Fomento de que exigirá al Ayuntamiento la devolución del coste del Centro de Recepción de Visitantes si no modifica sustancialmente el pliego de adjudicación. Dice el departamento de la cordobesa Elena Cortés –la misma que dice que el metrotrén es un “juguetito electoral”– que lo que pretende licitar el Consistorio es una chapuza, entre otras cosas, porque aspira a  que el adjudicatario pague los muebles, porque registra un bar y porque incluye a la empresa privada. Zape, empresa privada caca. Para eso estamos todos los cordobeses, para pagar los muebles de un edificio público. Si leen ustedes hoy este periódico, verán que Fomento lo que quiere es seguir con el pliego de 2011 del cogobierno entre IU y PSOE, en el que se establecía que los cordobeses debíamos aflojar 300.000 euros por amueblar el sitio porque tenemos mejor gusto que nadie. Además, se imponía un bar que podía abrir más horas que el centro de recepción, pero no porque fuese una terraza de copas, que va, sino supongo que para disfrutar de las vistas del río. Todo esto entre lindezas como 10.000 euros para una mesa o 40.000 por la asesoría del que diseñó los muebles.

Se ve que en Fomento no han asumido aún muy bien que estando el patio como está parece mejor que sea el adjudicatario el que corra con los gastos a que lo haga una ciudadanía exhausta a la que esos dineros seguro que le vienen mejor para empleo que para modernas sillas. Pero claro, lo que a usted o mi nos pueda interesar jamás es lo que le interesa a nuestros gobernantes, más pendientes de chincharse unos a otros que de darle futuro y horizonte a la ciudad. En el centro de visitantes como en el metrotrén, el centro de convenciones, el aeropuerto, la Corredera, las naves eternas de la Colecor o los planes de empleo. El interés de Córdoba, que usted lo sepa, no es el de los cordobeses, masa de borregos incapaces de saber lo que quieren. El interés de Córdoba es el de sus ¿elites?  dirigentes. Que le quede claro. Que es usted un ignorante y debería saber que estamos mucho mejor con todo cerrado. ¿Para qué vamos a mejorar con lo bien que se vive aquí?

¿Será capaz de resucitar el PSOE?

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 16 de marzo de 2014 a las 9:11

Enésima entrega de la misma historia. El PSOEvuelve a cambiar de candidato. Los socialistas siguen empeñados en no consolidar ningún rostro en la ciudad y esta semana han dicho adiós a su portavoz municipal, Juan Pablo Durán, que ha hecho las maletas camino del Senado. Dejando al margen la opinión que me merece el Senado y la utilidad de lo que allí hacen sus señorías, considero un error y una traición al electorado esto que han hecho los socialistas. Tan traición a los electores como me pareció en su momento ver cómo cogían la puerta Bea Jurado o Rosario Alarcón cuando el PP decidió que estaban mejor cogiendo el tren que en el lugar para el que habían sido elegidas. Son las cosas de los partidos, que tienen la sana costumbre de demostrarnos a los ciudadanos que aquellos a los que votamos no tienen nada que ver con nosotros ni deben respondernos de nada. Para eso están las organizaciones, para velar porque no nos equivoquemos con nuestros sufragios.

Pero no nos perdamos, que estábamos hablando del PSOE. Juan Pablo Durán ha seguido el mismo camino que Rafael Blanco, que Antonio Hurtado, que José Mellado, que Manuel Gracia, que José Miguel Salinas… y no sigo que llego hasta Pablo Iglesias. Ahora, el partido del puño y la rosa –así, en minúscula– se apresta a conformar una nueva candidatura para mayo de 2015 en la que, con suerte, no estará ninguno de los que se presentó en 2011 no vaya a ser que alguien pueda reconocer rostros en los carteles. Desde ya sabemos que las espadas se han desenvainado y, aunque no cabe esperar una cruenta lucha dada la práctica defunción del sector crítico y el frío que tienen los que llevan cuatro años comprobando que en la calle se está peor que en el despacho, tenemos por delante unos entretenidos meses en los que más de un nombre saltará a la palestra para liderar la enésima refundación. Hasta ahora han sonado Isabel Ambrosio, Maribel Baena y Manolo Torralbo, a los que habrá que sumarle alguno que otro más que seguro que se apunta a la cosa. Tendremos primarias en septiembre, aunque no sabemos si serán tan a la búlgara como las de Susana Díaz. Y después hará su peleíta para colocar a los afectos de unos y otros en las lista con la que presentar a los cordobeses el quincuagésimo “proyecto ilusionante y decidido de los socialistas por la ciudad” . Lo de siempre.

Y llegados aquí y viendo que hay gente con ganas de poner un pie en el Ayuntamiento, me pregunto yo si no será, esta vez sí, el momento de hacer una lista potente. La delegada del Gobierno andaluz, la delegada de Salud, el director general de Universidades, el portavoz extraoficial de la cosa municipal, Emilio Aumente, algún viceconsejero que está en Sevilla, alguna directora general que también campea por la capital hispalense…. El elenco suena bien, está avalado por años de gestión en la cosa pública y es bastante conocido entre los cordobeses. ¿Será capaz Durán desde su cargo como secretario general de agruparlos a todos en la lucha final? Podría haber opciones de resurrección. ¿Usted que cree? ¿Yo?… ya se lo diré.

 

Colecor, episodio 50.000

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 17 de febrero de 2014 a las 9:24

EL Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha fallado que Rafael Gómez cometió una infracción “grave” al construir las famosas naves de la Colecor y que por ello el empresario cordobés debe pagar 20 millones de multa a la ciudad. Argumenta el tribunal, para usted y para mí, que el ahora populista líder político se saltó a la torera todos los procedimientos legales, se cachondeó de los avisos de precinto de la obra que le realizó la Policía Local y siguió a la suyo a pesar de que la construcción tenía menos papeles que una liebre. Hasta aquí nada que sorprenda. La única novedad en toda esta historia deviene de cierto recorte de la cuantía de la púa que le han impuesto y que pasa de los 24,6 millones de los que usted y yo nos habíamos acostumbrado a hablar a tan solo 20. De aquí se deriva también que tengamos que hacer un esfuerzo para recalcular el importe total que el antaño omnipotente constructor debe a Córdoba y que ahora se sitúa en el entorno de los 36 millones frente a los 40 de antes. Como ven complejos manejos mentales para llegar a la misma conclusión.

A esa conclusión ha llegado también el terror de Cañero, quien el viernes volvía a insistir que esa multa no la va a pagar él -esta vez parece que su famosa prima la pelá tampoco- aunque el Tribunal Constitucional, último reducto jurídico que le queda le obligue también a hacerlo. Dice Gómez que no tiene dinero para satisfacer al erario publico y pone al decirlo cara de no haber roto un plato y hechura de ser víctima de una conspiración. Al tiempo insiste en señalar a Rosa Aguilar como la gran culpable de sus males, como si la exregidora fuese una especie de gran Satán que le convenció para ponerse la legalidad por montera y afrontar su megalomaníaco proyecto. Que hubo connivencia municipal entonces es algo de lo que yo no dudo y me remito para ello a que las acciones policiales y administrativas que se tomaron fueron de todo menos intensas. Ahora, de ahí a que eso exima al constructor de su responsabilidad va un mundo.

Y mientras Rafael dice todo esto, el entonces cogobierno insiste en lo bien que lo hizo todo y el actual equipo de mando reitera, con poca convicción, que hará todo lo que está en su mano para poner la cartera del líder de UCOR boca abajo y sacarle hasta el ultimo real de vellón que tenga. Mientras, la Junta, que es la encargada de velar por la pureza del planeamiento urbanístico, y que tiene recurrido el plan de la carretera de Palma ante el TSJA, guarda un tupido silencio como si su ausencia de pronunciamiento la eximiera de su responsabilidad.

En definitiva, tras esta nueva sentencia volvemos al punto de partida, al arranque de este bucle histórico en el que a cada paso que se da mismas respuestas que se obtienen. Las naves siguen en pie, camino de la adolescencia, sin que nada ni nadie sea capaz de decidir definitivamente sobre ellas y usted y yo seguimos teniendo que pagar las multas de zona azul, los recargos administrativos y cuantas sanciones se nos impongan si no queremos que nos caiga encima todo el peso de la ley. Será que tendremos que dejarnos el pelo largo y teñírnoslo de blanco.